Poco
sabemos de los antiguos cultos que
existieron en la zona de Sirio-palestina (fenicio-cananeo)
durante los milenios II y I a. J. C. a no
ser por las parciales referencias
testamentarias i.e. por los hallazgos
arqueológicos del pasado último siglo
(Por ejemplo, las tablillas de Ugarit-1929).
Es
conveniente aclarar, que no se puede
hablar de "religión semita" si
no contamos con alguna evidencia
epigráfica que nos evidencie que las
divinidades del panteón contengan nombres
con características gramaticales comunes
(en este caso el semítico del
noroeste, con su típica triple raíz
verbal y nominal, por ejemplo).
Pero
hay algo que podemos aceptar a priori:
este subconjunto de devociones semitas
tuvo una marcada configuración
sincrética de los fenómenos sociales con
los elementos de la naturaleza.
La
"religión natural" es de
estructura simple. Existen fuerzas (gr. Tehói)
-como la lluvia, el mar, el fuego, el
terremoto- más allá de nosotros, que nos
afectan y por esta razón buscamos estar
en buenas relaciones con ellas. Dichas
"fuerzas" son múltiples y
caprichosas. Empero, deben existir otros
poderes que las controlen y las canalicen
para el bien común de un pueblo: los
Dioses activos o especializados comunes en
la religión popular( Theos).
Cuando
el mito abandona su condición de
tautegoría (lit. el mito dice solo lo que
dice) se transforma en un relato con
analogías simbólicas, nace una forma de
pensamiento (lógos) dentro del
culto y se ponen las bases para el
posterior desarrollo de una religión
histórica y especulativa. Este renombre
de los orígenes( mythos-lógos),
influye en mayor o menor medida en su
sociedad y fundamenta la creación de sus
instituciones.
En
dicho memento, emerge el sincretismo entre
lo social y lo natural como un fenómeno
común a todo culto, es más, sin tal
préstamo de ideas y conceptos seguramente
ninguno de ellos hubiese sido cognoscible.
De
hecho, el Levante fue un campo propicio
para tal construcción, tanto por su clima
(una temporada seca y otra lluviosa
bastante regular) como por la organización
sociopolítica de los pueblos allí
asentados: el esquema de la ciudad-estado.
El
siguiente trabajo, se propone hacer un
análisis de ambos factores
(sociedad-naturaleza) como
elementos conjuntos para una mejor
comprensión de las religiones semíticas
y su particular manera de vivir lo divino.
|
Arriba,
izquierda, en imagen para ampliar,
Astarte, diosa mesopotámica de
las fertilidad.
|
Acerca
de las relaciones entre los pueblos
En
el sur de Palestina, hubo una innegable
influencia religioso-cultural egipcia. Los
hallazgos de depósitos de fundación y
sacrificios rituales en tumbas y templos
en el desierto del Negev, conocidos como
el Reino de Sharuhem (particularmente Tell-Haror-1922-
tumba a/II-n/18) presenta rasgos
sorprendentemente similares al sitio
egipcio de Tell-el Dába (Avaris o Tanis).
Esto
mismo se observa al norte con la religión
hitita, donde encontramos un claro influjo
indoeuropeo y este a su vez repercute en
los asentamientos arameos; y también por
el este, con la penetración ideológica
árabe desde Transjordania en las
religiones edomitas, moabitas y anmonitas
(actual Jordania).
El
sincretismo es un fenómeno de re-ligación
necesario. La transformación,
constitución, relectura y reafirmación
de un conjunto de ideas y cosmovisiones
ponen las bases para que las religiones
sean y se desarrollen las tradiciones
cultuales. Lógicamente, esto se da con
una marcada instancia en las religiones
que componen un corpus
literario (como ocurrió en Israel), donde
clausuran la doctrina; la fijan. En esto
el mito es precursor.
Pero
en las religiones donde no existe un texto
sagrado (canon- gr. Ka-nón), su
capacidad de asociación se plasma en las
relaciones monarquía-divinidad-naturaleza
con una riqueza y diversidad hierofánica
mucho mayor, ya que se halla en estado
puro.
Tal
asociación se debe, por un lado, (A) a los
complejos sistemas geopolíticos de
grandes estados territoriales que
interaccionan sobre otros pueblos; y por
el otro, (B) a una mayor integración de
estos a los fenómenos biocósmicos como
sistemas vivos aplicados a los
procedimientos litúrgicos e (C)
iconográficos.
