|
EL
DESTINO DEL HOMBRE Y LA MÍSTICA LUNAR
Las ideas
post-mortem en las cosmovisiones de Oriente y Occidente
Por
Sergio Fuster
Dedicado
a la memoria del Prof. José Severino Croatto
|

La
luna y su opalina belleza impresionó profundamente a las
culturas sustentadas en el mito.
|
El siguiente trabajo es parte del programa de un seminario que
dicté sobre Religiones Comparadas de Oriente y Occidente en
la "Fundación Centro Psicoanalítico Argentino"(2003).
Además el mismo bosquejo fue el tema central de una conferencia
expuesta en la "Fundación Disciplinas Aperturas"
en julio del 2004. La presentación, en general, fue adaptada
en forma de artículo, la bibliografía aumentada y revisada,
especialmente preparadas para ser aquí presentada.
El
mismo tiene como objetivo principal, proponer una hipótesis
sobre el posible origen de las diversas creencias sobre la vida
después de la vida. Para ello, se propone comenzar con lo que
se sabe de las primeras civilizaciones que se desarrollaron
al margen de los ríos Tigris y Eufrates y su relación con los
astros Luna-Sol; y mediatizado por dicha experiencia celeste,
rastrear la herencia doctrinaria heredadas en las distintas
cosmovisiones de los pueblos circunvecinos.
EL
DESTINO DEL HOMBRE Y LA MISTICA LUNAR
Las ideas
post-mortem en las cosmovisiones de Oriente y Occidente
Por Sergio Fuster
1.
PROLEGOMENOS
En
todas las épocas y en todos los pueblos de la tierra encontramos
que el hombre ha creado distintas formas de expresarse con
relación a lo sagrado. Sin embargo, existen núcleos doctrinales
que se repiten permanentemente a pesar de la diversidad cultural
que los separa; como ser, entre otros, las ideas de que la vida es
una corriente continua ( del sánscrito sam-sára,
lit. "pasar a través")que de alguna manera trasciende
después de la muerte.
Este
ideario, sin duda está presente en lo más profundo de la psiquis
del hombre, es lo que Jung llamó el "arquetipo
colectivo". A manera de ejemplo, al observar el arcano trece
de las cartas del tarot, la figura de la muerte, debemos
saber que la consigna está presente en las profundidades de cada
ser. La aparición del esqueleto segador no siempre simboliza la
muerte somática, sino que suele representar un cambio o
iniciación de un estado o situación de vida a otro, sea este
físico, social o psicológico. Un cambio habla de que algo acaba
para dar lugar a otra nueva posibilidad i. e. oportunidad.
Las
creencias de que la muerte no es un fin sino un comienzo,
indudablemente se deben a variados factores en la experiencia del
hombre como ser en sí mismo y como ser en el
mundo y corresponden a diversas categorías de vivenciar el
hecho. Nosotros en nuestra consideración vamos a abordar solo dos
caras de la cuestión: por un lado, la instancia psicológica de
la negación a la muerte, implícito en el espíritu de
supervivencia, y por el otro, la explicación del hecho inspirado
en la observación y la interrelación del hombre con los
elementos y los ciclos biocósmicos.
Antes
de acceder al tema propiamente dicho, quisiera que tuvieran en
mente tres categorías de análisis que serán las ideas matrices
de todo el resto del discurso.
En
un punto, todas las religiones son verdaderas:
Decimos esto en el sentido de que todas las formas de re-ligación
están orientadas hacia lo divino, lo otro.
En
otro ámbito de la cuestión todas las religiones son
diferentes: Si
bien el homo religiosus trata de llegar a lo
divino, siempre el acceso es a partir de él mismo, de
adentro(sujeto) hacia fuera(objeto), obviamente
"condicionado" desde su cultura, sus tradiciones, su
manera de entender el mundo, su lengua, sus textos.
No
se conoce la religión original:
Toda religión nace de otra anterior y esta, a su vez de otra
anterior a ella, etc. Por ejemplo, el cristianismo es antecedido
por el judaísmo; este a su vez por el yavismo, y este a su vez
por la religión cananea, y así hasta diluirse en la oscuridad
del pasado. Lo que ocurre es que cuando una religión se
desprende de otra (fenómeno sincrético), esta luego se nuclea,
se separa y crea una identidad propia. Es allí cuando forma, en
el seno de una cultura bien diferenciada, mitos que narran que ellos
son los originales, los primeros creados por los Dioses,
para legitimarse. Esto no debe preocuparnos ni afectar nuestra
confianza en la fe que hemos elegido, es un fenómeno común a
todos los pueblos de la tierra y una manera natural y
espontánea que tiene el hombre de vivir lo sagrado.
2.
LAS FORMAS DE COMPRENDER EL MUNDO EN EL ANTIGUO ORIENTE
Como
primera aproximación, antes de hablar del simbolismo selenico y
el destino humano, es prioritario ubicarnos en el tiempo y en el
espacio. Vamos a viajar al Antiguo Oriente Próximo(en la
constelación de Mesopotamia, Palestina, Anatolia, Egipto,
incluido Meseta irania hasta el Punjab) aproximadamente entre el
cuarto y tercer milenio antes de la era cristiana, a los orígenes
de la cultura histórica, donde encontramos los primeros signos de
paleo-escritura (glíptica, jeroglífica, cuneiforme).
Los
pueblos sedentarios, es decir, los primeros estados, no entendían
otra organización del mundo que no fuese la monarquía. Solo los
salvajes podían vivir sin una figura real, en tribus o
anfictionías.
Nosotros
en nuestra época actual tenemos bien diferenciados los sistemas
psicológicos, sociales, políticos y religiosos. Los antiguos, en
cambio, tenían estos sistemas mucho más integrados y los
consideraban como parte de un todo homogéneo.
Sagrado
Dios/Dioses
Naturaleza
Rey
Hombre
De
hecho, los principales motivos míticos (mitologemas) de
todos los pueblos nos cuentan la secuencia de la organización del
mundo, mas o menos en este orden de cosas. Cómo a partir de un
caos primigenio o de una totalidad óntica(ex deo ya que la
creación ex nihilo hasta donde exploramos no era
concebida) emergen los Dioses (teogonías, por lo general en una
multitud de figuras)y estos forman el cosmos (cosmogonía),
instauran la monarquía y crean al hombre(antropogonía). En otras
palabras, el antiguo concebía la creación en lenguaje apofático,
es decir, en negativo, a partir del no ser - de lo que no había-
eclosionando hacia el ser -lo que llega a existir-, como un paso
consecuente de lo oscuro del inconsciente a la iluminación de la
consciencia.
