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PÁJAROS Y METAMORFOSIS
EN LOS TEXTOS MÁGICOS EGIPCIOS
Por Jorge R.
Ogdon *
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La
ba entrando a un cuerpo muerto, representado por su
sombra negra, en un papiro conservado en el Museo del Louvre
de París. La ba o "manifestación" era un
componente de la naturaleza humana que se conservaba
después de la muerte y permitía al espíritu del muerto
retornar a la tierra de los vivos. |
Por vías mágicas,
el hombre puede devenir animal. Esta creencia refulgió en la
cultura grecolatina, pero, con anterioridad, ya lo había hecho
entre los egipcios y en la diversidad universal de las culturas.
El artículo que presentamos a continuación nos ha sido generosamente
entregado para su edición aquí, en Temakel, por el destacado
egiptólogo Jorge R. Ogdon, de vasta trayectoria entre las fascinantes
brisas de misterio y mitología, arte, magia y religión del Antiguo
Egipto. Director actualmente de la Revista española de Egiptología-Isis,
Ogdon nos guía aquí, con claridad y rigor, en las sendas mágicas
de los antiguos textos egipcios que nos comunican la metamorfosis
del alma del muerto en pájaro en la vida de ultratumba. Pero
también esta potencia alquímica de mutación fulgura entre los
vivos como un posible poder del faraón para, como nos asegura
Ogdon, liberar "fuerzas o poderes sobrenaturales a través
de los cuales ejercer una acción destructiva o agresiva sobre
otras personas que aún conservaban el don de la vida sobre esta
tierra".
E.I
[*]
Director y fundador del Centro de Estudios del Antiguo Egipto,
Buenos Aires, Argentina (1995 al presente). Director Científico de Revista
de Egiptología-Isis, Málaga, España (2002 al presente). Ex
Director y fundador del Centro de Investigaciones Egiptológicas de
Buenos Aires (1978-88). Ex Secretario General del Instituto de
Egiptología de la Argentina, Buenos Aires (1974-78). Ha participado
en congresos de su especialidad en El Cairo, Grenoble, Ljubljiana,
Montevideo y París. Ha excavado en Isla de Pascua (Chile) y
Yaciretá (Paraguay) como arqueólogo invitado. Es contribuyente
regular en prestigiosas revistas y publicaciones nacionales y
extranjeras sobre Egiptología y Antropología, así como en sitios
de egiptología y literatura en la red de Internet.
PÁJAROS Y
METAMORFOSIS EN LOS TEXTOS MÁGICOS EGIPCIOS
Por
Jorge R. Ogdon
Uno de los pasajes más emocionantes
de El Asno de
Oro (o Metamorfosis) de Apuleyo es el que relata
cómo Lucio, el protagonista de esta novela fantástica romana,
presencia la transformación en ave de una hechicera de Tesalia
con el propósito de realizar sus oscuras faenas nocturnas (1).
La
fama de las brujas y sus mutaciones en seres de la Naturaleza tales
como insectos, cerdos, serpientes o pájaros, estuvo muy extendida
en el mundo de la antigüedad clásica, tanto entre los griegos como
entre los romanos (2). Pero sería una equivocación asumir que este
fenómeno sobrenatural en el mundo de la cuenca mediterránea se
originó en dichas culturas o a partir ellas, ya que existe un buen
número de testimonios que retrotraen la existencia de dicho
concepto a la tierra del Nilo y a los tiempos de los faraones. Y, de
la misma manera, debe remarcarse que la creencia en el mismo está
repartida por todo el globo y en todas las épocas de la historia
humana.
En
Egipto propiamente dicho, las evidencias más antiguas sobre la
capacidad de un ser humano para adoptar una esencia y apariencia
diferente a la humana aparecen registradas desde la era de las
pirámides, haciéndose más numerosas con el correr de los siglos.
