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(*)
Estos fotos, procedentes del Instituto Polar de Oslo, fueron
exhibidas en el Centro Cultural Borges de la Ciudad de Buenos
Aires, durante el mes de mayo del 2002 en el contexto de una
exposición sobre las expediciones de Amundsen organizada por la
Embajada de Noruega.
Imágenes: 1:
Internándose en la tierra blanca; 2: Retrato de Amundsen;
3: Con los trineos adentrándose en el gran continente
antártico; 4: El navío Maud rodeado por el hielo; 5:
El Maud congelado en el invierno; 6:
Momento de estudio atmosférico; 7:
Mujer esquimal; 8: Esquimales en la cubierta del Fram;
9:
Esquimales dentro
de un iglú; 10: Amundsen con María, un cachorro de oso
polar al que intentó domesticar;
11: Dentro de las paredes de hielo,
Teodolito llamado Uranienborg como el observatorio del astrónomo
del siglo XVI Thyco Brahe; 12:
Demandó tres semanas para abrir y raspar una pista de despegue
de emergencia. Fue un auténtico logro teniendo en cuenta las
herramientas utilizadas.
EL
RELATO DE
AMUNDSEN
"El 10 de Febrero de 1911 empezamos el viaje hacia el Sur,
estableciendo desde aquel día hasta el 11 de abril, tres depósitos
que contenían entre todos unos 3.000 kg. de provisiones; 1.600,
incluyendo 1.100 kg. de carne de foca, fueron escondidos a 80º;
700 kg. a 81º, y 800 kg. a
82º de latitud Sur. Como allí no se veían marcas, estas
estaciones fueron señaladas con banderas a 7 km. de cada lado en
dirección al Este y al Oeste.
"El terreno y el estado de la Barrera eran de lo mejor, y
singularmente bien adaptados para viajar con perros. El 15 de
febrero habíamos viajado unos 100 km. El peso de los trineos era
de 300 kg. y el número de perros, seis para cada trineo. La
superficie de la Barrera estaba lisa y hermosa, y libre de surcos.
Las grietas se encontraban sólo en lugares determinados, y
resultaron peligrosas solamente en dos sitios. Por lo demás,
ondulaciones largas y lisas. El tiempo fue bueno, en calma, o con
ligeras brisas. La temperatura más baja mientras hacíamos estos
viajes entre estaciones fue de 45º C. bajo cero. El 4 de marzo, a
nuestro regreso del primer viaje que emprendimos el 15 de febrero,
supimos que el Fram nos había dejado. Con orgullo y placer
recibimos la noticia de que su hábil capitán había logrado
navegar lo más lejos, allá en el Sur., e izar allí la bandera
de su patria ¡un momento glorioso para él y sus camaradas!, ¡lo
más lejos al Norte!, ¡lo más lejos al sur!, ¡el buen Fram!. La
más alta latitud austral alcanzada fue 78º 41.
"Antes de la llegada del invierno, teníamos en las
estaciones 6.000 kg. de carne de foca, suficiente para nosotros y
los 110 perros. Construimos ocho casas para los últimos, las que
eran una combinación de carpas y chozas de nieve. Habiendo
cuidado de dichos animales, llegaba nuestro turno, construir
nuestra chocita. A mediados de abril estaba casi completamente
cubierta por la nieve. Primero había que tener luz y aire. La lámpara
Lux con potencia de 200 bujías, nos daba brillante luz y mantenía
la temperatura a la altura de 20º C. durante todo el invierno, y
nuestro excelente sistema de ventilación nos proporcionó todo el
aire que necesitábamos. En comunicación directa con la choza teníamos
talleres, cuartos para hacer embalajes, sótanos para las
provisiones, carbón, leña y queroseno; una bandera sencilla, una
bañera a vapor y observatorios, todo bajo techo por si el tiempo
se volviera demasiado frío y tormentoso. El sol se despidió de
nosotros el 22 de abril para no volver a aparecer hasta cuatro
meses después. Pasamos el invierno aligerando todo nuestro
equipaje, el que, en los viajes entre estaciones, nos había
resultado demasiado pesado y grueso para la lisa superficie de la
Barrera. Además de eso, se hizo todo el trabajo científico que
fue posible y tomamos observaciones meteorológicas sorprendentes.
