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   LA CASA Y LA CASCADA

  LA OBRA SOLAR DE FRANK LLOYD WRIGHT,  PREGONERO DE LA ARQUITECTURA ORGÁNICA

 

                         

 

     A comienzos de siglo xx, se produjeron una serie de movimientos de vanguardia en arquitectura. Su propósito era generar alternativas a la urbe moderna. La ciudad contemporánea era criticada, en definitiva, por su crecimiento irracional, por la concentración desmesurada de edificios y masas humanas en espacios reducidos. Dentro de los movimientos arquitectónicos que, imbuidos de un espíritu transformador, buscaron alternativas a la irracionalidad de la urbe actual, se destaca el movimiento de vanguardia propulsado por el norteamericano Frank Lloyd Wright (1869-1959). Su gran legado fue la arquitectura orgánica. Paradigma arquitectónico que buscó integrar armónicamente la construcción humana y la naturaleza. La casa Kaufmann, la casa de la cascada (arriba fotografia), y  el proyecto de Broadacre City, la ciudad de los grandes espacios, es uno de los máximos testimonios de su ideal arquitectónico. En este momento de Temakel, ofrecemos una pequeña introducción a algunos aspectos de la obra del gran arquitecto y también su Manifiesto sobre Arquitectura orgánica donde Wright fundamenta ampliamente la necesidad de la integración entre las creaciones humanas y la naturaleza.

  LA ARQUITECTURA ORGÁNICA DE WRIGHT

    La arquitectura de Wright trataba de incorporar el proceso tecnológico, el mundo de las máquinas, a un desarrollo urbano que esté en armonía con la naturaleza. La primera idea fundamental que latía detrás de esta aspiración era el mito del retorno a la tierra, con su búsqueda de un equilibrio agrario y comunitario.

  Ya por 1901 Wright expresó públicamente sus ideas en una conferencia pronunciada en Chicago con el título de Arte y oficio de la máquina. En esta disertación, Wright explicaba:

  "La era del individuo no ha terminado, empieza precisamente ahora. La máquina no señala la condena de la libertad, sino que está esperando que la mano del hombre la use como instrumento sin igual para poner los fundamentos de una verdadera democracia" .

   Como se ve, Wright buscaba, y no rechazaba, la integración de arquitectura y máquina. No se la condena. Y es más: de su equilibrada relación depende no sólo el logro de una arquitectura de avanzada, sino un logro político: el de la democracia. En último término, aquí ya empieza a verse claramente que la arquitectura de vanguardia, en la opinión de Wright, debe hacer que los hombre se liberen. Los individuos deben alcanzar una libertad por medio de lo arquitectónico donde la democracia política sería uno de los aspectos.

   Por otro lado, la máquina tenía que asegurar la integración del individuo a una vida comunitaria, a una comunidad de tipo agrícola. Es en esta modalidad de vida social donde Wright situaba específicamente su idea de democracia. Esto hacia que su pensamiento se vinculara con la tradición norteamericana de los pioneros que cimentaron su grandeza en su integración al mundo no corrompido de la naturaleza. Aquí entonces, ya se comienza a perfilarse con nitidez, lo que se ha dado en llamar la "ideología agraria" de Wrigth.

   El planteo de Wrigth se mostró también antihistoricista. Es decir: opuesto al tipo de arquitectura que se alimenta exclusivamente de los elementos técnicos y los estilos que le provee la historia moderna. En esta reacción al presente histórico (antihistoricismo) Wright rescató elementos arquitectónicos de las culturas mayas y de las tribus norteamericanas. Recuperación de lo viejo para su reelaboración en una nueva concepción del espacio y de las formas de las construcciones.

 LAS PRAIRIE HOUSES

  Hacia 1910, en Oak Park, Chicago, Wright tuvo ocasión de concretar un primer ejemplo preciso de sus ideas en arquitectura.

   En aquella ocasión, construyó las llamadas Prairie Houses, las casas de la pradera. Estas casas buscaban que el individuo viviera en estrecho contacto con la naturaleza. El tipo de estas construcciones "de la pradera" eran básicamente viviendas unifamiliares, con algún que otro edificio de oficinas. Uno de sus ejemplos máximos es la Casa Robie.

  Por 1930, Wrigth en una revisión retrospectiva de la época de las Prairie Houses, afirmó que lo que él perseguía con estas casas era "un espacio continuo, de carácter abstracto, armonizado con la naturaleza, extendiendo y acentuando los planos paralelos al suelo, adaptando la estructura a los materiales, levantando el basamento de todo el edificio, poniendo en práctica una nueva valoración de las ventanas como definidores espaciales, utilizando una reducida gama de materiales que constituyen la decoración en su propia presencia, incorporando los procesos técnicos como configuradores formales y haciendo que las instalacioens de calefacción, iluminación y tuberías se integraran en el edificio para dar forma a una arquitectura orgánica".

