Por este
nuevo camino de Temakel ingresamos a otros planos: tierras
fértiles de magia, repletas de carcajadas infantiles, de
luces y sombras al resguardo de la escéptica mirada adulta.
Una dimensión habitada por gnomos, elfos y duendes; impalpable
para la ciencia y afortunadamente vedada a la razón.
Algunas características curiosas sobre estos distintos seres preceden a
un cuento sobre dos gnomos de Héctor Germán Oesterheld, inspirado
guionista de "El Eternauta", "Corto Maltés" y
"Sargento Kirk".
Así, sin
querer, por ahí queriendo, damos un traspié y caemos sobre un terreno
donde las leyes físicas hacen vueltas de carnero; en el que lo sabido
es trastrocado por la circunstancia mágica, heredera de la fantasía
popular y mítica. Un lugar en el que lo fantástico reina y mientras
esto puede ser aquello o lo de más allá, todo puede volver a cambiar.
Tal vez sea un hecho único que una de esas transformaciones capte un
instante de tu atención.
Con esta suerte, sin saber muy bien cómo llegamos: si por la dirección
o porque nos guiaron estos traviesas seres, tocamos la puerta de lo de
Ricardo y Andrea, una pareja que desde hace cuatro años colecciona y
convive con estos seres en una casa de Buenos Aires. Esta familia ha
superado ya las más de seiscientas almas que, alojadas dentro de la
madera, la cerámica, las telas y otras materias, ocupan una habitación
de la casa en Buenos Aires. Su afán y contento hacen que nuevos
compañeros se sumen a diario.
Como nuevos miembros siguen llegando, los Gnomos, Duendes, Leprecauns y
Elfos gritan desde los estantes y sillones, incluso desde la mesa y
desde cada lugar que ocupan, que les amplíen el mundo; algo que Ricardo
quiere hacer, y que de a poco va convenciendo a Andrea. "Hay que
tirar la pared de atrás, ¿ves? Total desde hace casi un año que
vivimos acá y el patiecito que tenemos detrás lo usamos dos veces. Lo
que pasa es que preferimos estar en su cuarto.", nos cuenta Ricardo
mientras sus ojos se hunden en el interior de ese ambiente, de esa
enorme dimensión sin vallas.
LOS
GNOMOS: UN POCO DE HISTORIA
En el año 1200, aproximadamente,
el sueco Frederick Ugarph halló en la
casa
de un pescador (Nidaros) noruego, una estatuilla de madera
de 15 centímetros, en cuyo pedestal aparecía una inscripción:
"Nisse Riktig Storrelse", es decir, "Gnomo
de estatura real". Análisis radiográficos demuestran
que la figura tiene más de 2 mil años y fue tallada en la
madera de un árbol actualmente inexistente. Las letras fueron
grabadas tiempo después.
En el año 470, un sargento romano retirado que vivía en las afueras de
Lugdunum (hoy Leiden en Holanda), llamado Publio Octavio, escribió en
sus memorias: "Hoy he visto con mis propios ojos una persona en
miniatura. Llevaba un gorro rojo y una blusa azul. Su barba era blanca y
sus pantalones verdes. Dijo que hacía veinte años que vivía en estas
tierras. Hablaba nuestra lengua, mezclada con palabras extrañas. A
partir de entonces he hablado muchas veces con el hombrecillo. Dijo que
descendía de una raza llamada Kuwalden, palabra desconocida para
nosotros, y de la que sólo existen unos cuantos en el mundo. Le gustaba
la leche. Alguna que otra vez lo vi cómo curaba los animales enfermos
de los prados."
Desde el punto de vista histórico, estos dos documentos son de los
pocos que existen, ya que a los gnomos no les interesa escribir
historia, aunque en algunas zonas se rumorea que conservan sus crónicas
en celoso secreto.
Los escritores cabalísticos de la Edad Media hablan de unos genios que
presiden en la tierra, lo mismo que las sílfides presiden en el aire,
las ondinas en el agua y las salamandras en el fuego. Para estos
escritores, son unos enanos fantásticos, genios elementales de la
Tierra, en cuyas entrañas viven y se agitan, trabajan en las minas,
guardan los tesoros subterráneos y cuidan cuantos tesoros se ocultan en
el seno de la corteza terrestre. Desde esta doctrina, son criaturas
longevas y consiguen la inmortalidad si se unen con un hombre o mujer.
Si observamos la naturaleza, en ella se destaca que muchas de sus
creaciones las realiza en dos o más tamaños. Esto se observa, por
ejemplo, con el caballo y el pony; la liebre y el conejo; el ganso y el
pato. Así es como llegamos al hombre y al gnomo, aunque estas criaturas
posean características que el hombre ha perdido o que jamás ha tenido.