Las
ocurrencias del fenómeno están bien atestiguadas en las llamadas
"maldiciones tumbales" de los mastabas nobiliarios del
Reino Antiguo, formando parte de su contenido condenatorio y
adoptando casi el estilo de una fórmula estándar, si no fuera por
las variantes de detalle que presentan; p. ej.:
(Yo)
le agarraré (scil., al profanador de la tumba) como a un [pájaro]
y meteré el temor [en] él, a fin de que los ajus
y los vivos puedan ver y temer a un aju excelente... (3)
(Yo)
agarraré su cuello (scil., el del intruso) como a un pájaro y
meteré el temor en todos los vivos que están sobre la tierra y (en
todos) los ajus
que están en el Oeste... (4)
En
estos casos, podría pensarse que es la víctima del espíritu
iracundo quien es considerada como un pájaro y
creer que las expresiones citadas son tan sólo figuras retóricas
para referirse a un acto de venganza por parte del fallecido sobre
los expoliadores de su sepulcro, suponiendo así que tenían
únicamente un propósito intimidatorio para evitar tales
violaciones indeseables, al plantar el miedo en la mente de los
potenciales saqueadores.
Sin
embargo, debe remarcarse que el aju - una
parte constitutiva de la naturaleza humana según las creencias
egipcias (5) -, era representado como un Ibis comata o ibis
crestado (6) y, por lo tanto, estos textos están diciendo que el
muerto volverá del Otro Mundo bajo ese aspecto en particular. Es
notable que en estos documentos nunca se mencione otra forma bajo la
cual el difunto pudiera ejercer sus acciones vengativas, sino
solamente esa alada figura, lo que de por sí ya resulta muy
significativo.
Se
sabe desde hace tiempo que el aju era el único
aspecto del ser humano que, con toda seguridad, era asumido después
de la muerte física, a través de un conjunto de ceremonias
conocido con el nombre de sajut,
"Espiritualización" (lit., "causar la
espiritualización [de una persona]") (7). La incorporación de
ese estadio o forma de existencia por parte del difunto, permitía
que este se convirtiera en un "ser completo" y que pudiera
disfrutar de los dones de las ofrendas consagradas en su nombre
durante el culto funerario; por lo tanto, se trataba de un concepto
de suma importancia en la cosmovisión faraónica, por cuanto
resultaba indispensable para continuar la existencia individual en
el Más Allá.
De
hecho, desde el Período Arcaico el aju aparecía ligado
estrechamente a otros componentes sutiles de la esencia humana como
el ka, "aura, energía vital", que
era el destinatario final de las ofrendas. Es más, es muy probable
que el término aju, cuyo significado liso y llano parece
haber sido, en sus orígenes, el de "espíritu radiante (o
eficaz)", no fuera sino un simple sinónimo para
"muerto" o "fallecido" desde tiempos muy
tempranos (8).
Es
interesante destacar que otro de los aspectos básicos del ser
humano fuera la ba,
"manifestación" (9), dado que ésta también era imaginada
como un pájaro y, más exactamente, como un halcón antropocéfalo.
Al igual que el aju, la ba era el otro componente
sutil que podía ir y venir entre los mundos físico y metafísico
(10) aunque, a pesar de ello, sea siempre el aju el que
aparece en una relación de comunicación con los vivos, como surge
nítidamente de las Cartas a los Muertos, estudiadas por K.
Sethe y Sir A.H. Gardiner, (11) y es corroborado por las maldiciones
tumbales del Reino Antiguo comentadas antes.
La
transformación del espíritu humano en variadas especies de
pájaros no es una novedad; una buena cantidad de Dichos (o
Encantamientos) de los Textos de los Sarcófagos y del Libro
de los Muertos conservan textos que permitían al difunto
convertirse en una de tales criaturas emplumadas (12). A pesar de
que algunos investigadores han rechazado estos documentos como
pruebas irrefutables de la creencia en el fenómeno de la
metamorfosis en el antiguo Egipto, cuando se los integra en el
conjunto de testimonios que consignan la adopción de dichas formas
por un ser humano no vemos de qué otra manera podrían explicarse
si no es de ese modo (13).
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La
estrecha asociación entre la ba y la sombra que
aparece en esta viñeta de un papiro conservado en el Museo
del Louvre de París, se confirma en los textos mágicos que
mencionan a ambas como seres posesivos o manifestaciones
suyas. |
En
un artículo reciente (14) nos hemos referido a esta capacidad
mágica de asumir la naturaleza animal, vegetal o mineral, que, en
general, se atribuye a los fallecidos, aunque no en forma exclusiva:
enseguida veremos que los vivos también poseían tal habilidad y,
por ende, no era una noción que tuviera que ver solamente con el
mundo de ultratumba.
