EL ITINERARIO
Nacido el 9 de Marzo de 1907,su padre era oficial de carrera,
Mircea Eliade iba a manifestar una aptitud precoz para los
estudios enciclopédicos. Habiendo empezado por artículos de
entomología en un periódico de divulgación científica, iba a
festejar pronto la aparición de su quinto artículo. Su
adolescencia está marcada por dos actitudes complementarias:
crisis de desesperación melancólica y rebeliones heroicas
contra ellas y contra las limitaciones de la condición humana en
general. Se acostumbra a dormir sólo cinco horas por la noche e
incluso a ingerir substancias repulsivas para dormir así su
voluntad. Después de Honoré de Balzac, su primera pasión
literaria, descubre a Giovanni Papini y se reconoce a él mismo en
el "hombre finito" (uomo finito) hasta llegar a perder
su propia identidad. En esta época se apasiona ya por la historia
de las ciencias sagradas-sobre todo la alquimia- por el
orientalismo y la historia de las religiones.
Habiendo comenzado sus estudios universitarios de filosofía en
1925, fue llamado por su profesor Nae Ioneseu (1890-1940), un
joven sabio de aspecto e inteligencia mefistofélicos que iba a
llegar a ser poco después uno de los corifeos del movimiento
tradicionalista de Rumania. En este momento, Nae Ionescu repartía
su tiempo entre sus cursos de metafísica y de lógica y el
periódico "Cuvántul" (El Verbo), de orientación
política nacionalista. En un panorama político dominado por el
partido liberal, los nacionales-campesinos se situaban a la
izquierda del gobierno y basaban sus proyectos de reformas
económicas y sociales en la idea del bienestar de la clase
mayoritaria, que era la de los campesinos.
Sin interesarse directamente por la política, Mircea Eliade, que
iba pronto a llegar a ser redactor en el "Cuvántal",
era un demócrata nato. Una visita a Italia, que iba a
proporcionarle el encuentro soñado con su ídolo Giovanni Papini,
y sus encuentros con los sabios Ernesto Buonaiuti y Virgilio
Macchioro, le brindan la ocasión de condenar, en un artículo, el
régimen de Musolini. A Virgilio Macchioro, que le proporcionó
las informaciones, se le expulsó, por lo que al punto el ingenuo
y joven Eliade decidió no ocuparse nunca jamás directamente de
política.
En Italia supo de la existencia de Surendranath Dasgupta, gran
historiador de la cultura india, y de la generosidad del
maharadjah de Kassimbazaar. Escribió a éste para pedirle una
beca para la India, para conocer las prácticas del yoga. Se le
concedió la beca y, en 1929, Mircea Eliade, con sus 22 años,
fue a Calcuta, donde vivió primero en una pensión anglo-india, y
se mudó después a casa de su gurú Dasgupta. Un amor desgraciado
le aleja sin embargo de la casa del gurú y se retira a Rishikesh
en el ashram himalayo de Shri Shivananda. Un nuevo amor, y la
necesidad de cumplir el servicio militar en Rumania, le obligan a
abandonar el ashram y a volver a Bucarest, donde acababa de
aparecer su primera novela "Isabel y las aguas del diablo 1930.
En Rumania la celebridad y una larga serie de desilusiones
acompañan a Eliade habiendo hecho el doctorado en filosofía con
una primera versión de este libro que, publicado conjuntamente
por P. Geuthner en 1936,
que iba a representar hasta ese momento la única obra de
síntesis sobre el yoga. Eliade se consagra a la vez a la carrera
de novelista y a la de profesor universitario, llegando a
sustituir a Nae Ionescu en la Facultad de Letras. En 1933, es el
éxito -de prestigio y de público- de su novela autobiográfica
"Maytreyl", traducido en 1950 al francés con el título
"La Noche Bengalí". Poco después, ensayos, memorias,
novelas y escritos científicos se suceden ininterrumpidamente:
22, de 1932 a 1943.
Muchos
son colección de artículos; en efecto, hasta 1943, había más
de un millar, y Eliade apenas si había llegado a la madurez.