A)
Los sistemas geopolíticos
Ejemplo
de la Influencia europea y africana en
religión hitita
Los
cultos proto-hititas y su parecido con las
religiones indoeuropeas son un buen
ejemplo (aunque sus Dioses no son semitas
-no tienen lenguas afines-, vale la
comparación); ya sea por la presencia de
Diosas-madres, personificaciones de la
tierra fértil(Catal Hulluk, hacia el 6150
a. J. C. /Nivel VII), como la
incineración de cadáveres integrando el
espíritu del difunto con el elemento
aire.
Poco
es lo que sabemos de la religión de
Anatolia en su etapa temprana, pero sin
duda fue un pueblo muy devoto. Documentos
en torno al II milenio nos hablan de
"los mil dioses de Hatti".
Ya durante el periodo neo-hitita la
presencia de la Diosa solar de Arinna-shwt-(conocida
por los hurritas como Hepet(?), que
no es otra mas que la Ereskilgal sumera)
es preponderante.
Un
texto relativo a una plegaria de la reina
Pudu-Hepa (c. 1280) dice:
"Tú,
diosa sol de Arinna, mi señora,
reina
de todo el país, en el país de Hatti,
tú
te llamas diosa Sol de Arinna,
pero
en el país del que tú has hecho, el
país de los cedros(Líbano),
tú
te llamas Hepet..." *
*
traducción de F. Cardona
Esta
Diosa era representada en el jeroglífico
hitita como un disco solar (similar al de
Aton -dinastía XVIII-) con tres pares de
ojos.
La
configuración tripartita era propia de
los indoeuropeos (Dumézil, 1990), pero la
solarización de la tríada elemental fue
sin duda influenciada por los reyes
egipcios. Especialmente durante el reinado
del rey hitita Hattusili III (existe un
tratado con Ramses II, dinastía XIX,
tanto en versión babilónica como
egipcia) donde encontramos la
configuración solar de la visión
ternaria de la diosa.
A
partir de entonces, la Diosa era
representada como tres manifestaciones
solares: El sol del cielo, que todo lo ve
(ht.stn), el sol de la tierra,
quien domina el inframundo (ht. rm)y
el sol del agua (ht. tsdt).
El
mismo fenómeno religioso-cultural se
observa en las cartas de Amarna. En la
nota de Rib-Addi de Biblos a Amonofis IV
dice:
Rib-ad(
de dice) al rey, (su) señor, (el sol de
los países).
La
expresión de sumisión que manifestaban
estos reyes vasallos de Canaán ("sol
de los países" llamados
frecuentemente (Ra) Ramsés (eg. Mn-pht-R))era
evidente por la construcción de los
encabezados hallados en casi todos los
documentos cotejados (no así en los
preámbulos de los tratados hititas donde
los reyes se trataban de igual a igual).
En
otras palabras, las influencias políticas
de un pueblo sobre otro, genera mayor
riqueza en la evolución religiosa de los
cultos netamente asociados con la
naturaleza sin que estos pierdan su
esencia.
B)
Sistemas
biocósmicos
Los
fenómenos atmosféricos y las divinidades
semitas
Las
fuentes de aguas dulces, las tormentas y
el fuego de los rayos eran personificados
en tramas míticas de muerte y
resurrección de diversas divinidades.
Baal -Ba'alu (como aparece en los
textos de Ras Shamra)era lit. el
Señor-príncipe. Ya su mismo nombre
genérico presenta una naturaleza
sincrética.
Diversos
baales fueron adorados en muchas de sus
ciudades autónomas. Por ejemplo en Siquem
fue visto bajo la forma de Baal-berit
(señor de los pactos), también conocido
como el amo de las vendimias (como un
proto-Baco); una especie de culto
donde el uso de vino reemplazó la
libación de sangre. En Eqron, cerca de
las costas mediterráneas, fue conocido
como Baal-Zebud (señor de las
moscas- o del excremento según otras
grafías hebreas), asociado a una practica
de buscar agüeros en el zumbido de las
moscas (compárese con II Reyes 1: 2-8), y Baal-peor,
en las inmediaciones del monte Carmelo.
En
los dialectos sureños Baal adquirió la
forma de Molok-Malkan-Melech (Heb-rey-reinar),
pero las voces mb. bó-scheth
aluden a vergüenza como posible término
peyorativo bíblico. También lo
encontramos en la religión moabita como
Kemosh, a quien se le entregaban cruentos
sacrificios de infantes. Según Diodoro
Sículo se lo relaciona con Cronos, quien
se comió a sus hijos (Biblioteca
Histórica XX, 14, 4-6).
