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EL
SONIDO PRIMORDIAL
Conferencia
de Luis Alberto Spinetta
Presentación
por Diego Ramos
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Luis
Alberto Spinetta en foto de Eduardo Martí, fotógrafo
histórico y amigo personal del músico y de gran parte
del rock argentino. Es de 1990 y apareció en el afiche
de los recitales de Ciudad Universitaria de la Ciudad de
Buenos Aires en agosto de 1990, donde se grabó el disco
en vivo "Exactas".
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"La verdadera maravilla sonora está en la vida antes
que en cualquier música organizada y compuesta por el hombre";
así podría condensarse el mensaje esencial de la Clínica
de Poesía Musical que diera un artista argentino que desde
siempre le brindara a la música su propia naturaleza generosa
en exploración sensible y con una actitud de constante sorpresa
ante la poética vastedad del mundo.
En
el invierno de 1990, Luis Alberto Spinetta aprovechó
un ciclo de clínicas musicales dictados por músicos de la
cultura rock argentina, no para hablar de su trayectoria o
contar detalles de sus grabaciones que pudieran servirle a
un auditorio en su mayoría músicos, sino para exponer una
temática poco habitual en estos encuentros: partir del instante
donde el hombre ancestral tuvo su primer contacto con la materia
sonora, donde la sorpresa frente a la magia de la naturaleza
fue el primer paso para la creación musical. Basada fundamentalmente
en los conceptos que el músico norteamericano John Cage,
gran explorador sonoro, escribió en Para los pájaros,
la presentación de Spinetta – que tituló a su último disco
Para los árboles – supo estimular una escucha renovada
y atenta de toda la música, que nunca deje de lado esa sorpresa
primigenia frente al poder de los sonidos.
Diego
Ramos
Aclaración:
La versión de la conferencia de Spinetta que presentamos aquí
en Temakel no es completa sino una síntesis de los principales
contenidos a través de la sucesión de sus conceptos claves.
EL
SONIDO PRIMORDIAL
Conferencia
de Luis Alberto Spinetta
El
principio
-
Vamos
a empezar por situarnos en un punto anterior a la música
organizada tal cual la conocemos. Todos los días
escuchamos el sonido de la naturaleza, que nos habla en un
idioma que no podemos organizar. Esa materia que estuvo
en el universo antes de la aparición del hombre (el ruido
de los vientos al deslizarse por una hondonada, al pasar por
una caverna, el bramido de las hojas en los bosques, el
arrullo del agua en una vertiente) provocó en el hombre las
sensaciones sonoras y obviamente el sentido de misterio tuvo
importancia porque el misterio fue haber sido provocado por
algo que alteraba el silencio. Si nos situamos en una
habitación silenciosa y empezamos a escuchar el silencio
vamos a observar que nuestro propio cuerpo emite sonidos, el
corazón emite pulsos, esta noción de los propios sonidos y
del propio impulso de estos pulsos luego se fue
transformando en música, este mundo consta de muchísimos
sonidos, el sonido del sistema circulatorio, del sistema
nervioso, que emiten zumbidos desde adentro del cuerpo que
nosotros percibimos, nuestros huesos emiten sonidos, los
hacemos hasta castañeteando los dientes.
-
¿Cómo
llegó el hombre a considerar la materia sonora como un
elemento organizable? Escuchando la naturaleza.
La naturaleza le proveyó de sonoridades que fueron
descubiertas a través de un misterio, el hecho de que ese
silencio en que habitaba el hombre fuera interrumpido por el
gemido de algún animal o una fuerte tormenta que impulso a
las ramas de los árboles al tocarse entre sí. Desde el
momento en que el hombre descubrió la materia sonora como
algo propio de sí, de la naturaleza, hasta que organizó
los sonidos y creó los instrumentos pasaron miles y miles
de años. Este sentido es fundamental para entender hacia
donde quiero llegas con esta clínica, a evaluar el
componente íntimo de la materia sonora, más allá de cómo
lo hayamos organizado en esta cultura occidental y que
teclas o cuerdas pulsemos. Nos va a dar una visión
altamente espiritual de algo que está permanentemente en
juego, el sonido porque sí, no organizado, algo a lo que no
le prestamos una atención musical.
