|
En Temakel pueden visitar la galería de imágenes
de la importante obra pictórica y arquitectónica
de Hundertwasser junto a una entrevista y un ensayo
personal:
Homenaje
a Hundertwasser
|
Manifiesto
del proyecto arquitectónico para Francfort-Heddernheim
1. Aumento de la
naturaleza en respuesta al asentamiento indiscriminado del paisaje.
2. Una vida en armonía con la naturaleza.
3. Aire del campo en vez de aire de la ciudad.
4.
Anhelos de romanticismo y creatividad hechos realidad.
5. Tejados totalmente cubiertos de césped para andar
y pasear por ellos.
6. Casas con sistemas de ahorro de energía, frescas
en verano y cálidas en invierno.
7. Mejor calidad de vida para vecinos y no residentes.
8. Una salida creativa al punto muerto al que ha llegado la
planificación urbana, que sentará un precedente
mundial.
De hecho, estas innovaciones no son nada nuevo. Se trata de
reconquistar la dignidad humana en la arquitectura, o, simplemente,
reconquistar la dignidad humana. ¿A qué se debe el
uso indiscriminado de la regla, si todo el mundo sabe que
la línea recta es una quimera cómoda, pero peligrosa,
que lleva a la ruina? Es increíble que los edificios
sigan siendo inhumanos y antinaturales, aunque sea evidente
desde hace décadas que la arquitectura Bauhaus se encuentra
en un callejón sin salida.
La arquitectura Bahaus, que está en trasfondo de la
arquitectura residencial, puede describirse como fría,
carente de emoción, dictatorial, cruel, agresiva, blanda,
estéril, austera, fría, prosaica, práctica,
anónima y vacía hasta el aburrimiento: la quimera
de la funcionalidad.
L as viviendas no deben abandonarse a la mafia de la arquitectura
internacional, que está motivada por una política
cultural y que hace el juego al esteticismo nihilista, frente
a las personas.
No es tan breve, si una mafia del arte impone al gran público
( a través de los museos y las revista de arte) un
estilo de pintura feo, en sentido negativo, de moda en ese
momento. Las tendencias del arte moderno cambian cada año
y no hace falta comparar, ni mirarla siquiera.
Pero
cuando, esta mafia intelectual, enemiga del hombre y de la
naturaleza, obliga a las personas a vivir durante generaciones
en casas que proceden de proyectos perversamente modernos
y con una construcción carente de inspiración,
esta cometiendo un delito permanente.
El
sufrimiento obligado de los habitantes de estas casas dictatoriales
forma la base de la miseria general, física y espiritual
que sufre nuestra cuivilización occidental, el estado,
la naturaleza y nosotros mismos. El arquitecto y el urbanista
son hoy, más que nunca, débiles marionetas en
manos de clientes sin escrúpulos.
Son criados y verdugos de los poderes fácticos de la
producción en masa, de la mafia del dinero y de la
política de poder. Como criminales de guerra, y, normalmente,
en contra de su concienca (si es que la tienen, acatan órdenes
obedientemente y construyen campos de concentración
en los que la naturaleza, la vida y el alma humana son destruidos
sistemáticamente.
La
utilización ciega, cobarde y estúpida de la
línea geométrica recta ha convertido nuestras
ciudades en baldíos desolados, desde el punto de vista
estético, espiritual y ecológico.
la
línea recta y sus derivados son úlceras cancerosas
que envenenan, por igual, la planificación urbana y
la salud física.
Nuestras
ciudades son la realización de los caprichos dementes
de arquitectos criminales que nunca hicieron el juramento
hipocrático de la arquitectura: me niego a construir
casas que puedan dañar a la naturaleza y a las personas.
Dos
generaciones de arquitectos con mentalidad Bauhaus han destruido
nuestro medio ambiente.
La
llegada del urbanista ha afeado nuestras ciudades, el hombre
ha perdido el contacto con la tierra.
El
hombre vive aislado de la tierra y de su entorno natural.
Nos
aislamos con cemento y plástico.
Ya
ni siquiera permiten que el agua se filtre en el suelo urbano;
al contrario, se la canaliza afuera. Tampoco dejan que nuestros
muertos, que están enterrados a 12 pies de la capa
de humus en ataudes geométricos e impermeables, esten
en contacto con las plantas o se conviertan en humus.
