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EL CULTO A
LA SABIDURÍA
Entre la paideia
griega y la hermenéutica cristiana
Por Sofía
Di Scala
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Grabado
atribuido a los Templarios en la torre de Homenaje de Chinon,
Francia; imagen relacionada con el trabajo de Sofía Di
Scala que sigue a continuación. |
Sofía
Di Scala, estudiante de Filosofía en la Universidad de Mar
del Plata, República Argentina, nos presenta aquí un notable
trabajo por su ejercicio de inteligencia relacional entre
dos temáticas aparentemente desvinculadas: la dimensión griega
antigua de Apolo y la hermenéutica cristiana. El lugar de
esta convergencia es el culto a la sabiduría, a la
sofía. En este umbral de integración también confluyen,
además del horizonte griego, la espiritualidad medieval, Bernardo
de Claraval y la Regla del Císter, el
culto a María y la presencia templaria.
E.
I
EL CULTO A LA
SABIDURÍA
Entre la paideia
griega y la hermenéutica cristiana
Por Sofía Di Scala
Subió
al cielo nuestra Abogada para que,
como
Madre del Juez y Madre de Misericordia tratara los negocios de
nuestra salvación.
(S.
Bernardo, Hom. en la Asunción de la B.V.María)
Introducción
A
partir de la influencia de filósofos como Friedrich Nietzsche, se
advierte la imposibilidad de recrear una única interpretación.
El filósofo alemán, incluso, llegará a sentenciar que "ya
no hay hechos, sino interpretaciones".
Por
esta misma razón, es menester aclarar algunas cuestiones
preliminares. En primer lugar, el sentido que le doy al término paideia
presente en el título de este trabajo, es una
recuperación del advertido por el profesor Werner Jaeger, es
decir, rescatando el valor que poseerá la paideia griega para los
primeros cristianos, especialmente para San Clemente Romano.
Jaeger
advertirá el anhelo por parte de San Clemente de una "paideia
cristiana" que se presentase como "la gran fuerza
protectora en la vida del cristiano". La paideia cristiana de
Clemente era conocimiento divino sino, no hubiera habido
posibilidad, como afirma Jaeger, de convencer a los corintios
"de la verdad de sus enseñanzas".
Busqué,
además, una ruta conveniente que sirva de acceso a la conclusión
deseada. La ruta elegida, en este caso, es el concepto de razón
imaginativa planteada por la Dr. Mónica Cragnolini a partir de la
obra de Paul Ricoeur.
Lo
que en primera instancia es necesario advertir, es la definición
del concepto que da la especialista; ésta es "la alianza
entre dos aspectos que en general aparecen escindidos en nuestro
concepto de razón: el carácter estructurante, esquematizador y
universalizador de la racionalidad, y la cualidad singularizadora
y re-estructurante de la imaginación".(1)
Dirá
Cragnolini que una de las vías de acceso a una razón imaginativa
es el símbolo. (2) Y, según Paul Ricoeur, "el símbolo da
que pensar".
El
símbolo se expresa, mayoritariamente, por intermedio de los
mitos. Estos mitos son los que permiten otorgarle al símbolo,
como dirá Cragnolini, una vida propia. Es a partir de éste que
podremos abordar una hermenéutica de recolección de sentido que
tenga como guía a la razón imaginativa.
Ya
aclaradas estas cuestiones podemos sumergirnos en la Edad Media.
Durante el siglo XII, se intentarán buscar nuevas expresiones que
permitan conciliar la exigencia de una vida consagrada a Dios con
la propia condición cristiana. Serán, además, épocas de
reivindicación para los laicos donde muchos se agruparán en
torno a la vida monacal abandonando todas sus pertenencias.
Este
importante movimiento de conversión colectiva dio lugar a la
búsqueda de distintos medios de comunicación entre creyentes. En
una época en la que la mayoría eran analfabetos, la
representación iconográfica parecía ser la mejor solución.
Es
mediante ella, que hoy en día podemos tener acceso a la
religiosidad que se vivía en la época y a las fuertes presiones
de las estructuras sociales.