-
Muchos
de nosotros en verano seguro escuchamos a las chicharras que
se ponen en sincronismo y todas se ponen a tirar su nota y
todas forman un acorde bastante cacofónico, a esa maravilla
perceptiva no la tenemos en cuenta con la importancia que
debería tener, porque nos hemos acostumbrado a los sonidos
musicales organizados por los músicos y la historia de la
música. Esto no tiene que ver con la música que hago pero
si tiene que ver con la predisposición espiritual a la
música, sin tener en cuenta esa noción en la que
participamos de la naturaleza descubriendo misteriosamente
el sonido que irrumpe desde algún lado y sin tener
en cuenta esa sensibilidad que se produce en nosotros sería
muy difícil que luego pudiéramos disfrutar de una música
organizada. Por eso el primer punto es lo anterior a
todo, lo anterior a la propia designación humana de los
sonidos y a la ejecución de esos sonidos por parte del
hombre.
El
tiempo
-
El
segundo objeto fundamental de este encuentro del hombre con
la materia sonora está dado por el tiempo. Si nosotros
tuviéramos una existencia infinita o bien si nuestra vida
durara un segundo no escucharíamos más que los ruidos de
nuestra vida o bien escucharíamos la eternidad del sonido.
Por ser discontinuos estamos constantemente provocando
sonidos y escuchándolos, combinamos como si fuéramos un
propio juego de la naturaleza. Si la vida durara un instante
el sonido duraría un instante. El tiempo que es aquello en
lo que la vida transcurre permitiéndonos la audición. El
tiempo es un componente básico para la materia sonora,
desde el momento en que esas moléculas son desplazadas en
nuestros tímpanos significa que está transcurriendo el
tiempo.
El
oído
-
La
otra cosa fundamental es el oído, la existencia de los
sonidos no garantiza que los escuchemos. Solamente lo
garantiza nuestro sistema auditivo. No podemos decir que
cuando hay un relámpago hay un tipo con un enorme tambor en
el cielo. Lo escuchamos como sonido porque es impulso
molecular del bajón o la subida de presión provoca el
estampido de un trueno, esa combinación de aire desplazado
en funcionalidad íntima y estrecha relación con nuestro
sistema auditivo hace que oigamos el trueno. Sin el tiempo
no podríamos descifrar el sonido que transcurre, sin el
oído ese trueno tampoco nos sería posible, los truenos
seguirían sonando para todos los oídos menos para los que
no escucharan, es como si pudiéramos ver a través de los
oídos el sistema sonoro. Sin un sistema auditivo mínimo
sería imposible, más allá de que las vibraciones puedan
ser transmitidas a través de nuestro cuerpo.
El
silencio
-
El
otro punto fundamental es el silencio. Si tomamos en
cuenta la noción de que el silencio interrumpe el sonido
vamos mal, lo mismo que si pensamos que el sonido
interrumpe el silencio. Ambas coordenadas universales,
silencio y sonido, se dan en un fluir en el que
filosóficamente no podemos hablar de principio o de fin,
no podemos saber si el sonido no ocupo el lugar del
silencio, pero sabemos que en primer lugar el silencio no
es tan carente de sonoridad como la música lo escribe o
transcribe. En la estética sobre la que hemos
evolucionado y la que está en nuestros corazones no
podemos decir que el sonido sea la interrupción del
silencio, porque las notas duraría eternamente y no
habría el misterio de lo que va a aparecer. Ese
misterio de algo que irrumpe es de una importancia
tremenda. Sin esa actividad diría que de cuna que tiene
el sonido sobre el que vamos a hacer las notas no
existiría la posibilidad de tener un eje para poderlas
escuchar, sonido y silencio se entrelazan en un
funcionar perfecto.
