A partir del disco-texto Recolección
Vacía, donde Daniel Melero reflexiona sobre la música,
desde la generación de sonidos, la tecnología, hasta los
aspectos artísticos.
Daniel
Melero, artista emblemático y polémico en el ámbito del
rock argentino a partir del comienzo de los años ochentas hasta
nuestros días, realizó en 1992 un disco llamado Recolección
Vacía. Allí, hace un muestreo de diferentes composiciones que
llevaba a cabo en ese momento, con una simultánea charla
registrada, una dialéctica entre lo que Daniel Melero quiso
hablar y lo que el periodista Pablo Schanton le hizo decir, como
la define en el booklet del disco.
En
su introducción, hace presente su visión de lo que él hace son "aserciones
artísticas con formato teórico".
Hacia
las naturalezas de los sonidos
Melero
entiende "que cualquier configuración sonora puede ser
parte de una música, a menos que tu música sea el silencio y
el señalamiento que suceden alrededor de (como alguna obra de
John Cage); para hacer música hay que producir una determinada
acción"1 La generación de
sonidos implica una creación. Esta generación muestra que los sonidos
poseen una preexistencia como naturaleza. Melero encuentra que
en la actualidad, estas creaciones están tomadas de una nueva
naturaleza, la eléctrica y la electrónica, para que en su
combinación produzcan música. Asevera que antes también los
sonidos provenían de la tecnología más alta del momento. "A
nadie se le ocurre pensar que alguna vez hubo bosques de
trompetas",
dice.
Esta
configuración de otras naturalezas, diferentes y nuevas, hace
pensar en la cuestión de mundos posibles, paralelos al mundo
actual.
Según el Dr.
Benenzon en Musicoterapia: de la teoría a la
practica, la naturaleza juega un aspecto importante en
la vida del hombre, ya que produce estímulos vivenciales
importantes para el ser humano, sobre todo para el que vive en grandes
ciudades. Benenzon se lamenta de que muchos niños viven sin llegar
a experimentar un encuentro con la naturaleza. En coincidencia
con lo aseverado por Daniel Melero, dice:
"La naturaleza posibilita la creatividad de sonoridades y
la fabricación de instrumentos con los propios materiales que
se encuentran en ella".
En
realidad existen diferentes naturalezas de las cuales no nos
damos cuenta que pueden alimentar el mundo de los sonidos,
incluso nuestro cuerpo es un gran universo de sonidos: "El
sonido corpóreo, se encuentra desde la fecundación de un
óvulo produciendo en su propia dinámica, el movimiento, la
vibración y el sonido".
Desde
el campo terapéutico de la musicoterapia, la música
electrónica se la evalúa con precaución porque hay
contraindicaciones para su uso, ya que "si pensamos que
hay sonidos con propiedades alucinógenas muy similares a las de
las drogas, advertimos entonces la peligrosidad de su uso
inadecuado", como también efectos de atemporalidad
dado que los pacientes expuestos a dicha música pierden la noción del tiempo en diversos experimentos.
Además,
Benenzon encuentra que:"El
desarrollo tecnológico cultural llevará a la aparición de los
aparatos electrónicos que van conformando un mundo propio y
peligroso en la medicina en que éste se aleja del origen
humano. Estos peligros son: el aislamiento y el condicionamiento
del ser humano, que anulan gran parte de su sistema de
percepción".
Nuevos
Instrumentos
Sampler
En
otro momento del texto, Daniel Melero encuentra que los mejores
instrumentos son los que permiten que uno pueda ser su propio
luthier sonoro. También Benenzon afirma que todos
los instrumentos tiene origen en el propio cuerpo del hombre.
Con la llegada del sampler, los compositores no-músicos, como
pueden ser los dj´s, tuvieron al sampler como primer
instrumento. Esta máquina digital permite captar
fielmente cualquier clase de sonido y procesarlo posteriormente
como si fuera una forma de onda almacenada en la memoria interna
de un sintetizador. El digital sampling music computer
"es en potencia el instrumento musical más posmoderno
inventado hasta ahora".