A
continuación y a lo largo de las distintas secciones que componen
este trabajo, se intentará reconstruir el origen griego de un
culto que llamaremos "culto a Σοφία”
y que la Iglesia Occidental, en una época de
renovación, retomará, mediante una serie de interpretaciones
sostenidas (entre otros) por San Bernardo, en los cimientos del
culto consagrado a la devoción de la Virgen María. (3)
Intentaremos,
a lo largo de este trabajo, seguirle los pasos a la propuesta
ricoeuriana de "generar una interpretación creativa que
respete el enigma original del símbolo pero que a la vez forme el
sentido".
I
L.
Charbonneau-Lassay en sus Estudios sobre simbología cristiana presenta
el descubrimiento de un grabado atribuido a la Orden del Temple en
el muro interior de la torre de homenaje de Chinon, Francia. (4)
El
importante rol de San Bernardo en los orígenes de la Orden lo
convierte en su primer líder religioso. Es posible creer (ya lo
advierte Charbonneau-Lassay) que mediante la representación
iconográfica el grabado encontrado en Chinon represente a San
Bernardo (5); encubriendo así simbólicamente, la devoción y
admiración por parte de la última generación de Templarios.
En
1128, durante el Concilio de Troyes, Bernardo manifestó su deseo
de agregar a la Regla de San Agustín ya profesada por los
Templarios, la Regla del Císter.
En
agosto de 1308, los Templarios fueron interrogados y condenados,
en Francia, por unanimidad. (6) Fueron acusados principalmente de
sacrilegio, magia y, fundamentalmente, de idolatría.
Se
sabe que una de las principales acusaciones ante los Tribunales
eclesiásticos fue la de negar la divinidad de Jesús y, en su
lugar, hacerlo a Bafomet.
¿Debemos
creerle a una acusación producto de las terribles torturas de la
Inquisición francesa a los Templarios? Existen diversas teorías
con respecto a la significación etimológica de la palabra Bafomet
(7). Sin embargo, todas ellas conducen a un mismo
significado: el culto a la sabiduría.
Esta
"celebración de la sabiduría" nos lleva directamente
al mundo griego; el cual sabemos, tras las extraordinarias
investigaciones realizadas fundamentalmente por el profesor Werner
Jaeger, fue una herramienta fundamental para el cristianismo
primitivo.
II
¿Qué
debe entenderse por "culto a Σοφία”?
Paul Vignaux en El pensamiento en la Edad Media, afirma la
importancia de los Antiguos en la escuela mística del Císter
(cuyo principal representante, como hemos mencionado, fue San
Bernardo). En palabras de Vignaux: "Basta observar el
estilo de san Bernardo: antítesis, fórmulas, agudezas y
aliteraciones. Antiguos temas reaparecen en la literatura
cisterciense, expresando incluso tesis capitales: tal es el
"conócete a ti mismo". (8)
Como
nos afirma Georgio Colli, el conocimiento fue, para los griegos,
el valor máximo de la vida. Dicho conocimiento y la sabiduría se
manifestaban mediante la palabra divina pronunciada en Delfos a
través de la sacerdotisa. Este es el culto a Σοφία
que los griegos consideraban fundamental en sus vidas.
Siguiendo
la línea argumentativa de Colli, "la sabiduría griega es
una exégesis de la acción hostil de Apolo". Los sabios
griegos debaten acerca de la fractura metafísica que tiene su
origen en el mito griego: hay un mundo oculto, el mundo de los
dioses.
Volviendo
a Bernardo de Claraval, aristocrático que había tenido acceso a
la lectura de los Antiguos, veremos una posible interpretación
que éste realiza de la tradición originada en Delfos y,
podríamos decir, culminada en Platón: interpretación que
tomará elementos del culto a la sabiduría y los volcará en una
posible representación divina de la misma.
El
término "representación divina" nos permite comprender
la posible apropiación que atribuyamos a San Bernardo de ciertas
características principales de la Σοφία
griega; y que el pensador incorporase a la imagen de la Virgen
María.