En
los Textos de las Pirámides hallamos numerosos pasajes
mencionando las transformaciones que realiza el rey muerto en el
mundo de ultratumba, entre las cuales una de las más recurrentes es
la de convertirse en un pájaro; p.ej.,
...
tus huesos (scil., los del rey) son éstos de los halcones divinos
que están en el cielo (15)
Mis
alas (scil., del rey) han crecido como las de un halcón y mis dos
plumas son las del halcón divino; mi manifestación me ha traído y
su magia me ha equipado (16)
...
tú (el rey) has echado alas como un halcón de gran pechuga, como
un halcón que se ve en el atardecer atravesando el cielo (17)
En
estas citas, el rey se convierte en halcón, pero en otros
casos es un halcón propiamente dicho; p.ej.,
El
rey es un halcón que surgió del Ojo de Horus (18)
El
rey es un halcón chillón que revolotea alrededor del Ojo de Horus
y que habita en el Inframundo. El rey es un halcón fumigado con
incienso... (19)
De
acuerdo a algunos "textos de ascensión" de este mismo corpus
de literatura funeraria, el rey se convierte o identifica
plenamente con otros tipos de aves aparte del halcón; i.a., la
garza, el milano, la golondrina, el pato, la oca, el ganso y un par
de especies todavía no identificadas; p.ej.,
El
rey ha ascendido como una golondrina y el rey ha descendido como un
halcón (20)
El
rey vuela a través del cielo como una garza y asciende volando como
una oca (21)
Tú
(el rey) puedes volar a través del cielo como una garza viajando
hacia el Oeste (22)
Los
Textos de los Sarcófagos han preservado estas ideas con
bastante fidelidad, aunque se aplicaran por entonces a las personas
comunes y no exclusivamente al soberano, lo que confirma la
continuidad de unas ideas bastante extendidas en el seno de la
sociedad faraónica desde el Reino Antiguo; p.ej.
He
volado como una golondrina y he cacareado como un ganso, (cuando) me
he posado sobre la gran pradera del norte en el horizonte del
cielo... (23)
Soy
yo (quien es) una garza en la desierta planicie del límite...
(24)
El
Libro de los Muertos abunda en Dichos que procuran al usuario
la conversión en diversos representantes alados; p.ej., los Dichos
54 (halcón dorado), 83 (ave-bennu o Fénix), 84 (garza
real), 85 (pájaro-ba) y 86 (golondrina) (25).
Si
bien podríamos suponer que tales mutaciones son bastante lógicas
en el contexto de la literatura mortuoria egipcia - que buscaba
integrar al espíritu del muerto con la realidad cósmica y hacerle
uno con la divinidad suprema -, las nociones sustentadas acerca de
dicha virtud pueden encontrarse igualmente en documentos que nada
tienen que ver con la vida en el Más Allá o con los aspectos que
el difunto debía asumir para cumplir determinados propósitos en su
existencia post-mortem.
Nos
referimos a un conocido encantamiento conservado en el Ostracón
Armytage (26), cuyo contenido trata sobre la manera de
"golpear a un hombre", i.e., de hacer daño a un
semejante. Este hechizo no está destinado a ser usado en la otra
vida, sino en ésta y, como surge claramente del texto, era
utilizado por un "mago" en contra de una persona cuando
ambos todavía gozaban plenamente de la vida terrenal:
Otro
dicho para golpear a un hombre
[...] ‘¡Ven a mí (scil., el mago), oh Montu, señor de este
día! ¡Ven para poner a N, nacido de N, en mi mano, como un
pájaro-iTiT en el pico de un ave-aHy...!’ .