El
método personal de Daniel Melero para su forma de generar
sonidos, comienza con borrar o destruir los sonidos que alguna
vez ya usó. Generalmente utiliza dos fuentes de producción
para generar los sonidos:
*Por
un lado, son obtenidos los sonidos por "ondas" analógicas, digitales o sampleadas, con su instrumento, un
sintetizador Yamaha.
*Por
otro, utiliza un DAT (grabador digital) para extraer sonidos
ambientes o simplemente ruido, para luego también someterlos
al sampler.
Además,
ambas fuentes pueden llegar a ser puestas en fusión al
transformar los primeros sonidos con los segundos.
Con
respecto a este nuevo tipo de tecnología, Melero ve que algunos
nuevos movimientos musicales pudieron haber aparecido antes
porque la tecnología ya estaba dada (el sampler fue inventado en
Australia en 1975). Pero este
cambio estético no se dio todavía, porque la aparición de
un instrumento implica una nueva estética que hay que ir
explorando.
Para
Daniel Melero, "el sampler es una
esponja sonora que te convierte en una suerte de Marcel Duchamp:
cuando modificas una música ajena es como ponerle bigotes a la
Gioconda, y cuando capturas sonidos del ambiente es como hacer
un ready made"
El
sampler tiene aspectos contradictorios porque funciona de forma
diferente a los "aparatos" convencionales. Tiene como
parámetro la libertad de los sonidos; tiene en cuenta cómo los
sonidos pueden
cambiar hasta las tonalidades en real-time, generando una mayor
hibridez. Pero también tiene sus esquematismos.
Des-Composición
Melero
se
considera un artista informado sin formación; esto es: la
formación está ligada al Dogma y la Academia, a lo que discierne lo
que es bueno y lo que es malo. A partir de allí, cuanto más formación
uno pueda llega a tener, es menor la posibilidad de cambiar los rumbos, de "deformarse". En su caso, trata
de manipular las informaciones constantemente. La cuestión es
convertir cualquier elemento de la cultura como disparador.
Desde
que trabaja con el sampler, Melero tiene incorporada la idea de
reapropiación, ya que la música producida termina
construyéndose con retazos musicales o sonoros producidos en su
mayor parte por otros intérpretes, algo común en nuestros días
que en los booklets se hagan menciones que existen fragmentos de
tal o cual tema. Melero se considera más cercano a un "pinchadiscos" que a un instrumentista.
A la
hora de componer, encuentra acabada la idea del formulismo de la
canción con versos, estribillos, puentes, solos y
repeticiones, prefiriendo los sistemas de trabajo que permiten
"estar cómodamente perdido". Melero usa métodos de
trabajo que logra mutar para no caer siempre en lo mismo, para
no caer en formulas estereotipadas.
Por otra parte, para Melero el pop tiene un aspecto muy interesante que es la
revalorización de cualquier forma de arte en cosas que ya han
sido asimiladas al punto de no ser reconocida como parte de la
estética.
Los
Experimentos Revolucionarios
Hay
ciertos experimentos artísticos que se presentan como extremos
porque presentan ruidos como material, pero vienen acompañados
por tantos manifiestos y pretextos que obligan a un solo modo de
interpretación y a una sola forma de escucharlos. "Están
tan cargados de tantas intenciones como el peor hit de radio y
quizás sea preferible una mala melodía que una cacofonía como
conciencia social".
Según Melero muchas veces el llamado experimentalismo sonoro terminan
siendo música no revolucionaria con textos a favor de la
revolución. La música así, no tiene el efecto que los
supuestos revolucionarios buscan. Por esto dice: "En
el caso que la música fuera realmente terrorista, sucedería lo
mismo, dejaría de ser revolucionario porque quedaría anquilosada;
una vez conseguido el objetivo, la obra
quedaría exhausta, se moriría".