Por
otra parte, la rentabilidad del complejo Hedderheim en su
conjunto es enorme y, en lo referente a los cálculos
sobre el coste del rendimiento de este complejo, se
debe tener en cuenta lo siguiente: los datos sobre las necesidades
ecológicas y creativas, los deseos de las personas
y sus necesidades espirituales deben almacenarse en nuestros
computadores y darles prioridad. Así, los medios informáticos
se ponen al servicio de la arquitectura, el urbanismo, la
economía, el transporte, la energía y la agricultura,
para calcular lo que es barato y lo que es caro, lo que tiene
sentido y lo que es perjudicial dentro del contexto general.
La consideración de todos los datos disponibles, incluidos
los ecológicos y otros datos, debe ser una condición
previa a cualquier cálculo.
Por
ejemplo, ¿qué objeto tiene construir una casa que es
barata porque los proyectistas y arquitectos sólo sumaron
el coste de los materiales, el solar y la mano de obra, pero
por la que terminamos pagando tanto?
El
precio no incluye otros gastos a los que habrá que
hacer frente, aunque hubiera sido facil tenerlos en cuenta
igualmente; gastos crecientes de calefacción y aire
condicionado, aislamiento acústico y contra el polvo
y la polución atmosférica. Simplemente porque,
por poner un ejemplo, no se proyectó un tejado de césped
desde el principio. Los costes aumentarán a consecuencias
del vandalismo, la delincuencia, el descontento, las neurosis,
el desemplo, los gastos de hospital, el éxodo de las
ciudades, el amor propio y la dignidad heridos y el amordazamiento
de la creatividad individual, provocado todo ello por una
planificación errónea y por no haberse tomado
en consideración los componentes ecológicos
y creativos en su rica complejidad e interacción de
conjunto.
Estos
gastos se presentan sin duda, pero más adelante y a
las proyectistas les será fácil ignorar las
conexiones, causas y efectos; es decir, su responsabilidad.
Mi
contribución creativa a la construcción de este
complejo debe, pues, considerasrse simplemente como un avance
hacia la creatividad de cada individuo. La naturaleza, el
arte y la creación son una unidad, nosotros la hemos
separado.
Si
violamos la creación de la naturaleza, si aniquilamos
nuestra creación, nos destruiremos. Sólo la
naturaleza incluirá los siguientes puntos:
1.
Debemos aprender el lenguaje de la naturaleza, para comunicarnos
con ella.
2.
Debemos devolver a la naturaleza territorios que nos hemos
apropiado y destruido ilegalmente; según el principio
de todos los elementos horizontales que hay bajo el cielo
pertenecen a la naturaleza, incluidos, tejados y carreteras.
3.
Tolerancia de la vegetación espontánea.
4.
La creación de la humanidad y la creación de
la naturaleza deben reunificarse. La división de estas
creaciones de la naturaleza deben reunificarse. La división
de estas creaciones ha tenido consecuencias catastróficas
para la naturaleza y el hombre.
5.
La vida debe estar en armonía con las leyes de la naturaleza.
6.
Somos simples huespedes de la naturaleza y deberíamos
comportarnos consecuentemente. El hombre es el parásito
más peligroso que jamás haya asolado la tierra.
El hombre debe volver a su nicho ecológico para dejar
que la tierra se regenere.
7.
la sociedad humana debe volver a ser una sociedad sin residuos.
Porque sólo los que respetan y reciclan sus residuos
en una sociedad sin residuos, transforman la muerte en vida
y tienen derecho a continuar en esta tierra; pues respetan
su ciclo y dejan que renazca la vida.
El
hombre anhela inmensamente un hogar en armonía con
la naturaleza y la creatividad humana. Pero, ese deseo tan
comprensible es precisamente el que se niega a los residentes,
especialmente a niños y alumnos. Los personas que siguen obligadas
a vivir y aprender en viviendas prefabricadas de campos de
concentración y en edificios carentes de inspiración,
fríos e insípidos. ¿Qué sentido tiene
poseer tantos materiales nuevos, si no lo utilizamos para
devolver la naturaleza a la ciudad? Tenemos cemento, hormigón
armado, plástico, brea, caucho sintético, acero
inoxidable, arcilla expandida y mezclas de estos materiales,
también materiales traidicionales como alquitrán,
ladrillo, madera, caucho, etc.
Los
arquitectos deberían aceptar el reto y construir un
hogar que no esté solo destinado a las personas; sino,
especialmente, al crecimiento espontáneo en la ciudad.