Este
testimonio es muy claro en cuanto a los aspectos asumidos por el
ejecutor del acto mágico y su eventual víctima: la primera es un
pequeño pájaro inofensivo e indefenso, en tanto la segunda es un
ave de rapiña. En este sentido, muchos textos contienen
referencias al aspecto de aves que cobraban ciertas entidades
potencialmente ominosas para los seres humanos; p.ej.,
Soy
alguien que ha escapado de tus pájaros (scil., los de un ente
maligno llamado "El Trampero"...
(27)
En
otra parte (28) hemos resaltado que incluso la ba – mixtura
de pájaro y ser humano, como se dijo antes – podía ser vista
como un ente peligroso y dañino para los humanos, al ser capaz de
introducirse en el cuerpo de una persona viva para desequilibrarla,
generarle una enfermedad e incluso matarla.
Es
bastante obvio que la adopción de la forma y naturaleza de un ave
para actuar dañinamente sobre otro ser humano, fue un recurso usado
con cierta frecuencia y eficacia en las operaciones mágicas de los
antiguos egipcios.
Este
hecho se ve confirmado en documentos cuyo carácter, nuevamente,
nada tiene que ver con la religión funeraria y ni tan siquiera con
la práctica de la magia, sino con eventos históricos. En efecto,
en una buena cantidad de inscripciones "históricas"
propiamente dichas, el monarca egipcio hace alarde de su habilidad
para mutar su forma en la de un ave de rapiña a fin de exterminar a
sus enemigos; p.ej., en la Tablilla Carnarvon, que conserva
el relato de las campañas de Kamose contra los invasores Hicsos, el
líder egipcio afirma de manera taxativa que,
Cuando
amaneció, yo ya estaba sobre él (scil., el rey Hicsos) como un
halcón (bik)
(29)
Asimismo,
Tutmosis III, en su "Estela Poética" de Karnak, adopta
una forma idéntica para destruir a sus oponentes:
Yo
(scil., Amón-Ra) he venido para hacer que tú (scil., el rey)
aplastes a estos que habitan en los límites de la tierra, para que
lo que está rodeado por el Abismo esté atrapado en tu puño, y
para que vean tu Presencia como el Halcón (u Horus), el Señor del
Ala, que toma todo lo que ve según su deseo (30)
Puede
parecer normal que el faraón, siendo el representante de Horus en
la tierra, sea tenido por un halcón, especialmente en tales
situaciones guerreras; pero, más allá de la alegoría propagandística y política que pueda haber tenido tal descripción
de la acción del soberano, nos parece evidente que ese aspecto del
gobernante tenía un sentido mucho más profundo en la ideología
egipcia antigua.
De
hecho, que una imagen literaria similar aparezca registrada en un
encantamiento empleado por un mago "del pueblo",
parecería sugerir que tal capacidad de transmutación no era
privativa del rey, sino que estaba al alcance de cualquier persona
"iniciada" en los misterios de las artes mágicas.
De
esta manera, encontramos que la imagen de las aves y los pájaros
también tuvo una vertiente "oscura" en el ideario
faraónico, y que no sólo fungieron como representantes de la
naturaleza divina en los cuales los egipcios buscaban transmutar con
fines beneficiosos para su existencia en el Otro Mundo, tal como
podrían ser los de ascender a los cielos o moverse libremente entre
las distintas esferas de la existencia, sino también como fuerzas o
poderes sobrenaturales a través de los cuales ejercer una acción
destructiva o agresiva sobre otras personas que aún conservaban el
don de la vida sobre esta tierra.
Lograr
una comprensión amplia y ajustada de la miríada de conceptos que
impregnan el horizonte mental de los antiguos egipcios no es tarea
fácil, más cuando, muchas veces, el tratamiento de la
documentación se realiza de modo parcial o insuficiente, lo que
puede llevar – y lo ha hecho con mayor frecuencia de lo que
creemos - a emitir hipótesis distorsionadas que obstaculizan un
más adecuado y preciso conocimiento de la realidad imperante en
aquellos lejanos días.
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La
metamorfosis del difunto en un ave es uno de los motivos recurrentes de
los textos religiosos egipcios. Detalle de una viñeta del Libro de
los Muertos de Any (Museo Británico, papiro n° 10470),
mostrándole bajo la forma de una golondrina. |
Notas
-
III:
§ 21 ss.; véase i.a. R. Graves (tr.), The Golden Ass of
Apuleius (Nueva York, 1952), vii-xix y passim; L.R.
