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PROPAGACIONES
DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA
Conferencia de Karlheinz Stockhausen
Karlheinz Stockhausen
es uno de los grandes músicos de la vanguardia musical del
siglo XX. Su obra es una defensa de los poderes expresivos
de la
música electrónica y de la experimentación con el sonido.
A continuación presentaremos una conferencia dictada por
Stockhausen en Londres, en 1971. Aquí se medita sobre el
vínculo del sonido con el tiempo, el espacio y su posibilidad
de albergar varios estratos y, finalmente, la relación entre
ruido y sonido. Distintas vías de exploración del poder
de los sonidos para proyectar la composición musical hacia
sus posibilidades más altas. Esta conferencia ha sido vertida
al castellano por Martín Matus, miembro de la Carrera
de Composición con medios electroacústicos de la Universidad
de Quilmes, en Argentina, a quien agradecemos. El también
nos ha aportado parte de la obra de Jonathan
Harvey, La
música de Stockhausen,
destinado principalmente a quienes
deseen ahondar en los sustratos más hondos de la creación
del músico alemán.
También invitamos a leer la
Carta abierta a quienes deseen ser músicos,
donde Stockhausen enfatiza
que "los músicos deben echar las bases
para la llegada de un ser humano más elevado, aún enterrado
en nosotros. Y colocar el cuerpo todo, hasta las partes
más pequeñas, en estado de vibración para que todo llegue
a ser más receptivo y más suelto y para que el músico pueda
percibir las vibraciones de la conciencia más elevada".
CUATRO CRITERIOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA
Cuatro criterios
de música electrónica. El primer criterio es la estructuración
unificada del tiempo. El segundo criterio es la
disección del sonido. El tercero, la composición
espacial multi-estratos. El cuarto, la igualdad
de sonido y ruido -o mejor dicho, de tono y ruido.
Nuevos
medios cambian el método; nuevos métodos cambian la experiencia, y
nuevas experiencias cambian al hombre. En cualquier momento que oímos
sonidos cambiamos: no somos más los mismos después de oír ciertos
sonidos, y esto es aún más cierto cuando oímos sonidos organizados,
sonidos organizados por otro ser humano: música.
Hasta
aproximadamente 1950 la idea de música como sonido fue largamente
ignorada. Que componer con sonidos podía también involucrar la
composición de los propios sonidos, no era tan evidente. Esto revivió
como resultado, debemos decir, de un desarrollo histórico. La Escuela
de Viena de Schoenberg, Berg y Webern había reducido los temas y
motivos musicales a entidades de sólo dos sonidos, a intervalos. Webern
en particular, Anton Von Webern. Y cuando comencé a componer música,
era sin duda un chico de la segunda mitad del siglo, continuando y
expandiendo lo que los compositores de la primera mitad habían
preparado. Se necesitó dar un pequeño paso más adelante para alcanzar
la idea de componer, o sintetizar, el sonido individual.
Debo decir
inmediatamente que fue un segundo pensamiento, porque primero que nada
empecé analizando toda clase de sonidos. Tenía veintitrés años y
estaba trabajando en los estudios de música concreta en París. Grabé
sonidos en el Museo del Hombre, en dónde se pueden encontrar
instrumentos exóticos de toda clase: instrumentos de madera, piedra,
metal; instrumentos de diferentes culturas y períodos históricos.
También analicé sonidos y ruidos que grabé de la vida cotidiana, y
empecé a estudiar libros en los que se pueden encontrar análisis
espectrales de sonidos de instrumentos de música clásica. Poco a poco,
sin haber tenido ninguna preparación en acústica en el conservatorio o
en la universidad, tomé conciencia de que el sonido es más que
simplemente una experiencia. Me interesé mucho en las diferencias entre
sonidos: cual es la diferencia entre un sonido de piano, la vocal a, y
el sonido del viento -shhh o whsss. Fué luego de analizar montones
cantidades de sonidos que llegó el segundo pensamiento (siempre estuvo
implícito): si puedo analizar sonidos que ya existen y he grabado,
porqué no tratar de sintetizar sonidos a fin de encontrar nuevos
sonidos, si es posible.