Atributos y características de los gnomos
A
través de sus ojos grises, pueden
penetrar en el yo verdadero del ser que tienen delante,
lo que les permite conocer los paisajes interiores. Esta
aptitud impide que uno pueda conservar secretos delante
de ellos, pues ven con claridad lo que uno está pensando.
Las llamadas "arrugas de la risa" que rodean sus
ojos, se les trazan temprano y tironean de los pómulos rojos
que se destacan de su tez clara.
Tienen
un olfato hiperdesarollado: un olor los puede guiar tanto como el mejor
mapa a un explorador. Son tan ágiles como cautelosos. No dejan
rastro,
pues caminan sobre el material duro de las piedras, las cortezas de
árboles y cáscaras. Si tienen que andar por suelo desnudo, se colocan
unas botas con el dibujo en relieve de una pata de pájaro.
Como viven generalmente alrededor de 400 años, a los 275 aún se
encuentran en la flor de la vida. El pelo comienza a encanecerse a
temprana edad y algunos, de apenas 80 años, lo tienen completamente
blanco.
Para el crepúsculo de sus vidas, comienzan a descuidar el hogar y todas
sus actividades. Empiezan a olvidar sus costumbres, hasta que un buen
día, pasados los 400 años, les nace una afición por el vagar
prolongado. Salen a dar un paseo y no vuelven jamás: el viaje hacia la
Montaña de la Muerte (jamás vista por ojo humano), comienza.
Atuendos
El
gorro rojo no es mera indumentaria. Les brinda la posibilidad de hacerse
invisibles. También les sirve para que las aves de presa, amigas de los
gnomos, no los confundan al atardecer o de noche con ratones y otros
roedores.
Además, como su peso oscila entre los 250 gramos para las mujeres y los
300 para los hombres, tampoco dejan demasiada huella. Sus zapatos pueden
ser de corteza de abedul, pero esto varía de acuerdo a la región que
habiten. Muchos usan zuecos de madera y la correa de cuero que usan de
cinturón les sirve para colgar una bolsita donde llevan un juego de
herramientas: cuchillo, martillo, broca y limas.
Especies de gnomos
Gnomos del bosque y de las dunas:
reacios al hombre.
Gnomos de jardín:
de carácter sombrío y gran cultura, a quienes les placen los cuentos
melancólicos. Muchas veces, avasallados por el crecimiento de las
ciudades, se van al bosque pero generalmente regresan, pues su cultura
les es incompatible con esa vida.
Gnomos de granja y gnomos caseros:
grandes conocedores del género humano, hablan y comprenden el
idioma. Son de buen corazón y están siempre dispuestos para las
travesuras, pero nunca con maldad.
Por último, existen los gnomos siberianos,
quienes son parecidos por su carácter malévolo a los Trolls o
espíritus malignos.
Entre ellos, conviven otras criaturas descuidadas por el hombre, a las
que Ricardo y ......... también les han dado albergue.
Los elfos
Retazos de historia
En la Edad Media se les aplicó este nombre a
una pequeña
raza
de hombres que habitaban en cavernas y subterráneos de Escandinavia.
Las leyendas populares los describen como una especie de duendes feos y
deformes, con enredadas cabelleras y provistos de un arco y flechas de
piedra que disparan con certera y mortal puntería. Se les atribuyen
poderes mágicos, tanto para realizar el mal como para proteger a los
débiles. En su mayoría eran perversos y se dedicaban al robo de
niños, que sustituían por sus hijos idiotizados.
La raza tradicional de los Elfos tenía caracteres simios y sus brazos
eran tan largos que podían llegar a sus tobillos.
Percepción contemporánea
La mitología fue variando y hoy son vistos
como espíritus etéreos de la naturaleza a los que les encanta bailar
despreocupadamente mientras tañen
sus instrumentos de cuerda. Viven bajo tierra, a veces en el agua,
encima de ella y, preferentemente, en manantiales. Otros escogen el aire
o las ramas de grandes árboles y de vez en cuando adoptan la forma de
un animal. No son malignos, pero se han dado casos en los que sus bromas
han causado tristes consecuencias. Hay machos, hembras y asexuales.
Muchos también gozan de alas que los remontan por los bosques. Su
pequeño tamaño (entre 10 y 30 cm.) contrasta con su gran nivel de
inteligencia y enorme capacidad de concentración.
Los Enanos
Criaturas de sexo masculino que, actualmente
casi extintos, sólo se pu
eden
hallar en bosques inhóspitos y montañas. Extraen oro y plata de las
minas y viven en grupos. Son expertos en labrar los metales y suelen ser
bondadosos, salvo algunos exiliados que pueden dedicarse al mal. Si un
enano cae en manos humanas, suele negociar su libertad con oro. Tengan
la edad que tengan, son imberbes y miden todas por debajo del metro
veinte.