Fernández (tr.) Apuleyo: El asno de oro (Buenos Aires,
1995), 78 ss..
-
P.ej.,
Ovidio, Fastos (VI: 131-50); M.A. Marcos Casquero, Publio
Ovidio Nasón, Fastos (Madrid, 1984), 390 ss. Id., El
arte de amar (I: § 8, 1-48); V.C. López, Ovidio, Arte
de amar – Amores (Buenos Aires, 1995). Cp. J. Caro Baroja,
Ritos y mitos equívocos (Madrid, 1974), 224 ss. (§ 3 ss.);
Id., Las brujas y su mundo (Madrid, 1973), 46 ss. (§ 3);
M. Camps, "La donna maléfica: bruixes i ólibes", en La
donna en l’Antiquitat (Sabadell, 1987), 135 ss.
-
J.
Capart, Une rue de tombeaux à Saqqarah (Bruselas, 1907),
lám. XIX, línea 6. Cp. CT VII, 364a-d:
"Esta es la Palabra que estaba en la Oscuridad; en cuanto a
todo aju que la conozca, vivirá entre los vivos".
-
K.
Piehl, en Proceedings Society of Biblical Archaeology 13
(Londres, 1890), 121 ss.
-
Sobre
el aju, véase i.a. H. Kees, Totenglauben und
Jenseitsvorsttelungen der alten Ägypter (Leipzig, 1926),
57-8; J. Vandier, La religion égyptienne² (París,
1949), 131 (1.a); E.A.T.W. Budge, El Libro de los Muertos. El
papiro de Ani (Buenos Aires, 1993), 68-9; H. Frankfort, La
religión del antiguo Egipto. Una interpretación (Barcelona,
1998), 173 ss.; L.V. Zabkar, A Study of the Ba Concept
in ancient Egyptian Texts (Chicago, 1968), 53 ss.; E. Otto,
artículo "Ach" en Lexicon der Ägyptologie I (Wiesbaden,
1972), 49-52; R. Englund, Akh: une notion religieuse dans l’Égypte
pharaonique (Uppsala, 1978), passim; R.J. Demarée, The
Ax iqr n Ra-stelae. On Ancestor Worship in ancient Egypt
(Leiden, 1982), passim; A.R. Schulmann, "Some
Observations on the Ax iqr n Ra-stelae" en Biblotheca
Orientalis 43 (1986), 302-48; F.M. Friedman, "On the
Meaning of Akh (Ax) in Egyptian Mortuary Texts" en Dissertation
Abstacts International (A) 42/6 (Ann Arbor, 1981), 2.649-50;
Id. "The Root Meaning of Ax. Effectiveness or
Luminosity" en Serapis 8 (1985), 39-46; Id. "Ax
in the Amarna Period" en Journal American Research
Center in Egypt 23 (1986), 99-106; J.R. Ogdon, Nuevas
perspectivas sobre el fenómeno de la Posesión en el antiguo
Egipto (Buenos Aires, 1997), 13-5; A. Bongioanni~M. Tosi, La
spiritualitá dell’antico Egitto. Il concetti dei Akh, Ba e Ka
(Rimini, 1997), passim.
-
Gardiner
Sign-List G 25; véase e.g. A. Sánchez Rodríguez, Diccionario
de jeroglíficos egipcios (Madrid, 2000), 28.
-
E.
Edel, "Zu einer Formel in den Alten Reiches Texten" en
Journal of Egyptian Archaeology 25 (1939), 217 ss.; A.
Szczudlowska, "Ancient Egyptian Spiritualization" en Rocznik
Orientalistyczny 41/2 (1980), 131-8; A. Badawy, "The
Spiritualization of Kagemni" en Zeitschrift für
Ägyptischen Sprache 108 (1981), 90 ss.; J.R. Ogdon, "Observations
on a Ritual Gesture, after some Old Kingdom Reliefs" en Journal
Society for the Study of Egyptian Antiquities 10/1 (1979),
71-3 y lám. II-IV; Id., o.c., 15; Id. "Acerca de la
postura corporal henu en el arte egipcio" en Revista
de Egiptología-Isis 12 (2003) [en prensa]; R.H. Wilkinson, Symbol
and Magic in Egyptian Art (Nueva York, 1999), 193.