El
instante
-
John
Cage,
este músico americano que aún vive, es bastante
particular, es un gran músico que estudia con un gran
maestro Arnold Schoenberg, un inventor de nuevas
teorías. De alguna manera termina componiendo música
concreta, es uno de los primeros en usar grabadores de
fondo mientras ejecuta partituras, a él se le ocurre la
idea de preparar pianos, algunos con arena y otros con
nieve que se va derritiendo mientras cambia su sonoridad,
pobre piano! Cage habla de la utilidad del sonido, casi a
la manera de un economista, es el producto lo que queda,
cuando nosotros descubrimos una conchilla de mar al borde
de una orilla y luego encontramos otra más y las
golpeamos estamos obteniendo el 100 por ciento de la
utilidad musical, porque no fueron previstos como
instrumentos, porque suenan aleatoriamente sin que hayamos
preparado una técnica para desarrollar su ejecución, es el
momento virgen donde la materia sonora se desprende de
instrumentos no pensados como instrumentos.
-
Cage
le da mucha importancia a nuestra vida en relación al
sonido, lo único más imprescindible para él y para mí
mismo, es cuando nosotros nos predisponemos al misterio
del sonido. Cuando alcanzamos a percibir la profundidad
de un mínimo sonido, de cualquier elemento que hagamos
sonar, está siendo incorporado como instrumento sin que
hayamos desarrollado ninguna técnica para tocarlo. No
significa que vamos a reemplazar las guitarras con
lápices o canillas que goteen, significa que la
importancia más grande está dada por la vida que está
presente en el misterio de la ejecución del sonido.
Si nos privamos de ese momento, que se puede trasladar a
la guitarra o al instrumento que uno elija, estamos
perdiendo la noción fundamental de la música, esa
trasgresión del sonido sin que lo hayamos evaluado por
anticipado, es una provocación decidida a crear la
materia sonora. El rasgo principal de este enfoque es
advertir que a cada paso la vida está plagada de sonido,
nuestro propio cuerpo está plagado de sonido. El
respeto casi religioso que hay para con el sonido nos
predispone espiritualmente para la creación de música.
Si no tuviéramos en cuenta esto no tendríamos
inspiración o seríamos tipos que podemos aprender la
partitura más complicada pero no sentir una sola de las
notas que tocamos en ella.
-
Le
preguntan (a Cage) si tiene que llegar un momento en que
nadie pueda enseñarle nada a nadie, una vez agotadas las
bibliotecas, se terminan los sonidos. "Creo que
deja de producirse información, si me encuentro en un
bosque donde no hay ningún abeto mi información difiere
de la que tendría en un bosque de abetos. Todo depende de
las circunstancias y las intenciones. La atención debe
actuar sin ataduras, en todas partes pueden encontrarse
informaciones y uno puede estar en presencia de
informaciones sin recibirlas". Y el periodista le
pregunta: ¿Debemos entonces abrirnos a todas las
informaciones que no recibimos? Sucede un poco lo mismo
que con el ruido y los sonidos musicales, cuando más se
descubre que los ruidos del mundo exterior son musicales
más música es".
El
movimiento
-
Su critica se basa en que a su juicio mi trabajo carece de
necesidad.
Porque
aparentemente los trabajos de Cage no responden a una necesidad
estética sobre todo para quienes no están acostumbrados a este
tipo de música.
-
La primer parte de mi obra según él era interesante, pero
desde que mi música no intenta ir a ningún sitio ya no
presenta interés y se pregunta por qué sigo escribiendo.
-
Acepta usted esa objeción, le preguntan.
