Entrevista
de Diego Viniarsky
Obscena,
obsesiva, obscura, ØBS, la obra de La Fura Dels Baus
que se observó en Buenos Aires en otoño de este año, no tuvo
obstáculos en obtener la aprobación del público. No obstante,
en estos más de veinte años, sus integrantes debieron vencer
con su obstinación las obsidianas de observadores obsoletos
y obsecuentes que obstruían su trabajo. ØBS nos obsesionó,
obligándonos a hacerlos objeto de una verdadera persecución
hasta que dos de los obstinados nos obsequiaron esta entrevista.
- Voy a comenzar
con una pregunta nada original: ¿qué significa La
Fura Dels Baus?
- Es la pregunta más original que podías habernos hecho. Es la pregunta
"original". A ver... podría decir una sarta de mentiras, pero la
verdad es que no tiene ningún significado intrínseco al grupo.
Etimológicamente, Fura es el nombre de un tipo de hurón que vive en
la zona catalana. Y Els Baus es un toponímico, es el nombre de unos
antiguos ojos de agua que había en un pueblito, pero que se desecaron, o sea
que encima ya ha perdido ese nombre la entidad que tenía... Me extraña que
se nos haga esta pregunta, porque no sé si cuando llega cualquier grupo con
un nombre en otro idioma, se le pregunta qué quiere decir su nombre en
español (Vidi Vidal).
-Quisiera que me
contaran cuándo, cómo y por qué se formó el grupo.
-El grupo original se forma, con este nombre, en el año ‘79, en un pueblito
del norte de la provincia de Barcelona. Comienza con tres personas que quieren
hacer teatro y se embarcan, al estilo trovador, juglar, con un carro y una
burra por los caminos de Cataluña presentando una pequeña obra. Al poco
tiempo se van a Barcelona, donde se encuentran con la gran explosión cultural
de los ochenta y con centenares de actores y músicos, y empiezan una carrera
en el teatro de calle, hasta que en el ‘83 están hartos de hacer teatro de
calle. Aparte, que se dan cuenta de que están haciendo básicamente teatro
para niños, y que los niños se mueren de miedo y los papás se mueren de
risa. Y también de que no están haciendo teatro al uso, sino que son más
bien acciones, acciones encadenadas de alguna manera. En un momento dado,
quieren intentar llevar esas acciones a un espacio cerrado, pero a un espacio
no habitual. No les interesa el teatro al uso, el teatro de texto, en el que
algunos siguen investigando. Está bien que esté, que esté como museo, pero
ellos pretenden hacer otra cosa, algo más al gusto de su generación, la
generación que creció con el rock & roll, con la calle, con los
videoclips y con los videojuegos. De esa unión surge la necesidad de crear el
primer espectáculo, en el año ‘84, que se llama Acciones o Actions,
que en inglés y en catalán es lo mismo (Vidi Vidal).
-Este término,
Acciones, ¿tiene que ver con no romper totalmente con la idea de teatro,
pero tratar de pensar en otra forma de hacerlo?
-Acciones no
surge como espectáculo teatral, sino como un compendio de acciones que no
tienen relación dramatúrgica entre sí. No hay un hilo conductor, ni un
desarrollo dramático, ni texto, ni nada. Lo que sí tienen es una coherencia
estilística y a nivel visual. Entonces, lo que ellos hacen es juntar varias
acciones y darles un ritmo teatral. Eso es el espectáculo, así que tampoco
hay una escenografía pensada especialmente, sino que se utilizan elementos
encontrados, como la misma arquitectura del espacio donde se está trabajando.
De ahí surge la base de La Fura, que es la violación del espacio del
espectador. Todo parte de Actions porque así es cómo se plantea el
espectáculo. A partir de allí, se empieza a analizar un poco lo que se ha
hecho y se descubre que se ha conseguido una nueva forma de trabajar, que no
es un lenguaje totalmente nuevo pero que toma elementos de diferentes
lenguajes: del teatro de la calle, de las performances, de las artes
plásticas. Es cuando se empieza a acuñar el lenguaje "furero" y
también cuando aparece el "Manifiesto Canalla", en el que dice
cuáles son los principios de algo que no es teatro propiamente dicho pero
que, si lo miras en profundidad y lo analizas un poco, es teatro puro. Sin
esas contaminaciones que hay ahora, de edificios teatrales y de formas de
hacer que están un poco como impuestas, sino teatro puro, teatro ritual. Algo
orgánico, en que los actores no se erigen como actores sino como ejecutantes
de un acto y el público asiste al momento catártico de los actores que
están realizando ese acto (Tito Blanco).
-¿Qué
hitos importantes marcarían Uds. en esta trayectoria de más de veinte años?
