(...) No me propongo hacer aquí
un análisis global de todos los aspectos técnicos de la
magia zande; sólo pretendo esbozar sus características fundamentales. Algunos de los problemas relativos a la magia son lingüísticos y
otros se refieren a las diferencias entre la magia y el
comportamiento empírico, y entre las creencias que lleva asociadas la magia las creencias asociadas con los espíritus y el Ser Supremo.
(...) La palabra zande que he traducido por «medicina» o «magia», según el contexto, es
ngua. Ngua significa "árbol" o
"madera" o "planta"; así que cuando preguntamos
a un zande qué medicina se utiliza para una determinada actividad, le estamos
preguntando que árbol o planta se utiliza, aunque nuestra pregunta también puede tener el carácter general de qué
rito mágico se realiza. Para hacer más clara
mi descripción limitaré mis observaciones ahora a las medicinas
importantes, es decir, a aquellas medicinas a las que todos los zande conceden importancia, que se utilizan asociadas a las
principales actividades sociales y
económicas, y cuya propiedad está restringida a los
especialistas. Todos estos ritos se realizan con algún trozo
de árbol o de planta y su utilización es, además,
típica de la magia zande como conjunto. Esta sustancia material
constituye el elemento oculto y esencial del rito, pues en la
sustancia se encuentra el poder misterioso que produce el fin deseado.
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Arriba,
izquierda, Basukuase, el primer
informador de Pritchard en
Zandeland. |
Es
inútil simplemente desear que algo suceda. Debe realizarse un
rito, es decir, debe prepararse y manipularse de una determinada
manera un trozo de árbol o de planta. Igualmente es inútil recitar conjuros sin más, pues los conjuros no tienen ninguna virtud específica. Son palabras orientadoras que se dirigen a las medicinas
para vincularlas con los fines deseados.
La eficacia de la magia se encuentra en las medicinas y en
el rito y no en ningún poder exterior a ellos. Muy rara vez
están éstos asociados con los espíritus. Sólo he recogido las siguientes asociaciones: 1)
los espíritus muestran a los exorcistas las medicinas en
las fuentes de los arroyos; 2) los espíritus y las medicinas
están asociados con la magia llamada amatangi;
3) los espíritus pueden destruir
un oráculo del veneno; 4) se dice que los
espíritus de los adivinos a veces enseñan medicinas
en sueños, aunque no se supone que estas medicinas sean medicinas nuevas, sino más bien medicinas antiguas que se
redescubren. No se pudo tomar nota de ninguna medicina de esta clase,
aunque la creencia es normal. Los espíritus de los adivinos comen medicinas para que los pongan en contacto con los
espíritus; 5) las medicinas cultivadas que se siembran alrededor
del altar de los espíritus (ver abajo
imagen), y cuando se erige un nuevo altar suelen enterrarse medicinas en
su base y los espíritus y las medicinas son igualmente
arengados para que aseguren el bienestar de los moradores del caserío. De la
misma manera, cuando se erige un altar en un ampo
de eleusina, se colocan medicinas alrededor, y se pide tanto a los espíritus como a las medicinas que
protejan la eleusina. En este caso la asociación es muy estrecha, pero el
poder de las medicinas no se atribuye a los espíritus. Cuando
se hace magia el individuo se dirige a las medicinas y no a los
espíritus, pues el poder está en las
medicinas.
De la misma manera, la virtud de las medicinas no procede del
Ser Supremo, salvo en un vago sentido mitológico.
Pues las medicinas y los oráculos,
como todas las demás cosas del mundo, se
atribuyen en último término a Mbori, que creó el mundo
y las cosas que hay en él. Pero la conexión entre
Mbori y las medicinas es muy remota y si se pregunta a un zande de dónde
procede una medicina, contesta: "Siempre la hemos tenido",
o bien: "Se originó entre tal pueblo y nosotros la tomamos de
ellos." Sólo si se le presiona para que diga el origen último menciona
a Mbori.
Aparte de este mito general de Mbori, los azande tienen muy mitos que
expliquen los orígenes de las medicinas o que
atestigüen su eficacia en el pasado. De hecho, tienen muy pocos
mitos de todas clases. Los mitos relacionados con la magia son
los siguientes: 1) historias sobre los primeros exorcistas y los
exorcistas de los pueblos extranjeros; 2)
una historia sobre el origen de la magia para curar las fracturas;
3) tradiciones fragmentarias sobre los orígenes de las
asociaciones cerradas y su entrada en el Sudán.
