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SIMBOLISMO
E INICIACIÓN EN EL ARTE DEL TIRO CON ARCO
Por Ananda
K. Coomaraswamy
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Un
arquero medieval en el momento en que tensa su arco. (Fuente imagen web arcobosque.com
que incluye una interesante recreación del tiro con
arco en la edad media). |
Muchas actividades de la antigüedad, hoy solo son trabajo o
entretenimiento. En el seno de las culturas nutridas por el mito y
la religión, el tiro al blanco constituía una práctica ritual
poseedora de una profunda significación. En algunas regiones, como
Japón por ejemplo, aún se conserva algo de aquella dimensión
mítica de antaño. En el contexto de la fe islámica y bíblica, en
el seno de las cofradías turcas, japonesas o hindúes, los arqueros
se acercaban a lo divino a través del preciso disparo de sus
flechas. La arquería supuso así una vía de iniciación, un camino
de elevación espiritual, una devota práctica que impregnaba al
iniciado con las fragancias de lo sagrado. En la India antigua, el
arco es karmuka (arco) hecho de madera de krmuka,
un árbol que absorbió la llama de Agni, el dios védico del fuego.
La flecha también es realizada con la madera del krmuka.
Y el fuego es lo solar, aquello por lo cual "los hombres
alcanzan la estación más elevada". Kha-ga, la
flecha, es asimismo "pájaro", que vuela por el espacio
vacío, a través de Brahma, la divinidad, que es el Vacío. Hacia
este Vacío debe ser lanzada la flecha. Este es el centro invisible
al que la conciencia espiritual del arquero y su destreza manual
deben viajar junto con la flecha lanzada. Como reza un antiguo texto
hindú: "Om, es el arco, el Espíritu (atman,
el sí mismo) es la flecha, Brahma es el blanco".
En este nuevo momento de Textos sobre mitología, simbolismo y
religión en Temakel, le presentamos parte de un ensayo sobre el
simbolismo del tiro con arco de Ananda K. Coomaraswamy, autor
angloindio (1877-1944). Coomaraswany dirigió el Departamento de
Arte Asiático del Museo de Bellas Artes de Boston. Fuertemente
vinculado con René Guénon, Coomaraswamy brilló por sus profundos
conocimientos sobre la ancestral y religiosa cultura de la India. El
texto de este erudito hindú fue editado en castellano por la Biblioteca
de los símbolos, de Ediciones Obelisco, donde se han publicado
interesantes estudios sobre el simbolismo, entre otros, del puente,
el Arco Iris y el laberinto.
En las líneas que siguen, Coomaraswany se explaya en torno al
simbolismo del tiro con arco y el poder de iniciación de la
arquería en varias tradiciones, pero especialmente entre musulmanes
y turcos.
E.I
EL
TIRO CON ARCO
Por
Ananda K. Coomaraswany
El contenido simbólico de un arte está originalmente
ligado a su función práctica, pero no se pierde necesariamente
cuando, bajo condiciones cambiadas, el arte no se practica ya por necesidad sino como un juego
o deporte; e inclusive cuando un deporte tal se ha se ha
secularizado completamente y ha devenido para el profano un simple
recreo o entretenimiento es todavía posible para quienquiera que posee el conocimiento
requerido del simbolismo tradicional completar esta participación
física en el deporte, o en el disfrute mismo como un espectáculo, con una comprensión
de su significación olvidada, y restaurar así, para sí mismo al
menos, el equilibrio polar de lo físico y de lo
"metafísico" que es característico de todas las culturas
tradicionales.
La posición con tiro con arco en Turquía, mucho después de
que la introducción de las armas de fuego hubiera sustraído al arco y la flecha su valor militar, nos
proporciona un excelente ejemplo de los valores rituales que pueden
todavía ser inherentes en lo que a un observador moderno podría parecerle un
"simple deporte". Aquí el tiro con arco se había convertido en el
siglo XV en un "deporte" bajo patronazgo real, y los
sultanes mismos competían con otros en el "campo". En el siglo
XVI, en los festivales de la circuncisión de los hijos de Muhammad
II, los arqueros competidores disparaban sus flechas sobre placas
de hierro y espejos de metal, o bien las disparaban a valiosos
premios colocados sobre postes elevados: los simbolismos
involucrados son evidentemente los de la "penetración", y
el de la obtención de los bienes solares no dentro del alcance
directo del arquero; podemos asumir que, como en la India, la
"doctrina" implicaba una identificación del arquero mismo
con la que flecha que alcanza su blanco.
Mahmud II, en el primer cuarto del siglo XIX, era uno de los más
grandes patrones de los gremios de los arqueros, y fue para él
mismo y "en orden a revivir la Tradición",- es decir, en
"imitación renovada de la Vía de Muhammad", el modelo de
la conducta humana- como Mustafa Kani compiló su gran tratado sobre
el tiro con arco, el Taljus Rasail ar Rumah, en el cual se resumen los contenidos de una larga serie de obras
más antiguas
sobre el tema y se da una cuenta detallada del arte entero de la
confección y del uso del arco y la flecha.