-
J.R.
Ogdon, o.c., loc.cit.
-
Sobre
la ba, véase i.a. H. Kees, o.c., 58-66; J. Vandier, o.c.,
131-2 (1.b); E.A.T.W. Budge, o.c., 65-6; L. Lamie, Misterios
egipcios (Madrid, 1993), 25; A. Shoukry, Die
Privatgrabenstatue im Alten Reich (El Cairo, 1951), 301 ss.;
E.-M. Wolf-Brinkmann, Versuch einer Deutung des Begriffes ‘ba’
(Freiburg, 1968); L.V. Zabkar, o.c., passim; J.R.
Ogdon, o.c., 7-9; A. Bongioanni~M. Tosi, o.c., loc.cit.; H.
Beinlich, Das Buch von Ba (Wiesbaden, 2000), passim.
Cp. tamb. la bibliografía citada supra en nota 5.
-
J.R.
Ogdon, o.c., 8-9.
-
K.
Sethe~A.H. Gardiner, Egyptian Letters to the Dead (Londres,
reed. 1972 [ed.or., 1928]), 9 ss.; J.R. Ogdon, "‘Esta
carta es traída a ti’. El género epistolar entre los
antiguos egipcios" en Revista de Egiptología-Isis 1
(2002), 8-14.
-
W.
Federn, "The ‘Transformations’ in the Coffin Texts"
en Journal of Near Eastern Studies 19/4 (1960), 241-57;
Ch. Jacq, Pouvoir et sagesse selon l’Égypte ancienne (Mónaco,
1981), 157-66; J.R. Ogdon, o.c., 4-5.
-
J.R.
Ogdon, o.c., 16.
-
Id.,
"Studies in Ancient Egyptian Magical Thought, VI. On
Certain Probable Egyptian Archetypes of the Classical (Western)
Witch" en Discussions in Egyptology 41 (1998),
49-54; Id. "Estudios sobre la magia egipcia antigua, II.
Probables arquetipos egipcios para la bruja (occidental)
clásica"; on-line en www.egiptologia.com,
Sección Mitología y Religión, Barcelona, 2001; Id., "La
imagen de la Bruja en el Mundo Clásico y en Egipto" en Revista
de Egiptología-Isis 3 (2002), 18-20.
-
TdP
§ 137
(Alocución 214).
-
TdP
§ 250
(Alocución 250).
-
TdP
§ 1.048
(Alocución 488).
-
TdP
§ 1.843
(Alocución 655).
-
TdP
§ 1.959
(Alocución 668).
-
TdP
§ 1.770
(Alocución 626).
-
TdP
§ 2.042
(Alocución 682).
-
TdP
§ 2.179
(Alocución 699).
-
TdS
Dicho 287 (CT IV, 38).
-
TdS
Dicho 272 (CT
IV, 10).
-
F.
Lara Peinado, Libro de los Muertos. Estudio preliminar,
traducción y notas² (Madrid, 1993), 143-8; B. de
Rachewiltz, El libro de los muertos de los antiguos egipcios
(Barcelona-Buenos Aires, 1993), 105-8.
-
A.
Shorter, "A Magical Ostracon" en Journal of
Egyptian Archaeology 22 (1936), 165 ss.; J.F. Borghouts, Ancient
Egyptian Magical Texts (Leiden, 1978), 1 (n° 2).
-
Papiro
Edwin Smith, 20, 11-12; J.F. Borghouts, o.c., 17 (n°
21).
-
J.R.
Ogdon, Posesión, v y 29.
-
A.H.
Gardiner, "The Defeat of the Hyksos by Kamose: The
Carnarvon Tablet" en Journal of Egyptian Archaeology 3
(1916), 95-110.
-
Urkunden
IV, 614-8 (§
8); traducción por R.O. Faulkner en W.K. Simpson (ed.), The
Literature of ancient Egypt (Oxford, 1972), 185-8
|