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EL EXTRAÑO DESTINO DE UN MURAL DE
SIQUEIROS

En
Buenos Aires, en cinco contenedores abandonados al aire
libre, aunque esto desafíe las leyes de lo posible, existe
un mural del gran muralista mexicano David Siqueiros.
Recientemente la Cámara de Diputados de la Argentina acaba
de declararlo monumento histórico nacional. En este latido
de Pintura de Temakel, le acercamos la extraña
historia del nacimiento de este mural y su posterior e imprevisible
destino.
EL
EXTRAÑO DESTINO DE UN MURAL DE SIQUEIROS
Dicen
que cuando uno lo ve, se siente como en una burbuja. Que
es magia, y no otra cosa, lo que envuelve al espectador
cuando un ejercicio plástico aparece
ante sus ojos. Hasta ahora, había que creerles a los privilegiados
que habían visto las paredes abovedadas del sótano de la
quinta de Natalio Botana donde el mexicano David Siqueiros
pintó la obra inaugural del muralismo en la Argentina. Anteayer,
y por medio de un recurso inesperado, la Cámara de Diputados
aprobó una ley por la que se declara la obra monumento histórico.
La historia del mural, depositado en cinco contenedores
y abandonado al aire libre, ingresa en un nuevo capítulo.
La
creación del mural es en sí misma una fuente de leyendas (Ver artículo
abajo). Lo que vino después de la venta de la quinta Los Granados, un
itinerario siniestro que incluye su división en partes, fraudes,
disturbios legales y un Estado impotente, al que durante una década se
le escapó de las manos una obra de arte singular, uno de los
pilares de la vanguardia latinoamericana.
...En el caso de los monumentos históricos, el Estado debe
hacerse cargo de sus gastos de mantenimiento e impuestos.
Pero este ejercicio plástico es propiedad privada.
Lo que no queda claro es de quién.
...Desde hace tiempo el Estado intenta verificar las condiciones actuales de la obra, que
según una pericia de 1998, ya registra
deterioros....El Estado podría exigir de manera perentoria la apertura
de los contenedores que desde 1992 restan en San Justo, donde la
Justicia decidió alojarlos mientras duraba la disputa por su propiedad.
Las
llaves de los contenedores las tiene la gente de Dencanor S.A., una de
las partes que se adjudica la obra y asegura haberla comprado en más de
8000 mil dólares. Si se procediera a la expropiación el Estado
debería pagar por el mural unos 3 millones de pesos, que es el monto el
que fue tasado por el Banco Ciudad.
... Tal vez ahora cambien las apreciaciones. Esta misma
semana se sancionó la Ley de Mecenezgo, que premia
con desgravación de impuestos a los particulares que aportan
dinero a las artes. Quizá no falten empresarios dispuesto
a hacer algo para que el público pueda ver y conocer la
magia de un mural incomparable. (*)
(*)
Fuente:
Artículo "Por ley, declararon monumento histórico el
mural de Siqueiros", de Hinde Pomeraniec, publicado
en Diario Clarín, el viernes 30 de noviembre de 2001.
EL
LUGAR DE LA OBRA
Un hombre que pinta en el sótano de
la casa de otro la figura, desnuda, de su mujer. El otro,
el dueño de la casa, que se convierte en el amante de la
mujer que está pintada en su sótano y hace una fiesta para
inaugurar la obra. Esta su esposa en la fiesta. Y la mujer
del otro. Una pintura, la del sótano, que queda encerrada
por años hasta que alguien hace cortar las paredes para
poder trasladarla.
Los nombres propios agregan condicionamiento a la historia: el pintor es
el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros; el dueño de casa
es Natalio Botana, el fundador de Crítica. La historia
empieza en 1993 y en 2001 todavía no terminó.
"Lo del mural-dice Alvaro Abós, que acaba de publicar El
tábano, una biografía de Botana- empieza con Girondo, que saca a
pasear a Siqueiros -un miembro del Partido Comunista- por Buenos Aires e
insiste: ¨Usted tiene que pintar un mural en Buenos Aires¨. Andan en
el auto de Girondo y un día, cuando pasan por el puerto, Siqueiros ve
los silos y grita: ¨¡Aquí, detenga el coche!¨ Esa idea no caminó:
gobernaba Agustín P. Justo y no le iban a pagar a un tipo como
él".
El gobierno no, pero Natalio Botana sí le iba a pagar. Para que
ilustrara el primer número de la Revista Multicolor de los Sábados,
el suplemento cultural que dirigían Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de
Murat. Y para que pintara su mural. "Botana-cuenta Abós-le dijo:
Tengo un sótano, que es mi bodega, haga su mural ahí- Siqueiros le
hizo sacar todas las botellas y le pidió cuatro colaboradores: Antonia
Berni; Lino Enea Spilimbergo; Juan Carlos Castagnino y el escenógrafo
uruguayo Enrique Lázaro. Pintaron el techo y las paredes y se destacaba
el cuerpo de la mujer de Siqueiros, Blanca Luz Brum".
Crítica siguió la evolución de ese mural. Escribieron sobre él
Eduardo Mallea, Oliveiro Girondo y Raúl González Tunón. La pintura se
hizo sin bocetos: Lázaro proyectaba imágenes en techos y paredes y el
pintor trabajaba a partir de esos estímulos.
Helvio Botana, hijo de Natalio, le contó a Abós: "Era como entrar
dentro de un huevo redondo. El piso, las paredes concavas, el techo,
todo decorado con motivos del fondo del mar. Entrar ahí era como estar
adentro del mar: plantas, peces elementos marinos".
Cuentan los cuentos que Siqueiros y Blanca Luz tomaban y peleaban a los
gritos. "Blanca Luz- dice Abós-rompe con Siqueiros e inicia una
relación amorosa con Botana. Secreta, pero sabida. Y cuando Siqueiros
termina el mural, Botana hace la fiesta donde estarán todos.
Después de esa noche Siqueiros apoya una huelga, le descuelgan los
cuadros de la exposición que hacía y se va a Nueva York. Botana y
Blanca Luz están juntos por poco tiempo. El mural queda en la casa.
"Cuando Botana murió, en 1941-dice Abós-la familia entró en
litigio y se perdió el patrimonio". (*)
(*)
Fuente: Artículo "El lugar de Botana en
esta historia", de Patricia Kolesnicov, publicado en
Diario Clarín, Buenos Aires, el viernes 30 de noviembre
de 2001.
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