Veamos
un ejemplo. En el poema babilonico de Enuma elis, en la
tableta I(líneas 1 al 3), lee así:
Cuando
en lo alto el cielo no había sido nombrado(No
tener nombre, equivalía a no existir o no tener función, luego
volveremos sobre esta idea),
en
lo bajo la tierra no tenía nombre,
el
primordial Apsú (las
aguas preexistentes) del
que nacerían los Dioses.
Entre
los Dioses que fueron surgiendo, encontramos a Marduk, quien vence
a las aguas caóticas, simbolizadas con Tiamat (Hb. Thw), y
después de matar y trozar al monstruo, forma los fundamentos del
cielo y de la tierra. El relato en la tableta IV, líneas 135 a
138 sigue así:
El
"Señor"(lit.
ellis) pisó las piernas de Tiamat,
Con
la implacable maza aplastó su cráneo.
Cuando
las arterias de su sangre hubo abierto,
El
viento del Norte la llevó a parajes no revelados(...).
Entonces
el "Señor" se detuvo a contemplar su cadáver,
A
fin de desmembrar al monstruo y hacer obras hábiles.
La
dividió en dos partes como a un marisco:
La
mitad erigió y techo el firmamento...
Es
interesante notar que antes de fundar el cosmos, en la línea 27 y
28 de la misma tablilla se lee:
Cuando
los Dioses, sus engendradores, vieron el fruto de su palabra,
Gozosamente
rindieron homenaje: ¡Marduk
es Rey!
Le
configuraron cetro, trono y vestidura (real)...
Es
muy posible que el nombre "Marduk" corresponda a la
nueva función kiriarkal del Dios. Su investidura esta atestiguada
por otros epítetos semíticos homólogos como "Merodak",
o "Malcam", divinidad ammonita ( melek, rey, en
este caso con el sufijo "m"; en paleohebreo
"n" final, igual que en aramaico masoretico, es
posesivo, lit "su rey"), M(o)lek, de la raíz
reinar(acción) con la declinación en el sentido de rey
vergonzoso, propio de la propaganda profética testamentaria (melek
+ bó-scheth, lit. aborrecer su reinado).
Finalmente
el poema continúa con la antropogonía o creación del hombre. En
la tableta VI línea 5 y 6 dice Marduk, el rey:
Amontonaré
sangre y crearé huesos;
Estableceré
un ser humano; "hombre" (del
heb. adama) se
llamará.
Lo
que queremos ilustrar es la instauración del sistema
religioso-político-social del hombre arcaico, y esto visto como
un aparato cosmovisional inseparable, indivisible, cuya estructura
escalonamos en el esquema supracitado. Palabras más, palabras
menos, esta configuración la encontramos en casi todos los mitos
de creación del Antiguo Oriente Próximo.
El
antiguo veía estos elementos como una compleja red engarzada
divinamente, estable y eterna como parte de un "todo".
La
experiencia religiosa particular consiste en creer que el asunto
va desde arriba hacia abajo, es decir, los Dioses (lo
totalizador)nos crean a nosotros(lo fragmentario). Sin embargo,
desde el punto de vista fenomenologíco, comprendemos que la re-ligación,
en realidad ocurre dentro de un itinerario inverso, es decir,
desde abajo hacia arriba, desde las profundidades del hombre hacia
la totalidad de Dios.
Para
entender esta idea más cabalmente debemos comprender como es el
"sitio" psíquico que funciona como disparador de la
experiencia de Dios; es decir, bucear en la realidad humana.
¿Cómo es esta realidad?
3
LA INTEGRACION DE LO SAGRADO Y LO PROFANO
3.
1 El hombre y la experiencia del mundo fenomenico
El
hombre, al observar su mundo, comienza a ver que algo no cierra
bien: él "en sí mismo". Nota en primer lugar lo obvio:
que los Dioses son inmortales. Si bien sabemos que en algunos
motivos míticos las divinidades pueden morir, como Tamuz, Ba'al,
Osiris o Purusha, estas de alguna manera suelen regresan al mundo
de los vivos, o por lo menos no quedan en estado inanimado para
siempre.
Con
la naturaleza ocurre lo mismo. Aunque la vegetación parece morir
en invierno, siempre florece en primavera. Por otra parte, la alteridad
animal hace que vuelven a la vida seres de características
inmutables o estáticas, lo que explica la práctica de la
zoolatría. Algunos animales como el escarabajo pelotero o el oso
guardan esta relación. El primero parece resurgir del estiércol,
el segundo parece que revive de un estado de animación
suspendida, como muerto(hibernación), para activarse en época
cálida.
Ahora
bien, encontramos otros elementos de la naturaleza que están
inmóviles, como las montañas o la cúpula celeste, remisores a
las divinidades uránicas e inmortales por excelencia. Muchas de
estas entidades fueron mediatizadas con la figura de An(u)
en Mesopotamia, Il(u) en Ugarit, Nut (ib-pt) en
Egipto e Isvara en la religión india.
Existe
otro elemento que no muere, pero que carece de estaticidad: el
Mar. Este es personificado en divinidades caóticas, oscuras y del
mal. Como Tiamat, Yammu (heb. yam; yamm(u) en
ugaritico, lit. mar), Apofis (las aguas precreacionales del Nun
vistas como serpiente)y pitabdhi (del sánscrito lit.
tragador de océano).
Por
otra parte, la monarquía es eterna. Si un rey ( ensi, lit.
gobernante -de la ciudad y lugarteniente del Dios local-) moría,
era integrado al panteón de las divinidades tutelares, como
sucedía en los períodos dinásticos en Sumer durante la
dinastía Ur III, y era sucedido por su hijo. Este esquema estaba
más definido entre los egipcios que entre los mesopotamicos,
donde el Rey (eg. pr. '3; N(y)-swt-bïty)mismo era un Dios(nchr.
w), Horus encarnado. A su muerte su doble (kA) estaba
en su momia (saHw) y su ba (bAw)vivía en duplicado
con Osiris hasta su integración a las estrellas fijas.
No
obstante, la experiencia del hombre y su destino parecía ser
distinta, no totalizada con las estructuras antedichas. La
experiencia existencial del hombre se ha resumido desde siempre en
estas cuatro etapas de su vida.