(...) Para
sintetizar un sonido, Ud. tiene que empezar por algo más básico, más
simple que los sonidos que encuentra en la vida cotidiana. Comencé en
los laboratorios de acústica, buscando fuentes de los tipos de forma de
onda más simples, por ejemplo generadores de ondas sinusoidales, que se
usan para medición. Y empecé muy primitivamente a sintetizar sonidos
individuales superponiendo ondas sinusoidales en espectros armónicos,
para realizar sonidos tipo vocales (a, o, e, etc.), y gradualmente
descubrí como usar generadores de ruido blanco y filtros eléctricos
para producir ruido coloreado, como consonantes: ssss, sssh, fffh, etc.
(...)
Desde estos
comienzos primitivos empecé, como muchos otros que lo estaban haciendo
por ese entonces en los estudios de música concreta, a transformar
sonidos grabados con dispositivos electrónicos. Por ejemplo, a subir la
velocidad de sonidos: cualquiera que tenga un tocadiscos sabe como
variar la velocidad de la música simplemente cambiando de 33 a 45, o
viceversa. Bueno, desde fines de los cuarenta somos capaces de cambiar
la velocidad de un reproductor de cinta continuamente, no sólo por
grados, y así transformar sonidos aumentando o disminuyendo su
velocidad. Esto es muy importante. Vayamos ahora al extremo, y ahí es
donde llegamos al primer criterio.
1. La
estructuración unificada del tiempo
Empecé a crear
sonidos de una manera nueva alrededor de 1956. Grababa pulsos
individuales de un generador de impulsos, y los empalmaba
con un ritmo particular. Entonces hacía un loop en una cinta
con este ritmo (por ejemplo un ritmo muy simple tac-tac,
tac) y aumentaba su velocidad: tarac-tac, tarac-tac, tarac-tac,
tarac-tac, etc. Luego de un rato el ritmo se volvía contínuo,
y cuando aumentaba aún más su velocidad, empezaba a oír
un tono grave aumentando en altura. Esto quiere decir que
este pequeño período tarac-tac, tarac-tac, que duraba alrededor
de un segundo, ahora estaba durando menos de 1/16 de segundo,
porque una frecuencia de aproximadamente 16 Hz es el límite
mínimo de nuestra percepción de altura (...). El timbre
de este sonido es además efecto del ritmo original tarac-tac,
en vez de ser por ejemplo tacato-tarot, tacato-tarot, lo
que daría un color diferente. En realidad ya no escuchas
más el ritmo, sólo un timbre específico, un espectro, que
está determinado por la composición de sus componentes.
Ahora
imagine que aumentamos mil veces la velocidad del ritmo original de un
segundo, de manera que cada ciclo ahora dure una milésima de segundo:
esto nos daría un sonido en el rango medio de la audición, de altura
constante aproximadamente dos octavas arriba del do medio del piano. Una
frecuencia de 1 KHz y un timbre particular. Hice muchos experimentos con
ritmos diferentes para ver lo que darían como diferencias en timbre. Lo
que percibimos como ritmo desde cierta perspectiva, es percibido en un
tiempo más rápido de percepción como altura, con sus implicaciones
melódicas. Ud. puede construir melodías cambiando su periodicidad
básica, haciendo que el sonido cambie suba o baje su altura más
rápida o lentamente. Junto al período básico, que determina la
frecuencia fundamental existen lo que llamo parciales, que son
subdivisiones de la periodicidad básica, y son representados aquí por
las divisiones internas del ritmo original. Estas son percibidas como
timbre.
Si cambio la
periodicidad de un sonido: un poco más rápido o lento, o para ser más
precisos, hago que la duración de cada período sea un poco más corta
o larga, entonces el sonido empieza a oscilar alrededor de cierta
frecuencia media, y todos los componentes medios de las vocales o
consonantes, que ya son de banda bastante ancha, comienzan a quebrarse.
Este descubrimiento de un continuum entre sonido y ruido, el cuarto
criterio de música electrónica, fue muy importante, porque una vez que
dicho continuo se torna disponible, Ud. puede controlarlo, puede
componerlo, puede organizarlo.