Decepcionado por el partido nacional-campesino que había llegado
al poder y por el rey que le había hecho volver a Rumania, el
profesor Nae Ionescu entra en contacto poco a poco con la
organización extremista La Guardia de hierro, de Cornelio Zelia-Codreanu
(1899-1938). Por ello el periódico Cuvántal estuvo cerrado, casi
sin interrupción, a partir de 1933. Ideólogo de una revolución
ortodoxa que iba a restaurar los valores de la espiritualidad
autóctona, Nae Ionescu, bien conocedor del hebreo y de la cultura
judía, termina por asumir insensiblemente posiciones vagamente
antisemitas. Su discípulo Mircea Eliade se lo reprocha en una
célebre polémica del año 1934. En efecto, Eliade siempre se
había colocado en posiciones democráticas, rehusando caer en los
excesos de sus amigos de la derecha o de la izquierda comunista.
Estaba cansado de uno y de otros, puesto que participaba en un
círculo de conferencias llamado Criterion, cuyo fin era
justamente representar todos los puntos de vista en un debate
auténticamente pluralista. Por desgracia, desde 1934, los puntos
de vista se radicalizan, Eliade se ve encasillado en un no
man's land por sus amigos de la izquierda y de la extrema
derecha, unos le reprochan sistemáticamente su
espiritualidad", los otros su postura en el "problema
judío". Y sin embargo, Eliade terminará por ser considerado
de moduabusino como hombre de derechas, a causa de la política
cada vez más radical de su maestro Nae Ionescu. Así, durante las
grandes purgas organizadas por el rey Carlos III, fue internado en
un campo de concentración, después del arresto de Nae Ionescu.
Puesto en libertad, es víctima sin embargo de este malentendido
que le causó el arresto. Poco después, en los Idus de Marzo de
1940, Nae Ionescu caía, probablemente víctima de uno de estos
servicios de espionaje extranjeros y que se daban cuenta de la
enorme importancia económica y estratégica de Rumania a
principios de la guerra. El 10 de abril de 1940, Mircea Eliade es
nombrado Consejero cultural de la Embajada rumana en Londres por
el gobierno del liberal anglófilo C. Tatarescu, siendo Ministro
de Cultura el historiador liberal C.C. Guiresco. Cuando, el 10 de
febrero de 1941, Inglaterra rompe las relaciones diplomáticas con
Rumania Eliade será destinado a Lisboa mientras dura la guerra.
La experiencia portuguesa es fundamental para la posición
política asumida por Eliade en esta época trágica. Demócrata
convencido, se ve obligado a aceptar la realidad de la dictadura,
pues Rumania había pasado de la dictadura real de 1938-40 a la
dictadura militar de 1941-44. Por otro lado, en Portugal, cae de
pleno en una dictadura próspera en el momento y, según la
confusión de sus mismos adversarios, tan "democrática"
como posible, y de ella puede admirar" lo mismo una posición
moderada dentro de una política extremista que el rechazo
orgulloso del antisemitismo bajo todas sus formas. Salazar, ¡qué
gran ejemplo de equilibrio para esta dictadura militar rumana que
es cada vez más presa de las amenazas y de las promesas de Hitler,
este Hitler que el líder portugués se permitía criticar en
público, afirmando que la ocupación de Europa por los ejércitos
nazis constituían la mayor desgracia de la civilización
occidental! Por ello, Eliade describe la experiencia portuguesa en
un libro aparecido en Rumania en 1942, con el fin de persuadir al
dictador de su propio país para que asuma una actitud menos
rígida con respecto a las peticiones alemanas. El mismo Salazar,
con quien se iba a encontrar en agosto de 1942, considera como una
locura la guerra en Rusia y declara que, si fuera Antonesco, se
preocupara de que el ejército se quedara en el país. Mircea
Eliade vuelve a Bucarest para tratar de transmitir este importante
consejo al líder rumano, pero ni tan siquiera puede llegar a su
antecámara. Es su última visita a suelo rumano.
El fin de la guerra le coge en París, ante las dificultades del
exilio, que afronta solo, su primera mujer muere durante la
guerra.