La
religión cananea más allá de estas
diferencias dialécticas en las otras
lenguas semíticas del sur tenía una
raíz medular: representar el drama
mítico en los circuitos cósmicos y en la
lucha de estos elementos. El agua dulce (prc. Ba´alu- vida, la
fecundación) contra el fuego (prc. Mot-muerte,
aridez) y las aguas saladas(Yammu-caos,
el mar impetuoso), dando lugar al
resultado positivo de la emergencia de
Aleyím, el Señor-rey victorioso(Melech-Baal-Aleyím).
|
Arriba,
izquierda, estatuilla del dios
Baal; abajo, derecha, una diosa
cananita-fenicia de la fertilidad
y señora de los animales, del
1500 0 1600 a.c; actualmente en
Museo del Louvre. |
Confusión
del símbolo con el fenómeno natural
La
diferencia entre el culto a Yahvé que
sostenían los israelitas durante la
monarquía con las divinidades cananeas,
era debida en parte a su relación con los
principios del cosmos. Yahvé era el dios
supremo y creador de los elementos
naturales, objetos que utiliza según su
parecer; es manifestado en ellos y visto
como teofanías propias, pero nunca es
confundido con su actividad, que en
definitiva es de una esencia separada y
ajena. Yahvé produce el rayo, el viento y
el fuego ( la vida y la muerte) pero no
esta dentro (pan-meter dentro- teísmo)
de ellos(1).
Sin
embargo, por lo que sabemos de los Dioses
cananitas, su manifestación cósmica
presenta una marcada confusión y no
permite una diferenciación del
Dios-acción-manifestación-resultado. Es
decir, Yahvé produce el rayo, pero no es
el rayo; en cambio, Baal produce el rayo,
pero es visto al mismo tiempo como el
rayo.
El
desdoblamiento del símbolo con la idea
-dentro de la intencionalidad psicológica
humana- es muy difícil de determinar,
máxime cuando poseemos tan pocos datos.
El
sacerdote que en el marco de su liturgia
atiende a la estatua del Dios, la cuida,
la alimenta y la viste, se le dificulta
separar los conceptos; se genera una
inversión de niveles y se pierde la
vivencia religiosa. Lo mismo ocurría con
los filisteos, que a sus batallas cargaban
con el ídolo de Dagón (asociado en El
fenicio y el Oannes mesopotámico).
Al igual los israelitas sacaban al frente
del ejército el Arca de la Alianza, pero
esto no era la representación de Yahvé
sino que era símbolo de su presencia.
C)
Representaciones cosmomórficas
El
acto ritual y el pensamiento metalógico,
como una forma constitutiva del lenguaje
humano, son plasmados (lat. ars-tis)
en representaciones pictóricas. Las
formas de plantear sus ideas de cómo es
lo divino, se plasma con un fin utilitario
(mágico) en sus representaciones
estatuarias e iconográficas. De ahí que
la visión sincrética con la naturaleza
esté presente.
Representaciones
siderales
Casi
nada sabemos de este tipo de asociación
astral en épocas tempranas, solo que la
Biblia llama a los astros "él
ejércitos de los cielos". Toda la
información sobre el conocimiento celeste
data del período clásico.
El
término hebreo para cielo es: shamayim
(shmym). Esta palabra es de uso
corriente en los vocablos semíticos para
referirse a la "bóveda
celeste", "la región de más
arriba", "la residencia o trono
de Elohim", lo opuesto de lo
terrestre tanto con relación al día como
a la noche.
También
se usa para referirse a la lluvia. Por lo
que aplica a los Dioses coléricos de las
tormentas. En otras palabras, podemos
decir que Baal, el Dios de las
precipitaciones, mora en el cielo.
Ahora
bien, contamos con un enigmático hallazgo
en Teleilat-Ghassúl, en el Valle
del Jordán que data del III milenio.
Allí aparece sobre un muro un extraño
petroglifo representando a una estrella de
ocho puntas, que todavía no ha podido
asociarse a ninguna divinidad conocida.
Otra
evidencia se sugiere en el nombre árabe Allat,
una Diosa uránica celeste; o en el nombre
de Baal Mel-kart, cuya etimología
es incierta, aunque se lo ha traducido
como "Baal del cielo".
La
naturaleza zoomorfa de las
representaciones divinas semíticas
La
esencia compartida (zoo-morfas) era
común en la iconografía del Antiguo
Oriente Próximo. En el sitio Catal Hulluk/Nivel
VII, aparecen pictogramas de buitres con
pies humanos. Puede que el Set egipcio
fuera visto como un Serpo-asno.