Los duendes
Destellos históricos
Los duendes son seres intermedios entre los
espíritus y los hombres, con poderes sobrenaturales, parecidos a los
que se les atribuyen a los hechiceros y a las brujas. Este poder mágico
les permite adoptar diferentes formas y hacerse invisibles. Son
asexuales.
En el Edda se distinguen dos clases: los duendes blancos, que viven
sobre la tierra y los negros, habitantes de cuevas subterráneas.
Su país se ha situado en diversos lugares. En Irlanda se dice que
habitaban en los montículos funerarios conocidos por sid, y
Gervasio de Tilbury dice que se entraba a dicho país por un pasaje
subterráneo.
En otras tradiciones el país de los duendes está en islas fabulosas o
en las aguas de ciertos ríos, lagos o mares, y sólo se accede por
pozos o excavaciones profundas. También se lo ha representado como un
país íntimamente ligado al nuestro, pero invisible para los mortales.
Las tribus de las islas de Fidji creen en los duendes de mar, a los que
rinden un culto secreto, mientras en Nueva Guinea suponen que existe un
pueblo subterráneo, maléfico y peligroso, habitado por los duendes.
En cambio los jinn o jann de los árabes, mencionados en
las Mil y una noches, también invisibles, viajan en las nubes
tempestuosas de arena y sólo se les puede dominar por el hierro o con
la evocación de nombres divinos; el pueblo para congraciarse con ellos
les llama "los benditos".
Interpretaciones
Por
su estatura y aptitudes, se ha supuesto que podrían ser formas de
degeneración de antiguas divinidades. Otros autores opinan que podrían
ser los integrantes de una raza pequeña y desposeída por
conquistadores de mayor tamaño. También se los ha considerado como
espíritus de la naturaleza, de los árboles y los bosques.
Cualidades
Los duendes pueden ser hermosos y bien
proporcionados como los de las leyendas españolas; o contrahechos y
monstruosos, como los germánicos.
Viven en comunidad, dentro de las montañas y las minas. Son amantes de
las
piedras preciosas y los metales que trabajan como especialistas en la
metalurgia.
Tienen gran afición a la música, al canto y al baile, actividades que
realizan por la noche. En ocasiones engañan a los mortales,
llevándolos a sus danzas nocturnas o arrastrándolos a su reino.
Si se los daña, son vengativos y crueles. Golpean al responsable, lo
hacen tropezar y caer, le producen graves enfermedades y hasta tienen el
poder de llevarlos a la muerte. Pero no siempre se entretienen en jugar
malas pasadas y causar daños graves, limitándose a dar formas
transitorias risibles o ridículas a aquel que los trató mal; también
pueden cambiar de lugar los muebles e incluso hacer que el hombre
abandone su hogar.
Otras veces asisten a los mortales en sus quehaceres o apuros y son
generosos, contentándose con poco, como el duende doméstico que se
satisface con leche. Desaparecen con el alba, y se disgustan si son
sorprendidos por mortales, a los que en tal caso encandilan, embrujan o
ciegan.
Goya, en unos de sus caprichos escribe: "Luego que amanece huyen,
cada cual para su lado, brujas, duendes, visiones y fantasmas." Se
les atribuye un prodigioso conocimiento sobre los poderes de la
naturaleza, que les permite adivinar dónde se encuentran las cosas
desaparecidas y descubrir las invisibles.
El duende de casa, mencionado en el siglo XIII por Gervasio de Tilbury,
habita en la casa o en el establo y es enemigo de la pereza. Ayuda al
amo de casa sin recibir más recompensa que una capa o un sombrero
nuevo. Goya comenta uno de los aguafuertes de su Caprichos:
"Los duendecitos son la gente más hacendosa y servicial que puede
hallarse; como la criada los tenga contentos, espuman la olla, cuecen la
verdura, friegan, barren y acallan al niño."
La pequeña estatura que se les atribuye se relaciona por su semejanza
con las almas de los muertos, representadas en la antigua cerámica
griega como diminutos hombrecitos, lo mismo que en los bajorrelieves
egipcios o en los libros del Mahabharata de la India.
Atuendos
Sus vestidos son verdes, rojos o pardos, como
los de los gnomos, o grises como los de las leyendas alemanas.
Su
oficio
La
habilidad metalúrgica que se les atribuye se explica por lo misterioso
de este arte en las primeras edades de la humanidad, y porque se supone
que los duendes viven, en general, bajo tierra.
Día a día, el hombre los va olvidando
TRUILA
Y MILTAR