Sin
embargo, esta identificación entre Σοφία
y María no se origina simplemente en la devoción de Bernardo;
sino que tiene un origen histórico puntual: la crisis del
feudalismo en toda Europa Occidental.
A
continuación, estudiaremos los elementos en común entre el culto
apolíneo y el culto mariano a la vez que intentaremos responder a
las exigencias de una época en crisis.
III
El
relato mítico del libro del Génesis, nos presenta una mujer
pecadora, culpable de la expulsión de Adán del Paraíso,
caótica e introductora del pecado. Este es la imagen femenina que
la Iglesia Occidental transmitió hasta los siglos XII y XIII.
Sin
embargo, la creciente crisis de los sistemas normativos feudales
europeos hizo que la Iglesia pusiera su atención en la familia y,
mediante la sacramentalización del matrimonio, intentara agudizar
la crisis.
Lo
que, en primera instancia notó la Iglesia, fue la imposibilidad
de asentar la base de la sociedad en la familia si, primero, no se
hacía una revisión de la condición de la mujer.
La
base argumentativa de esta revisión era la necesidad de
neutralizar la imagen pecadora de Eva con la de otra mujer: una
mujer que resguardase la paz, el amor y el orden pero,
fundamentalmente, la redención. Esa mujer era María, madre de
Jesús. Sólo a Ella era posible atribuirle sabiduría divina.
A
partir de aquí, puede entenderse el origen del culto mariano. A
continuación, analizaremos los elementos que encontramos en la
base de dicho culto y su posible relación con la celebración de
Σοφία por parte de los griegos.
Tres
fueron las influencias decisivas:
I)
El neoplatonismo medieval
-
El
pensamiento de San Agustín
-
La
doctrina cisterciense.
-
Una
de las tesis principales del neoplatonismo se basa en la
interpretación de las ideas platónicas como arquetipos
contenidos en la "mente" divina. Esto se desprende
de la identificación del Bien (Platón) o lo Uno (Plotino)
con Dios, lo cual implica que las ideas no forman parte de una
realidad externa al mundo físico sino que son arquetipos de
la "mente" divina. De aquí se desprende el hecho de
que el conocimiento, ahora, es una especie de conocimiento de
Dios, ya que para Platón, el conocimiento dependía de la
aprehensión de las ideas.
Sin
embargo, dicho conocimiento no nos permite el conocimiento de
Dios en sí mismo. Por esta razón, la mística (corriente en
que san Bernardo es uno de los principales representantes)
considera necesario un proceso de introspección o
interiorización en el cual el hombre logre alcanzar el éxtasis
místico que lo una con Dios. En palabras de Bernardo, logre
alcanzar el "amor místico".
Como
mencionamos anteriormente, la Iglesia precisaba de María en
tanto renovadora de la imagen femenina. Es por esta razón, que
se le atribuyó el rol de conducirnos hacia una vida mejor.
María es la mediadora, según san Bernardo, entre los hombres y
Cristo. María es la encargada de nuestra salvación.
Esta
misma interpretación se deduce a través del pensamiento
neoplatónico ya que María representa el arquetipo de belleza y
amor (Caritas) configurando, así, una mediación hacia el mundo
de las ideas. Es decir, María es mediadora de Dios. (9) Como
señala Werner Jaeger "Platón se convirtió en el guía
de ese camino ascendente, pues él les hacía volver la mirada
desde la realidad material y sensible hacia el mundo inmaterial
en que habían de hacer su morada los miembros más nobles del
género humano". (10) María: mujer piadosa,
pacífica, religiosa, amorosa no podía escaparle a ser elegida
parte de esa nobleza del género humano.
Con
relación a la identificación con el culto a Σοφία
es necesario destacar varios elementos interesantes. Como hemos
hecho referencia anteriormente, podríamos encontrar uno de los
orígenes al culto a Σοφία escondido
tras el culto apolíneo. Desembarazado Apolo de todo contenido
mítico, nos encontramos en presencia de un culto que no hace
más que celebrar la sabiduría.