Así también Dioses como Molok o Ilu (Heb.El),
que se los representaba con cabeza de toro-Uro
(2).
El
uso de cornamenta en los tótems está
bastante bien atestiguado en el Levante,
como si adoraran al Dios-cabeza del clan
(el Dios del Padre). Los cuernos son
símbolos lunares, pero en el caso de los
semitas adquieren una significación
masculina típica de sociedades
patrilineales (Catal Hulluk/Nivel VI).
Algunos
comentaristas dicen que Dagón el Dios
filisteo era mitad hombre y mitad pez, sin
embargo, esta declaración no esta del
todo atestiguada.
El
término semita para "pez" es(hb.)
dagh, mientras que para
"grano" es de-ghán. Es
posible que sea un error del copista, lo
que cambiaría de manera considerable, no
solo la representación de la divinidad en
cuestión sino la naturaleza de su culto.
Algunos textos bíblicos lo vierten como
tronco o madera ( I Samuel 5: 4), lo que
complica más el cuadro.
El
culto a las piedras
Otro
rasgo interesante de las religiones
semíticas es el culto a las piedras. En
las tradiciones etiológicas israelitas,
existen abundantes testimonios acerca del
levantamientos de rocas en lugares donde
tuvo lugar una hierofanía. Estas
acumulaciones pétreas estaban erigidas en
laderas de los valles torrenciales en las
cuencas del Jordán.
Los
cananeos eran dados a levantar piedras
enhiestas como símbolos fálicos a las
entradas de los templos conocidas como las
aseras (hb.shrh). El asherah
era un objeto cilíndrico que representaba
la presencia de la Diosa Asera. El plural asherim,
(hb.shrm) quizás aluda a varias
rocas en forma de monolitos, aunque
también es posible que existieran aseras
de madera ya que estas podían ser
quemadas (compárese con Deuteronomio
21:3).
Nuevamente
nos encontramos con la relación
Dios-elemento. La religión árabe pre-islámica
nos arroja, dentro de sus límites, un
poco de luz al respecto. Los beduinos, en
sus protocultos móviles, llevados a cabo
en tiendas transportables (similares al
tabernáculo hebreo), rendían alguna
clase de adoración a la roca de betelio,
similar a la roca de la Kaba en la Meca.
En
Siria, el betelio estaba en el recinto
más oculto, como la piedra cónica en
representación de Elagábal. Los
investigadores la llaman un Dios "en
simulacro". Es posible que la roca no
fuese el Dios, sino una de sus tantas
representaciones.
Otra
posibilidad es que la roca hiciera las
veces de sustituto de la imagen del Dios.
Algo similar sucedió en el Segundo Templo
israelita construido en el siglo VI a. J.
C. En el recinto oculto del predio, en el
lugar en donde estaba la desaparecida el
Arca de la Alianza, esta fue reemplazada
por un levantamiento rocoso (Tácito, Historias)(3).
No
obstante lo tratado, conviene siempre
tener en cuenta, que las comparaciones del
culto yavista con los cultos cananitas
presenta una desventaja considerable: sus
fuentes escritas. Lo que crea la paradoja
de enfrentar la abundante literatura
bíblica depurada de toda mácula de
politeísmo y religión popular, con los
escasos documentos hallados en las
excavaciones.
El
principal inconveniente que nace de este
tipo de estudios es la falta de
información, lo que hace necesario
abordar el tema desde un punto de vista
arqueológico, lingüístico y comparativo
con los conocimientos existentes.
La
diversidad de fenómenos (atmosféricos,
siderales, minerales o animales)vistos en
las fuerzas de la naturaleza, y el
establecimiento de la monarquía como un
aparato de control sobre ellas, es una de
las raíces del teísmo, sea este poli,
heno o mono. Por ahora, no solo
podemos aducir que los semitas veían a
sus Dioses en la figura de sus reyes o
señores, sino también en las montañas,
en los árboles, en los astros y sus
movimientos, razón por la cual, asimismo
pueden llamarse "religiones
naturalistas". (*)
|
|
(*)
Fuente: Este
artículo de Sergio Fuster fue escrito
especialmente por el autor para su edición aquí.
|
|
Abreviaturas
idiomáticas
Hb.
Hebreo
Ht.
Hitita
Prc.
Proto-cananeo
Eg.
Egipcio
Mb.
Moabita
Gr.
Griego
Lat.