Nacimiento
Adultez Vejez Muerte
Como
lo reconoció Dante, cuatro períodos de actividad y uno de
inactividad(El Convivio). La etapa del nacimiento, el
despertar a la vida lumínica es revivida en los cumpleaños.
Estas celebraciones, que nosotros consideramos como cotidianas y
sociales, provienen de costumbres religiosas muy antiguas. En
Babilonia ya se recordaba el día del nacimiento de Nama Sin, la
Luna, también de Tamuz(el lamentado) renacido en el leño y en
Egipto en nacimiento del niño Horus.
La
Adutez, generalmente es asociada con los ritos de iniciación
sexual, al matrimonio, a la elección de pareja. De hecho, en esta
etapa, el hombre se encuentra en una instancia de suma solidaridad
con la divinidad, ya que la primera es creadora mientras que el
segundo es pro-creador. Entre los indios ndembu, del Africa
interior, el rito de iniciación sexual esta relacionado con la
adultez en la que neófito es instruido en las técnicas de caza.
En la India, esta etapa de la vida es vista como el amor de Siva y
revivido en su avatar, Krishna. En el svádhistána del
yoga cundalini, el sexo es simbolizado con él mandala de la Luna
llena. Esto explicaría la importancia hierofanica que le daban
los cultos antiguos a los ritos de la fertilidad.
La
vejez y la decrepitud, si bien en nuestra sociedad moderna esta
subestimada, no era así en las culturas de la antigüedad. Entre
los semitas "las canas" eran símbolo de honra ya que
los "ancianos" cumplían función de jueces(Lev. 19:32;
Corán XII, José). Entre los egipcios, tenemos el ejemplo
de las "Máximas de Ptahhotep"(papiro Prisse,
data de la dinastía XII, Biblioteca de París), donde la
ancianidad hace que decaiga la fuerza física pero brille el buen
consejo. Tanto en la tradición india como en la búdica, se pone
de manifiesto la importancia de la vejez, asociado con la madurez
espiritual y el retiro hacia la meditación y a la mendicancia en
el bosque(aranyakas).
Mientras
que la re-ligación del hombre con lo divino es vertical,
es decir, según el esquema propuesto, de abajo hacia arriba, él
vive su existencia en secuencia horizontal, desde que nace hasta
que muere. Este desnivel, genera una tensión entre lo que el
entorno le sugiere (lo totalizador) y lo que es(lo fragmentario).
Pasemos ahora a la raíz psíquica de la cuestión.
3.2
El hombre y la experiencia interior
Detengámonos
un poco en este punto. Podríamos decir, que en nuestra propia
experiencia podemos percibir diversos planos de realidad. Por
ejemplo, si salimos a la calle, vamos a observar elementos de
ordenes diferentes. Contemplamos las casas, los monumentos, las
veredas, el asfalto, etc. Todos estos rudimentos, fueron hechos
por alguien, aunque no sepamos exactamente quien fue. Por tanto,
percibimos el primero de los planos: el artificial.
Ahora
bien, en la calle también nos encontramos con elementos de otro
orden: las personas, los árboles, los animales, el cielo, etc.
Este es el plano natural. Ante la lógica pregunta de cómo es que
llegaron aquí, es posible que estos elementos de orden natural
nos hablen de un tercer plano de realidad: el sobrenatural.
El
orden sagrado deriva de un sentimiento que no puede explicarse,
pero se percibe que esta alli, es inobjetivable, esta más allá
de su captación, no puede hacerse parte de un discurso(logoi).
Concluimos
entonces que el hombre percibe el orden sobrenatural por
oposición.
El
plano humano-profano, es temporal, espacial, material, por lo
tanto, sujeto a la destrucción, a la nada, al fin, a la muerte, a
lo desconocido, al misterio y a la frustración de no poder
develarlo.
El
hombre tiene necesidades de diversos ordenes que debe satisfacer.
Necesidades Psíquicas, como el amor, la familia, la sexualidad,
la amistad, etc. Necesidades físicas, como el alimento, el
abrigo, la vivienda, etc. Necesidades expresivas, canalizables a
través del arte, la religión o los proyectos intelectuales. Y
finalmente necesidades existenciales. El ser humano tiene aprieto
de encontrar respuesta a ciertas cuestiones fundamentales: por
ejemplo ¿Cuál es nuestra naturaleza? ¿Qué propósito tiene
nuestra vida? ¿Es la muerte el fin de todo?.
No
por nada Gauguin nombró su obra pictórica D'ou venons-nous?
Que sommes-nous? Oú allons-nous? (¿De dónde venimos?
¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?).

El
artista plasmó sobre el lienzo, las cuatro etapas de la vida del
hombre, desde que nace, encuentra pareja y finalmente se diluye en
una gruta oscura y misteriosa. Esta secuencia es parecida al mito
bíblico de Adán y Eva donde no deja de estar presente el pecado
original. En el motivo dominante, el destino del hombre esta
contrapuesto con la inmutabilidad de la vegetación y la alteridad
animal. Paul Gauguin no halló sentido a la existencia y trato de
encontrar el paraíso terrenal. Solo nacer para sufrir, sufrir
para morir, morir para ser olvidados.
Convenimos
en que el hombre transita por la vida en busca de llenar sus
expectativas y satisfacer sus necesidades, pero la parcialidad de
su cubrimiento lo hace sentirse "no pleno", como un
proyecto en sí mismo sin acabar. Es el único ser que no sabe con
precisión la razón de su existencia; pero paradójicamente es
también el único que es capaz de formular tal estéril planteo.
Si, el plano humano-profano es finito y frustrante. Necesita
imperiosamente que lo rescaten.
El
hombre trata de buscar algo o a alguien en el más allá. Esta
búsqueda a sido definida como su dimensión espiritual. De ahí
se desprende que todos los pueblos de la tierra y en todos los
tiempos hayan tenido un concepto de Dios. Por lo tanto, tratar de
tener un contacto o comunicación con el plano sagrado es una
necesidad básica.
En
conclusión, determinamos dos cosas. Primero que la búsqueda de
lo sagrado es una experiencia totalmente humana, y lo mediatiza
por ciertas actitudes. Y en segundo lugar, no existe experiencia
religiosa sin la esperanza de salvación-iluminación.
Todo
lo que en el plano humano no encuentra, el hombre trata de
proyectarlo en el otro nivel de realidad, en lo trascendente, en
el plano sagrado, solo allí esta su salvación. Vale decir, que
él se totaliza en lo sagrado ante la fragmentación del nivel
profano.
3.