Un
buen edificio debe lograr unir dos cosas:
La
armonía con la naturaleza y la armonía con la
creación humana individual.
Hace
ya mucho tiempo que hemos hecho de la tierra nuestra esclava,
con los resultados catastróficos que tan bien conocemos.
Ya es hora de que cambiemos los papeles, que nos situemos
bajo la tierra y tengamos encima la tierra. Por supuesto,
eso no significa vivir en cuevas oscuras y sótanos
húmedos, todo lo contrario.
Podemos
tener tierra y árboles sobre nuestras cabezas y tener
luz, al mismo tiempo. Situarnos bajo la naturaleza significa,
simbólica y literalmente, vivir en casas cubiertas
de naturaleza; nuestro deber es restitutir a nuestros tejados
la naturaleza que destruimos al construir una casa. De esa
forma, la naturaleza que hay en nuestros tejados es la parte
de la tierra que destruimos al poner una casa en su lugar.
Necesitamos barreras de belleza para engrandecer el mundo
de nuevo. En vez de eso, destruimos el lugar en que vivimos
y lo que queda de naturaleza salvaje. Y para llegar hasta
allí, construimos feas carreteras que destruyen lo
que hay entre medias.
Así,
el mundo se vueve feo y pequeño. Necesitamos barreras de bellezas
con urgencias. Estas barreras de belleza consisten en irregularidades
no reguladas y esta irregularidades no reguladas consisten,
bien en vegetación espontánea, o en la creatividad
del individuo.
(...)
Durante decadas, se ha practicado una dura represión
rectilínea del alma infantil, lo que ha supuesto la
supresión de su creatividad en ciernes, simplemente,
mediante una arquitectura asgresiva y uniforme en la que nuestros
jóvenes han tendido que pasar los años más importantes
de su vida.
Los
malos tratos mentales infligidos en escuelas construidas al
estilo de los campos de concentración exceden, incluso,
al castigo físico que estas escuelas representan.
P ara las jóvenes generaciones de las últimas
décadas, formadas en instituciones educativas y jardines
de infancia hostiles a la naturaleza y la creatividad, los
daños piscológicos permanentes son inmensos. Los niños
son menos capaces todavía que los adultos de defenderse
de un entorno planificado que destruye la vida del espíritu.
(...) Sólo nosotros hacemos paraísos con nuestra
propia creatividad, en armonía con la creatividad libre
de la naturaleza.
Viena,
14 de mayo de 1987.

Manifiesto
en pro de la alteración individual de los edificios
Queridos
amigos:
La
gente me pregunta porque yo, un pintor, me entrometo en asuntos
de arquitectura. Pero, además de pintor, soy tambien
un hombre. Antes de sentarnos en cualquier sitio, limpiamos
primero la silla, si está sucia. Si voy a entrar en
una arquitectura sucia, primero tengo que limpiarla también.
Y cuanto más sucia sea la arquitectura, con más
fuerza y eficacia habrá que combatir su suciedad.
Entro
en una casa como un hombre libre, no como esclavo. Sólo
entonces puedo hacer cualquier otra cosa, como pintar, o decir
algo. Hay otra razón muy importante por la que elijo
Viene para atacar este abuso de cajas-prisiones, sobre todo
porque soy austríaco. Por eso tengo una obligación
moral, porque desde Austria se lanzó este crimen arquitectónico
contra el mundo. Por tanto, las reparaciones deben proceder
de Austria. El astruíaco Adolf Loos trajo esta atrocidad
al mundo. Fue en 1908 con su ingenioso manifiesto titulado
"Ornamentación y crimen". Lo hizo con ¡buena
intención!....pero Adolf Loos fue incapaz de preveer
lo que ocurría 50 años después. El mundo nunca
se librará del demonio que Loos invocó.
Mi
deber y el de todas las personas de Austria es el de reconocer
y combatir la catástrofe desencadenada en este país
hace setenta años. Cincuenta años más tarde exactamente,
en 1958, en Seckaum leí mi "Manifiesto del enmohecimiento
contra el racionalismo en la arquitectura". Ya Alemania
se celebran continuos encuentros de arquitectos con conciencia,
para los que la responsalidad de lo que hacen es una pesada
carga. Pero no encuentran la solución. Sin embargo,
he visto algunos edificios nuevos que no eran un simple producto
de tableros del delineante. Esa es una bueña señal. Pero,
es menos que sucifiente.