Si ahora
disminuimos la velocidad de cierto ritmo entramos en el terreno de la
forma. ¿Que es la forma en música? Bueno, habitualmente decimos que
una estructura musical de entre uno o dos minutos de una pieza musical
de entretenimiento, y la hora y media de una sinfonía de Mahler, que es
quizás la duración más larga que encontramos en la música de
tradición occidental.
(...) Si le
digo que compare una duración de 13" con una de 15",
difícilmente pueda diferenciarlas. Si, por otra parte, le digo que
compare un sonido de 1" de duración con otro de 3", la misma
diferencia de dos segundos se vuelve enorme. Nuestras percepciones son
logarítmicas, no aritméticas, y eso es importante. El ritmo tiene su
propio campo de percepción, y entre 8 y 16 segundos hay una transición
entre nuestras percepciones del ritmo y la forma.
El ritmo y
la métrica se organizan en compases, tradicionalmente con un período
fijo de tempo para un determinado movimiento, por ejemplo rápido, medio
o lento, porque todo está basado en la danza o las acciones de cuerpo,
y de ahí es de donde proviene la música (...).
(...) Los
rangos de percepción son rangos de tiempo, y nosotros subdividimos el
tiempo por la construcción de nuestros cuerpos y nuestros órganos de
percepción. Y desde que estos medios modernos se tornaron disponibles,
para variar el tiempo de percepción continuamente, de un rango a otro,
de un ritmo a una altura, o de un tono o ruido a una estructura formal,
el compositor puede trabajar ahora en un dominio de tiempo unificado. Y
esto cambia completamente el concepto tradicional de cómo pensar y
componer música, porque previamente todo estaba en cajas separadas:
armonía y melodía en una caja, ritmo y métrica en otra, luego
períodos, frases, entidades formales mayores en otra, mientras que en
el terreno del timbre solamente tenemos nombres de instrumentos, sin
ningún tipo de unidad de referencia.
(...) Hay un
momento crucial en mi obra Kontakte para sonidos electrónicos,
empezando justo antes de los 17´0.5" en la partitura. La
traducción del título debería ser "Contactos", y los
contactos se también entre diferentes formas y velocidades en
diferentes estratos. El momento empieza con un tono de alrededor de 169
Hz, aprox. el fa debajo del do medio. Muchos de los variados sonidos en Kontakte
han sido compuestos determinando ritmos específicos y aumentando su
velocidad varios cientos o miles de veces o más, obteniendo en
consecuencia timbres distintivos. Lo que es interesante acerca de este
momento es que si fuera a tocar pequeños fragmentos del pasaje, uno
detrás de otro, como notas en un piano, nadie sería capaz de oír la
transición que toma lugar de un campo de percepción del tiempo a otro.
El hecho es que hice que la transición nos haga concientes de eso
continuamente, y este esfuerzo de conciencia cambia de lleno nuestra
actitud hacia el entorno acústico. Cada sonido se torna en algo muy
misterioso, tiene su propio tiempo.
Hay una
observación muy importante hecha hace no mucho por Viktor von
Weizsäcker, un biólogo alemán que comenzó en medicina, quien decía
que el concepto tradicional es que las cosas están en el tiempo
mientras que el nuevo concepto es que el tiempo está en las cosas. Esto
es bien distinto al concepto tradicional de un tiempo astronómico
objetivo representado por nuestros relojes, que miden intervalos de
tiempo de acuerdo a las mismas unidades, y es el mismo tiempo para todas
las cosas. En vez de eso, el nuevo concepto me dice como músico que
cada sonido tiene su propio tiempo, al igual que cada día tiene el
suyo. Esto es nuevo en composición, pensar en términos de un evento de
tiempo individual, el cual entonces requiere su propio tiempo para ser
puesto con otros sonidos.