En
este culto, la mediadora entre Apolo y los hombres es la
sacerdotisa; así como para el culto mariano, María es la
mediadora entre Dios y los hombres.
Sin
embargo, no es posible hacer una identificación directa entre
ambas figuras; es decir, entre ambas mediadoras. Solo podemos
atenernos a los elementos en común entre ambos cultos. La
sacerdotisa (pitia), en el culto apolíneo, debía ser una mujer
virgen de buena reputación, sin tener en cuenta su nivel
intelectual. La virginidad (aspecto en común entre María y la
sacerdotisa) implicaba una comunión amorosa con el dios.
A
pesar de todo esto, la manía vivida por la pitonisa (sentada en
el trípode bajo la custodia de Gea) en contacto con Apolo, no
se asemeja en absoluto al vínculo existente entre María y
Dios. María es Caritas (amor) y el amor para San Bernardo, es
la dimensión personal del vínculo con Dios presente en la
introspección (especulación) mística.
A
pesar de que María es la mediadora y la encargada de nuestra
salvación, ella nos enseña a encontrar a Dios en el "más
acá". El Dios cristiano está siempre disponible a las
"consultas" de los hombres; Apolo no siempre admite la
consulta oracular.
Podríamos
decir que María, en tanto Caritas, participa (si consideramos
los arquetipos neoplatónicos) de Dios. Esta participación de
María en la divinidad la aleja de la figura de la sacerdotisa
quien solo entra en comunión con Apolo durante el trance.
-
San
Bernardo conocía la obra de San Agustín. De éste dependerá
su concepción de la persona y la valoración que realiza de
la mujer. Con las Confesiones, San Agustín expresa la
responsabilidad del individuo por sus propios actos. A
diferencia de la moral romana, donde el jefe de familia, es
decir el hombre, controlaba los actos de todos los demás
miembros, en san Agustín la responsabilidad se expande a
todos otorgándole, de esta forma, mayor importancia a la
mujer. Según san Agustín "todos somos responsables de
la muerte de Cristo"; por esta misma razón es a san
Agustín a quien se le atribuye la idea de "pecado
original".
Dirá
Bernardo que, tras la caída en el pecado, nos encontramos en
desemejanza con Dios; recuperando el relato del Génesis donde
se afirma que Dios nos ha creado a su imagen y semejanza. De
allí que necesitamos una reconversión. La imagen, entendida
como libre albedrío, es algo que no puede perder el hombre. Por
eso ya San Benito intentaba una restauración del hombre en la
vida monástica. Restauración que sólo podía llevarse a cabo
gracias a que somos imagen de Dios. Gracias al amor que es el
intermediario entre Dios y los hombres. Amor que no perdemos
porque no perdemos la imagen de Dios.
-
En
las líneas anteriores hemos visto las influencias de las
órdenes agustinianas y benedictinas en el gran pensador del
Císter.
La
virtud del hombre nuevo anhelada por San Bernardo, consistía en
volver a las raíces de la vida cristiana y a la estricta
obediencia de la regla benedictina pero ahora incorporando con
mayor peso la necesidad de una instancia intermedia: instancia que
ocupa María en tanto Caritas. Y Caritas es, a la vez, una
cualidad de Dios. (11)
Como
hemos abordado en el punto I de esta sección, puede notarse la
influencia del dictamen apolíneo "conócete a ti mismo"
en tanto base para el posterior desarrollo de la introspección
mística. La Σοφία comprendida en dicho
dictamen encierra, para los místicos, el conocimiento de Dios en
uno mismo. San Bernardo redacta, con esta idea, un tratado
teológico respecto de la muerte. Si la muerte es un paso
involuntario obligado para el hombre, ésta exige una muerte
voluntaria que adeuda el pecado y que nos haga merecedores de la
vida: esta muerte es la muerte de Cristo.