Volvamos
a Loos. Es cierto que la decoración manida al uso era
una mentira. Pero no un crimen. No por quitar aquella decoración
las casas se volvieron más respetables. Loos tendría
que haber sustituido aquella estéril decoración
por vegetación. Pero no ocurrió así.
El valoraba la línea recta, lo idéntico, lo
liso. Ya tenemos lo liso. Todo resuma lisura. Hasta Dios.
Porque la línea recta es atea. La línea recta
es la única línea no creativa. La única
línea que no se presenta ante el hombre como la imagen
de Dios. La línea recta es el verdadero instrumento
del demonio. Quien la utiliza, contribuye a la ruina de la
humanidad.
¿Cómo
será este fin? Ya hemos tenido un anticipo de lo que
puede ser: entre diez y veinte psiquiatras en cada bloque
de apartamento de Nueva York. Clínicas a rebosar, donde
los enfermos no pueden ponerse bien, porque también
las clínicas están construidas al estilo de
Loos. Aumentan las enfermedades entre las personas encerradas
en la esteril monotonía de las casas en hilera. Aparecen
todo tipo de erupciones, úlceras, cánceres y
muertes extrañas. Es imposible recuperarse en ese tipo de
edificios. A pesar de la psiquiatria y de la seguridad social.
El número de suicidios en la ciudades satelites van
en aumento. Y los intentos de suicidio son incontrables. Hay
mujeres que no pueden salir durante el día como los
hombres. Podríamos pasar horas enumerando las miserias
que empezaron con Loos. El nihilismo de los internados se
expresa en la disminución del deseo de trabajar y en
el descenso de la producción, lo cual pueden seguramente
confirmar los psiquiatras y estadistas. Porque la infelicidad
se puede cuantificar también cifras y dinero. Así,
el daño causado por los métodos racionales de construcción
sobrepasa con mucho el ahorro aparente que se haya conseguido.
Esto proporciona la prueba de que los edificios racionales
se vuelven criminales, si se dejan como son. Hoy estoy en
contra de la producción en serie como tal. Desgraciadamente,
seguimos necesitándola por ahotra. Pero dejar los objetos
producidos en serie en el estado en que llegan a nosotros,
es un signo de descontento personal, la prueba de que uno
es esclavo.
¡Ayudemos
a revocar las leyes criminales que reprimen la libertad de
construcción creativa! La gente ni siquiera sabe todavía
que tienen derecho a diseñar su propia ropa, su propia vivienda,
tanto por fuerza como por dentro. Ningún arquitecto
ni cliente en particular puede aceptar la responsabilidad
de todo un bloque de apartamentos, ni tampoco la de una sola
casa destinada a varias familias. Esta responsibilidad debe
asignarse individualmente a cada residente, tanto si es arquitecto
como si no. Deben levantarse todas las restricciones impuestas
por las autoridades de inspección de edificios, por
los contratos de arrendamiento, etc, que prohiban o pongan
las limitaciones a las mejoras individuales en una casa. De
hecho, el deber del estado es ofrecer ayuda financiera y apoyo
a cualquier ciudadano que desee hacer modificaciones en los
muros exteriores o dentro de la casa. El hombre tiene derecho
a reclamar su epidermis arquitectónica. Con una condición:
no debe afectar ni a los vecinos de los que llevan a cabo
modificaciones, ni a la estabilidad de la casa. Pero, para
esto tenemos técnicos expertos que pueden calcular
todo con precisión. Los inquilinos y los propietarios
deben tener opción a hacer mejorar en su casa. Sólo
en el caso de que el siguiente inquilino no acepte esas modificaciones,
volverá el apartamento a su estado original. Pero se
puede afirmar, con una probablidad del 90 %, que las mejoras
individuales serán muy bien acogidas por el siguiente
inquilino, pues tienen como objetivo hacer más humano
el apartamento. Si no se aprueba una ley que autorice las
modificaciones individuales en los edificios, la piscosis
de prisión de los residentes internos seguirá
empeorando y la situación tendrá un final fatal.
Sólo hay dos opciones: la esclavitud absoluta o la
rebelión contra las limitaciones a la libertad personal.