El final de
la transición que describí en Kontakte es una nota tenida, un
MI debajo del DO medio, a la cual, cuando alcanzo, trabajo sobre ella
por otros cuatro minutos, haciendo muy leves cambios en su altura. Otros
sonidos pasan, como si estuvieras mirando por la ventana de una nave
espacial, pero la línea de orientación permanece. Ud. lo puede
escuchar irse lejos en distancia, y luego regresar.
2. La
disección del sonido
El
mismo sonido sirve para otra sección
de Kontakte, empezando aprox. a los 22´ en la cinta,
y lo usaré para clarificar lo que llamaré la disección del
sonido. Si entendemos que los sonidos pueden ser compuestos,
literalmente juntados, no sólo sonidos estacionarios que
no cambian, sino también sonidos como ouuu, que cambian
en el transcurso de su duración; si podemos componer estos
sonidos, en el sentido del componere latín que significa
juntar, entonces también podemos pensar en términos (nótense
las comillas) de la "descomposición" del sonido.
Esto significa que fraccionamos el sonido, y esto puede
ser mucho más revelador en cierto contexto que oír sonidos
unificados propiamente, y los comparamos con otro que está
sucediendo al mismo tiempo o inmediatamente antes o después
de él.
(...) ¿ Y
qué tiene que ver esto con componer? (...) Este es el punto: si bien es
verdad que tradicionalmente en la música, y en el arte en general, el
contexto, las ideas o temas, fueron más o menos descriptivas, ya sea
psicológicamente descriptivas de las relaciones humanas, o descriptivas
de cierto fenómeno del mundo, tenemos ahora una situación en donde la
composición o descomposición del sonido, o el pasaje de un sonido a
través de varios estratos temporales, pueden ser el tema mismo, si
consideramos que por tema nos referimos al comportamiento o vida del
sonido. Y vivimos a través de exactamente la misma transformación que
está atravesando el sonido. El sonido se divide en seis, y si queremos
seguir a los seis, nos tenemos que convertir en seres de múltiples
estratos, polifónicos. (...) Entonces, aquí está: el tema de la
música, de la propia Kontakte, es la revelación de dicho
proceso, y su composición.
(...) Como
digo, la gente en general ocupa un cierta posición media en el tiempo,
desde la que juzgan qué es rápido y qué lento, y esta posición media
es determinada básicamente por el cuerpo, por la respiración, los
latidos del corazón, la velocidad con la que se pueden mover las
extremidades -incluidos los dedos-, la lengua, los labios, la cabeza,
etc. Todos estos límites determinan un rango medio de velocidad, y todo
lo que es rápido o lento lo juzgamos desde este punto. Lo mismo es
cierto para la voz, que posee un registro medio natural, y que para la
mayoría de las personas está fijo, desde el que juzgamos si los
sonidos están más altos o bajos. Es muy difícil, en una composición
musical de carácter más moderno, mover a los oyentes de su región
media a otra (...).
(...)
Naturalmente, con la llegada de transporte moderno, nuestro contexto de
experiencia ha cambiado mucho: en la vida diaria podemos experimentar
varias perspectivas de tiempo diferentes. Si estoy conduciendo un auto,
y veo a alguien pasar, y por ahí arriba está pasando un avión, éste
puede ser muy lento comparado a la persona caminando (...). Si por otra
parte, dejo mi auto y subo a un avión, en mi experiencia estoy
intercambiando un tiempo muy rápido por uno lento, porque comparado a
estar en un auto, en donde los árboles pasan muy rápido, la
experiencia de estar en un avión es muy lenta.