La
idea de pecado original heredada del pensamiento agustiniano puede
verse reflejada en la dicotomía Adán/Cristo (12); eje
fundamental de la doctrina cisterciense. Esta dicotomía devela el
mito en donde podemos ubicar el análisis simbólico que hemos
venido realizando: el mito adánico. Como bien hemos desarrollado
en el apartado correspondiente a la filosofía agustiniana, este
mito encierra la concepción del hombre nuevo (cuota moderna en el
pensamiento de Agustín) responsable de sus actos que debe
aprender a dominar el mal ubicado en el interior de cada uno.
Por
esta misma razón, ya concluyendo, la doctrina cisterciense,
basada en la Escritura, en los Padres de la Iglesia y en la
tradición monástica, ve en el hombre una imagen de Dios caída
en la esclavitud del pecado y devuelta a la libertad en Cristo,
quien a través de su Encarnación, asume la deformidad humana y
la reconvierte a su belleza sustantiva. La finalidad de esta
doctrina es la pax: paz consigo mismo (dimensión personal), paz
con el prójimo (dimensión social) y paz, fundamentalmente, con
Dios (dimensión mística).
Conclusión
No
eres más santo porque no eres más devoto de María
(San
Bernardo)
A
lo largo de este trabajo hemos intentado abordar los inicios del
culto a Σοφία en la tradición inaugurada
en Delfos y recuperada por el neoplatonismo medieval. Hemos
articulado esta recuperación, que respondía a una época
determinada de crisis tanto religiosas como económicas, con el
culto mariano en el marco de la Orden del Císter.
Analizamos
las influencias de San Agustín y de San Benito en la
consolidación del pensamiento místico de San Bernardo y
abordamos los elementos que de éstos podíamos desprender en
nuestro intento de demostrar en dos cultos distintos (el culto
apolíneo y el culto mariano) un mismo culto: el culto a la
sabiduría
Hemos,
además, estudiado los elementos de una posible identificación
Σοφία/María mediada por la dicotomía
Eva/María presentada por la Iglesia en los siglos XII y XIII.
Comprendemos
finalmente la importancia de la celebración de la sabiduría;
celebración que incluso está presente en Filón de Alejandría
que llama a Σοφία “madre del Logos” y
en Pitágoras quien se reconoce a sí mismo como "philo
sophos", es decir amante de Σοφία.
Se
entiende así la poca importancia al hecho de si los Templarios
fueron o no culpables de divinizar a Bafomet. El grabado
que ha dado origen a esta reflexión sobre la sabiduría ha
cumplido el anhelo de Ricoeur y nos ha hecho pensar. (13) (*)
(*)
Fuente: Sofía
Di Scala, "El culto a la sabiduría. Entre
la paideia griega y la hermenéutica cristiana" , editado
aquí de manera original.
NOTAS
(1)
Mónica Beatriz Cragnolini. Razón Imaginativa, Identidad y
Ética en la obra de Paul Ricoeur. Editorial Almagesto.
Colección Mínima (1993) pág.5
(2)
Hemos de advertir que Paul Ricoeur reflexiona sobre ellos a
través de la hermenéutica del símbolo hacia 1960.
(3)
He aquí que me detendré a realizar una importante advertencia.
No es que considere al culto mariano como única representación
cristiana de la Σοφία griega. En la obra
de Hildegarda de Bingen (1098 – 1179) puede estudiarse esta
relación pero ya no manifiesta en la figura de la Virgen María
sino en lo que podría llamarse la "imagen femenina de
Dios".
(4)
Se sabe que los principales Templarios junto a su Gran Maestre
Jacques de Molay, fueron recluidos en las torres del castillo tras
la ordenanza del rey Felipe IV (Felipe "el Hermoso")
hacia los alrededores del año 1307.
El
destino trágico de la Orden, para ese entonces, ya estaba
marcado. Sin embargo, hemos de reconstruir brevemente sus
orígenes en tanto que éstos encierran la clave de un pensamiento
oculto que se manifestó en sus prácticas y símbolos. En una
sociedad mayoritariamente de iletrados y analfabetos, el poder de
la palabra de quienes lo eran era, no solamente indiscutible, sino
como en la Antigüedad; palabra sagrada, palabra revelada.