-Yo personalmente, casi mirándolo desde afuera, ya que soy bastante nuevo en
la compañía, diría que son tres: uno es cuando el Festival de Sitges, que
está cerquita de Barcelona, les propone juntar todas estas acciones y
presentarlas allí, de manera off, en el túnel subterráneo de la
estación de tren; otro es cuando les proponen estrenar un espectáculo actuar
en el Festival de Otoño de Madrid, en el ‘85; y otro es en el ‘92, con la
ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona, que marca otra forma de
trabajar para el grupo a partir de ese momento (Tito Blanco).
-Ese momento, seguramente, significó para Uds. salir de lo subterráneo a
la superficie global.
-Yo creo que sí, porque por primera vez La Fura se abría a unos canales a
los que no podía entrar. No sé si fue exactamente la pretensión de llegar a
esos canales, fue un ofrecimiento. Y no se pensó en el futuro, se dijo:
"vamos a hacer esto ahora". Y siempre ha sucedido así. Un
ejemplo es que la idea de hacer ØBS viene de hace más de doce años,
y nunca se había hecho nada hasta que llegó un momento, un par de años
atrás, en que surgieron la oportunidad y las ganas (Vidi Vidal).
En el ‘92 se produce, dentro de la misma compañía, un hecho muy claro. La
Fura ya ha viajado mucho, ha hecho muchos espectáculos y es una compañía
con mucha fama pero, a pesar de que lleva gran cantidad de público, en el
fondo son espectáculos minoritarios. En el ‘92, La Fura sale por
televisión, todo el mundo la ve y se abre a mucho más público que el que
tenía hasta ese momento. A partir de allí, empiezan a llover proposiciones
para hacer distintos tipos de espectáculos. Gracias a eso es que ahora mismo
La Fura puede estar haciendo ópera para un público que no tiene nada que ver
con el que viene a ver ØBS, con el que iba a ver Fausto o con
el que está en la red viendo los primeros esbozos de teatro digital. En ese
momento, La Fura empieza a hacerse masiva (Tito Blanco).
-Me parece que
esa masividad, por lo que se ve en ØBS,
no les quitó cierta autonomía con respecto a lo que sería aceptable dentro
del teatro.
-La Fura, aunque no esté actuando en directo, sigue teniendo esa intensidad y
esas ganas creativas de investigar. Si bien hubo que buscar gente que tuviera
capacidad personal, ya no profesional, para acceder a trabajar en este tipo de
espectáculos, eso no lo ha perdido, a pesar de la diversificación, a pesar
de los usos (Vidi Vidal).
El hecho de poder hacer muchos tipos de espectáculos es lo que te permite
tener una libertad creativa. Porque, si haces una ópera o un musical, sabes
que no vas a poder trabajar con las mismas imágenes que en ØBS. Al
poder hacer simultáneamente espectáculos tan distintos, eso te da
posibilidades para que tu creatividad esté tranquila y puedas evitar la
autocensura, que hay un momento en que cualquier compañía o artista la
tiene. También la tiene, aunque no es muy importante, La Fura, que yo creo
que es bastante libre a nivel creativo (Tito Blanco).
-Se podría decir
que un valor importante para La Fura sería la experimentación formal, junto
con el rigor crítico y cierta ruptura con la tradición, rasgos que coinciden
con los de las vanguardias históricas. En este sentido, ¿se consideran un
grupo de vanguardia?
-En este sentido sí, sobre todo en lo que se refiere a la labor de
experimentación. Porque todo el tiempo se están buscando nuevas vías.
Siempre, en cualquier espectáculo. Y encima, asumiendo el riesgo de poder
fracasar en estos intentos que, ya como intentos, son válidos y son
interesantes, para el público y para la compañía misma. Entonces, ahí sí,
creo que La Fura es una compañía de vanguardia. De hecho, es una de las
compañías que más experimenta (Tito Blanco).
-Por otro lado, se nota en La Fura la
influencia de algunas vanguardias concretas, por ejemplo la de Artaud,
sobre todo en eso de ponerse en riesgo y en algunos conceptos propios del
Teatro de la Crueldad, como que el espectador debe estar en el centro y el
espectáculo a su alrededor. ¿Para Uds. es importante la influencia de Artaud?
-No lo creo, porque en un principio, cuando los integrantes del grupo
comienzan a crear, lo hacen sin nombre, sin cultura, sin tradición.