3 El hombre y la experiencia de lo sagrado
Vamos
a describir lo sagrado como un ámbito. Un orden de realidad en la
que el hombre religioso inscribe todos los elementos de dicha
experiencia. Es decir, hablamos de todas sus manifestaciones que
encierran por un lado, sus sentimientos y actitudes como hechos
subjetivos; y por el otro, objetos, símbolos, instituciones,
etc., como hechos objetivos. Lo sagrado no a la categoría de una
realidad determinada, por ello, no es definible ni en términos
subjetivos ni objetivos, es inobjetivable. Se comprende
"como una relación entre un sujeto y un término"(Croatto,
1994).
¿Cómo
se accede a lo sagrado? En primer lugar el hombre necesita un
medio (médium) u objeto que sea significativo y expresivo
(manifestación objetiva). Este objeto o médium es por
naturaleza profano, pertenece a su realidad mundana. Por lo tanto,
para que el objeto sea un vehículo adecuado y abra una puerta, el
homo religiosus debe sacralizarlo, es decir, darle
carácter sacro.
Este
tercer componente, comprende al objeto o símbolo que sirve de
mediación objetiva. No cualquier objeto de la realidad profana
sirve, este debe ser seleccionado convenientemente como medio. Su
forma y cualidades acusan una participación con determinado
símbolo y ese objeto es ideal.
En
el instante de una vivencia religiosa, el objeto llega a ser
sagrado. Acaece sobre el una transformación subjetiva
(intencional), que se proyecta sobre el medio sin alterar su
constitución física. En dicho momento, el objeto se satura de
ser, participa en un símbolo, conmemora un acto mítico y es
"empujado hacia arriba" por un ritual. En dicho
ambiente, el objeto se impregna de valor, es lo que el hombre no
es, y llega hasta donde el no puede. Allí, el objeto pertenece a
las dos realidades y traza una línea de unión inversa entre los
dos planos, es una paradójica coincidencia sagrado-profano. Como
diría Mircea Eliade "ocurre una ruptura de nivel
ontológico"(Eliade, Pag. 9-55).
Los
actos humanos están orientados hacia esa máxima realidad, que se
manifiesta como un misterio. Para él, lo sagrado es una realidad
vedada a su entendimiento y a su explicación. Las
características de este misterio son singulares. No es como los
enigmas a los que se enfrente en su experiencia existencial, es
completamente de otro orden. Es decir, no es como los
interrogantes de la ciencia o de la historia, en estos existen
implícitamente la esperanza, de que algún día, encontrará algo
que lo devele. En cambio, el misterio de lo sagrado, nunca lo
podrá develar, por la sencilla razón que no puede explicarlo ni
pensarlo en términos objetivos ni subjetivos, ya que es
inobjetivable.
El
hombre no tiene capacidad de captarlo, él debe esperar que el
misterio se manifieste solo, que tome la iniciativa en mostrarse.
Para el homo religiosus ya lo hizo, en el pasado, al crear
esa naturaleza que lo remite a la idea de lo sobrenatural. El
misterio se mostró en el tiempo antiguo, en el illus tempus,
en el origen ¿dónde esta narrado? En el mito. Por lo tanto, la
segunda vía de captación después de la simbólica es la es
"metalógica".
Sin
embargo, el hombre requiere también que el misterio se manifieste
hoy, ahora, en este instante. Para ello necesita traer el tiempo
mítico al presente. El rito es la otra forma de la dialéctica
religiosa que sirve para hacer que la divinidad se muestre
"ahora"(mágicamente)en este elemento gestual.
Por
lo tanto, el símbolo, el mito y el rito son como peldaños de
esta escalinata hacia el cielo, como el camino del héroe, que el
hombre necesita acceder a partir de lo que él no es para llegar a
ser.
Lo
sagrado, es experimentado en términos de sentimiento en forma
ambivalente. R. Otto, entre otras cosas, ha hecho un aporte
esclarecedor en términos de las ciencias de la religión. Ha
explorado la vivencia humana en cuanto reacción ante la
aparición del misterio. Ha mostrado que la manifestación de lo
"totalmente otro" es sentida con éxtasis, horror,
espantos demoníacos y feroces, lo que llamó el Mysterium
tremendum. No obstante, es un terror diferente al miedo ante
el asecho de un ladrón o un asesino. Ese temor nos aleja, nos
invita a la huida, en cambio, el terror al misterio nos atrae
inexorablemente hacia él. Es un terror piadoso. Es el sentimiento
respetuosamente contemplativo ante él, es el Mysterium
fascinans.
Esta
instancia de la experiencia de lo numinoso es general en todas las
culturas, porque es común e inherente al hombre mismo. Sin
embargo, ha presentado "máscaras" culturales propias de
cada etnia. Entre los habitantes del norte de América a lo
sagrado se lo conoce como el Orenda. Entre los australianos
como el mana y el tabú, que es relacionado nada
menos que Brahman hindú, el Nirvana búdico, el Tao
chino, el Numen latino, él Me babilonico o el Ma'at
egipcio. Ese ámbito impersonal de realidad que lo contiene todo,
que lo es todo, pero nadie puede explicarlo.
El
lenguaje místico, ha hablado del misterio en negativo; y como es
propio de su sistema expresivo ha versado mucho acerca de lo que
no es.
Veamos
a modo de ejemplo las palabras de Kena-Upanisád:
(Brahman)es
el oído de oído,
la
mente de la mente,
la
voz de la voz.
Y
también el aliento del aliento,
Y
la vista de la vista. (...)
Ahí
no llega la vista,
No
llega la palabra ni la mente.
No
sabemos, no comprendemos
Cómo
alguien podría enseñarlo.
Es
diferente de todo lo conocido
Y
también de lo desconocido
-así
hemos oído decir a los antiguos
que
nos lo explicaron.
3.
4 Aplicaciones y correspondencias de la totalidad de la
experiencia humana proyectada al plano celeste
Cuando
pensamos en la re-ligación que opera en el interior del
ser y lo orienta hacia lo sagrado, recordamos que bien aplican las
palabras de Kierkegaard que el humano "es una síntesis de lo
infinito, de lo eterno". Sin embargo, el mismo autor
reconoció al observar el destino del hombre(Nacimiento, adultez,
vejez y finalmente muerte) que también es una síntesis "de
lo finito, de lo temporal".