Tu
derecho a la ventana. Tu deber hacia el árbol
El
derecho a la ventana
El
que vive en una casa debe tener derecho a asomarse a su ventana
y a diseñar como le apetezca todo el trozo de muro exterior
que pueda alcanzar con el brazo. Así será evidente
para todo el mundo desde la lejanía que allí
vive una persona.
Nos
asfixiamos en las ciudades a causa de la contaminación
atmosférica y la falta de oxígeno.
La
vegetación que nos permite vivir y respirar está
siendo destruida sistemáticamente.
Nuestra
existencia está perdiendo dignidad.
Pasamos
por delante de fachadas grises y estériles, sin darnos
cuenta que estamos condenados a vivir en celdas de cárcel.
Si queremos
sobrevivir, todos tenemos que actuar.
Cada uno
de nosotros debe diseñar su propio ambiente.
No
puedes quedarse esperando a que las autoridades te concedan
el permiso.
Los
muros exteriores te pertenecen tanto como tu ropa y el interior de
tu casa.
Cualquier
clase de diseño personal es mejor que la esteril muerte.
Tienes
derecho a diseñar a tu gusto tus ventanas y los muros exteriores,
hasta lo que alcanze tu brazo.
Hay
que ignorar los reglamententos que prohibien o restringen
este derecho.
Es
tu deber ayudar a la vegetación a conseguir sus derechos
con todos los medios a tu alcance.
La
naturaleza debe crecer libremente donde cae la lluvia y la
nieve; lo que está blanco en invierno, debe ser verde
en verano.
Todo
lo que se extiende en horizontal bajo el cielo, pertenece
a la naturaleza. En las carreteras y los tejados deben plantearse
árboles.
Hay
que conseguir que se pueda respirar de nuevo el aire del bosque
en la ciudad.
La
relación entre el hombre y el árbol tiene que
adquirir proporciones religiosas.
Así,
la gente entenderá por fin la frase: la línea
recta es atea.
Dusseldorf, 27 de febrero 1972.
| Derecha,
en imagen para ampliar, Hundertwasser durante la plantación
de árboles inquilinos, en la Vía Mazoni, Milán, 1973. |
|
Dictados
de la ventana y derecho de la ventana
Algunas
personas dicen que las casas consisten en paredes.
Yo digo
que las casas consisten en ventanas.
Cuando
se elevan casas diferentes unas al lado de otra, en la calle
con todo tipo diferentes de ventanas, o razas de ventanas,
nadie protesta.
Así
puede aparecer una casa de estilo Art Nouveau, al lado de
una casa moderna con ventanas cuadradas sin adornos, seguida
a su vez de una casa barroca con ventanas barrocas. Pero,
si los tres tipos de ventanas de las tres casas pertenecieran
a una sola casa, esto se consideraría una violación
de la segregación racial de las ventanas. ¿Por qué?
Cada ventana individualmente tiene derecho a la vida.
Sin
embargo, según el código dominante, si se mezclan
las razas de ventanas, se infringe el apartheid de las ventanas.
El Apartheid contra las ventanas debe terminar.
Porque
la repetición de ventanas idénticas una al lado
de la otra y una encima de otra como en un sistema de retícula
es característico de los campos de concentración.
En
la nueva arquitectura de las ciudades satelitales y en los
nuevos edificios administrativos, en los bancos, en los hospitales
y en las escuelas, la uniformidad de las ventanas es insoportable.
Los individuos, que nunca son idénticos, se defienden
contra los dictados de esta uniformidad, pasiva o activamente,
según su constitución. Así, a través
del alcohol y la drogadicción, el éxodo de la
ciudad, la manía de la limpieza, la dependencia de
la telivisión, dolencias físicas inexplicables,
alergías, depresiones y hasta el suicidio, o bien,
por medio de la agresión, el vandalismo y el crimen.
Una
persona que vive en un apartamento alquilado debe tener derecho
a asomarse a la ventanas y rascar la obra de albañilería
que alcance con el brazo y se le debe permitir tomar un cepillo
largo y pintar toda la parte exterior que alcance con el brazo.
Así toda la gente podrá ver desde lejos que
allí vive una persona diferente de la persona uniformada,
esclavizada y prisionera que vive al lado.
Médico
de la arquitectura y La naturaleza no tiene defectos.