-
Mi intención fue precisamente que mi música dejara de ir a
alguna parte, he procurado dejar que los sonidos vayan a donde
van y dejarlos ser lo que son, eso me condujo a una
continuidad pero de tal carácter que no procura alcanzar un
clímax, una continuidad de inmovilidad aparente, como la del
mar cuando deja de crecer y aún no empezó a bajar.
-
Usted partió de estructuras rítmicas que tenían por
condición organizar temporalmente su música, pero para que esa
dimensión temporal pueda sentirse o incluso para que haya
tiempo en general ¿no es preciso dirigirse hacia algún sitio?
-
Claro
-
Si usted reestructuró el tiempo en su música es porque de
alguna manera usted no tiene una finalidad con esta
estructuración.
-
De ningún modo, uno puede llegar hasta donde está, contesta.
-
¿Permanecer inmóvil?
-
Sí, muy fácilmente.
-
¿Podría usted explicar esta tesis sobre el tiempo, cómo puede
concordar en lo que usted hace con la idea del devenir.
Y
el contesta:
-
Un monje zen salía de su casa con uno de sus discípulos y vio
volar una bandada de gansos salvajes. Qué es eso, preguntó el
monje. El discípulo contestó: eran gansos salvajes. El maestro
torció salvajemente la nariz del discípulo y le dijo: te
imaginás que han pasado pero siempre estuvieron aquí. Entonces
el discípulo tuvo la iluminación.
Es
decir, no comprendemos la importancia y la vividez que han
tenido todas aquellas partículas sonoras que sin importancia
hemos dejado deslizar por nuestros oídos y solamente le damos
importancia al principio y al fin de nuestras canciones, como si
eso fuese verdaderamente el elemento musical, cuando en realidad
empezó mucho antes de que pudiésemos tocar un do en una
guitarra.
Los
pájaros
-
Les
recomiendo que lean este libro de Cage (Para los
pájaros). Antes de haberlo leído no me hubiera
imaginado cosas de una importancia terrible, porque muchos
de nosotros somos músicos que no sabemos qué tocar. Pareciera
que hay una crisis espiritual, no sabemos en dónde va a
estar el misterio de lo que vamos a tocar y ese misterio
está todo el tiempo a nuestro alcance, aun no tocando,
sino percibiendo la materia sonora, aquello que deduce una
presencia misteriosa en cualquiera de las cosas que
contactamos en la vida, los cuerpos juntándose ya
hacen ruido. Es una posibilidad infinita de recreación de
la inspiración. Cage quería tener un sampler, pero la
técnica aún no estaba, usaba grabadores, grababa una
chapa que caía, usaba partituras transparentes para que
vos supieras qué es lo que estaba abajo. El tipo se
rompió para lograr entreabrir esa puerta para que veamos
por ahí, no para copiar la música que él hacía, que yo
no la soporto (risas). Entendámonos, yo ya dije que esto
es teórico, que no tiene nada que ver con la música que
yo toco y que me gusta escuchar, pero sí tiene que ver
con el enfoque espiritual, es importante predisponerse a
escuchar la naturaleza, después si a alguno se le ocurre
decir algo con notas lo dirá.
La
ley
-
El
desarrollo histórico. Sabemos que de la percusión de los
huesos se habrá pasado a crear algún utensilio que
significara un instrumento musical. El hombre se organiza
en torno a esos utensilios para ejecutarlos de alguna
manera como para obtener el mismo misterio de descubrir
las sonoridades. Así de a poco se llega a la escritura
musical, a responder a toda una organización que en
Occidente su estética nos compele a ceñirnos a una serie
de leyes de armonía, de ritmo, de tiempo, de pulsación.