Desde
tiempos proto-históricos el ser humano ha reconocido esta
inevitable realidad. El sitio arqueológico que mejor documenta
estas nociones existenciales es Katal Hulluk en Anatolia que data
del período prehitita(8000-5500). Allí se han exhumado
figurillas femeninas de arcilla con los órganos reproductores
exagerados. Estas representaciones eran comunes en épocas
neolíticas y calcolíticas, desde Mesopotamia hasta la cuenca del
Mediterráneo, y en un radio más extenso pueden encontrarse desde
Europa hasta Siberia.
Lo
curioso del sitio Katal Hulluk, es que se han desenterrado estas
Diosas madres en grupos de a tres(triadas primordiales). En el
Nivel VII (hacia c. 6150 a. C) encontramos un estatuario trino
donde la misma Diosa aparece en tres etapas vitales distintas: en
un motivo aparece la niña, en otra secuencia la misma Diosa es
una adulta pariendo un hijo(genetrix et mater), como
símbolo de la fecundación, en la otra a una anciana. El mismo
motivo se encuentra en los estatuarios de bulto exento donde en
esta ocasión aparece la triada de la divinidad masculina: el
joven niño(et ninus Tajes), el joven itifálico, y
el Tajes anciano asociado con el Dios del tiempo. Evidentemente la
imagen de la muerte esta en sentido tácito, es decir, no esta
representada iconográficamente.
En
el Nivel VI hallamos los característicos cuernos de toro,
hermosamente incrustadas en las paredes de lo que parecía ser el
santuario con el clásico fogón central típico de los templos
indoeuropeos. Los cuernos y las Diosas de la fecundidad fueron
símbolos asociados con la conciencia Lunar y a los diversos pasos
de su transformación.
Si
vamos a Laussel, allí nos encontramos con una matrona muy
sugestiva.

La
figura representa a una mujer con la mano derecha levantada
portando un cuerno de bisonte, y con la mano izquierda se está
tocando el pubis. El cuerno, es sin duda un símbolo de la media
Luna, la interpretación esta apoyada en las trece rayas
verticales que pintan el cuerno, representando los trece meses
lunares (el paso de la temporalidad), y la mano sobre el pubis
simboliza la solidaridad de los ciclos selenicos con los períodos
menstruales. La Luna y la vida, como transito temporal es una
síntesis simbólica por excelencia. De hecho, la Luna es un astro
que comparte los ciclos y los devenires de la vida humana. La Luna
al igual que el hombre padece el paso de la temporalidad
destructiva.
Nacimiento
Adultez Vejez Muerte
Cuarto
creciente Luna llena Cuarto
menguante Luna nueva
Diversas
divinidades, tanto de oriente como de occidente, comparten una
plástica homóloga tripartita. Por ejemplo la Diosa griega lunar
Hécate, en su aspecto de guardiana de las tinieblas y maestra de
las brujas, es representada en forma tricéfala.

La
primera de las caras es la imagen de la Diosa joven, en la cara
central, la Diosa adulta lleva una antorcha iluminando su rostro,
lo que los hace acordar al plenilunio, la siguiente cara es la
anciana camino a la oscuridad y la cara de la muerte esta
sugerida. Para Plutarco el hombre poseía un principio tripartito(De
Facie in orbe lune), pues estaba compuesto de un cuerpo(soma),
un alma (psyché) y razón (nous), idea que era
compartida en algunos diálogos de Patón(República IV,
434-441; X, 611-612; Timeo 69; 72).
En
Elam la Diosa Anahita, conocida como la inmaculada Nahunte
en un aspecto andrógino, tiene tres cabezas saliendo de un único
cuerpo y con sus manos se aprieta los senos, de su cuello sale un
joven y del lado opuesto un viejo. En el valle del Hindo, se
halló un sello esteatita(c. 3000-2750 a. C.), donde vemos una
enigmática figura de un hombre cornudo -Dios Toro- (símbolo
lunar) itifálico(linga erecto), con tres rostros, que bien
pueden representar este ideario. Algunos lo han querido ver como
un protosiva, pero esto es especulativo. Lo curioso que la
figura esta aparentemente en posición yógica o tal vez "en
posición fetal". La relación de este símbolo con los
motivos babilonios es muy sugestiva, ya que el hombre esta sentado
en pugna con leones, lo que nos recuerda al mito de Gilgamés, o
también a la Diosa Durga enfrentada al búfalo-demonio.

4.
EL REGRESO DE LA LUNA Y LAS DISTINTAS COSMOVISIONES
La
Luna parece morir. Durante tres noches el cielo esta sin ella,
pero al cuarto período nocturno se asoma, reaparece. Los antiguos
pensaban que la luminosidad era una entidad separa de los cuerpos
celestes, y como tal era una sustancia inmortal(el israq
iranio). La experiencia lumínica pudo suscitar interrogantes en
la filosofía arcaica, debido a que la luz es inalterable y
regresa invariablemente. Pues bien, en el ciclo lunar, ¿retorna
la misma Luna, es decir, en el mismo cuerpo celeste o
regresa la misma luz en otra esfera?.
Expresemos
el ciclo lunar tal cual lo expresan los tratados alquímicos, en
forma circular.

Ya
que la Luna padece del mismo destino que el hombre, nace, crece,
envejece y finalmente desaparece en el misterio de las tinieblas
¿Será que para los Dioses el circuito lunar es superior al
hombre? De no ser así ¿Es posible que él, como el cuerpo de la
Luna, retorne de la muerte?. Job refleja el pensamiento antiguo y
parece comprender la cuestión a profundidad. Veamos:
Un
árbol tiene esperanza:
Aún
talado, vuelve a retoñar,
Sus
renuevos brotan sin parar.
Aún
viejas sus raíces enterradas,
Con
un tronco que agoniza en el polvo,
al
contacto con el agua reverdece
Y
echa ramas como planta joven.
Pero
el hombre muere y queda inerte,
Cuándo
expira el mortal, ¿Dónde está?(...)
¿Puede
el hombre muerto revivir?
(Job
14: 7-9, 14 BJ)
Ante
lo expuesto, proponemos que la experiencia fotofánica refractada
en los cambios selénicos, bien pudo dar origen a las ideas primas
que luego desencadenarían en las diversas cosmovisiones, tanto de
Oriente como de Occidente, acerca de los diferentes destinos del
difunto; ya sea la creencia en una reanimación del mismo cuerpo,
o la trascendencia de "algo" invisible que se traslada
en diferentes cuerpos que han de nacer consecuentemente, o en su
defecto, vivir en otro mundo paralelo como almas invisibles.
