BIOGRAFIA
DE HOKUSAI
Pintor
y grabador, también conocido por los diversos nombres que
utilizó a lo largo de su carrera profesional, Shunro, Sori,
Kako, Taito, Gakyonjin, Iitsu y Manji.
Es uno de los principales artistas de la escuela Ukiyo-e, "pinturas
del
mundo flotante".
Nació
en octubre de 1760 en Edo, actual Tokio, con el nombre de
Tokitaro, y murió el 10 de mayo de 1849 en su ciudad natal.
Vino
al mundo, exactamente, en el distrito de Honjo, al este de Edo.
Allí, desde los cinco años, desarrolló su gran vocación por
el dibujo y la pintura. Esta inclinación determinó que, con
una corta edad, fuera adoptado como aprendiz y como hijo por un
prestigioso artesano de Edo, familiarmente conocido con el
nombre de Nakajima, del que posteriormente fue su legitimo
heredero, hecho que hace pensar que, posiblemente, sea cierta la
historia que explica que Hokusai era verdaderamente hijo de
Nakajima, nacido de una concubina.
En
su juventud, Hokusai decidió trabajar como vendedor en una
prestigiosa librería, y a partir de los 15 años, y hasta los
18, entró como aprendiz de grabador en un taller. Este temprano
entrenamiento en el mundo del libro y del comercio de la
impresión contribuyeron al desarrollo de Hokusai como impresor.
En el año 1778, con 18 años de edad, se convirtió en
discípulo del maestro de la escuela Ukiyo-e, Katsukawa Shunsho,
con el que aprendió la técnica del grabado con planchas de
madera, especializándose en retratar a actores. El joven
Hokusai publicó sus primeros trabajos al año siguiente,
invitaciones impresas para el teatro Kabuki, en las que el
género de la escuela del Shunsho y de Katsukawa aparece ya
totalmente dominado.
El
género Surimoro se utilizaba, principalmente, para
publicar tarjetas para las ocasiones especiales, año nuevo y
otras felicitaciones, para presentar programas musicales, aviso,
etc., en ediciones limitadas que ofrecían una impresión
perfecta y la más alta calidad.
Hacia
los 30 años Hokusai sufrió importantes cambios personales. Su Shunso
murió temprano, en 1793, y su joven esposa falleció dejándole
un hijo y dos hijas. En el año 1797 se volvió a casar y
adoptó el conocido nombre de Hokusai. Este cambio de nombre
marca el inicio de la edad de oro de su trabajo, que continuó
durante medio siglo.
La
obra de Hokusai en este periodo cubre toda la gama del arte
Ukiyo-e: tarjetas, Surimono, libros ilustrados, ilustraciones de
antologías de versos, libros eróticos, pinturas a mano o
libros de bocetos. Dentro de los temas tratados por Hokusai, en
escasas ocasiones compitió con Utamaro, el mejor grabador de
voluptuosas imágenes femeninas. Pese a esta limitación
consciente, Hokusai trató de abarcar una amplia gama de temas,
especialmente puso énfasis en la representación de paisajes y
escenas históricas, en las que la figura humana juega un papel
secundario. Alrededor del final de la centuria introdujo en su
estilo la técnica de la perspectiva y el colorido occidental.
A
partir del siglo XIX Hokusai comenzó la ilustración del yomihon,
novelas históricas. Bajo su influencia, su estilo comenzó a
sufrir cambios importantes y claramente visibles entre 1806 y
1807. Su figura y su trabajo cada vez tuvo un mayor alcance,
pero perdió en delicadeza y tendió a prestar mayor atención a
los temas clásicos tradicionales, especialmente la
representación de samurais, guerreros o temas chinos, y a
alejarse del mundo de Ukiyo-e.
En
torno al año 1812 el hijo mayor de Hokusai murió. Esta
tragedia no fue sólo un duro golpe emocional sino también
económico, porque, como heredero de la acomodada familia
Nakajima, su hijo suponía el medio de obtener una importante
renta, de manera que Hokusai no tuviera que preocuparse de la
incertidumbre de vivir de los cobros de su pintura, sus diseños
y sus ilustraciones.
Por
razones económicas o no, a partir de este momento la atención
de Hokusai se centró en la ilustración de libros, y
particularmente en los libros de copias de grabados diseñados
para artistas aficionados. Su intención era encontrar nuevos
discípulos y, por tanto, nuevos protectores, en lo que tuvo un
éxito limitado.
A
juzgar por las edades de sus diferentes hijos, Hokusai debió
contraer matrimonio en torno a la edad de 20 años.
Posiblemente, debido a la influencia de la vida familiar, en
este periodo sus diseños tienden a recoger actores y mujeres en
ambientes históricos y en jardines utilizando la técnica Uki-e
(paisajes semi-históricos en los que se utiliza la técnica
occidental de la perspectiva), así como impresiones de niños.
