| EL
CACIQUE ORKEKE
Imagen
de un grupo de tehuelches luego de su captura. El
segundo de la derecha, es el cacique Orkeke. |
Algunos seres dejan su marca en el viento. Viento
patagónico en este caso. Y alientos lejanos se unen a veces,
como el George Chaworth Musters y un grupo de tehuelches. En
1869 Musters llegó a la Isla Pavón, en el Río San Cruz,
Patagonia Argentina, donde tenía su factoría el legendario y
valiente comandante
Luis Piedra Buena.
Allí se unió a una tribu tehuelche. Durante diez meses
recorrió con los indios patagónicos 2700 kilómetros entre la
desembocadura del Río San Cruz y Carmen de Patagones, a orillas
del Río Negro. Uno de los integrantes de la tribu con la que
convivió el explorador inglés era el cacique Orkeke. En
numerosas ocasiones, en un relato de su viaje que nos dejó
Musters, el jefe tehuelche emerge con visos de hombre sabio,
rebosante de bondad y generosidad.
Y
Orkeke era un ser libre. Hasta que, en 1883, cerca de Puerto
Deseado, fue capturado junto con otros miembros de su tribu y
llevado a Buenos Aires, donde concurrió a banquetes, teatros, y
al zoológico; e incluso se reunió con el presidente Roca, el
mismo de la aniquiladora campaña del Desierto. A los pocos
meses murió en un hospital militar. Nunca más podría ver el
estepario horizonte patagónico y la veloz gracia de los
guanacos.
En este momento de Textos sobre Patagonia en Temakel,
mediante un artículo de Héctor Pérez Morando publicado
en el Diario de Río Negro, recordamos al viejo y digno cacique
tehuelche.
E.I
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La obra
aludida en presentación donde Musters narra la
personalidad y muchas acciones del cacique Orkeke y cuya
lectura recomendamos es:
George
Chaworth Musters, Vida entre los patagones,
Buenos Aires, Editorial Elefante blanco.
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ORKEKE,
EL CACIQUE AMIGO
Por
Héctor Pérez Morando
Historia
del cacique tehuelche Orkeke, quien figuró en la importante
publicación inglesa de Musters de 1871. La Patagonia fue su
principal ámbito y Piedra Buena, Lista y Moyano lo consideraron
amigo.
"Mucho me impresionó
el porte grave y solemne de éste (Orkeke). Ante su estatura de
seis pies cabales y su proporcionada musculatura, nadie habría
sospechado que el hombre había cumplido ya sus 60 años; y,
cuando saltaba sobre su caballo en pelo o dirigía la caza,
desplegaba una agilidad y una resistencia iguales a la de
cualquier otro más joven. Su abundante cabello negro estaba
levemente veteado de gris, y sus ojos brillantes e inteligentes,
su nariz aguileña y sus labios delgados y firmes eran muy
diferentes de lo que, según la idea corriente, son las
facciones patagónicas; una frente achatada afeaba un poco la
expresión de su rostro, que sin embargo, era seria y
meditativa, y a veces notablemente intelectual". Lo dijo el
naturalista y explorador inglés Musters en su publicación de
1871, luego de haberlo acompañado en gran parte de su largo
viaje de Punta Arenas (Chile) a Carmen de Patagones. Y agregó
que era "particularmente limpio en sus ropas y aseado en
sus costumbres". El marino inglés pone un marco muy
favorable al cuadro descriptivo del cacique, rematándolo con
que "su conducta para conmigo fue irreprochable".
Musters estuvo dos meses con Orkeke en Pavón, atalaya y centro
de operaciones de Piedra Buena (Orkeke tenía su toldería en el
valle del río Chico). Y desde allí, Musters con Orkeke y también
Casimiro continúan su extenso viaje, que incluyó visita a
Sayhueque -el "Gobernador de las Manzanas"- y la hoy Línea
Sur rionegrina.