"Hubo muy poca nieve y teníamos agua durante todo el
invierno. Por la misma razón esperábamos una temperatura más
alta, pero se mantuvo muy baja. En cinco meses se observaron
temperaturas entre -50º y -60º C., siendo la temperatura
inferior, el 13 de agosto, con tiempo sereno. El 10 de agosto la
temperatura fue de 58º Celsius y el viento tenía 6 m. de
velocidad. La media para todo el año fue de -26º. Había
esperado ver repetidos huracanes, pero observé sólo dos
tormentas de poca importancia, y muchas excelentes auroras
australes en todas direcciones. Las condiciones sanitarias durante
todo el invierno eran de las mejores, y el 24 de agosto cuando
volvió el sol, encontró los hombres sanos de espíritu y de
cuerpo, dispuestos a comenzar la empresa que debíamos llevar a
cabo. Ya el día antes habíamos traído nuestros trineos hasta el
punto de partida, listos para empezar la marcha hacia el Sur.,
pero sólo a principios de septiembre subió la temperatura a una
elevación que nos permitiera pensar en ponernos en camino.
"El 8 de septiembre salieron ocho hombres con 90 perros,
siete trineos y provisiones para cuatro meses. El terreno estaba
inmejorable y la temperatura no era mala. Al otro día nos pareció
que habíamos salido demasiado temprano, pues la temperatura de
los siguientes bajó y se mantuvo fija entre -50º y -60º, pero
no sufrimos de día, pues nos protegían nuestros buenos vestidos
de pieles. Para nuestros perros era otra cosa; pronto comprendimos
que no podrían resistir el largo viaje a nuestra estación a 80º
Sur. Decidimos regresar y esperar la llegada de la primavera.
Dejamos escondidas las provisiones y volvimos a la choza. Con
excepción de la pérdida de algunos perros y dos talones helados,
todo pasó bien. Sólo a mediados de octubre llegó la verdadera
primavera. Aparecieron focas y pájaros. La temperatura se mantenía
entre -20º y -30º. El proyecto original de que todos fuéramos
hacia el Sur fue modificado. Este trabajo lo deberían hacer cinco
hombres, mientras los otros tres debían salir al Este y visitar
las tierras de Eduardo VII. Este último viaje no estaba incluido
en nuestro programa, pero debido al hecho de que los ingleses no
habían logrado llegar hasta allí, al menos en este verano como
habían tenido la intención, convinimos en que lo mejor que podíamos
hacer era también efectuar este viaje. El 20 de octubre salió la
partida para el Sur: cinco hombres, cuatro trineos, 52 perros, y
provisiones para cuatro meses; todo en perfecto estado.
"Habíamos resuelto efectuar la primera parte del viaje lo más
cómodamente posible, con la idea de hacernos más prácticos y
acostumbrar a los perros; y el 23 llegamos a nuestra estación a
80º Sur. A pesar de la densa neblina, sólo nos equivocamos una
vez en 2 o 3 km., pero nos ayudaron nuestras banderas, las que
encontramos en nuestra línea de marcha sin dificultad alguna.
Habiendo descansado y dado de comer a los perros cuanta carne de
foca quisieron, salimos de nuevo el 26 con la temperatura fija
entre -20º y -30º. Desde el principio fue nuestra intención no
hacer más de 30 km. por día, pero parecía que esto era poco
para nuestros animales, tan fuertes y briosos. En los 80º Sur
empezamos a levantar montones de nieve de la altura de un hombre
para servirnos de señales en el viaje de regreso. El 31 llegamos
a la estación en 81º; aquí nos detuvimos un día y dimos de
comer a los perros cuanto querían. El 5 de noviembre llegamos a
la estación en 82º, donde dimos de comer a los perros por última
vez. El 8 seguimos el viaje para el Sur con una marcha diaria de
50 km. Con el objeto de hacer más livianos los trineos
establecimos estaciones en cada grado de latitud Sur.
"El viaje entre 81 y 83º se convirtió en viaje de placer;
un lindo terreno, hermosos trayectos en trineo y una temperatura
sin variar. Todo como un paseo. El 8 vimos la Tierra Victoria y la
continuación de la Cordillera de Montañas mencionada en los
mapas por Sir Ernest Shackleton, que corre desde el ventisquero
Beardmore hacia el Sudeste; y el mismo ida llegamos a 83º, en
donde establecimos la estación número 4. El 11 hicimos el
interesante descubrimiento de que la Barrera de Ross terminaba en
una pequeña bahía hacia el Sudeste, a 80º de latitud Sur y 163º
de longitud Oeste, formada entre la cordillera del Sudeste que venía
en dirección desde la Tierra Victoria, y una cordillera en el
lado opuesto que corría hacia el Sudoeste, probablemente una
continuación de la Tierra de Eduardo VII. El 13 llegamos a los 84º,
en donde establecimos una estación; el 16 nos encontrábamos a
los 85º, y aquí también hicimos estación. Desde nuestro
cuartel de invierno Framheim, en los 78º 38' de latitud Sur, habíamos
seguido rumbo derecho al Sur. El 17 de noviembre, en los 85º
llegamos a un sitio donde la tierra y la Barrera se unían. Esto
se hizo sin mayor dificultad. Aquí la Barrera se levantaba en
ondulaciones a una altura de unos 300 pies. Unas grandes grietas
indicaban el límite de ambos. Allí hicimos nuestra estación
principal, llevando con nosotros en los trineos provisiones para
sesenta días y dejando otras para treinta días.