Comunión
Daniel
Melero prefiere que la música sea en comunión y no en
comunicación, ya que un artista, cuando produce una obra, es
transportado a un mundo que es simbólico, y los receptores
de esa obra no siempre se dirigen hacia ese mundo simbólico. "La
comunión es un acuerdo de integración al juego que vos crees
que la obra te propone". Para Melero, en la
comunión se puede interpretar. El receptor de la obra puede
interpretarla y jugar con ella.
¿Artistas
para siempre?
A
Daniel Melero le parece que, por lo menos en el ámbito de la
música, muchos son artistas durante un periodo dado y luego se
convierten en músicos, "No se es un artista todo el
tiempo, y menos hasta la muerte" ejemplificando con
Brian Eno, a él le parece que le sucede esto, ya que en un
momento dado creó técnicas liberadoras de las que hoy en día
esta preso.
Brian
Eno, artista que tocó en agrupaciones como también solistas (Roxy
Music, David Bowie, Robert Fripp entre otros). Como productor,
desarrolló durante fines de los años setenta y principio de los
ochenta, concepciones para hacer música experimentando desde la
perspectiva del no-músico. Esta vision la expreso en Apollo:Atmospheres
& Soundtracks, Music for films y Music for Airports. Se
convirtió así en el padre de la música ambient.
Para
Melero, la libertad como parámetro se va corriendo
constantemente. Por eso, las investigaciones de Eno como
no-músico de hace dos décadas hoy ya pertenecen a la genética
del rock de nuestra actualidad.
"Lo que para entonces era un mecanismo de libertada
máxima, debe ser, ahora, el punto de partida para cualquier
artista joven".
"La
mayoría de los músicos profesionales cree que la música sólo
tiene lugar cuando se la ejecuta. Yo prefiero no tocar música,
sino dejar que ocurra." Y continúa:
"Irse
por las ramas –alejándose del tronco y de las raíces- para
encontrar que allí también puede haber belleza me resulta
fundamental como actitud de trabajo".
La
creación como constante tabula rasa
Daniel Melero es un claro ejemplo de
una tabula rasa, del cambio constante en la creacion musical. Melero cuestiona a los Dogmas porque encuentra que
se vive un momento de reproductibilidad del pasado.
En esta creación mediante la tabula rasa, el sampler es el
principal instrumento.
El sampler es aún un instrumento
poco explorado. Su poder de innovación y ruptura no está ajeno
a contradicciones. Una contradicción que nos puede hacer
recordar a la contracultura rural de los sesentas. Una
contracultura que era romántica,
anticientífica y antitecnológica, pero que fue "simbolizado por la guitarra
eléctrica". (*)

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(*)
Fuente: Versión
parcial del trabajo
realizado por Maximiliano
M. Gómez en
el contexto de la materia Principales Corrientes
del Pensamiento Contemporáneo de la Carrera de Ciencias
de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires
en el año 2002.
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Algunas
de las fuentes bibliográficas empleadas:
-Benenzon,
Rolando. "La naturaleza"/"Instrumento
Corporal"/"Instrumentos Electrónicos"/ "La
música electrónica" en el libro Musicoterapia: De la
Teoría a la Practica, Editorial Paidós, Buenos Aires,2000.
-Sterling,
Bruce. "Prólogo" en el libro Mirrorshades: Una
antología ciberpunk, Ediciones Siruela, 1998.(bolsillo)
-Sarlo,
Beatriz, "El lugar del arte" en el libro Escenas
de la Vida Posmoderna, Editorial Ariel, Buenos Aires,2001.
-Cuartas,
Marco Antonio Juan de Dios. Definición de sampler en La
Tecnología como instrumento en la música popular electrónica:
hacia una definición de Hibridismo Tecnológico,
Universidad de Oviedo, (http://inicia.es/de/mondopop/Marcoantonio.rtf)