El pacífico cacique luego del viaje con Musters conoció a
otros viajeros y entre ellos al inglés Julius Beerbohm, que en
su libro de 1879 "dejó un excelente retrato, que coincide
con el de Musters" y Orkeke recordaba perfectamente haber
visitado siendo niño San Julián, donde estaban todavía los
colonos españoles de Viedma, al decir de Teodoro Caillet Bois
(1945).
Otro periodista e historiador afirmaría que "Orkeke era de
pura estirpe tehuelche. Los exploradores patagónicos lo habían
ungido caballero por su amplitud hospitalaria, su disposición
servicial y su inquietud comprensiva, reconociéndosele señorío
en la vasta heredad", (Lenzi, 1962). Y en verdad, hasta el
presente, el hurgar en esta parte de la historia patagónica no
ha presentado algún hecho que empañara esas opiniones, salvo
que Lista -a pesar de considerarlo gran colaborador y amigo- lo
inyectara en algún escrito como afecto al alcohol ¡vaya
novedad entre los nativos! y algo pendenciero. Eran mujeres y
hombres libres y la atadura blanca no podía ser asumida así
nomás. Y en esto buena culpa tuvieron los bolicheros y
mercachifles expoliadores: yerba, azúcar y aguardiente por
pieles y plumas.
Por 1883 el gobierno nacional continuaba con el propósito de
seguir avanzando sobre araucanos o mapuches transcordilleranos,
pacíficos tehuelches nativos y la mezcla de etnias que se
producía desde hacía años. Sayhueque, sus caciques y
capitanejos optando por resistir alargaban la llamada campaña
al desierto y por eso el magnífico transporte "Villarino",
afectado a viajes por las costas patagónicas y comandado por
Federico Spurr, llega a Puerto Deseado el 18 de julio de 1883.
En Patagones habían embarcado el gobernador de la Patagonia
cnel. Lorenzo Vintter, tte. cnel. Lino Oris de Roa, mayor Miguel
Linares, dos oficiales y 31 soldados del 7º de Caballería.
Misión militar: complementar la acción cordillerana de otros
uniformados con Palacios a la cabeza. Se informan de que la
toldería de Orkeke está a quince leguas en la "Lomada de
los indios". El tehuelche Gencho los conduce, sirve de guía.
La consigna es "capturar la tribu y sin hacerle el menor daño".
Roa comanda el grupo y se produce la encerrona. Siete toldos, 55
tehuelches, 87 galgos, 98 caballos, 4 vacas y 3 terneros. Orkeke,
su mujer Hadd, la hija Méká y 54 hijos del desierto con niños
se entregaron mansamente y fueron embarcados en el "Villarino".
Adiós a los guanacos, avestruces, al agua y al aire puro. Adiós
al silencio, a las matas y al mar patagónico. Orkeke no volvería
a estar con ellos. La nave eludió las escalas en Patagones y
Bahía Blanca. Después, hasta el gobierno asumió el tremendo
error de aquel injusto apresamiento de los pacíficos tolderos
de Orkeke: "una mala interpretación de sus órdenes",
se dijo.
El Riachuelo los recibió y fueron alojados en el cuartel de
Retiro. Enterados, Lista y Moyano de inmediato se preocuparon
por sus amigos del sur, trataron por todos los medios de
aliviarles la ingrata situación y de hacer gestiones para que
volvieran a sus tierras. El presidente Roca recibió a Orkeke y
le obsequió cigarros habanos y 500 pesos, más la promesa de
regreso a Santa Cruz. Tuvieron clima favorable de los porteños
y del periodismo, sin abandono de la curiosidad que despertaban.
"La Prensa" en su edición 4.119 del 31/7/1883
opinaba: "cómo creer que deliberadamente haya mandado
asaltar y saquear una tribu amiga y mansa que jamás ha
hostilizado al ejército, y que por el contrario, ha
fraternizado honradamente con las poblaciones cristianas
plantadas en las soledades de la Patagonia. ¿Cómo justificar
ese acto cruel e ilegítima persecución a hombres que nunca nos
hicieron daño?"