Aunque hay poca mitología socialmente heredada en forma de
leyendas tradicionales, existen rumores circulantes que afirman la
eficacia de las medicinas y el poder de los magos. Cada vez que
muere una persona es una prueba para algún grupo de personas
de su magia de la venganza es eficaz. Se oye hablar de
cómo un individuo perdió algo de su propiedad e hizo magia contra el
ladrón que se lo robó y de cómo murió el ladrón o el objeto fue devuelto a su propietario.
Si el zande es desafiado y tiene que defender la virtud de sus medicinas, lo hace
citando casos en que su potencia ha superado la prueba de la
experiencia. Podría citar muchos ejemplos. Dije a
un zande que dudaba que el silbato para reunir elefantes
tuviera alguna utilidad y él contestó a mis dudas contándome cómo
él y un amigo habían tocado su silbato
mágico. Poco después, oyeron el pisoteo
y el trompeteo de elefantes, y a la
mañana siguiente vieron sus rastros en la
tierra húmeda. Todas estas historias tienen
poco antigüedad, carecen de forma y están restringidas a una
localidad o a un grupo de parientes. Contrastan con la verdadera
mitología que pasa de generación en generación, es estereotipada en
la forma y la conocen todos los adultos de
Zandeland.
(...) Los azande insisten en que la magia debe haber demostrado su
eficacia para emplearla. Dicen que algunos magos tienen mejor magia que otros y cuando requieren los servicios de un mago escoge uno cuyos servicios tienen fama de ser eficaces. Así, las
medicinas de la venganza de algunos magos tienen la reputación de ser
rápidas y tajantes, mientras que se dice que las medicinas de
otros tardan más en conseguir la venganza. Naturalmente, los azande
prefieren emplear a los magos cuyas medicinas operan con
rapidez. De forma similar, cuando un individuo desea adquirir medicinas para cazar
elefantes, hace averiguaciones para descubrir qué magos son
los cazadores más afortunados.
De ahí que el gran exilo en las actividades sea una señal de que
se poseen buenas medicinas. ... Una vez Un
zande me dijo que Ngbitimo, de la provincia de Rikita, poseía una poderosa magia para matar leopardos. Cuando le pregunté qué medicinas empleaba
Ngbitimo, me dijo que no lo sabía, pero
que debía poseer medicinas o no tendría tanto éxito en matar
leopardos.
Los azande no piensan que el éxito en una actividad empírica
se deba al uso de medicinas, pues saben que muchas veces se
consigue sin su ayuda. Pero se sienten inclinados a atribuir el éxito
fuera de lo habitual a la magia Así, un zande me dijo que un
individuo a su vecino:
"Señor, en esta estación de termitas, quien posee medicina de las termitas las ha
cogido en abundancia. Aun cuando yo no tengo, puesto que no poseo ninguna medicina de las termitas, aun cuando he cogido
algunas, no obstante las he comido, porque no hay nada en el mundo,
señor, de lo que un hombre carezca por
completo".
Mi informador me señaló que las
termitas abundan como la hierba. Incluso un hombre
pobre en medicinas puede coger muchas, pero hombre con
buenas medicinas cogerá muchas
más.
(...) Para celebrar un rito mágico el individuo debe saber
concretamente con cuáles medicinas logrará
el fin que desea. Si no conoce las medicinas o no las posee en ese momento, está desvalido.
Varias historias del folklore zande tienen como temática la pérdida de las medicinas en situaciones a veces dramáticas, a veces cómicas.
El propio zande tiende a clasificarlas
también por la forma y el modo de utilización. Así a veces dice
de una medicina que es ranga, un bulbo. Con frecuencia se ven

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Arriba,
izquierda, un altar de los
espíritus realizado con las ramas
que se emplean para el oráculo de
las termitas; arriba, derecha, el
altar de los espíritus con
medicinas en su base. |
que
crecen en el centro de los caseríos azande, por regla
general a los pies del altar de los espíritus. Tienen muchos usos
mágicos. O bien se comen las hojas crudas o bien se hierven en
agua con ajonjolí y sal y se come la mezcla. Los bulbos se
transplantan de la maleza. El individuo que conoce un bulbo con usos
mágicos especiales o bien se lo muestra en la maleza a otro o se
lo señala en su propio caserío. Una vez que el individuo conoce la
hoja de este concreto bulbo, puede buscarlo por sí mismo en la
maleza. La transmisión del conocimiento, por tanto, no consiste
simplemente en mostrar la planta a otro individuo, pues puede
verla en cualquier momento plantada en el caserío del mago.