El enorme éxito de sus primeras obras científicas no le asegura
sin embargo un puesto en el CNRS, la sospecha, infundada pero
alimentada por la embajada de Rumania, y pensando sobre él de que
había sido miembro de "la Guardia de Hierro...El 9 de enero
de 1950, se casa con Christinel Cottesco, la inseparable
compañera de su vida y de su trabajo en sus últimos treinta y
cinco años. Amigo de Carl Gustav Jung, participa en las
conferencias Eranos en Ascona y obtiene una modesta beca de la
Fundación Bollingen de New York, que le permite vivir hasta 1955,
cuando, invitado a Chicago para hacerse cargo de las célebres
Haskell Lectures, ocupará la cátedra vacante del gran sociólogo
y fenomenólogo de las religiones Joachim Wach. Establecido en los
Estados Unidos, Mircea Eliade," va además a alcanzar una
gloria permanente merecida por su originalidad, su erudición
innegable y la profundidad de sus 30 volúmenes, aparecidos
después de la guerra "y traducidos a 18 lenguas. Propuesto
dos veces para el premio Nobel de Literatura, Mircea Eliade
recibirá igualmente las más altas distinciones académicas y
honoríficas en Francia, Estados Unidos, y en otros países de Europa
y de América.
La obra amplia y profunda del historiador de las religiones surge
de un debate implícito sobre el sentido de la existencia en el
mundo. El fin de Eliade es el de trazar los contornos de una
antropología filosófica a partir de la descripción de las
estructuras fundamentales de la religión".
Hay tres hipótesis en la carrera científica de Eliade: la propia
del especialista, autor de las monografías sobre el yoga
(1936-1954). el chamanismo (1951) o las religiones australianas
(1973); la del fenomenólogo -comparatista, autor del
"Tratado de historia de las religiones" (1949), de los
"Aspectos del mito" (1963) o de la enorme "Historia
de las creencias y de las ideas religiosas" (1976-1983); y la
del filósofo autor de varios ensayos importantes, en
rumano y en francés, algunos publicados en los volúmenes
"Mitos", "Sueños y Misterios" (1957),
"la Nostalgia de los orígenes" (1971), etc.
SOBREPASAR LOS LIMITES DE LA CONDICION HUMANA
El estudio de los documentos religiosos de la humanidad revela a
Eliade la existencia de una identidad o de una continuidad de
estructura, que se manifiesta en las múltiples analogías al
nivel de las técnicas religiosas propiamente dichas. Es así
como, sin pronunciarse sobre las filiaciones entre estos dos
fenómenos religiosos distintos, Eliade hace notar, por ejemplo,
los grandes parecidos entre el yoga y el chamanismo, a nivel de
sus preocupaciones existenciales y de la realización práctica de
ellas. Para el chamán lo importante es el éxtasis. Todo lo que
hace, hasta los más pequeños detalles de su vestido, por
ejemplo, va encaminado a este fin. El éxtasis es tanto una
realización efectiva como una representación teatral hasta el
punto de que los límites entre los dos son a menudo
imperceptibles. Pero la ideología del chamanismo afirma que el
técnico puede trascender los limites de la condición humana y la
práctica enfrenta a veces al investigador con los fenómenos
paradójicos.
En cuanto al yoga, aunque se base en las mismas creencias arcaicas
que el chamanismo, representa una técnica donde el cosmos está
más bien en el interior del practicante asumido en su cuerpo
sutil. Para Eliade, el éxtasis del chamanismo se opone al "enstase"
(éxtasis) del yogin.
Fiel a este programa de investigación de las técnicas religiosas
de superación de la condición humana, Eliade iba igualmente a
analizar este fenómeno a la vez social y místico, que es la
iniciación (Nacimientos místicos, 1959, 1976, bajo el título de
"Iniciaciones, ritos, sociedades secretas"). Dentro de
un mismo programa de exploración de los fenómenos religiosos
fundamentales a través de los cuales el hombre afirma su
autonomía espiritual, aparecen las investigaciones de Eliade
sobre la alquimia, esbozadas ya en dos pequeños volúmenes en
rumano (1935, 1937), y conocidas ya gracias al libro
"Forjadores y Alquimistas" (1956).