Simplemente, se lanzan de una forma creativa salvaje, y es a posteriori,
gracias a estudios que han hecho los críticos sobre la obra de La Fura, que
empiezan a interesarse por todos esos autores de los que hablan los críticos
y a verse reflejados en esas formas de trabajar. Quizás a partir de allí se
hayan sentido influenciados por esos clásicos, por esos antecedentes
escondidos. Es como tener unos antepasados que no conoces hasta que no los
investigas. Y así han ido "educándose". Lo curioso es que, a pesar
de la educación que han recibido en estos veintiún años, siguen plasmando
espectáculos como ØBS, que mantiene la esencia de los primeros
espectáculos fureros, más allá de ser un hito por utilizar un drama
clásico, el Macbeth de Shakespeare, como hilo argumental (Vidi Vidal).
-Además de su relación con Macbeth,
ØBS tiene mucho que ver con una obra de Artaud: Heliogábalo, el
anarquista coronado.
-En La Fura hay una tendencia a crear de una manera instintiva. Pero, en
determinado momento, empiezan a darse cuenta de lo que están haciendo, de que
los están comparando, y a verse muy próximos a los esquemas que proponía
Artaud, a las corrientes de body art, incluso a los accionistas
vieneses y al Teatro Pánico que hacían los surrealistas. Se van dando cuenta
de todo este embrollo y, al mismo tiempo, ya que están pareciéndose a todos
ellos, empiezan a tomar herramientas de todo tipo, vengan de donde vengan.
Realmente, la riqueza de La Fura es este eclecticismo. En La Fura trabajan
actores, pero también técnicos, pintores, músicos, gente que viene de
cualquier campo, por lo que se empieza a beber de cualquier fuente, y esto se
sigue manteniendo ahora mismo. Entonces, el hecho de coger un texto clásico
para basarse en él y hacer un espectáculo, es una herramienta más. No se ha
agarrado a Macbeth por su importancia textual, porque el texto se ha
desechado, sino por su importancia temática y por su esquema dramático, como
una herramienta más. Se lo toma con la misma importancia con que se puede
tomar un videoproyector, que va a poder generar un personaje virtual en una
pantalla. Para nosotros es tan importante esto como lo otro. Lo podemos
comparar con muchas cosas, y es precisamente por eso, porque se están
buscando todo el tiempo fuentes en todas partes. Y de eso vive la compañía a
nivel creativo, de juntar todas estas cosas (Tito Blanco).
-Pensando en lo que ustedes hacen con Macbeth,
¿se podría hablar de una poética de la descomposición?
-Lo que nosotros hacemos con Macbeth es lo que Shakespeare hacía
cuando versionaba textos clásicos, los transformaba y los adaptaba a su
época y a su lenguaje. También podría ser una poética de la
descomposición, de romper para volver a construir.
-Eso se hace evidente en el lenguaje mismo de la obra. El propio título, ØBS,
no es una palabra sino una partícula verbal, un prefijo que forma parte de
algunos términos que se pueden asociar con el espectáculo, como
"obsesión", "obscuridad", "obstrucción" u
"obsceno". Este último podría definir varios aspectos
fundamentales de la obra, pensando en lo prohibido, en lo erótico, en lo
escabroso, en lo escatológico y también, a partir de su etimología, en lo
que está fuera de escena. ¿Qué opinan acerca de esto?
-Yo creo que es más primario. Sería lo obsceno de la obsesión. Porque toda
obsesión, en cuanto se realza como obsesión, se convierte en obscena, tanto
para el ser humano como para su ambiente. Por otro lado, hay algo todavía
más sencillo, que es la obsesión por el apócope, por acortar, por
especificar, por dejar todo reducido a unas siglas, y a partir de esas siglas
queda conformado el lenguaje y ya no puedes salir de ahí. Es la obsesión
también para estar enmarcando y encuadrando el mundo, metiéndolo en cajitas
y, cuando parece que se van a abrir, metiéndolo cada vez en cajitas más
pequeñas (Vidi Vidal).
De todas formas, a mí me parece interesante eso que dices de lo obsceno como
lo que está fuera de la escena. Porque en La Fura nunca se ha intentado
ocultar, aunque a veces pase desapercibido. Una característica de nuestro
lenguaje podría ser que, para nosotros, el espectáculo lo es todo: desde la
disposición del público y el comportamiento de los que participan en el
espectáculo, todo lo que pasa en el espacio fantástico que construimos para
ese momento, todo lo que pasa adentro es válido para nosotros como
espectáculo. Siempre tratamos de que ese juego sea rítmico, y de que pase
desapercibido o se vea según lo que nos interesa. Me parece importante esto
que dices porque es una característica de nuestro trabajo que está ahí todo
el tiempo, que se tiene en cuenta. El hecho de que los actores se cambien en
escena es porque nos interesa que estén todo el tiempo dentro de ese espacio,
como está el espectador. que nada se oculte. El espacio escénico de treinta
metros por cuarenta metros es común para todos, y común para todos los
momentos, desde que empieza hasta que acaba el espectáculo. El hecho teatral,
para mí, es un todo, un trasvase de energías que hace que haya una
comunicación (Tito Blanco).