Latín
CITAS:
-
Cave
aclarar que la referencia al culto a
Yahvé en el presente artículo, así
como en un trabajo anterior: "Las
manifestaciones de Yahvé en los
elementos de la naturaleza"
(publicado en on-line www. Temakel.com,
2002), rescata la experiencia de
Israel durante la imposición del
monoteísmo profético. Sobre posibles
cultos populares a Yahvé algo he
mencionado en el tratado "El
simbolismo bíblico de los
animales". Para mayor
información se puede consultar:
Albertz, R. Historia de la religión
de Israel en tiempos del Antiguo
Testamento, Madrid, 1999; De Vaux, R:
Instituciones del Antiguo Testamento,
Barcelona, 1985.
-
Con
relación a la asociación de un
protoculto yavista con la imagen del
toro (sincretismo con Ilu) y una
posible consorte de Yahvé o culto a
la Diosa, ver: Harriet Lutzky: "Shadday
as Goddess Epithet", en "Vetus
Testamentum 48 (1998), pp. 15-36.
(3)
Muchos pasajes bíblicos asocian a Yahvé
con la "roca", en símbolo de
firmeza. Sin embargo la palabra hebrea Súr
debe traducirse como montaña.
"Yahvé el Dios de la montaña"
es homólogo a Ba'al el Dios de la
montaña. El cambio de debió mayormente a
razones de orden doctrinal para mostrar la
diferencia entre las dos divinidades.
Bibliografía
sugerida
Albright,
W: Bulletin of the American Shools of
Oriental Research 121, 1951, pp. 21 ss.
Alt,
A: Der Gott der Vater. En Beitrage
zur Wissenschaft von Altern und Neuen
Testament.XII, 1929, pp. 225-259.
Bietak,
M: "Canaanitas in the Eastern Nile
Delta", en A. Rainey (ed), Egipt,
Israel, Sinaí archaeological and
historical relations in the Biblical
period, pp. 41-56. Tel Aviv, 1980.
Camarero
Benito, A: Misterio, mito, símbolo,
revelación, razón, síntesis histórica
y actual de la mentalidad humana, Bs. As.
1997.
Cardona,
F: Miltologías y leyendas asiáticas,
Barcelona, 1988.
Croatto,
J: Las culturas del antiguo oriente
próximo, Bs. As, 1984.
Cumont,
F: Astrología y religión en el mundo
grecorromano, Barcelona, 1989.
De
Vaux, R: El et Baal, le dieu des péres
et Yahweh. En Ugaritica VI, París,
1969, pp. 502-517
Del
Olmo Lete; G: Mitos y leyendas de Canaan
según la tradición de Ugarit, Madrid,
1981.
Dumézil,
G: Los dioses germanos, México, 1990.
Eliade,
M Tratado de Historia de las Religiones,
México, 1998.
Goetze,
A: Treaty between Hattuailis and Rmses
II, dans Ancient Near Eastem Textes
relating to the Old Testament (= ANET),
Pinceton, 1955, pp. 201-203.
Gurney,
O. R: The hittites, Londres, 1961.
Guterbock,
G: The Song of vllikummi. En
Journal of Cuneiform Studies, Nueva York,
1951, Vol V.
Herdner,
A: Corpus des tabletees alphabétiques,
París, 1963.
Jamme,
A: Le pantheón sud-arabe préislamique
d'apres les sources épigraphiques, París
1947.
Mellart,
J: Earliest Civilisations of the Near East,
Londres, 1965.
Moran,
W: Les Lettres d'El-Amarna, París, 1987.
Ogdon,
J: Notas sobre Set como serpo-asno y
los ofidios multiformes, en on-line en
www.egiptologia.com,
Sección Religión y mitología,
Barcelona, 2002.
Oren,
E: "The kingdon of Sharuhem and
Hyksos": New historical and
archaeological perspectives, PP. 253-283.
Philadelphia, 1997.
Puech,
E: Tratados y juramentos en el Antiguo
Oriente Próximo, En Doc. En torno a la
Biblia N- 23, Navarra, 1994.
Puech
H: Las religiones antiguas, México, 1977,
Vol. I y II.
Pritchard,
J: La arqueología y el Antiguo
Testamento, Bs. As. 1967.
Sartiaux,
F: Las civilizaciones antiguas del Asia
Menor, Barcelona, 1931.
Starcky,
J: Petra et la Nabaten'e en el Supplément
au Dictionnaire de la Bible, Toma VII,
París, 1964.
Vine,
W. E: Diccionario expositivo de las
palabras del Antiguo Testamento, Colombia,
2000.
|
|
|