Chamanismo, yoga, iniciaciones, alquimia, forman cuatro temas
mayores a los que Eliade ha consagrado preferentemente sus obras.
Fundada en esta extensa experiencia del documento religioso
auténtico, la obra del fenomenólogo representa una continuación
y a la vez una superación de los temas monográficos encaminados
hacia la realización de grandes síntesis. La perspectiva
fenomenológica trata de poner de manifiesto las estructuras y los
tipos de las religiones del mundo, llegar conocer los aspectos
comunes, y en una palabra: establecer la esencia de la religión.
Como disciplina autónoma la Fenomenología de las religiones
aparece en Holanda durante la segunda mitad del s. XIX,
representada por los profesores P.D. Chantepie de la Saussaye (
Amsterdam ) y C. Tiele ( Leiden ). Después de la aparición de la
obra de E. Husserl , esta disciplina se inspira en su filosofía
para defender su procedimiento, que se propone conocer la esencia
del fenómeno en cuestión. Su carácter de disciplina
científica, que trabaja inductivamente, es puesto cada vez más
de manifiesto por los numerosos fenomenólogos alemanes,
holandeses y suecos de principios del siglo XX. El más importante
de ellos es el profesor de Geoninga, en el que se inspiró Eliade,
G. Van der Leeuw (1890-1950), autor de la importante
"Fenomenología de la religión"(1933), así como de
otras obras de la estructura de la religión y la mentalidad
primitiva.
Fue de algún modo una tradición en los tratados de
fenomenología esbozar cuadros de categorías religiosas
recurrentes, como las formas más simples de las experiencias
religiosas humanas, determinadas por los medios en donde se
desarrolla la vida natural: el cielo, la tierra, la vegetación,
la roca. Su orden estaba dictado por la idea evolucionista,
implícita o explícitamente, de que las religiones se desarrollan
de acuerdo a una superación de lo simple e inferior hacia lo
complejo y superior. El problema de Dios en el monoteísmo sólo
podía ser tratado, pues, al final de las listas de dichas
categorías.
LO SAGRADO MODIFICA NUESTRA PERCEPCION DEL ESPACIO-TIEMPO
En su " Tratado de historia de las religiones" Eliade
modifica en dos puntos la posición tradicional de la
fenomenología. En primer lugar porque su fenomenología de la
religión no va más allá de la experiencia unida al medio
natural, espacio-temporal. En segundo lugar, porque se habla del
Dios monoteísta al principio, y no al final de la obra.
Pero la principal innovación introducida por Eliade en la fenomenología
es sin embargo de orden más elevado: consiste en la
determinación de las categorías según las cuales la
experiencia religiosa modifica la percepción del espacio y el
tiempo ; se trata de un tema tratado en infinidad de sus obras
a partir de "El mito de la reintegración" (1942) .
Como fenomenólogo, Eliade introduce en su obra el concepto
fundamental de "hierofanía", que representa la
revelación de lo sagrado en los objetos naturales y artificiales
que rodean al hombre.
Lo que en primer lugar se revela como sagrado es la tierra, el
cielo, el agua, el árbol, la piedra. Pero cada una de estas hierofanías
expresa otra modalidad de lo sagrado: el cielo refleja la
trascendencia; la tierra la fecundidad, etc... En una amplia
síntesis Mircea Eliade traza la experiencia humana de lo sagrado,
una experiencia extraña y fascinante a la vez.
El territorio tiene, para el hombre arcaico, siempre una
orientación: se trata de un espacio sagrado alrededor del centro
del mundo, que es a la vez absoluto desde el punto de vista
ontológico y relativo desde el pragmático ( por ejemplo en el
budismo cada stupa - tumba de Buda - es un centro del mundo
y al mismo tiempo la única tumba del único Buda).
El tiempo sagrado es un tiempo que se ha vuelto cíclico por la
conmemoración periódica y estable de acontecimientos que
tuvieron lugar en los orígenes.
Espacio y tiempo sagrado deben su carácter especial al mito, en
tanto éste es una historia que se refiere a los orígenes del
mundo en el sentido más general; y es al mismo tiempo relativo al
territorio, pues establece su carácter sagrado, en relación con
las gestas de seres míticos primordiales, y relativo al tiempo,
cuyos ciclos son establecidos por ceremonias y rituales
periódicos, instituidos ab origine por los personajes del
mito.