Los libros de ilustraciones del artista y sus textos dieron la
vuelta a los temas históricos y didácticos, al tiempo que el
trabajo de Hokusai en el género Surimoro durante todo la
década siguiente marcó uno de los puntos culminantes de su
carrera.
Junto
a la fama de sus detalladas impresiones e ilustraciones, Hokusai
cosechó también gran éxito en las exposiciones públicas de
su pintura; hizo, por ejemplo, una enorme pintura de unos 200 m2
con figuras mitológicas para un multitudinario festival.
Incluso una vez fue convocado para mostrar sus habilidades
artísticas ante el shogun, teóricamente un ayudante del
emperador que en la práctica era el gobernante del Japón.
En
el verano de 1828 la segunda esposa de Hokusai murió, el
maestro tenía entonces 68 años, se encontraba afligido, con
una parálisis intermitente en el brazo izquierdo, solo y con un
nieto disoluto, que había demostrado ser un delincuente
incorregible. Ante esta situación su hija favorita y alumna, O-ei,
rompió su matrimonio con un artista menor y volvió a la casa
del padre donde permaneció el resto de su vida.
Hokusai trabajó hasta el último día de su existencia. Era un
artista enérgico que se levantaba temprano y pintaba hasta la
noche. Ésta había sido su forma de actuar durante todo su
larga y productiva vida, y fue también la de sus años finales.
De los millares de libros y de impresiones de Hokusai, sus Treinta
y seis vistas del Monte Fuji son particularmente notables.
Publicada entre 1826 y 1833, esta famosa serie, que con los
suplementos incluía un total de 46 impresiones a color, marcó
un hito en la impresión japonesa de paisajes. La grandeza del
diseño y la habilidad de la ejecución no había sido alcanzada
hasta ese momento, incluso en el trabajo de su contemporáneo
Hiroshige.
Los
continuos cambios de domicilio de Hokusai -residió en más de
90 viviendas-, e incluso los cambios de nombre, son elementos
significativos del carácter del artista. Además de su nombre
principal, Hokusai utilizaba otros dos seudónimos ocasionales,
y alrededor de una veintena de nombres que, indistintamente,
añadía a su nombre principal.
Pese
a sus súplicas por seguir viviendo una década más, el día 18
del cuarto mes japonés "el viejo enojado con la
pintura", como él mismo se definía, murió a lo 89 años,
sin haber satisfecho la búsqueda de la última verdad sobre la
pintura.
Quince
años antes había escrito: " [...] a la edad de cinco
años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad
de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo,
ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A
los 73 finalmente aprendí algo sobre la calidad verdadera de
las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, las hierbas o
los árboles. Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un
cierto progreso, a los 90 habré penetrado el significado más
profundo de las cosas, a los 100 habré hecho realmente
maravillas y a los 110, cada punto, cada línea, poseerá vida
propia [...]"
Considerado
el máximo exponente de la escuela de grabados Ukiyo-e, Hokusai
incorporó a lo largo de su vida la esencia del arte de la
escuela de Ukiyo-e. Las líneas curvas trazadas con una gran
soltura, características de su estilo inicial, fueron
evolucionando gradualmente hacia una serie de espirales que
añadieron una libertad y elegancia aún mayores a su obra, como
puede observarse en Raiden (Espíritu del trueno).
Era famoso por la energía y espontaneidad de su genio creador,
cualidades que con la edad se incrementaron aún más.
En
las obras de su última época utilizaba pinceladas amplias
cortadas y una técnica de coloreado que le daba una cualidad
más sombría. Entre las más conocidas están el cuaderno de
dibujos en 13 volúmenes Hokusai manga (comenzado en
1814) y la serie de grabados conocida como Fugaku sanjurokkei
(Treinta y seis vistas del monte Fuji), que contiene
algunas de las imágenes más famosas de la tradición
artística japonesa.
Su obstinado genio también representa, a sus 70 años, la
creación artística permanente, el prototipo del artista único
que se esfuerza en terminar la tarea emprendida.
Por otra parte, Hokusai constituye una figura que, desde finales
del siglo XIX, impresionó a artistas, críticos y amantes del
arte occidentales. Desde mediados del siglo sus grabados, como
los de otros artistas japoneses, llegaron a a París, donde se
coleccionaban con gran entusiasmo, en especial por parte de
impresionistas de la talla de Claude Monet, Edgar Degas y Henri
de Toulouse-Lautrec, cuya obra denota una profunda influencia de
dichos grabados. (¨)
(
) Fuente: http://galeon.hispavista.com/elartefacto/Japon/Principal.htm#Pintura