EL
SONIDO DEL MURCIÉLAGO

David Dunn es autor
de Why do Whales and Children sing? Una guía para la
escucha de los sonidos naturales. Dunn recorrió multitud
de lugares, montañas, mares, bosques lluviosos, cavernas, y
grabó fragmentos de la poderosa riqueza sonora del mundo. Uno
de los sitios para su exploración de los sonidos generados por
la Naturaleza fue Carlsbad Caverns, una caverna
en New Mexico donde existe una colonia de aproximadamente
un millón de murciélagos. Allí, Dunn exprimentó la singularidad
del mundo acústico de aquellos misterios habitantes cavernarios.
Lo mismo que los cetáceos, los murciélagos se orientan a través
de un sistema de emisión sonora, semejante a un sonar, llamado
ecolocación. Los murciélagos son ciegos pero, gracias
al sonido que emiten ven. Poseen ojos que ven a través de sonidos,
no de imágenes. Así se mueven con precisión y soltura, y se
elevan en la noche para, a gran velocidad, cazar insectos.
La ecolocación es un sutil lenguaje que urde la
Naturaleza para convertir al sonido en instrumento de orientación
y conocimiento del espacio. En este momento de Temakel
acompañaremos a Dunn en la exploración dentro de la caverna
de los murciélagos y el descubrimiento de los sutiles poderes
acústicos de los enigmáticos señores alados de la cueva y la
noche.
E.I
EL
SONIDO DEL MURCIÉLAGO
Por David Dunn
Nos
adentramos en el interior de la tierra, muy profundo, en una
inmensa caverna subterránea. Estamos en total oscuridad. Los
sonidos son únicamente emanaciones de cosas vivas. Solamente
el goteo del agua es audible y, algunas veces, el crujido de
las paredes de la caverna. Algunas cosas pueden vivir aquí;
algunas incluso hacen ruido, pero en su mayor parte por un propósito
diferente por el que lo haría un mamífero. Esta cueva es el
hogar de la concentración más grande de mamíferos en nuestro
planeta. Es hogar de los murciélagos.
Los murciélagos son mágicas creaturas que han sido
perseguidas. Más que peligrosos seres, son, en general,
tímidos y benéficos animales para la naturaleza y la
humanidad. Por ejemplo la colonia de 20 millones de
murciélagos que viven en la caverna Bracken en Texas,
consumen un cuarto de millón de libras de insectos cada
noche.
Contrariamente al mito popular, en EEUU solamente un 5 % de
los murciélagos son portadores de virus de rabia, mucho menos
que perros y gatos.
En el Parque Nacional de Carlsbad Caverns. Vive
una gran colonia de murciélagos. La colonia consiste
aproximadamente en un millón de individuos que vive en el
techo y paredes de la caverna.
Quizá la más asombrosa característica de los murciélagos
es el sonido que emiten. Como los cetáceos y algunos
pájaros nocturnos, los murciélagos pueden "ver"
con sus oídos a través de un proceso similar al sonar
llamado ecolocación. Esto le permite a estos animales moverse
en la total oscuridad y cazar insectos con gran precisión. La
ecolocación de los murciélagos actúa mediante una muy alta
frecuencia de chirriantes sonidos regresan al oído del
murciélago luego de rebotar en un objeto o en la superficie.
El murciélago compara este segundo sonido con el sonido que
continua emitiendo. Y su diferencia le dice qué es lo que hay
en los alrededores. Muchas investigaciones realizadas creen
que esta habilidad en la orientación sonora bien puede
equivaler a la que puede entregarnos una imagen visual.
En la grabación que he realizado en la caverna, se puede
escuchar el aleteo de los murciélagos, su vuelo a través de
la oscuridad mientras se desplazaban sobre mi cabeza.
Podemos distinguir la alta frecuencia de los chirridos
sonoros. En la mayoría de los casos, la alta frecuencia
del sonido del murciélago está fuera de nuestro
alcance pero, en el momento en que esa frecuencia desciende,
podemos escuchar el sonido emitido por el alado habitante de
las cavernas.
Durante el invierno los murciélagos viven en México. En la
primavera regresan a Carlsbad Caverns. Los
muerciélagos vuelan fuera de la caverna en columnas
espiraladas y configuran una continua nube de mamíferos que
se alzan en el oscuro firmamento y vuelan a 55 millas en busca
de insectos cada noche.
Este sonido puede ser percibido como una inmensa disrupción
en el aire, que refleja el aumento de velocidad de los
murciélagos en cada giro ascendente espiralado que
realizan.
Los murciélagos permanecen fuera de la caverna toda la noche
y emprenden el regreso a la cueva justo antes del amanecer.
Entran en la caverna, uno por vez, con una velocidad de vuelo
de seis millas por hora.
Y nos alejamos de los sonidos y el poder de la ecolocación
mientras los murciélagos se alegran por su regreso a la
oscuridad cavernaria. (*)