Para el hombre arcaico el mundo es sólo un pretexto, un soporte
cuya realidad no aparece en la experiencia sensible, sino en
virtud de las experiencias de las huellas originales de los seres
míticos, en una palabra a través de la experiencia de las
hierofanías.
La concepción del mundo moderno, completamente profano, no
orientado hacia ningún valor más allá de la historia, ha sido
prefigurada por el judeocristianismo que es vehículo de la
noción del tiempo lineal, donde la historia ocupa el lugar de los
acontecimientos del mito.
Se puede decir, de alguna manera, que en las religiones abrahánicas
la historia misma está mitificada: la "pascua no es
como en los pueblos cananeos una simple fiesta de primavera sino
la conmemoración de la salida del pueblo elegido de su cautiverio
en Egipto; la pasión de Cristo no tiene lugar in illo tempore,
en el origen del tiempo o en el tiempo del sueño, como los
sucesos narrados entre los mitos australianos, se desarrolla en un
momento histórico determinado, bajo el procurador Poncio Pilatos,
y así otros elementos.
Concebida de este modo, la dicotomía entre lo sagrado y lo
profano, juega un papel fundamental en la antropología
filosófica de M. Eliade.
Expuesta en muchos de sus libros y ensayos, desde "El mito
del eterno retorno"(1949) hasta "La nostalgia de los
orígenes" (1971), la antropología filosófica de Eliade no
tiene nada de doctrina sistemática. Está fundada en algunas
premisas de orden fenomenológico, y en teorías del
psicoanálisis de Carl Gustav Jung.
EL HOMBRE MODERNO VIVE DESORIENTADO
Famosa
imagen que muestra a Jung y a Mircea Eliade (izquierda) en
conversación.
Eliade admite sobre todo la idea de Jung sobre las supervivencias
arcaicas en el inconsciente del hombre moderno. Este hombre
moderno lleva en si la paradoja de una existencia a dos niveles
diferentes y paralelos, incompatibles entre ellos para tomar
conciencia de sí mismo: por una parte, su nivel histórico,
organizado según un esquema de adecuación a una situación alienante y, por otra parte, su nivel mítico, es decir, su
estructura psíquica profunda, organizada según un esquema
simbólico. El hombre histórico continúa viviendo
inconscientemente según las mismas categorías que el hombre pre-moderno,
su vida inconsciente está incluso estructurada según un esquema
de iniciación implícita dentro -de su contacto con la historia.
Esta situación puede definirse según la fórmula del
psicoanalista Erich Neumann, como un "ritual del
destino"; el hombre moderno padece la ordalía de la
historia, está inconscientemente iniciado en la existencia
responsable por el hecho mismo de su historicidad. Así es como
Eliade recupera, además, la existencia dentro del mundo del
hombre moderno: asignándole siempre un modelo mítico.
Esta problemática del ritual del destino se repite con mucha
frecuencia en la creación literaria de Eliade. Están, junto con
algunas novelas realistas, en su mayoría inéditas, en Francia, y
junto con la novela experimental "Luz que se apaga",
1934, contiene varias novelas y relatos fantásticos, casi todos
al alcance, y traducidos al francés.
Al principio, los relatos fantásticos de Eliade responde a una
convicción expresada en el excelente ensayo "El folklore
como medio de conocimiento", 1937, traducido al francés por
Alain Paruit en Herne, 1978: puesto que todos los fenómenos
paranormales son reales, estas hazañas fantásticas que Eliade
expone en sus novelas -desplazamiento de los personajes en el
tiempo y en el espacio, facultad de acción mágica, "metasomatosis,
incluso el mismo vampirismo ("Señorita Christina",
1936, traducción francesa 1978)- son también reales.