Moreno se hallaba en Mendoza y Piedra Buena -ambos buenos
amigos- muy enfermo fallecería el 10 de agosto de aquel año.
No cabe duda de que los atendieron muy bien, distinto a los
mapuches presos. Orkeke pasea en coche por Buenos Aires. Lo
acompañan Lista, doctor Escudero y Horat visitando los
"principales edificios públicos y el parque 3 de
Febrero". También el jardín zoológico, donde lo asombra
un avestruz africano, mucho más chico que su patagónico, que
le entregaba alimento y piel.
"Orkeke se convierte en prisionero con honores de huésped
y concurrente obligado a cuanto espectáculo público se
ofrezca". La Sociedad Científica Argentina, que presidía
Lista, le ofrece -con lleno de público- la zarzuela
"Mefistófeles" en el teatro de la Alegría y Orkeke
con su mujer e hija ocupan el palco central con varios de sus
seleccionados tehuelches. El público se lleva un chasco con el
comportamiento y la vestimenta: "sencillos hombres de
campo; visten saco, bombachas o chiripá y ponchos de paño
negro (compartidos con vincha roja y botas de cuero crudo). Las
mujeres, bata sin mangas, pollera y pañuelos de variados
colores". Reciben muchos regalos, suben al escenario y
hablan muy favorablemente Lista y el profesor de la UBA Juan María
Larsen. Muy aplaudidos. En tranway especial regresan a Retiro. A
los pocos días la misma sociedad le ofrece banquete en el Café
París con la presencia de Durán, ministro plenipotenciario de
España, Larsen, explorador del Chaco Juan C. Cominges, marino
Eduardo Lan, Miguel Cano, Francisco de Ibarra, Esteban Rodríguez,
Juan S. Bauzá y Lista. Hubo brindis, discursos y hasta una poesía
y cuando le toca el turno, Orkeke "habla con parquedad, no
obstante su facilidad de palabra (sabía castellano) limitándose
a manifestar a su manera que es amigo de los cristianos, que no
pelea para no exponerse a morir y muriendo todo concluye".
En el circo Humberto 1º su empresario Rafetto le dedica una
función de honor. Moyano le ofrece regresar por tierra pero
Orkeke no acepta "sería inevitable el encuentro con
los indios araucanos del Neuquénâ en cuyas manos perecerían
sin remedio" (Deodat, 1937).
Y llega el final. El aire, la humedad y otros factores de la
ciudad del Plata se manifiestan en bronquitis. Internado en el
hospital militar, ocupa la cama 39. Su rebeldía le hace rehusar
tratamientos y medicamentos. No pueden contenerlo. Abandona la
cama y busca otro aire en los patios y no el del encierro. No
tiene las hierbas curativas ni puede usar los métodos nativos
para espantar al Espíritu Malo. El invierno porteño con sus
calamidades enfermizas le estaba jugando una mala pasada y se
fue agravando hasta la pulmonía doble. El 12 de setiembre de
1883, a las 8.40 expira "como una luz que se apaga de súbito".
(La Nación).
"Tu hacienda, tu autoridad,/
la patria donde naciste,/
todo, Orkeke, lo perdiste,/
incluso la libertad" (Juan C. Cominges). (*)
(*)
Fuente: Héctor Pérez Morando, "Orkeke, el
cacique amigo", editado en Diarío de Río Negro el sábado 12
de julio de 2003.
Bibliografía principal: Deodat, L. S. M. La captura, 1937.
Musters, G. C. Vida, 1871. Larrain, N. Viajes, 1883. Lista, R.
La Patagonia, 1879. Pérez Morando, H. Musters, 1998. Lista, R.
Los indios, 1894. Bernal, I. y Sánchez P. M., Los Tehuelches,
2001. Revista Argentina Austral, varios. Manfort, A. Moyano,
1979. Escalada, F. El complejo, 1949 y otros.
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