Será
por esta razón, que en los orígenes de la Orden del Temple, fue
necesario el reconocimiento de alguien acreedor del don
"sagrado" de la palabra: San Bernardo de Claraval.
(5)
Bernardo nació en 1090 en el seno de una familia aristocrática.
A los 21 años ingresa en la abadía del Císter. Posteriormente,
es nombrado abad de Clairvaux. Muere en 1153. San Bernardo creó
en los Caballeros del Temple una verdadera vocación religiosa. De
él parte la significación de monjes-guerreros (denominación
común de los Templarios) expresada en el tratado "Liber ad
Milites Templi de Laude novae Militiae" presentado al
Concilio de Troyes hacia 1128.
(6)
Las torturas a los Templarios se realizaron sin autorización
Papal, con lo cual éste anuló a los inquisidores y obispos
encargados de las mismas. Fue el papa Clemente V quien reabrió
una nueva investigación. En Portugal, España, Alemania y Chipre
los declararon inocentes. En Italia, culpables tan solo en algunos
distritos.
(7)
Para una mayor comprensión de este aspecto véase el sitio de
Internet: http://www.geocities.com/templodetezcat/archivos/baphomet.htm
(8)
Vignaux , Paul. El pensamiento en la Edad Media. México.
FCE. 1971. pág 22-23.
(9)
El papel mediador de María, san Bernardo lo complejiza
recuperando la formulación ya realizada por los Padres de la
Iglesia Iustinus e Ireneus.
En
la Edad Media, el pasaje de la Asunción de María se formulaba en
latín: "Ave Maria gratia plena". Los Padres de la
Iglesia Iustinus (100dc-165dC) e Ireneus (125dc-202dC) los
interpretaron; el primero en su Dialogus cum Tryphone Iudaeo y, el
segundo, en su Adversus Haereses.
(10)
Jaeger, Werner. Cristianismo primitivo y paideia griega. México.
FCE. 1971. pág. 70
(11)
"¿Qué es la caridad? Una cualidad del alma, don de un Dios
que es Él mismo Caridad: "es igualmente justo decir de la
Caridad que es Dios y que es el don de Dios; por eso la Caridad da
la caridad: la substancial (Dios) de la accidental (la cualidad
del alma)". Don divino, el amor parece el intermediario
entre el Ser y nosotros mismos". Vignaux, pág. 58.
(12)
Dicha dicotomía introduce la posterior correlación entre
Eva/María a la cual ya hemos hecho referencia.
(13)
El grabado que dio origen a este trabajo se encuentran en el libro
citado en la bibliografía de Charbonneau-Lassay,L. Es
un grabado
atribuido a los Templarios en la torre de Homenaje de Chinon,
Francia (ver la imagen arriba, en portada).
Bibliografía
consultada:
•
Jaeger, Werner. Cristianismo primitivo y paideia griega.
FCE, México, 1971.
•
Vignaux, Paul. El Pensamiento en la Edad Media. FCE,
México, 1971.
•
Colli, Giorgio. El nacimiento de la filosofía. Editorial
Tusquets, Barcelona, 1977.
•
Charbonneau-Lassay,L. Estudios sobre simbología cristiana.
Ediciones de la Tradición Unánime, Barcelona, 1983.
•
Cragnolini, Mónica. Razón imaginativa, identidad y ética en
la obra de Paul Ricoeur. Ed. Almagesto, Buenos Aires, 1993.
•
Gilson, Etienne. La filosofía en la edad media, Madrid,
Editorial Gredos, 1965.
•
San Bernardo, en Dossier Orden del Temple, Alternativa, Barcelona,
s.f. Traducción completa en "Revista de Soria", 1998 y
"Letra y Espíritu", nº 2, L´Hospitalet, 1998.
•
Izquierdo, José M. Ave/Eva: comentarios acerca de una
tipología artística bajo medieval. Romansk Forum nº17,
2003.
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