Más tarde, Eliade elabora una teoría del "milagro imposible
de conocer" que desemboca en una especie de "sincronicidad"
en el sentido que Jung da a esta palabra. Se sabe, en efecto, que
Jung negaba la relación causal entre los elementos de un
pronóstico (por ejemplo la carta celeste en la astrología) y la
realización de éste. Admitía, sin embargo, la existencia de lo
que llamaba la "sincronicidad". En esta segunda fase de
la literatura fantástica de" Mircea Eliade, el relato de
hazañas sobrenaturales apenas cambia, con la primacía absoluta
del desplazamiento en el tiempo corrimiento de las capas del
tiempo una sobre otra, discontinuidad del tiempo", etc.). Son
los personajes los que cambian completamente, y su actitud con
respecto a lo que ocurre. Es el "idiota" de la estética
expresionista ("El Pasa-Muralla" de Marcel Aymé,
"El hombre de las risas" de autor dramático rumano
George Ciprian, etc.) el que desde ahora hace su aparición en la
prosa de Eliade, sobre todos en sus relatos "Las
Bohemias", 1958, traducción francesa, 1978, "14.000
cabezas de ganado", 1959, "El hombre viejo y el
oficial", 1968, traducción francesa, 1977, etc.
En la gran novela, en parte autobiográfica, "Selva
prohibida" (que aparece en francés en 1955, el papel del
"idiota" es transferido al anti-héroe por excelencia
que es Stéphane Vizira, cuyo problema fundamental es la
irrupción de lo sobrenatural en lo real, la premonición y la
interpretación de ésta. Stéphane es un hombre moderno, un
hombre normal, cuya existencia histórica está perturbada por una
serie de "sincronicidades". Este espacio abierto de la
noche del inconsciente que se ha entreabierto para él, tiene
compasión de él y lo absorbe al final.
El tercer período en la literatura fantástica de Eliade, al
responder a una intención de recuperación de todos aquellos que
sufren, de las conciencias a la deriva, se distingue claramente
con respecto a las dos primeras. Esta última metamorfosis de
Mircea Eliade aparece a partir más o menos del relato
"Uniformes de un general", 1974, que inaugura todo un
ciclo, llamado por nosotros "ciclo del espectáculo y de la
criptografía". Este ciclo contiene todas las últimos
cuentos de Eliade: "Incógnito en Buchenwald", "Las
Tres Gracias", "La Peregrina", "El Tiempo de
un centenario", "Diecinueve risas" y "Dayan".
La transición entre el "ciclo del idiota" y el
"ciclo del espectáculo" se realiza en el cuento
"En la Corte de Dionis", publicado por primera vez en
"Revista Scriitorilor Románi" (Múnchen 1968, p.
24-66).
En el primer ciclo, el de las "Noches en Serampore, "El
secreto del doctor Honigberger","La serpiente", que
podría llamarse "ciclo indio", Eliade es un
especialista de lo sagrado. En el segundo ciclo, el especialista
es reemplazado por el idiota, el corto de inteligencia. Pero en
los dos casos, se trata de una irrupción de lo fantástico en lo
cotidiano.
Reminiscencias del idiota -del que hay que señalar este carácter
positivo que tenía el "idiota triumphans" de Nicho-las
de Cuse y, por otra parte, en toda la tradición cristiana-"
que persisten en el tercer ciclo, lo "mismo que otras
temáticas propias de Eliade. Pero, en general, este "ciclo
del espectáculo y de la criptografía" nos enfrenta a
personajes y a problemas nuevos. Lo fantástico, que ya no irrumpe
en lo cotidiano está esta vez en relación con la ciencia moderna
y la criptografía -de ahí el papel decisivo del policía, del
criptógrafo que crea el mito planteando la existencia de un
enigma-. Además, los procedimientos para descifrar juegan un
papel importante en este espectáculo organizado por jóvenes en
búsqueda de la libertad absoluta, tema central de varias obras
pertenecientes al ciclo. No se trata ahora de milagros.
"Estamos condenados a la libertad absoluta" dice un
personaje al final de "Diecinueve risas" (p. 139). Y por
haber descifrado los mensajes en clave que aparecen de ninguna
parte para inquietar a la policía, el resultado es desastroso:
"Ha habido cortos de inteligencia en este mundo nuestro. Pero
el más célebre sigue siendo Parsifal. Puesto que él fue el
único que preguntó: ¿dónde está el Santo Grial?...¡Qué
miserable este Grial que se nos ha encomendado buscar. Buscar y
encontrar! (Pelerina, en Ethos 3, p. 35-36).