-En ese sentido, otro de los componentes fundamentales en ØBS
es el ruido, incluso en el sentido musical de la palabra "ruido".
-Todo conlleva a crear dinamismo, y ese dinamismo se expresa, por ejemplo, con
los movimientos de la escenografía y con la música. Esa presión musical lo
que crea es un dinamismo interno. Esta es una de las leyes básicas de las
discotecas: que la presión acústica es lo que hace mover al público, no la
música en sí, no las canciones. Y aquí, en cierta forma, se expresa eso:
envolvemos al público, lo transportamos, y para transportarlo utilizamos no
sólo las estructuras de ruido sino las estructuras físicas que removemos
para llevarlo de un lado a otro. Son algunas de las presiones que ejercemos
sobre el público. Presiones diarias, normales, a la que generalmente está
acostumbrado. Al llegar a este espacio, acostumbrado al teatro, esas mismas
presiones le van a causar un movimiento, un dinamismo, que a su vez lo van a
llevar, esperamos también, a la comunicación, a recibir las impresiones que
le estamos ofreciendo. Esas imágenes reflexivas, o ese ludismo puro, ese
efecto de fiesta que algunos perciben (Vidi Vidal).
-Para terminar, porque ya están por empezar de nuevo el espectáculo, creo
que se puede resumir su obra como la búsqueda de un punto de intersección,
como dirían los surrealistas, entre el arte y la vida, a través de una
experiencia, que eso me parece que es en definitiva ØBS,
al menos desde el punto de vista del espectador. No sé qué piensan Uds.
-Es algo que para La Fura es muy importante. En primer lugar, porque para la
misma compañía, para los actores, los técnicos y toda la gente que hace la
obra, es una experiencia. Cuando trabajas en el teatro, la música, el cine,
donde sea, normalmente estás dentro de unos cánones en lo que se refiere a
espectáculos. Pero esto es una experiencia diferente, ya para el que lo está
haciendo. Y para La Fura es muy importante que esta experiencia personal, que
es la que tratamos de provocar en nosotros mismos, se pueda trasladar al
espectador. Y que él viva lo que nosotros vivimos, la emoción que nosotros
sentimos cuando estamos creando el espectáculo. Es algo que intencionadamente
se busca todo el tiempo: que el espectador viva el espectáculo al mismo nivel
que lo vivimos nosotros. Esto es lo único que te puede llevar a un estado de
experiencia personal importante. Por eso, al público le gusta venir a ver
nuestros espectáculos. Realmente, creemos que el panorama teatral, musical,
de las artes en general, debe tomar esto como algo importante, porque si no,
cualquier manifestación artística está muerta. Nosotros no queremos llevar
ningún mensaje a nadie, pero creemos que esto se tiene que extender. Nosotros
no queremos decirle a nadie cómo tiene que pensar acerca de las cosas, pero
sí que vaya reflexionando sobre ellas. Y, a partir de allí, se creará en el
público una manera de pensar y de hacer que será la interesante, porque
creemos que el teatro y las artes escénicas han de ser así. De hecho, van
surgiendo compañías que siguen un poco el estilo de La Fura, o por lo menos
se contagian de esta energía y esta rabia, y surgen haciendo otro tipo de
cosas. En España, La Fura marca un punto de inflexión en lo que es el
panorama teatral. Históricamente, en España, hay un antes y un después de
La Fura. Entonces, yo creo que es importante seguir con esta (Tito Blanco).
Mi opinión es siempre más prosaica y más visceral. Desde el principio, los
espectáculos de La Fura no son sólo la obra que estás viendo. En la propia
descarga del camión, ahí comienza el espectáculo, ahí se empieza a generar
la energía, entre los actores. Los actores están en la descarga, están en
el montaje, están recargándose, tomando de todas estas experiencias,
y poco a poco van generando esa ola de energía. Y, como dice uno de los
directores, "lo que sucede a la hora del comienzo es que llega el último
actor: el público". Ese momento es el clímax del largo espectáculo que
hacemos. Y otra cosa que estamos repitiendo, porque creemos que es real, es
que, si se puede decir como etiqueta que el teatro es una forma de expresar la
vida sobre el escenario, en el caso de La Fura sería sentir la vida
sobre el escenario. (*)
(*) Fuente: La
presente entrevista de Diego Viniarsky a la Fura Dels Baus
fue publicada en su Revista de Letras El perseguidor,
editada en la Ciudad de Buenos Aires.