Esas leyes que hoy imperan en toda la música no se
inventaron ayer, hubo momentos en donde se contaba
solamente con una serie de sonoridades de las que no se
podía pasar, acá es donde tienen importancia la cultura,
la ley, la sociedad, la religión. Basado en ideas
religiosas aquel que no tocara un sonido que no estuviera
dentro del paquete de sonoridades consabidas podía ser
acusado de hereje o ganarse el apodo de ser una especie de
pactador con el diablo. En el desarrollo histórico no
había todas las notas que usamos ahora, aunque aún
estamos constipados con estas leyes que no nos permiten
todos los sonidos que hay sino solamente aquellos que
combinan bien. Pero la organización occidental del sonido
es una arbitrariedad fenomenal, lo que más nos gusta,
basada en años de hinchar para que nadie toque más que
lo que correspondía.
-
Voy
a pasar un fragmento de música del siglo X, casi
llegando, año 900, es una música francesa, Secuestro
para navidad cuando lo escuchemos veremos que mucha
música techno se parece a esto, por lo aburrido. A mitad
de camino de lo que es hoy la música encontramos una
música organizada, con otra notación, la misma necesidad
de enmisteriarse y misteriar con ese esquema de sonidos,
pero limitada a una cantidad de notas donde ni por
casualidad dejaban entrever los semitonos. (Se escucha
un fragmento de un coro gregoriano) Bueno, es música
gregoriana, vieron que hay saltos profundos, no hay
semitonos, no hay armonía, es una línea melódica, no se
puede decir que no sea musical porque no nos daríamos
cuenta todo lo que transcurrió hasta llegar a esto. A mi
no me gusta musicalmente, no le recomendaría a nadie que
se compre el disco, pero es una prueba de la evolución
musical. Del
hombre que golpeaba huesos a estos hombres que cantaban
una letra y afinaban notas consecuentemente y
probablemente tuvieran una partitura vemos como se va
gestando ese lenguaje inmenso que hoy es la música que
conocemos y cómo de alguna manera a través de los
poderes religiosos, de la ley, se limitaba en su momento
para que ofrecieran solamente las características
impuestas por una sociedad, por un modelo de vida, por una
especie de rigor religioso que no permitía usar otras
notas.
-
En
este desarrollo histórico, con el advenimiento de los
aparatos de la ley que redistribuyen la energía de los
hombres para ponerla a disposición de un comportamiento,
también la influencia de esta ley es ejercida a través
de todos los medios para la cultura musical, prohibiendo
algunos ya por anticipado establecidos y no permitiendo
surgir otros acontecimientos de tipo musical. Imagínense
las ideas de Cage en este punto, en el mundo del
siglo X. Tenemos que admitir que como occidentales hemos
hecho un cerco invisible en torno a la música,
constituido por la música que suena bien y la que sabemos
que va a sonar bien. Yo creo en eso que dijo George
Harrison: lo importante es que es una canción del
norte, no importa si suena desafinada. Pero sí importa
porque para mi música y para la que escucho voy a querer
que suene bien y para eso voy a recurrir a todas las
leyes, sin dejar de lado casi ninguna, pero es evidente
que Occidente fue creando para los músicos un sistema
carcelario de la materia sonora, los sonidos están
encarcelados en ese pentagrama y pueden obedecer solamente
a ciertas y determinadas leyes, que si se rompen la
música suena desagradable y todo el mundo dice fuera de
aquí. Estamos todos pendientes de esas leyes musicales,
son las que nos proveen del gusto musical, pero en su seno
no sean más que leyes que constipan a la materia sonora.
Si no tocás como corresponde no puede ser, si metes una
alteración que esta fuera de la clave suena mal, pero eso
un producto de la cultura. Quiero que tengamos la noción
profunda de que la organización de la música de
Occidente tiene la imagen de un presidio.