El desciframiento, esencial para las narraciones de este "círculo
del espectáculo y de la criptografía", no desemboca en
"nada". Sin embargo, la significación de la existencia
en el mundo, esta existencia que, basándose en "nada",
está condenada a la libertad absoluta, sólo puede plantearse por
medio de una operación de desciframiento.
ELIADE, MISTAGOGO DE LOS TIEMPOS MODERNOS
Se le puede dar a Eliade el apelativo de "mistagogo".
Entre los Griegos, el mistagogo era el sacerdote que presidía la
iniciación a los misterios, de donde, por extensión, un maestro,
un guía. Esta es una de las significaciones de la palabra. Hay,
sin embargo, otra que, sin ser peyorativa, indica un proceso
artificial: el mistagogo es alguien que inventa misterios y
arrastra a los demás a seguirle por su camino. Las dos
significaciones se aplican a Eliade: es maestro, iniciador en los
misterios que él ha creado.
Es inútil insistir en el estatuto y la importancia de la
hermenéutica en la obra científica de Eliade, dada a conocer por
Adrián Marino en su libro, traducido al francés en 1981.
En las memorias y los diarios de Eliade, la hermenéutica adquiere
un estatuto esencial que ha sido señalado varias veces. A través
de una actividad hermenéutica, Eliade asume y comprende episodios
de su propia existencia y de la cultura moderna: por ejemplo son
el yoga y el tantrismo los que le ayudan a integrar estas
experiencias anárquicas de su adolescencia, cuando reducía sus
horas de sueño y afianzaba su voluntad comiendo objetos
repulsivos; el amor le revela el misterio de la totalidad; otras
veces, traza paralelismos entre las teorías de la física moderna
y diversas experiencias místicas, etc.
En la literatura de Eliade, la hermenéutica conserva este
carácter existencial, siendo una técnica principal de
subsistencia y de liberación. El sentido es consubstancial al
hombre, que sólo puede subsistir en la medida en que tiene uno.
Liberarse significa haber encontrado un sentido. Ahora bien, la
hermenéutica es justamente la operación que plantea un sentido.
Es necesario que cada uno busque su propio Graal. La búsqueda del
Graal es una actividad esencialmente hermenéutica. El
"primer" Eliade, el teórico del milagro y de su
irrupción en el mundo, creía que el sentido es trascendente con
respecto a la hermenéutica "misma. El "segundo"
Eliade, el del "miserable Graal...buscado y encontrado",
cree que es la hermenéutica la que plantea el sentido. Así es
como el mistagogo, que actuaba como iniciador en los misterios
objetivos transcendiendo al operador, se da cuenta de que sólo es
un inventor de misterios por medio de la hermenéutica. En la
literatura de Eliade, a lo largo de sus tres etapas o ciclos, la
madeja de la trascendencia se divide, de modo que al final, en el
tercer ciclo, el hombre no se encuentra separado de nada
("libertad absoluta") si no es por la delgada pared de
la hermenéutica. En este momento, todo el mensaje de Eliade
podría resumirse en estas palabras: para sobrevivir, hay que
practicar la hermenéutica. En cuanto a las modalidades de la
hermenéutica, la que más conviene al hombre, es la
criptografía. Hay siempre que descifrar misterios, pues el
desciframiento no está hecho para disipar la duda: al contrario,
es él quién la crea, él es el mecanismo que produce el
misterio. Sobre lo que este mecanismo actúa no tiene
verdaderamente importancia: como mucho, nos podemos servir de las
manchas de moho en un muro ("Incógnito en Buchenwald"),
tesis de Eliade que se aparenta a la del gran mistagogo moderno,
Jorge Luis Borges. Pero esta operación es eficaz con la
condición que no se desvele el misterio, dicho de otro modo, que
no se consiga descifrar el mensaje. En este caso, el sentido que
se obtiene es siempre ridículo por su poca importancia, es sólo
un "miserable Graal". El Graal sólo puede ser verdadero
factor de sentido, de elevación moral y de equilibrio mientras
dura su búsqueda: cuando se le encuentra,-es decir, cuando la
facultad hermenéutica ya no se ejerce- es factor de muerte. Pues
el Graal, es nada y su búsqueda no es lo que nos acerca a él,
sino lo que nos separa de él.