"El territorio que teníamos enfrente y con el que debíamos
combatir, mostrábase imponente. Las cimas más cercanas a lo
largo de la Barrera, tenían de 2.000 a 10.000 pies, pero varias
otras más al Sur alcanzaban 15.000 pies más o menos. El día
siguiente empezamos la ascensión. La primera parte fue tarea fácil,
con ligeras subidas y los costados de las montañas sin huecos. No
tardamos mucho tiempo, pues los briosos perros subieron pronto. Más
adelante encontramos algunos ventisqueros, pequeños pero
escarpados. En este sitio fue necesario atar veinte perros a cada
trineo y llevar los cuatro trineos en dos veces. En algunas partes
nos resultó difícil el uso de nuestros equíes, tan rápida era
la cuesta. Algunas aberturas grandes nos obligaron a veces a
desviarnos de nuestro camino. El primer día subimos 2.000 pies;
el día siguiente atravesamos por la mayor parte pequeños
ventisqueros y acampamos a una altura de 4.500 pies. El tercer día
tuvimos que bajar en un ventisquero enorme al que le dimos el
nombre de Axel Heilberg's Glacier, que separaba las montañas
de la ribera de las de más al Sur. Al otro día principio la
parte más larga de nuestra ascensión.
"Fue menester dar muchas vueltas para salvar anchas grietas y
aberturas. Estas, al parecer, en su mayor parte se habían
llenado, pues con todo probabilidad hacía mucho tiempo que los
ventisqueros habían cesado de moverse; pero fue preciso tener
mucho cuidado, porque no sabíamos con seguridad de que espesor
era la capa que los cubría. Hicimos nuestro campamento aquella
noche en un sitio sumamente pintoresco, a una altura de 5.000
pies. Aquí el ventisquero estaba limitado entre dos altas montañas,
de 15.000 pies, el Fridtjof Nansen y Pedro
Christophersen. Del pie del ventisquero se destacaba la montaña
Ole Englstad, inmenso cono de nieve de 13.000 pies de
alto.
"En este pasillo, relativamente angosto, el ventisquero
estaba algo quebrado. Las tremendas aberturas parecían impedir
nuestra marcha, pero en realidad no ofrecían obstáculo muy
serio. Nuestros perros, que hasta ese momento habían recorrido
una distancia de unos 700 km. y en los últimos días con camino
difícil, anduvieron este día 35 km., siendo la subida de 5.600
pies, cosa casi increíble. Nos costó sólo cuatro días desde la
Barrera para llegar hasta la vasta meseta inferior. Aquella noche
acampamos a una altura de 10.600 pies. Aquí tuvimos que matar 34
de nuestros intrépidos perros y quedar con 18; seis para cada uno
de nuestros tres trineos. Debido al mal tiempo nos detuvimos aquí
cuatro días. Hastiados por la inactividad, salimos el 2 de
noviembre. El 26, con una tormenta de nieve de gran violencia, no
se veía absolutamente nada, pero sentimos que, al contrario de lo
que esperábamos, íbamos cuesta abajo. El hpsómetro nos señaló
aquel día una bajada de 600 pies.
"Continuamos la marcha al día siguiente con el huracán, y
la espesa nieve hizo que se nos helaran las caras. No veíamos
nada. Alcanzamos aquel día 86º. El hipsómetro indicaba una
bajada de 800 pies. El día siguiente fue igual. A la hora del
almuerzo el tiempo aclaró un poco y se descubrió una cordillera
de montañas importante hacia el Este y a distancia no muy larga,
pero sólo fue por un momento, pues volvió a encubrirse en la
densa nevada. El 29 calmó y brilló el sol, lo que no fue la única
sorpresa agradable. En nuestro camino extendíase un ventisquero
grande con curso hacia el Sur. En su extremidad oriental veíase
continuar la cordillera con dirección al Sudeste. De la parte
occidental no teníamos vista, estando escondida en la densa
niebla. Al pie de este ventisquero, el helero Devil's, se
estableció una estación en 86º 21' de latitud Sur. El hipsómetro
indicaba 8.000 pies sobre el nivel del mar.