El
misterio
-
Lo
fundamental en ese acontecimiento primigenio, en lo que
quiere provocar Cage o en el canto Gregoriano, es esa
sensación de misterio que rodea a las notas, a la materia
sonora que circula por nosotros. La historia no puede
cambiar el hecho de que el hombre se enfrenta al sonido en
una relación misteriosa, eso es lo que es importante en
todas las épocas. Por eso el ejemplo del canto
gregoriano, nadie puede decirles que estaban equivocados
porque no hay una moral de la música, yo quiero que
tengamos la referencia de algunas cosas que nos van a
servir para crear música. En esta evolución todo lo que
se ha enriquecido también se ha perimido a través de esa
evolución, todos los sonidos que no entran en esa escala
musical no los consideramos y si algún instrumento los
ejecuta pensamos que está fallado y que tenemos que
arreglarlo. Pero eso no quiere decir que esos sonidos no
formen parte de la música.
La
exactitud
-
Vamos
a pasar a otro plano: la estética occidental. Nos
hemos constituido en maquinas exactas para la música,
no sólo por las leyes de armonía sino porque hemos
privilegiado a la dominante y a la tónica, hemos
privilegiado las notas pedales, es una mecánica. En el
occidente la esta relación de privilegio se ha
autocompensado a sí misma provocando tanto la música de
Cage, que quizás es discordante con todo esto, como las
partituras más emocionantes que nos hacen llorar de
felicidad y que yo siento personalmente más cerca de
disfrutar la música por ese lado que por el hacer ruido,
sin dejar de tener en cuenta estos factores, saber que
existen y son parte de la música. En Occidente los
cuartos de tono no entran, los glisandos son todos medidos
y provocados, al corazón que marca los pulsos, que es
rengo porque no tiene la duración toda igual los pulsos
igual.
-
El
hombre invento el metrónomo y en el basó toda su
conciencia métrica del tiempo, lo cual nos hace ser
protagonistas del tiempo de cuarzo, somos los
protagonistas de una época donde el tempo impenetrable es
total. Se supone que esas leyes nos constiparon a
hacer metrónomos perfectos que persiga el tempo de una
manera monstruosa, incluso hay tecnología de cristal de
cuarzo que nos permite tener un metrónomo en una caja de
ritmos que obliga a los músicos a tocar en un tiempo que
pasa solamente ahí, estamos en un periodo de oro del
tiempo, todos estamos afectados por lo mismo, la distancia
entre un pulso y el otro tiene que ser exacta. Me aventuro
a decir que no va a pasar demasiado tiempo para que
empecemos a usar todo lo contrario. Con el advenimiento de
la primera tecnología, siglo XVIII y XIX, así como
evoluciona la cárcel para que un solo hombre vea a todos
los presos inventan un aparato que es una pirámide con un
péndulo y en las partituras ya tenés anotada la
velocidad en que debe ser ejecutada la partitura. Con
la era tecnificada si comprás un sequencer y atrasa lo
devolvés inmediatamente. Estamos pendientes de un
tiempo no humano, que el hombre ha creado para satisfacer
una necesidad rigurosa, que el tiempo dure igual en cada
momento, pero cuando el árbol sonaba no había nadie
que le dijera que atrasaba o adelantaba. Hemos creado
artilugios para expresar algo, nos ha condicionado al uso
irrestricto del metrónomo, es una de las cosas llamativas
de occidente como perseguimos el tempo musical.
-
Me
da la sensación de que en Oriente no es lo mismo, por
ahí cuentan por compases de una manera irregular, los
compases son fragmentos diferentes que se componen por
líneas melódicas, mientras nosotros tenemos un cabezón
que nos marca desde el inicio. Creo que debe haber cosas
estrictas en la música oriental que no conozco, pero si
tuviéramos que categorizarlas por rasgos fundamentales en
nosotros sería la afinación temperada y el pulso
estricto. En la música hindú está el glisando, la nota
arrastrada, el cuarto de tono y una rítmica muy
irregular, como contrapartida a lo nuestro.