   En estas observaciones de Wright la ideología agraria se presenta ahora ya como arquitectura orgánica. Esta arquitectura es orgánica porque pretende la reintegración del espacio habitable, de los límites y formas de la vivienda o de la construción humana en general, en la naturaleza circundante. La casa y la naturaleza deben integrarse y constituir dos aspectos complementarios de un único organismo. Cuando la arquitectura se hace orgánica, concluye el enfrentamiento entre la construcción humana y el espacio abierto de la tierra.

BROADACRE CITY

   Por 1927, Wright se instala en Ocotillo Camp, en el desierto de Arizona. Allí progresa en su meditación sobre las relaciones entre la arquitectura y la naturaleza. Su reflexión se verá favorecida por la propia presencia pura y no contaminada del desierto.

   Wright vio con claridad en aquella época que para recuperar una verdadera democracia individual había que repetir la conquista de los grandes espacios vírgenes. Es decir: había que conquistar nuevamente un territorio impoluto donde rehacer la vida humana, donde generar un modelo de vida urbana que fuera una alternativa a la angustia de la metropoli moderna. Así, según Wright, se podría consumar una nueva América a la que llamó Usonia. Esta será la palabra para reconocer a la gran utopía de Wright que consistió, en último término, en el proyecto de Broadacre City, la ciudad de los grandes espacios.

   Este proyecto utópico ocupó buena parte de la actividad de nuestro arquitecto por los años treinta y cuarenta. En el sitio ya mencionado de Ocotillo Camp, Wright formuló las bases programáticas de Broadacre City. Al mismo tiempo, lanzó desde allí un manifiesto contra los rascacielos. El proyecto de la Broadacre City fue, en definitiva, un proyecto antiurbano. Fue una manera de tratar de reemplazar la urbe de la gran conglomeración de edificios y personas en espacios limitados cerrados, por otro modelo urbano. Por una nueva opción de ciudad donde los edificios y calles no están rodeados por otros edificios y calles sino por pequeños bosques, jardines y cursos de agua.

EL ÚLTIMO SÍMBOLO: LA CASA KAUFMANN                     

   El proyecto de la Broadacre City representa la madurez en el pensamiento arquitectónico de Wright. Pero el último símbolo de la búsqueda de su arquitectura orgánica es la Casa Kaufmann.

    En 1936, Wrigt construye la Edgar Kaufmann House en Bear Run. La casa se levanta junto a las rocas y el sonido del agua de la pequeña cascada de un arroyo. Su techo es bañado directamente por la luz del sol que se cuela entre las copas de árboles que los rodean por sus costados. La casa así emplazada parece un brillo de la propia naturaleza.

    En esta construcción, Wright perfeccionó el uso de los materiales, la integración de los volumenes del espacio interior de la casa con el espacio exterior de la naturaleza.

    La casa Kaufmann se configuró, desde entonces, en el principal referente, en el más claro e inmediato ejemplo del sentido de toda la arquitectura de F.L. Wright. Alabada por su concepción, la casa Kaufmann es el símbolo de un estilo arquitectónico que aún hoy es defendido por muchos pensadores y arquitectos.

   La propuesta de la arquitectura orgánica de Wright, su rechazo de la metropoli urbana moderna, no consistía en la simple idealización del contacto con la naturaleza y la proclama de un necesario regreso al campo. Lo que se intentaba era, en realidad, que la construcción humana ocupara un territorio descentralizado. Se buscaba que la industria, la técnica, las máquinas, las viviendas, estuvieran rodeadas por grandes espacios naturales. Esto permitiría que la ciudad no se ahogara en sí misma. En este sentido, apuntaban las ya mencionadas Praire Houses y el proyecto utópico de la Broadacre City.

    La imposibilidad de realizar su gran proyecto de una "ciudad orgánica" hizo que Wright debiera contentarse con una sola construcción como símbolo nítido y acabado de todo el sentido de su búsqueda. Por eso, la casa Kaufmann, con su perfecto equilibrio entre la construcción humana y su entorno natural, es el último símbolo de una arquitectura empeñada en cristalizar un diálogo de armonía, y no de violencia, con la naturaleza.  

   Esteban Ierardo

BIBLIOGRAFIA

-ARACIL, A, RODRIGUEZ, D., Entre la muerte del arte y el arte moderno, Ed. Istmo, Madrid.

-ZEVI B., Frank Lloyd Wright, Madrid, 1954.

-SCULLY V., F.L. Wright, Barcelona, 1960.

-VARIOS, F.L. Wright, Sus ideas y realizaciones, Buenos Aires, 1962.

                                           

                                             ©  Temakel. Por Esteban Ierardo