Sólo el hombre los tiene
Médico
de la arquitectura
Nuestras
casas están enfermas desde que existen planificadores
urbanos dogmáticos y arquitectos de ideas fijas. No
caen enfermas, son concebidas y traídas al mundo en
ese estado. Todas estas casas, que tenemos que soportar por
miles, son insensibles, carecen de emoción, son dictatoriales,
crueles, agresivas, lisas, estériles, austeras, frías
y prosaicas, anónimas y vacías hasta el
aburrimiento.
Son
una quimera de funcionalidad, son tan deprimentes que los
vecinos y los que pasan por allí caen enfermos.
Consideremos
lo siguiente: de cada 100 peronas que viven en una casa, 100
000 pasan cerca de ella todos los días: éstas
últimas sufren tan como los vecinos de las casas, si
no más, a causa de la impresión deprimente que
produce la fachada de una casa sin vida. Pero los hospitales
también están enfermos.
Los
edificios uniformes, al estilo de los campos de concentración
y los barracones, destruyen y uniformizan lo más valioso
que una persona joven puede aportar la sociedad; la creatividad
individual y espontánea. Si los arquitectos hubieran
sabido curar estos edificios enfermos y causantes de enfermedad,
no los habría llegado a construir.
Por
eso hace falta una nueva profesiín: médico de
la arquitectura. La única tarea del médico de
la arquitectura es la devolver la fignidad humana y la armonia
con la naturaleza y la creación humana. Sin tener que
destruir todo primero, sino mediante pequeños cambios
en puintos estratégicos, y sin gran esfuerzo ni recursos
monetarios- esto incluye desregular el curso regulado de los
ríos, romper horizontes planos y estériles,
convertir zonas de suelo en superficies desiguales y onduladas,
dejar crecer la vegetación entre las separaciones del
adoquinado y en las grietas de los muros, donde no molesta
a nadie, modificar la forma de las ventanas y redonderar irregularmente
esquinas y bordes.
El
médico de la arquitectura es el responsable de operaciones
quirúrgicas más importantes, por ejemplo, derribar
paredes, torres de posición y pilares. Simplemente
se trata de reconocer el derecho a la ventana, a plantar hierba
y árboles en los tejados, a dejar que las plantas trepadoras
crezcan y a instalar árboles inquilinos.
Si
dejas bailar a tus ventanas, diseñándolas en estilos
diferentes, y si dejas que aparezcan todo tipo de irregularidades
en fachadas e interiores, las casas se recuperarán,
las casas empezarán a vivir.
Cualquier
casa tiene cura, por fea o enferma que esté.
24
de enero de 1990.
La
naturaleza no tiene defectos. Solo el hombre tiene defectos.
El
hombre comete un error imperdonable, cuando piensa que tiene
que corregir la obra de la naturaleza. No dice mucho a favor
de una comunidad el hecho de que destruya extensas áreas
de naturaleza; en cambio, debería ser motivo de orgullo
para la comunidad la protección de la mayor extensión
posible de naturaleza a su alrededor. Debemos conservar los
arroyos, ríos, pantanos y marismas en su estada original
y tratarlos como seres sagrados y sacrosantos.
La
regulación de las corrientes de agua solo nos ha causado
graves problemas por lo que pagamos un alto precio: reducción
del nivel de las aguas superficiales, reducciones en la línea
de los bosques de hasta 100 metros, desecación de grandes
áreas de tierra y el agua no se puede regenerar porque
fluye con demasiada rapidez. Las marismas ya no pueden actuar
como esponjas absorbentes, a la manera de una nueva caja de
ahorros en época de crisis; absorbiendo grandes cantidades
de agua sobrante para soltarla lentamente en períodos
de sequías.
Las
corrientes reguladas de agua se convierten en alcantarillas.
Ya
no quedan peces, porque no pueden remontar los canales regulados.
La regulación del agua produce inundaciones de consecuencias
devastadoras; enormes cantidades de agua fluyen a una velocidad
tan excesiva que la tierra y la vegetación no llegan
a empaparse ni a retener el agua.
Sólo
una corriente de agua que discurra de forma irregular entre
árboles de ribera será capaz de producir agua
pura, regular el balance del agua y mantener peces y vida
animal en beneficio del hombre y la agricultura.
Ahora,
cuando es ya casi demasiado tarde, empezamos a comprender
esta antigua sabiduría y hacemos explotar las rectas
orillas de cementos de los cursos regulados de ríos
y arroyos, para recrearlos en su estado original irregular.
¡Qué ironía!
¡Regular
una corriente para desregularla después! (*)