-
Voy
a poner un ejemplo de música sin tiempo, de una obra de
Stockhausen, contemporáneo de Cage. (Pone un fragmento
de una obra hecha de yuxtaposición aleatoria de sonidos
electrónicos y voces líricas) Quise poner un ejemplo
de una obra parecida a la de Cage, a mí no me gusta, pero
fue una música hecha fundamentalmente para quebrar una
norma, hay que reconocer que el movimiento aleatorio que
provoca se parece en parte a la naturaleza, donde ningún
sonido coincide con el otro. Hay mucha música hecha en
esta tónica. Esto está hecho con tramos grabados, sin
sampler.
-
La
evolución histórica que se da en Occidente con la
música no puede negar que lo fundamental va a estar entre
el hombre y la música en un aspecto íntimo, en aquellos
factores que hacen que la música pueda imprimir en el
alma un impulso de encuentro único, una sorpresa
infinita. Quiero que escuchen un pasaje de Beethoven para
que veamos como uno de los músicos cumbres se manejaba
con los sentimientos, de alguna manera, el pivote de todas
estas experiencias. Vemos como en un pasaje triste,
además con la ayuda del metrónomo, se las ingenia para
imprimirnos un sentimiento inconmensurable, un sentido de
profundidad de encuentro y de hallazgo. (Pone un
Fragmento de la Tercera Sinfonía "La Heroica")
Tiene una profunda tristeza, es una marcha fúnebre,
heroica por la guerra. Occidente, con todos sus
defectos, nos ha dado algo de un vigor y una profundidad
tremenda, que prácticamente contradicen nociones de lo
primigenio, se instalan como descubrimientos en el alma,
como si por primera vez ejecutáramos un instrumento o lo
escucháramos. Quiero que lo escuchen sin pensar en
que es una música para pompas fúnebres sino como el alma
humano encuentra de nuevo la vida, de tonos menores se
pasa a una sensación indescriptible de armonía con la
naturaleza y hasta de resurrección. Traje este pasaje
porque es un ejemplo de que a través de la noción de lo
primitivo que podemos apreciar en un partitura musical con
todos sus atributos, como lo que conmueve es un pasaje
donde habla íntimamente con el alma de la música, nos
reúne en una frase musical que no dura mas de cinco
compases, pero que tiene el máximo vigor y tiene la
poesía de su lado, está todo ahí. Escribió una cosa
que pertenece a Occidente que libera esa energía para que
otros copiemos y hagamos de eso otra melodía. Lo
fundamental es prestar atención a la magia de ese pasaje,
ese espíritu de fuerza incontenible que refleja el
instinto de la naturaleza a través de la música.
-
Voy
a poner otro ejemplo de Gustav Mahler, ya superada
la época de Beethoven, empiezan a ingresar otros sonidos
en la armonía, disonancias, la orquestación se moderniza
y surgen otros talentos, lo importante es que esto está
marcado por el contraste, así como Beethoven venia de un
momento cargado de tristeza y de golpe se eleva por sobre
la partitura y dice: "yo soy feliz, tengo algo que
todavía me hace vivir feliz, creo en esta música".
Y hubo otros que creyeron y tocando con una caracola o
una orquesta sinfónica el sentido único es esa
vibración que no se puede expresar en palabras. (Pone
un fragmento de la Primera Sinfonía de Mahler). Esto
que para mí es conmovedor denota el extravío que tiene
la mente de Mahler, en toda su obra se nota que así como
él dispone de todas las herramientas para la gran
música, cuenta con el factor del extravío, de esa
especie de ebriedad que acude en sus obras a la partitura,
los momentos de calma son sobrellevados por una especie de
falta de conciencia que lo lleva a cambiar la clave, a
invertir los acordes, a destrozar un poco la armonía, a
alterar los tempos, a efectuar altibajos de sonoridades.
-
Este
factor de sorpresa, típico de este siglo, habla
nuevamente del origen de la música. Uno no puede ignorar
el sentimiento mágico que se le puede infundir a la
música.