El
problema existencial y metafísico acerca de la manera en que
regresa el hombre luego de su extinción física, a sido objeto de
intensa especulación. Los enterratorios antiguos han evidenciado
que ya en aquellos tiempos el ser humano mostraba honda
preocupación por este tema. Como disponían de los restos del
difunto ha arrojado luz sobre sus doctrinas post-mortem, es
decir, si creían en la resurrección(posición fetal o sedante),
la transmigración (cremación)o la inmortalidad del hálito
vital(momificación).
4.
1Las ideas resurreccionistas
Ya
me he ocupado en un trabajo anterior de las creencias pos-morten
que llevan a la doctrina en la "reanimación" del
mismo cuerpo(S. Fuster, 2003). La idea de que "algo"
deja al hombre cuando muere es un ideario común. Quizá lo que
distinga a las diversas doctrinas sea la materialidad de lo
que se va.
Cuando
el antiguo estaba ante un hombre o ante un animal herido, bien
pudo observar que el escape de un fluido rojo, la sangre, lo
abandonaba. Cuanto más fluido (plasma) perdía más se debilitaba
hasta entrar en la inmovilidad total. Ahora bien, el razonamiento
es que si se devuelve lo perdido(entregar sangre) se puede
revertir el proceso y regresar a la vida al difunto. Lo antedicho
esta en armonía con lo que se sabe del simbolismo de la sangre en
las religiones antiguas y de los sacrificios cruentos.
Se
han hallado osarios en los que el cuerpo esquelético esta pintado
de almagre, una especie de oxido tomado del suelo de color rojizo.
En este acto ritual la idea de la reintegración sanguínea está
presente.
Si
el muerto puede volver a vivir en el mismo cuerpo su conservación
es un requisito sine qua non. En este caso, el difunto se
halla como en La Luna, en un lugar de oscuridad, la casa del
polvo, o el sheol, un sitio larvario sin distinción moral,
a la espera de ser devueltos a la vida, "a la luz del
día".
Las
ideas de que los muertos van a descansar a la Luna esta presente
tanto en las tradiciones védicas como en las órficas y las
pitagóricas. Esta era vista como un lugar donde se formaban los
organismos, pero también se descomponían. Plutarco pensaba que
el hombre tenía distintas muertes(ibídem). Una de ellas
tenía lugar en la Luna donde mora Perséfone. Explicaba que
cuando la psyché se separa del nous es reabsorbido
por la Luna.
4.2
La transmigración da las almas
La
reencarnación, como comúnmente se conocen las creencias post-mortem
indias, sin duda tiene larga data. En el período védico esta
doctrina se puede leer entre líneas, pero al parecer estuvo
presente desde tiempos anteriores de la penetración aria(c hacia
el 1500 a. C.). Recién para la época conocida como Hinduista
propiamente dicha(c. 500 a. C. hasta el presente), se lee con mas
claridad. Y finalmente tiene su máximo eco especulativo en las
ideas de los canastos búdicos. Por ello al exponer nuestra breve
explicación nos valdremos de la concepción que se desarrolló en
el período budista.
La
idea que el difunto espera en la Luna paciente el regreso en
"otro cuerpo" se observa en los textos de los Upanisad(Kaushitaki
Upanisad, I: 1-6). Estos nos cuentan la leyenda del joven
Nichiketas, que al parecer fue sacrificado por su padre, un
Brahmán(casta sacerdotal). Al llegar a la morada de Yama, el
primer muerto, luego de reintegrarse al círculo lunar, no halló
a la entidad en su puesto. Tras tres días de espera(oscuridad
lunar) finalmente asoma Yama(nacimiento de la Luna). Ante tal
ofensa la muerte le ofrece concederle lo que quiera en
compensación. Nicheketas solo quiso saber un secreto ¿Qué
sucede con el alma después de la muerte? "El Gran
tránsito", como se conoce. Yama aunque trato de eludir la
respuesta a la comprometida pregunta finalmente le revela que
"el alma no muere, porque nunca nació". El Atman a
diferencia del cuerpo, no fenece, transmigra de yo en yo, es decir
de cuerpo físico en cuerpo físico, hasta lograr alcanzar una
evolución de conciencia. Según el Shvetashvataropanishat,
los cuerpos son como vestiduras que se renuevan( I, 9).
De
hecho, nuestra Atman(Atta en palí) no es personal, sino
que es el reflejo del gran Atman de Brahman, la reunión de
nuestro cuerpo(Jiva) con el Atman del Ser Supremo conforma
el Jivatman.
Cuando
el No Yo o Ser inmanifestado (Nirguna Brahman) se
manifiesta(Saguna Brahman)en él Yo (Isvara, cuyo eco evoca
la filosofía Sankhya), esta corriente vital es el maya
o Epifanía ilusoria(avidyá). Al crear los Jiva o cuerpos
estos se ilusionan que son seres individuales, pero en realidad
son parte del Supremo. Esta es la nesciencia de la que hay que
despojarse.
Vamos
a explicarlo de manera más sencilla. Si en un día despejado,
durante el mediodía a campo abierto, colocamos cinco, diez o
quince cubos repletos de agua, vamos a ver que en cada uno de
ellos hay reflejado en el agua la imagen del Sol. Pero en realidad
esa imagen es una ilusión. Solo es el reflejo del "verdadero
Sol". Algo así es el reflejo del Atman de Brahman sobre
nuestro interior.
Esta
corriente de idas y venidas (vidya-avidya) del Atman, se
conoce como el samsara, donde el viajero debe alcanzar la
evolución espiritual hasta reintegrarse al Atman del universo, el
Uno absoluto. El itinerario del viaje esta regido por la ley
karmica, el principio de causa y efecto, que marcara nuestra
línea de evolución de conciencia.
4.
3La inmortalidad del doble sutil en el Antiguo Egipto
En
Egipto el culto a la Luna sin duda tuvo mucha importancia en
tiempos predinásticos. Este astro noctámbulo era visto como una
enorme esfera luminosa que se hundía en el océano celeste, y
también como uno de los ojos heridos (ojo izquierdo uedyat)del
gran Dios halcón, asociada con los ritmos de la vida y la
sabiduría que con ello conlleva.
Thot
era el Dios lunar representado en ocasiones como un pájaro de
pico curvo(eg. ich lit. Luna, con el determinativo de la
divinidad forma yeah, Dios luna Toht; del acadio trj,
lit. íbice, homólogo a tarej hebreo). Existen
evidencias que las concepciones funerarias antiguas asimilaban el
destino humano al circuito lunar.