Entonces, en
la vida real podemos cambiar el tiempo muy rápidamente, y el hombre
moderno tiene que cambiar su perspectiva de tiempo así de rápido, y si
no lo hace se enferma, o incluso muere, porque el grado de cambio es muy
alto. Lo mismo es aplicable al espacio. El espacio musical ha estado
fijo en la tradición musical occidental, en tanto que los músicos
dejaron de correr entre los bosques para sentarse en sillas en un
escenario. La función del espacio fue neutralizada en nuestra música
occidental. Algunos directores, en busca de algún efecto instrumental,
realizan cambios en la posición de los músicos en una orquesta, por
ejemplo poniendo a los cellos a la izquierda en vez de a la derecha,
pero esos cambios tienen una función evidente: siguen estando fijos, no
se mueven, a lo sumo sirven para clarificar que la música sigue siendo
un objeto estático en el espacio. Tiene algo que ver, debo agregar, con
el hecho de que hasta hace poco no fue importante ser capaz de
clarificar sonidos provenientes de atrás, por ejemplo 270º, como un
navegador de barcos [??], en un círculo de 360º, o uno que viene de,
digamos, 15º norte con 45º de elevación, o de 170º al sur con un
ángulo de menos 40º o 50º. En la sala de conciertos siempre tenemos
la misma perspectiva, nuestro asiento como punto de referencia, que
está determinado, o lo ha estado hasta ahora, por cuanto podemos pagar.
Bueno,
discutí mucho con los técnicos de mi estudio alrededor de 1953, acerca
de si sería bueno poner a los músicos en sillas y columpiarlos por
ahí, por ejemplo, y muchos dijeron que (los músicos) podrían
objetarlo. Entonces pensamos que sería quizás preferible que toquen
siendo tomados con micrófonos, conectar los micrófonos a parlantes y
entonces mover los parlantes por ahí, y así no dirían nada, pero
objetaron esto también. Dijeron "no, no puede hacer esto conmigo:
estoy aquí, y el sonido debe provenir de aquí". Bueno, no somos
pájaros, ese es el problema. Si lo fueramos, entonces naturalmente no
argumentarían de esta forma, pero somos torpes y preferimos sentarnos
en un sitio fijo -de hecho, durante un concierto la mayoría de la
audiencia ni siquiera puede pararse, moverse libres, por lo que nuestra
perspectiva del espacio musical está completamente congelada. Y esto
deviene en una música en la que el movimiento y la dirección del
sonido en el espacio no tiene función alguna.
Pero en el
momento en el que tenemos los medios para mover el sonido a cierta
velocidad en un auditorio determinado, o incluso al aire libre, ya no
hay más razón para una perspectiva espacial fija en la música. De
hecho, es el fin de esta, con la introducción de la relatividad en la
composición del movimiento y la velocidad del sonido en el espacio,
también como otros parámetros de la música. Y este movimiento en el
espacio de la música se torna tan importante como la composición de
sus líneas melódicas, cambios significativos en altura, y sus
características rítmicas, cambios significativos en sus duraciones. Si
tenemos un espectro constante, y el sonido se mueve en una curva,
entonces el movimiento le da al sonido un carácter particular comparado
con otro sonido que se mueve simplemente en una línea recta. Tanto si
el sonido se mueve en sentido horario o anti-horario, está del lado
izquierdo o al frente, o alternándose entre atrás a la izquierda o al
frente a la derecha, o cualquier otra combinación, todas estas son
configuraciones en el espacio que son tan significativas como los
intervalos en la melodía o en la armonía. Por lo tanto, desde que
estos medios de sonidos móviles se hicieron disponibles, estuve
hablando de, componiendo e intentando encontrar una notación para
melodías espaciales, para indicar movimiento arriba o abajo en el
espacio, o para describir una configuración particular de un espacio
dado, a cierta velocidad.
La
culminación de este concepto vino, felizmente gracias a mucha
diplomacia, en 1970 en la Feria Mundial de Osaka, en Japón. Me dieron
la oportunidad de realizar, en colaboración con un arquitecto, un
proyecto que había descripto previamente en 1956. Era una sala
esférica con capacidad para 600 personas sentadas, con una plataforma
(transparente acústicamente) en el medio. El público entraba por una
escalera móvil y podía sentarse en dónde quisiera. Había
almohadones: a los japoneses les gusta eso. La plataforma era una reja
metálica, y había parlantes por todas partes: cuatro círculos desde
la cima hasta el fondo, tres debajo y cuatro encima de la audiencia. Una
fuente de sonido, un cantante, instrumentista o reproductor de cinta,
podía ser enviado a cualquier punto de este patrón de parlantes. Los
cantantes y solistas trabajaban desde seis balcones alrededor y encima
de la plataforma central; su sonido era tomado por micrófonos y enviado
a una consola dónde estaba yo o uno de mis asistentes. Tenía
construidos dos molinetes de sonido cada uno con una entrada y diez
salidas, permitiendo rotar a mano a velocidades de hasta 5 revoluciones
por segundo un sonido determinado, en cualquier dirección. Por ejemplo,
podía decidir hacer que una voz vaya en un movimiento espiral
ascendente por dos o tres minutos, tanto en sentido horario o
anti-horario, mientras al mismo tiempo otro sonido era movido en
círculo usando el otro molinete de sonido, y un tercero cruzaba en
línea recta, usando solamente dos potenciómetros. Entonces éramos
capaces de realizar composición espacial libre. Podía ser
predeterminada o improvisada, pero la pasábamos realmente bien
improvisando por seis horas y media todos los días, durante 183 días.