Mahler es uno de los ejemplos mas claros de un músico que
contando con todas las herramientas a su favor disponía
en un momento, como la naturaleza, de algo imprevisible,
algo que rompiera su esquema y brindara otra sensación
como de despertar en otro lugar. Esto lo logra con una
maestría impresionante, en todas sus obras se ve como
pasa de una cosa de tipo vienés, algo tranquilo basado en
la música de su época y su patria y de golpe parecía
que tenía una especie de cortocircuito, rompe con todo y
aparecen esas armonías que por otro lado le valieron
criticas en su época. El hábito de escuchar con una
atención superior a la que le dedicamos todos los días
así hay que escuchar todo el tiempo la música, tratando
de descubrir algo que no habíamos descubierto hasta que
nos topamos con ese misterio y la cuestión es que sepamos
transmitir ese hálito, sea con una Overheim o
una Fain.
El
caos
-
Otro
ejemplo es la construcción apocalíptica, típica de este
siglo, los grandes compositores, muy románticos todos
ellos y enraizados en esas cuestiones de nociones de
aritmética musical se lanzan a descubrir nuevos esquemas.
Igor Stravinski, maestro de maestros,
renovador de la sinfonía, rompe con la estructura de su
tiempo y es uno de los más renombrados y de los más
lindos de escuchar. En la domesticación de todos esos
rudimentos para poder escribir para una orquesta, un tipo
como Stravinski se pone a fabricar la naturaleza con la
orquesta, consigue hacer que la orquesta mediante
infinitas simplificaciones de compases y tratando de que
cada cuerpo ejecute partituras muy diferentes entre sí
todas unidas por un irrefutable tempo consigue desarmar el
sentido orquestal y constituir la pintura de un bosque, o
de un lugar, con toda la parafernalia de conocimientos
matemáticos para la música la imaginación se pone a
jugar con todo eso para recrearnos la desorganización de
un bosque y lo pinta de una manera tremenda. (Pone un
fragmento de La consagración de la primavera).
El
infinito
-
Hay
una cosa que va uniendo todo, la inspiración y la
sorpresa. No es acaso ese descubrimiento inicial lo que en
cada paso de la música llevó al hombre a encontrarse con
las grandes partituras. Ese componente anímico subjetivo,
eso que la música está tratando de expresar, sin que sea
una foto de lo que se expresa, porque se trata de hombres,
de sentimientos, de naturaleza. ¿Cómo llegamos a la
organización actual de la música, cómo llegamos a que
nos importe a los rockeros el tempo? Eso es por el trabajo
de miles de músicos que han estado antes que nosotros.
-
Tanto
los Beatles, como Stockhausen, como John Cage, como
Beethoven, como los gregorianos, como Mahler en sus
devaneos o como el tipo que golpeaba, todos buscaron la
interpenetración del hombre y la naturaleza,
constituyendo desde ese momento una sola cosa, que no
tiene texto ni hay palabras para expresarlo, que es lo
trascendente de la materia sonora, de los sonidos que
escuchamos, que podemos reconvertir en nosotros mismos y
podemos escribir partituras para cientos de instrumentos
simultáneamente. Pero va prevalecer ese misterio, esa
vuelta al ruido infinito, el poder decir que todos estos
grandes autores, dotados de mucha o poca técnica y
herramientas, todos los que realmente nos están
enseñando algo, todos han pronunciado el ruido
infinito, aquello que hace que el hombre vibre por encima
de la música, aquello que estaba antes y que va a estar
antes y después de todas las nociones de música. No
se olviden del concepto de una naturaleza que vive sonando
y en la que vivimos sonando con ella. (*)
(*) Fuente:
Conferencia
dictada por Luis Alberto Spinetta en el invierno de 1990 en
una Clínica de Poesía Musical realizada en la Ciudad
de Buenos Aires. La versión de la conferencia que presentamos
aquí no es completa sino una síntesis de los principales contenidos
a través de la sucesión de sus conceptos claves.
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