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LA TEORÍA HINDÚ DEL SONIDO (NADA)
Por
Lewis Rowell

Alabamos ese Sonido Divino, la vida de la conciencia en todos los seres
y la bendición suprema, manifiesta en la forma del universo. Por la
adoración del sonido, los dioses Brahma, Vishnú y Shiva son
verdaderamente alabados, porque son la corporización del sonido.
En el Sangita-ratnakara ("Mina de piedras preciosas de la
música", texto hindú del siglo Xlll).


La filosofía hindú de la música se basa en supuestos metafísicos.
El sonido se iguala con la conciencia universal, la estructura
del universo, el proceso cósmico de la creación, y se corporiza
en la divina trinidad que componen Brahma, Vishnú y Shiva.
En
el Sangita-ratnakara
se dice:
El Alma Universal, queriendo hablar, aviva
la mente. La mente sacude al fuego constante en el cuerpo
y ese fuego sacude al viento. Luego, ese viento constante
en la región de Brahma, elevándose por los senderos ascendentes,
manifiesta al sonido sucesivamente en el navel, el
corazón, la garganta, la cabeza y la boca.
Nada (sonido), ocupando estas cinco posiciones, asume, respectivamente, estos cinco nombres: muy sutil, sutil, manifiesto, no manifiesto y artificial.
Nada se llama así porque la sílaba NA es sinónimo de aliento (prana) y la
sílaba NA significa fuego; en consecuencia, nada es la conjunción del aliento y el fuego.
Por eso, el sonido musical es una manifestación de la corriente continua de sonido universal que corre por lo profundo del cuerpo humano. El aliento esencial de la vida
(prana) lo lleva, la energía calórica lo actúa y toma parte en el poder metafísico de
Vac (elocuencia), tratada como deidad en los himnos védicos. A medida que el sonido va emergiendo a través de los canales
corporales, descubre resonancia de cada uno de los cakras (registros, concentraciones del aire vital) del cuerpo. El sonido puro, interno, es sutil, espiritual,
indiferenciado, no manifiesto y eterno; el sonido expresado es grosero, material, diferenciado (en
sílabas, notas y duraciones individuales), manifiesto y particular.
Los filósofos hindúes reconocieron sutiles gradaciones del proceso por el que se libera el sonido musical; a partir del inconsciente, comprendido como intención en la mente consciente, brotando desde el estrado interior del sonido, manifestándose en la garganta, formando en lenguaje articulado por los órganos de la expresión (paladar, lengua, labios) y emergiendo en el aire como sonido grosero, diferenciado. Con esto como fondo, es fácil entender la unión de la música y la fonética articulatoria en el género literario hindú temprano conocido como
siksa. Se suele comparar el proceso de emanación musical con las fases evolutivas sucesivas de la vida vegetal; ausencia total de
diferenciación, semilla, brote, formación de hojas, tipos diferenciados de hojas y formas externas.
Imbuido de esta filosofía, el músico hindú consideraba a cada emisión
de sonido (especialmente el sonido vocal) como una acción sagrada y como un
medio de "embarque" en el sonido universal. Su improvisación inicial en tiempo libre (alap) simboliza la liberación de sonido de su
fuente interna y su delineación de las alturas y los registros individuales del
raga continúa la división de su expresión en unidades más groseras. El proceso de división y
externalización se
completa cuando el ritmo del tala es puesto en movimiento por el tamborilero. Al final de la ejecución, muchos músicos hindúes revierten
conscientemente este proceso, permitiendo que el sonido se hunda en el zumbido
continuo y atemporal que se ha mantenido durante la ejecución. La teoría del
nada demuestra con qué fuerza se puede ver influida la música de una cultura por su filosofía. La mayor parte de las filosofías
hindués son monistas y ven a la materia, la vida y la mente como partes de un
continuo, sin diferenciar con precisión aspectos de la existencia. A pesar de su
adición a las categorías lógicas y los análisis críticos, la mente hindú coloca el
valor más alto sobre aquel que es continuo (más que dividido) y
universal (opuesto a lo individual y particular). El flujo de música representa el fluir de todas
las cosas, el proceso continuo de creación y disolución y el juego
deportivo (lila) de formas que interpretamos como la realidad externa. Pero todo esto es ilusión (maya). Al golpear la
fuente interna del sonido puro y la
absorción fija en el proceso musical, tanto el ejecutante cuanto el oyente
pueden escapar a su aferramiento a las cosas materiales y lograr la condición de
moksa: liberación.
El resultado de la experiencia musical se describe con elocuencia en el Vijnanabhairava
Tantra: "Para el yogui cuyo espíritu logra un estado unificado en
la bendición uniforme engendrada por el goce de objetos como la música, tiene lugar una absorción y un anclaje de la mente en esa bendición. Donde
hay un flujo continuo y largo de sonidos de instrumentos encordados, uno se
libera de otros objetos de cognición y se funde en esa última y verdadera
forma de ese Ser Supremo
(Brahman)".
La teoría también nos recuerda la importancia del cuerpo humano como modelo para la música en las culturas asiáticas. Ante la ausencia de notaciones precisas y otras
objetivaciones externas de la música y condicionada por las filosofías tradicionales, la cultura musical de la India mide la altura y las duraciones por el cuerpo y sobre él. Los movimientos de las manos
acompañan los varios tiempos y expresan la estructura y las energías de los
distintos talas, se emplean otros gestos para referirse a las alturas y a los centros tonales del santo
samavédico; el aliento sirve como modelo para la frase musical y como
fuente de tensión, así como de vehículo primado para el sonido musical.
Desde la perspectiva asiática, el sonido musical no es algo externo, como cuando
uno se sienta al piano y activa un mecanismo productor de sonido. Es
algo interno que se saca a la superficie; un proceso con el que uno se
puede poner a tono; es, por fin una identificación. (*)
(*)
Fuente: Lewis Rowell, Introducción a la filosofía
de la música, Buenos Aires, Gedisa.
Fotografías de instrumentos musicales
(de arriba hacia abajo): 1: Detalle de
tampura; 2:
Detalle de sitar; 3;
Tablas hindúes.
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