Era maravilloso usar estas cosas.
Y los
japoneses entraban y se sentaban. Son muy educados. Entonces comenzaba:
las luces comenzaban a bajar. Era muy hermoso: dónde fuera que hubiera
un parlante Ud. podía ver un patrón de cinco lucecitas. Parecía un
cielo nocturno, un cielo estrellado compuesto muy geométricamente. Yo
me sentaba; aparecían los músicos, y yo los presentaba en inglés,
siendo traducido al japonés, y entonces empezábamos. Siempre podía
ver la sala desde la mesa de control. Por lo general era gente común,
con bebés a sus espaldas, y con primer sonido todos miraban asombrados
hacia todas partes, tratando de seguirlo con la vista. Y después de una
sesión de 15 o 20 minutos empezaban a caminar girando sus cabezas como
hacen los gansos y haciendo movimientos espiralados con los dedos
apuntando. Incluso, aunque nunca antes hubieran escuchado música nueva,
seguía siendo exótica, así como su música lo es para nosotros. De
todas maneras, sea música nueva o vieja, eso es lo de menos: lo que
importa es que ellos intentaban imitar los movimientos que oían, y eso
me hacía feliz. Si Ud. descubre algo realmente nuevo, que afecte a la
experiencia humana, quiero decir, no hay discusión, es de la manera que
es. El resto son sólo detalles menores. Pero aquello fue importante,
fue una nueva experiencia.
Era un
edificio hermoso: lo destruyeron posteriormente. Traté de llevarlo a
Europa, no era demasiado caro debo decir. Era una construcción
geodésica con recubrimiento plástico, muy bien hecha. Y funcionaba
acústicamente: todos dirán que una esfera no puede funcionar bien, se
obtienen sonidos que rebotan por todas partes, pero el sonido era
maravilloso, tenía muy buena acústica y buena reverberación. Algún
día volveré a ella. Si Ud. no tiene un buen auditorio, la forma que
recomiendo para oír música en la que el movimiento del sonido es
importante, es mediante auriculares. De esa manera el sonido se mueve en
Ud. y su cabeza se convierte en una esfera, y con un poco de
imaginación puede expandir esta esfera a cualquier tamaño.
3. La
composición espacial multi-estratos
Composición
espacial de múltiples estratos significa lo siguiente: que
el sonido no sólo se mueva alrededor del oyente a una distancia
constante, sino que también lo haga tan lejos como podamos
imaginar, así como también extremadamente cerca. Estas características
son claramente diferentes, por lo tanto estoy siendo precavido
cuando digo que he llegado a sobreimponer acústicamente
solamente seis estratos hasta ahora, y que es muy difícil
agregar más. Al final de la sección en Kontakte cuando
el sonido es dividido en sus componentes separados, alrededor
de los 23´ en la cinta, hay sonidos ruidosos, densos al
frente, cubriendo el rango completo de audibilidad. Nada
puede atravesar esta pared de sonido, por así decirlo. Entonces
de repente, a los 24´18,7" en la partitura, freno el
sonido y se puede oír un segundo estrato de sonido detrás
del primero. Ud. se da cuenta de que estaba ahí anteriormente
pero que no podía oírlo. Lo corto nuevamente, como con un
cuchillo, y de nuevo puede oír otro estrato detrás de aquel.