Consiste más bien en instruirle sobre sus usos.
Otra categoría es la ngbmi.
Se trata de parásitos arbóreos y son
el material de que se hacen los silbatos y amuletos más potentes.
Los parásitos de muchísimos árboles se utilizan de una u
otra forma como medicinas. Una tercera categoría son las enredaderas
(gire), que aparecen frecuentemente
en los ritos mágicos, especialmente para cerrar huertos y para enredarse alrededor de
las muñecas de las personas como amuletos. Muchas de estas
plantas son raras y no se encuentran sin
una diligente búsqueda.
Los azande también dividen sus medicinas en clases según las
formas de preparación y uso. Muchas veces, la especie de planta se
emplea en un rito indica, por su forma, la manera de
usarse tal como se ha explicado en relación con la ranga, la ngbimi y la gire. Los principales modos de uso son:
1) Silbato (kura). La madera de determinado árboles se talla en forma de
silbatos. Aunque la cavidad vaciada en uno de los
extremos sea poco profunda cuando se le sopla emite un sonido
penetrante. Los silbatos mágicos se utilizan para muchos propósitos.
Antes de hacer el silbato, el individuo debe guardar
tabús. Por la mañana temprano sale de su caserío sin lavarse la cara ni enjuagarse la boca y corta la madera y le
da forma. Recita un conjuro al cortar la madera y cuando
perfora la cavidad por un extremo. Los silbatos se llevan al cuello,
sobre el hombro, a la cintura o en las muñecas. Los silbatos muy
potentes se esconden lejos de la choza del propietario, muchas veces en el gallinero o en un agujero hecho en un árbol.
2) Las medicinas corporales (ngua kpoto). Para medicar a los bebés, el mago utiliza medicinas que
mastica y escupe sobre sus cuerpos. Lo hace para protegerlos del dolor y para hacer que
crezcan fuertes. Al medicar a los adultos hace una pasta de materiales vegetales
quemados y aceite, y la frota en incisiones hechas en el pecho, la espalda y la
cara.
3) Las medicinas se frotan en incisiones de la mano y la
muñeca. La medicina se hace quemando materiales
vegetales mezclados con aceite. Tales medicinas procuran habilidad para
tirar la lanza y para operar con cl oráculo
del tablero frotado.
4) Gotas de infusión (togo). Los materiales vegetales
se queman y el hollín se mezcla con agua en un embudo hecho de hojas
que, al estrujarlo, hace de filtro.
5) Hollín mezclado con aceite. Esta es una de
las formas más populares de
preparar las medicinas para su consumo.
6) Una cuerda, con frecuencia una enredadera, que se
retuerce mientras el mago le dirige un conjuro
(kpira). Esto se hace a veces contra los enemigos.
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Abajo
derecha, en imagen para ampliar, un ciego
de la tribu de los azande.
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Las medicinas azande son objetos naturales únicamente en el
sentido de que su poder está presente en la naturaleza de manera potencial. Es el
concreto tratamiento y uso lo que transforma la simple madera en medicinas. El poder mágico puede estar latente en un árbol o
una planta, pero el hombre es quien convierte ese material en la medicina que se utiliza como instrumento en el ritual.
En consecuencia, sólo aquellas plantas que únicamente tienen uso ritual y que se cultivan para
fines mágicos se consideran en todo momento
"materia médica". Muchos árboles y plantas utilizadas en la magia se emplean
en actividades tecnológicas; por ejemplo, el árbol
dakpa proporciona cuerda y la hierba
bingba se utiliza para hacer los tejados de paja.
Puesto que las medicinas no son objetos naturales, sino artefactos humanos,
cada instrumento mágico individualmente
considerado es autónomo y su condición de ninguna forma afecta a los objetos del
mismo tipo. Un individuo hace un silbato protegerse de la brujería.
Los logros del silbato son independientes de los
logros de los demás silbatos del mismo tipo. Si una
medicina pierde su poder, sólo se trata de que este concreto
artefacto se ha vuelo inútil y los demás artefactos que puedan hacerse
del mismo material vegetal no se ven afectados.
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