Kani comienza estableciendo la justificación canónica y la
transmisión legítima del arte del arquero. Citaba cuarenta Hadit,
o
dichos tradicionales de Muhammad, el primero de éstos haciendo
referencia al Corán (VIII.60) "Preparar contra ellos cuanta
fuerza podáis"; donde toma "fuerza" como significando
"arqueros"; otro Hadit atribuye a Muhammad el dicho de que
"hay tres a quienes Allah conduce al Paraíso por medio de una
y la misma flecha, es decir su hacedor, el arquero, y el que la
cobra y la devuelve", entendiendo aquí el comentador que la
referencia es al uso del arco y de la flecha en la Guerra Santa;
otra Hadit glorifica el espacio entre los dos blancos como un
"Paraíso". En una otra dirección la "Vía" que
conduce directamente desde el sitio del arquero hasta el blanco
(solar) es obviamente un "equivalente", en proyección
horizontal, del Axis Mundi: y haciendo andadura sobre esta Vía el
arquero esta siempre, por lo tanto, en una posición
"central" y "paradisíaca" con respecto del
"Campo" entendido como un todo.
Kani llega hasta "derivar" el arco y la flecha de los que fueron dados por
el ángel Gabriel a Adán, quien había suplicado a Dios que le
asistiera contra los pájaros que devoraban sus cosechas. Vinieron a
asistirle, Gabriel dijo a Adán: "Este arco es el poder de
Dios; esta cuerda es su majestad; estas flechas son la cólera y el
castigo de Dios infligidos a sus enemigos". Desde Adán la
tradición fue transmitida a través de la "cadena" de los
Profetas (el arco compuesto le fue revelado a Abrahán) hasta
Muhammad, cuyo Compañero Sab b. Abi Waqqas, "el Paladín del
Islam", fue el primero que disparó contra los enemigos de Allah
bajo la nueva dispensación, y es por consiguiente el Pir o santo
Patrono del gremio de los arqueros Turcos, entre quienes la y
transmisión iniciática nunca se ha interrumpido (a no ser, quizás,
muy recientemente).
A
la cabeza del gremio de los arqueros está el "sayj del
campo". El gremio mismo es una agrupación definitivamente
secreta, dentro de la cual solamente hay admisión por
cualificación e iniciación. La cualificación es principalmente un
asunto de instrucción bajo un maestro (usdat), en la que la
aceptación de un aspirante, o más bien de un discípulo, se
acompaña de un rito en el que se dicen plegarias en beneficio de
las almas del Pir Sad b. Abi Waqqas, de los imam arqueros de todas las
generaciones y de todos los arqueros creyentes. El maestro transmite
al aspirante un arco con las palabras: "Según la costumbre de
Allah y la Vía (sunna) de su Evangelio elegido..." El aspirante
recibe el arco, besa su empuñadura, y lo tensa.
(...) Cuando el aspirante ha pasado a través del curso
entero de la instrucción y se ha vuelto diestro, entonces sigue la
aceptación formal del candidato por el sayj. El candidato debe
mostrar que puede acertar en el blanco y que puede disparar desde
una distancia no menor de novecientas zancadas. El sayj está
satisfecho, el discípulo se arrodilla ante él y levanta un arco que
yace próximo a él, lo tensa, y encaja una flecha en la cuerda, y
habiendo hecho esto tres veces lo retira, todo con extrema
formalidad y de acuerdo con reglas fijadas. El sayj instruye
entonces al maestro de ceremonias para que lleve al discípulo a su
maestro, de quien recibirá la "empuñadura" (gabza). Se
arrodilla delante del maestro y besa su mano; el maestro le toma la
mano derecha en señal de una vinculación cuyo modelo es el
Corán (XL VIII. 10-18), y susurra el "secreto" en
su oído. El aspirante es ahora un miembro del gremio de los
arqueros y un eslabón en la "cadena" que remite hasta
Adán. En Adelante nunca usará el arco a menos de estar en una
condición de pureza ritual; antes y después de usar el arco
siempre besará su empuñadura. Ahora puede tomar parte libremente
en las contiendas formales y en el caso de que devenga maestro de
tiro de larga distancia, puede establecer un record que será
marcado con una piedra.
La recepción de la "empuñadura" es el signo exterior de
la iniciación del discípulo. (Ahora)... la "empuñadura"
es algo más que un simple asidero del arco: la empuñadura misma
implica el "secreto". La empuñadura es de hecho, en el
caso del arco compuesto usado por los Turcos y la mayor parte de los
Orientales, la parte media del arco, la cual pone en relación sus otras dos parte, superior e inferior. Es por esta pieza media como el
arco es hecho uno. Solamente cuando se intente comprender esto,
aparece la significación metafísica del arco, el cual había sido
descrito por Gabriel como el "poder" de Dios; la
empuñadura es la unión de Allah con Muhammad. Pero decir esto es
formular el "secreto" solamente en su forma más
críptica: una explicación más amplia, basada en las enseñanzas
de Ibn al Arabi se comunica al aspirante. Aquí se indica solamente
que lo que constituye el eslabón entre la Deidad-arriba y el
profeta-abajo es el Qutb en tanto que Axis mundi,
y que éste es una forma del Espíritu (ar-Ruh). (*)

(*)
Fuente: Ananda K. Coomaraswamy, El tiro con
arco, Barcelona, Biblioteca de los símbolos de Ediciones
Obelisco, 1991.
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