La construcción de profundidad espacial mediante la superposición
de estratos nos posibilita componer perspectivas sonoras
desde un primer plano hasta muy lejos, de manera análoga
a la que componemos estratos melódicos y armónicos en el
plano bidimensional de la música tradicional. Esto es muy
importante, y para nada nuevo en la experiencia humana:
quiero decir, sucede en todas partes. Es muy importante
ser capaz de oír si el auto que se dirige hacia mi está
todavía lejos o no, porque si oigo que está a solo dos pies
de mí, me comportaré en forma diferente. Bueno, algunos
pensarán que esto no importa en música, pero cuidado: si
el sonido viene muy cerca puede tener el mismo impacto en
sus propios sistemas audioeléctricos.
¿Por qué
la perspectiva espacial debería ser típica sólo de la música
electrónica? ¿No la hemos encontrado acaso en una sinfonía de Mahler
en la que el compositor dice que la trompeta debe sonar afuera de la
sala? Naturalmente, pero estos ejemplos son bastante primitivos: hay
más con respecto a la perspectiva espacial que tocar fuerte o suave,
con o sin reverberación. Imagine, por ejemplo, que alguien está
susurrando muy suavemente a tu oído, mientras que una tormenta o un
cohete despegando está muy fuerte, pero lejos. Usted es consciente de
que el susurro es muy suave, pero que está cerca, mientras que el
cohete es muy fuerte, pero que está muy lejos. Es decir, dos cosas son
necesarias para la audición de perspectivas espaciales: primero, que
conozcamos lo que estamos oyendo, y segundo, que conozcamos si está
lejos o cerca. Con un sonido particular que no hallamos oído nunca
antes, no podremos saber si está cerca o lejos. Tenemos que haberlo
oído muchas veces antes en el contexto de la música, a fin de saber
cómo suena mientras más cerca o lejos esté.
Hay algo muy
importante ahora para decir acerca de nuestro concepto de percepción.
Nuestro concepto de percepción se remonta, como sabemos, a Guttenberg:
desde la imprenta nos hemos verticalizado, y nuestras percepciones han
empezado a ser dominadas por lo visual. Esto ha llevado a la situación
increíble en la que nadie cree nada si no puede verlo. En todos los
campos de la vida social Ud. puede encontrar esta necesidad de
establecer todo en términos visuales, porque la gente no puede creer lo
que no puede ver. Y esto conduce a la extraña respuesta de la mayoría
de la gente que escucha esta música, en la que cuando ellos oyen que
los sonidos en un recinto determinado se están moviendo demasiado
lejos, y viniendo muy cerca, dicen "es una ilusión".
Ahora
tenemos los medios técnicos para hacer que un sonido parezca que está
viniendo de lejos: "como si", dirán. Un sonido que viene
desde muy lejos es fraccionado y reflejado por las hojas de los
árboles, por las paredes y otras superficies, y alcanza mi oído sólo
en forma indirecta. Hay un factor de distorsión y ruido. Naturalmente,
somos capaces de reproducir estos factores de ruido sintéticamente. Por
otra parte, un sonido que está muy cercano a mí alcanza mi oído
directamente, sin reflexiones, y el sonido directo puede ser producido
artificialmente también. Que tanto un sonido parezca "como
si" estuviera lejos o cerca, dependerá de la combinación de
intensidad y grado de distorsión. Mientras más puro sea el sonido,
más cerca estará, y será más potente en un sentido absoluto.
Ahora llego
a mi punto: cuando escuchan los estratos revelados, uno atrás de otro,
en esta música nueva, la mayoría de los oyentes no pueden percibirlo
porque dicen "bien, las paredes no se movieron, por lo tanto es una
ilusión". Yo les digo, el hecho que mencionan de que las paredes
no se movieron es una ilusión, porque oyeron claramente que los sonidos
se fueron lejos, muy lejos, y esa es la verdad. Si las paredes se
movieron no tiene nada que ver con ésta percepción, sino con la
creencia de que lo que escuchamos es absolutamente como lo que vimos o
vemos. Abren los ojos y dicen "aha, ahí están las paredes, por lo
tanto fue una ilusión, el sonido no se fue realmente lejos". Lo
que hace realmente difícil que la música nueva pueda ser apreciada es
este bloqueo mental en la gente, que los hace decir "como si",
o que no puedan percibir lo que oyen. Para oír un sonido a tres millas,
esperan una persona, un pájaro o un auto que esté a tres millas:
identifican el sonido con un objeto que debe estar a cierta distancia.