Pero
en los Textos de la Pirámides (dinastía V c. 2375-2345 a. C.) el
Sol ya empieza a adquirir supremacía sobre la Luna. Esto sin duda
contribuyo a que las ideas post-mortem desarrollaran
diferencias significativas.
El
Sol a diferencia de la Luna siempre está igual, no parece morir
de la misma manera que el astro menor, sino al ocultarse al
atardecer( ta-netjer) transmite la idea de vivir como en
otro estado de animación. De hecho se pensaba que el astro rey
circulaba por un transito inferior del mundo, para renacer por las
mañanas en otra entidad renovada, vencedora, el solis invicti,
el que a la séptima hora destruye a Apofis en el Dat(duat),
en la caverna.
Cada
hora diurna y nocturna tenía su correlato existencial en las
figuras de las distintas divinidades, pero todas ellas
simbolizaban un único fenómeno natural: el transito solar. La
diferencia contrastante entre la tarde y la mañana era el mismo
que remitía a la idea de la vida y de la muerte. El himno a Atón
3-6 dice hablando del Sol:
Cuando
te ocultas en el horizonte, la tierra se sume en la oscuridad,
como si le llegara la muerte... (pero) cuando irrumpe el día,
porque surges en el horizonte... se despiertan y se levantan
todos... y viven porque tú has salido para ellos"
Según
los mismos Textos de las Pirámides, los egipcios pensaban que la
tierra era una plancha plana levantada en los bordes, Geb.
Sobre ella existía en levitación una plancha símil (Gardiner
n-1), representando el cielo, Nut. Dividida por el espacio
intermedio, Shu. Debajo de la tierra están presentes las
aguas precreacionales del Nun.
Para
ellos, el Sol, poseía las mismas envolturas que el cuerpo del
hombre. Tenía en primer lugar un kAw o energía aúrica,
manifestada en la luz que irradia. Se pensaba que navegaba por
estos espacios, sobre una barca, en un itinerario elíptico. Al
mediodía era Atum con su jat (cuerpo) en el máximo
esplendor, al atardecer era visto como Khepri, el escarabajo. Por
las noches el Sol no moría a la manera de la Luna, sino
que ocurría una suerte de disolución de su círculo en el Nun,
su esfera permanecía en duplicado, como Osiris, su bA.w, o
su "alma" (esta traducción no es la más exacta)
seguían por los senderos de las tinieblas de abajo para renacer
en otro cuerpo ennoblecido, el Sahu de Ra.
Esto
no es una reencarnación al estilo indio, sino que contribuye a un
nuevo nacimiento en otra forma ennoblecida(sahu con el
trilítero anj como determinativo), pero el duplicado sigue
existiendo en forma de bA.w. Osiris no resucita como tal,
sino que a la vez que sigue existiendo en duplicado, es repuesto
por Horus su hijo y ambos pueden coexistir en universos paralelos.
Por
lo tanto, para los egipcios, la vida después de la muerte era
mediada por la sensación de una serie de situaciones
superpuestas, o si se nos permite, de universos paralelos.
Es decir, el difunto, en primer lugar, estaba presente y
conservado en su mansión (tumba o mansión del doble), lugar para
su adoración y residencia eterna del ka. Pero a su vez, su
bA.w podía viajar entre los dos mundos, el de los vivos y
el de los muertos, como tal navegaba junto a Osiris por debajo del
mundo hacia el tribunal de las almas, sujeto a decisión final
para ver si era digno de vivir entre las lumbreras celestes.
5.
REFLEXIONES FINALES
Lo
que podemos bien concluir, acerca de las creencias de que
"algo activo" continua después de la muerte -o por lo
menos no es el fin de todo-, es que esta doctrina está presente
en todas las formas de acercamiento a lo sagrado, con la carga
cultural que le es propia a cada cosmovisión. Pero no podemos
pasar por alto, que las distintas explicaciones y esperanzas le
permiten al hombre hacer mas soportable su inexorable destino.
Estas le ofrecen serias razones para desarrollar conductas éticas
que le den acceso la tan desea comunicación y solidaridad con el
otro(su prójimo- lit. próximo); que es requisito
indispensable para estar en buena relación con el Dios que cada
uno ha elegido servir.
El
tener conciencia que la evolución del espíritu no cesa con la
detención de la animación corpórea, sino que esta trasciende y
permanece, es realmente un aliciente y una formidable razón para
ser en sí mismo una persona moralmente formada.
"¿Cuál
será su suerte cuando los reunamos ante nosotros el día del
juicio? Cada uno, en ese día del que no se puede dudar, recibirá
el precio de sus obras. Ninguno recibirá ni en el bien ni en el
mal, más o menos de lo que merezca. "( Corán III, 24).
"Por
dedicarse (...)a prestar servicio devocional al Señor, grandes
sabios o devotos se liberan(...). De esta manera quedan libres del
ciclo del nacimiento y la muerte, y alcanzan el estado que se
encuentra más allá de todos los sufrimientos (al ir de vuelta a
Dios)". ( El Bhagavad-Gítá II, 51)
Ya
sea como en el Egipto antiguo, el pretender poseer una pureza de
corazón tal que sea solidaria con el ma'at para que en el
tribunal de las almas presidida por Osiris se considere al difunto
digno de habitar la esfera celeste fija; ya sea que formemos hoy
un buen karma para el mañana (Karma Vartamana)y nos unamos
finalmente con Brahman; ya sea que resucitemos en un mundo
renovado donde el mal ya no exista y las fuerzas de Satán o de
Ariman sean derrotadas, todos los credos provenientes de la
sabiduría arcaica supieron definir lo viseral de la cuestión.
Entre
los tesoros que podamos esperar poseer sobre este mundo el
congregador bíblico supo hacer una sabia elección: "Mejor
es un buen nombre que el buen aceite, y el día de la muerte que
el día en que uno nace"(Eclesiastes 7: 1). En el pensamiento
semita, el día del nacimiento no es posible determinar que clase
de individuo ha llegado al mundo, sin embargo el día de la muerte
es un momento de reflexión y recogimiento. Quien se fue ha dejado
algo escrito en el libro de su vida. Es un bien deseable
legar un buen nombre ante el recuerdo de sus seres queridos. Pero
dejar un buen nombre en la "memoria" de su Dios es un
bien supremo.