Efectivamente, habrá fieles de Eliade que gritará: ¿había que
investigar durante tanto tiempo para darse cuenta que entre lo que
no es nada y el Graal no hay ninguna diferencia? Pero, como Eliade
mismo, cada uno lo aprenderá solamente en el momento conveniente,
de modo que esta revelación no será menos extraordinaria que
otra. Ni menos terrible.
La función del mistagogo es instruir y acompañar. No hay
mistagogo sin fieles. Mircea Eliade no ha instituido verdaderos
misterios. Sus libros se dirigen al mundo entero. Todos los
lectores son sus fieles. Pero a aquellos que se acercan a él,
Eliade les responde con un intenso e igual resplandor de amor. Es
su hipóstasis de "santo": dar a cada uno, sin
discriminación, todo su amor. Hipóstasis tardía, que comienza
con un ejercicio del que son testimonio varios de sus libros: amar
a dos mujeres a la vez, con el mismo amor imparcial completo. Así
como la disminución del tiempo de sueño sólo puede efectuarse
un minuto por noche, el resplandor universal del amor sólo puede
obtenerse empezando por el caso menos complicado: tratar de amar a
dos seres diferentes con todo su amor, para alcanzar mas tarde a
toda la humanidad
Es el
método del doctor Payot aplicado a la santidad.
Eliade ha llegado tan lejos en este camino que se le podría sin
duda aplicar todas las palabras del capítulo 49 del Tao-Te-King:
"el sabio no tiene corazón para sí mismo; su corazón, es
el corazón de su pueblo. Yo soy bueno con el que es bueno, pero
soy igualmente bueno con el que es malo, pues es la virtud en sí
misma la que es buena. Yo soy sincero con el que es sincero, pero
soy igualmente sincero con el traidor, pues es la virtud en sí
misma la que es sincera. La existencia del sabio en el mundo no es
tranquila: su corazón resplandece sobre todos los mortales; sus
gentes le aman y el sabio los trata como si fueran sus propios
hijos".
Pero la actividad de mistagogo de Eliade sólo puede manifestarse
por medio de una parábola que pertenece a la sabiduría de
Oriente: La Escritura del Lotus, la Saddharmapundarika budista,
dice que la probabilidad que el hombre tiene para liberarse dentro
de esta misma existencia no es mayor que la de que una tortuga
tuerta suba a la superficie del agua en el momento justo en que un
tronco provisto de un agujero pase por encima de su ojo sano, de
modo que ella pueda subirse, por el agujero, hasta el tronco. La
tortuga es tuerta, su posibilidad de orientación está disminuida;
la probabilidad además de que justo el tronco que pasa esté
agujereado es mínima. El tronco flota al azar, recorriendo todas
las aguas del mundo: la probabilidad que pase justo por encima de
la tortuga es mínima. Hay poca esperanza de salvarse. Pero la
función del mistagogo es justamente la de lanzar al agua piezas
de madera agujereadas para las tortugas tuertas.
Este es el papel que asumió Mircea Eliade: su literatura, sobre
todo sus cuentos, son esas "piezas de madera" cuya
función es la de entrenar a las tortugas para un ejercicio
verdaderamente insólito, un ejercicio que ha sido representado
por siempre en una de las obras maestras de Constantin Brancusi:
"Tortuga volante". (*)
(*)
Fuente: J.P.Couliano, Mircea Eliade y el
hombre universal, en traducción del cuaderno Homo religiosus.
Dialogues avec le sacré Paris, 1994, realizado por F. Schwartz.
Publicado con anterioridad en El hilo de ariadna.
(*) J.
P.COULIANO, el autor, que ha muerto asesinado hace una década,
fue historiador de las religiones y colaborador de Eliade. Obras
en castellano: "Eros y magia en el Renacimiento" ,
Madrid, Siruela, 1999; "Experiencias del éxtasis"
Madrid, Paidós Orientalia, 1998