Eso es contra de lo que estamos luchando, y eso es lo que hará cambiar
a la humanidad a medida que más y más gente perciba a esta música en
sus términos reales.
4. La
igualdad de tono y ruido
La igualdad entre
tonos y ruidos ya ha sido aclarada
cuando hablamos de la transición continua entre formas de
onda periódicas a otras más o menos aperiódicas. Si el nivel
de periodicidad de un sonido dado puede ser controlado,
y controlado de una manera particular, entonces cualquier
sonido constante puede ser transformado en ruido. Un ruido
es determinado, decimos, por un ancho de banda específico,
o una banda de frecuencias, siendo la más ancha aquella
que cubre todo el rango de audición. (...) Además hay que
considerar la distribución de energía. El ancho de banda
puede ser el mismo para varios sonidos, pero la distribución
de su energía puede ser bien diferente. Hoy en día disponemos
de diversos filtros electrónicos y moduladores para transformar
un sonido estable en uno con una estructura interna más
aleatoria.
Así como se
hizo posible definir un continuo entre sonidos y ruidos, problemas
completamente nuevos aparecieron para cuando componemos o tocamos
intuitivamente, porque no tenemos en absoluto un entrenamiento del
balance entre tonos y ruidos. Tradicionalmente en la música occidental
los ruidos han sido siempre un tabú.
(...) La
integración de ruidos de toda clase ha llegado sólo a mediados del
siglo XX, principalmente debido al descubrimiento de nuevos métodos de
composición del continuo entre tonos y ruidos. Hoy por hoy cualquier
ruido es material musical, y es posible seleccionar una escala de grados
desde sonidos (de espectro armónico, N. del T.) hasta ruidos para una
composición específica, o elegir una escala arbitraria del rango
completa. El balance entre tonos y ruidos no es numérico para nada.
(....) De
esto descubrimos nuevos principios de articulación musical, por ejemplo
el hecho de que en Kontakte haya trabajado con 42 escalas
diferentes. (...) Usé una escala de escalas, en la que la proporción
de crecimiento en el tamaño de un grado es constante de una escala a la
siguiente, y cada escala particular está asociada estrictamente con una
familia particular de tonos y ruidos. Digámoslo de la siguiente forma:
mientras más ruidoso sea el sonido, más grande será el intervalo y
más grande el tamaño del grado. (...) Por otra parte, mientras más
chico sea el ancho de banda, más se aproximará el sonido a un tono
puro, y más fina será la escala: este es el principio que apliqué.
(...) Pero
todo depende del tono: Ud. no puede, simplemente, usar cualquier tono en
cualquier relación interválica. Hemos descubierto una nueva ley de
relación entre la naturaleza del sonido y la escala en la cual puede
ser compuesto. Armonía y melodía ya no son más sistemas abstractos
para ser rellenados con algunos sonidos cualesquiera que hallamos
elegido como material. Hay hoy en día una relación muy sutil entre
forma y materia. Incluso debo ir tan lejos como para decir que forma y
materia deben ser considerados como uno y los mismo. Pienso que quizás
el hecho más importante que surgió en el siglo XX, es que en varios
campos materia y forma no pueden ser más consideradas por separado, en
el sentido de tomar este material y ponerlo en aquella forma. Más bien,
un material específico determina su mejor forma de acuerdo a su
naturaleza interna. La vieja dialéctica basada entre la antinomia (o
dicotomía) de forma y materia realmente se ha desvanecido desde que
empezamos a producir música electrónica, y se ha llegado a entender la
naturaleza y relatividad del sonido.
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