Como
enseñaron los maestros de todos los tiempos, después que los
justos mueren, el buen nombre que han forjado viaja junto a ellos
para ser depositado a la diestra del Supremo; ya que el prestigio
de los días de la vida va por delante de todos los que fueron
santos.
|
BIBLIOGRAFÍA PARA
INVESTIGAR LA TEMÁTICA PROPUESTA EN EL ARTICULO
AQUÍ PRESENTADO:
Albear-Alfonso(Traducción):
"Sanatana Dharma, Bs. As. , 1977.
Alves,
R. "El enigma de la religión", Bs. AS. , 1979.
Beltz,
W: "Los mitos egipcios", Bs. As. 1996.
Brodrik-Morton:
"Diccionario de Arqueología Egipcia", Madrid,
1999.
Calvera,
L: El libro de los muertos de los antiguos egipcios",
Bs. As. , 1987.
Camarero
Benito, A: Misterio, Mito, Símbolo, Revelación, Razón,
Bs. As. 1997
Campbell,
J: El héroe de las mil caras, México, 2003.
Cardona,
F: Mitologías y leyendas asiáticas, Barcelona, 1994.
Croatto,
J: "Los lenguajes de la experiencia religiosa",
Bs. As. , 1994.
Ib
"Experiencia de lo sagrado", Navarra, 2002.
Ib."Las
culturas de Antiguo Oriente Próximo", Bs. As. 1994.
Ib.
"El hombre a la luz del mito cosmogonico".
En Cuadernos de filosofía XII n. 18(1972) Pág.247-57.
Ib."La
esperanza en al inmortalidad en las grandes cosmovisiones
del Oriente", Concilium n 60 (1970) 17-29. En
"Immortality and Resurrection", N. Y. 1970.
Ib.
"Formas del lenguaje religioso". En
Díéz de Velasco-Bazan: "El estudio de la
religión", Madrid, 2002.
Corona,
N.: Pulsión y símbolo, Bs. As. 1992.
Cumont,
F: "Astrología y religión en el mundo
grecorromano", Barcelona, 1989.
De
Vita, A: "El concepto de hvarenah en el Irán
antiguo", En Epimélia VI/ 11-12, 1997.
Deschamps,
H: "Las religiones del Africa negra", Bs. As. ,
1971.
Derchain,
P: "Mythes et Dieux Lunarires en Egypte",
en La Lune Mythes et rites; Sounces Orientales Vol V
(Paría, 19062)
Drioton-Vandier:
"Historia de Egipto", Bs. As. 1973.
Eliade,
M: "Tratado de historia de las religiones",
México, 1998.
Ib:
"Cosmogonía y alquimia babilónicas",
Barcelona, 1991.
Ib.
Erotismo místico en la India, Barcelona, 2001.
Ib:
"Pánjali y el yoga", México, 1991.
Ib.
El mito del eterno retorno, Madrid, 1999.
Fuster,
S: "La religión del antiguo Israel", Bs. As.
2004.
Ib:
"Sobre el origen pagano de la Navidad" (2001).
C.f. "El Hombre y los ritos funerarios dentro de la
escatología hebrea", Bs. As. On-line www.temakel.com,
sec. Mitología y religión, 2003.
Ib.
"El signo anj: Un ensayo en simbología y
paleografía comparadas". En Boletín del CEAE
"Apuntes de Egiptología", Bs. As. 2004.
Flood,
G: "El hinduismo", Madrid, 1998.
Frankfort,
H: "La religión del Antiguo Egipto", Barcelona,
1998.
Ib.
"Reyes y Dioses", Madrid, 1998.
Ib:
"Pensamiento prefilosofico", México, 1974.
Fremantle-Trungpa(Traducción):
"El libro tibetano de los muertos", Bs. As. ,
1998.
Fromm,
E: "El lenguaje olvidado", Bs. As. , 1971.
Gamble,
C: El poblamiento paleolítico en Europa"; Madrid,
1997.
García
Bazan, F: "Aspectos inusuales de lo sagrado",
Madrid, 2000.
García
Lopez, J: "Tomas de Aquino, maestro del orden",
Bogotá, 1985.
Grimal,
P: Diccionario de Mitología de Grecia y Roma, Barcelona,
1981.
Jaeger,
W.: "La teología de los primeros filósofos
griegos", México, 1998.
James,
E: "Historia de las religiones", Madrid, 1996.
Halperin,
P: Egipto, civilización y cultura en la
antigüedad", Bs. As. 2000.
Hernandez
Catá, A(Traducción): "Corán", Bs. As. 2003.
Kirk,
G.: La naturaleza de los mitos griegos, Barcelona, 1992.
Lara
Peinado, F-García Cordero, M.: "Poema babilónico de
la creación, Enuma elish", Madrid, 1994.
Liverani,
M: "El Antiguo Oriente, historia, sociedad y
economía", Barcelona, 1995.
Noel,
J: Diccionario de Mitología Universal", Barcelona,
1991.
Ogdon,
J.: "La naturaleza humana antes y después
de la muerte según las concepciones egipcias",
On-line Venezuela egiptología, www.egiptologia.org.ve,
sec. mitología, 2001
Otto,
R: "Lo santo"; Madrid, 1980.
Otto,
W: "Teofanía", Bs. As. , 1978.
Puech,
H: "Las religiones antiguas, Madrid, 1977.
Redman,
C: "Los orígenes de la civilización", Madrid,
1996.
Remfrew,
C: "Arqueología y lenguaje"; Madrid, 1998.
Renou,
L: "El hinduismo", Bs. As. , 1973.
Rohde,
T: "La India literaria", México, 1992.
Riffard,
P: "¿Qué es el esoterismo?", México, 2000.
Rovaletti,
M.: "La dimensión teologal del hombre", Bs.
As., 1979.
Sahagún
Lucas, J: Fenomenología y filosofía de la
religión", Madrid, 1999.
Schwarz,
F: Geografía sagrada del Egipto Antiguo", Bs. As.
1979.
Spence,
L: "Introducción a la mitología", Madrid,
1997.
Tolá,
F: "Doctrinas secretas de la India. Upanishads",
Barcelona, 1973.
Velasco
M: "Introducción a la fenomenología de la
religión", Barcelona, 1993.
Van
der Leew, G: "fenomenología de la religión",
México, 1964.
Wilkins,
W: "Mitología Hindú", Barcelona, 1998.
Toynbee-Koestler:
"La vida después de la muerte", Bs. As. 1977.
Zafarini,
M: (traducción)El Bhagavad
|
|
|