"El 30 de noviembre empezamos la ascensión del ventisquero.
La parte baja era muy quebrada y bastante peligrosa. Además, los
puentes de nieve se rompían a menudo. De nuestro campamento
tuvimos aquella noche una vista magnífica sobre las montañas del
Este. Allí se veía la sumidad Helmer Hansen's, la más
notable de todas. Tenía 12.000 pies de alto y estaba tan cubierta
de ventisqueros quebrados que con toda probabilidad no había
paraje en que pudiera caber el pie. Los cerros Oscar Wisting,
Sverre Hassel y Olav Hjanland, estaban situados
aquí brillantemente iluminados por los rayos del sol. Allá, en
la lejanía y sólo visible por momentos entre la niebla, distinguíase
también el monte Nielsen con sus ápices y cumbres de
unos 15.000 pies de alto. Vimos sólo lo que nos rodeaba de cerca.
Empleamos tres días para escalar el helero Devil's,
siempre con tiempo nebuloso. El 10 de diciembre dejamos el
ventisquero quebrado, que tenía grietas y aberturas innumerables,
con una altura de 9.100 pies. Delante de nosotros aparecía, cual
un mar helado en medio de la niebla, la resplandeciente meseta de
hielo llena de pequeñas elevaciones. No era agradable caminar
sobre este mar de hielo. El terreno bajo nuestro pies estaba hueco
y sonaba como si camináramos sobre barriles vacíos. No podíamos
emplear nuestros esquíes sobre este hielo pulido. Los trineos
servían mejor. Dimos a este lugar el nombre de Salón de
Baile del Diablo. Esta parte de nuestra marcha fue de lo más
desagradable. El 6 de diciembre alcanzamos nuestra altura mayor,
según el hipsómetro y el aneroide: 10.750 pies, en 87º 40' Sur.
"El 8 de diciembre salimos del mal tiempo. Ya de nuevo nos
sonreía el sol y otra vez pudimos hacer observaciones. Estima y
observación resultaron exactamente iguales: 88º 16' 23'' Sur.
Delante de nosotros extendíase una meseta absolutamente llana, señalada
aquí y allá por muy pequeños surcos. Durante la tarde pasamos
los 88º 23' (el punto más al Sur que alcanzó Shackleton
fue 88º 25'). Acampamos y establecimos nuestra última estación
número 10. Desde los 88º 25' empezó el declive, muy gradual y
suave desde la meseta hacia el otro lado. El 9 de diciembre
alcanzamos los 88º 39'; el 10 los 88º 56'; el 11 los 89º 15';
el 12 los 89º 30'; el 13 los 89º 45'. Hasta ese momento la
estima y observación marchaba perfectamente de acuerdo, y calculábamos
que deberíamos estar en el Polo Sur el 14 de diciembre por la
tarde.
"Aquel fue un día hermoso; una ligera brisa del Sudeste, la
temperatura alcanzaba sólo -23º, el terreno perfecto y el viaje
agradable. El día se pasó como siempre; y a las tres hicimos
parada. Según nuestros cálculos, habíamos llegado a nuestro
destino.
Nos
juntamos todos alrededor de nuestra bandera (hermosa bandera de
seda), nos agarramos todos de ella y la clavamos. La extensa
meseta en que está situado el Polo Sur recibió el nombre de Meseta
del Rey Haakon VII. Es una llanura vasta igual por todas
direcciones, milla tras milla. Con hermoso tiempo pasamos el día
siguiente tomando una serie de observaciones desde las seis de la
mañana hasta la siete de la tarde. El resultado que obtuvimos fue
89º 55'. Con el objeto de observar el Polo Sur tan cuidadosamente
como fuera posible, viajamos al Sur, en cuanto pudimos, los últimos
9 km. Allí acampamos el 16 de diciembre. Fue una oportunidad
excelente. El sol resplandecía. Cuatro de nosotros tomábamos
observaciones cada hora durante las veinticuatro. El resultado
exacto será materia para una relación profesional y privada. Lo
que es cierto es que observamos el Polo Sur de tan cerca como un
humano podía hacerlo con los instrumentos que teníamos: un
sextante y un horizonte artificial. El 17 de diciembre todo estaba
en orden en este sitio. Aseguramos al suelo una pequeña carpa que
habíamos traído, una bandera noruega y el gallardete de la Fram
sobre ella. Este lugar noruego en el Polo Sur se llamó Polheim.
La distancia desde nuestro cuartel de invierno hasta el Polo Sur
fue de 1.400 km., más o menos. El término medio de nuestras
marchas diarias fue de 25 km."
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Conquista
del Polo Sur
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