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Hermeto
Pascoal, el feérico hechicero de los sonidos
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Nadie puede ser llamado músico
con tanta justicia como el brasileño Hermeto Pascoal. Admirado
tanto por músicos de la talla de Astor Piazzolla o Miles Davis,
al "albino loco" no le basta con su capacidad de tocar con
excelencia los instrumentos más variados, él puede hacer música
con cualquier elemento. No sólo convirtió en instrumentos
a pavas, frascos o tubos, incluso ha incluido en sus discos
- con asombrosa musicalidad - sonidos de cerdos o papagayos,
de una variada fauna con la que asegura poder comunicarse.
Su música abarca estilos como la bossa, el forró nordestino,
el free jazz, el baión, la música clásica y hasta el tango,
pero hay en esa amplitud un trasfondo extramusical: en su
exploración de nuevos sonidos se esconde la búsqueda de la
unidad elemental.
"Yo logré que mi música sea universal, porque abarca todas
las corrientes, todos los estilos. Un día todas las religiones
se van a juntar y vamos a ver que hay un solo dios que nos
rige, va a ser en un futuro lejano, pero la música ya está
haciendo que eso suceda, por el placer que genera", afirma
seguro Hermeto Pascoal, que no deja de repetir que "todo es
música", como ya decía
John Cage, uno de los primeros músicos occidentales que percibió
la importancia de los sonidos más allá de la estructura que
los contiene.
Hermeto está todo el tiempo atento a los sonidos que lo rodean:
"la música está en todos los contextos, yo me inspiro más,
un ochenta por ciento en lo cotidiano, en las otras cosas
más que en la música en sí, ya que está dentro de mí, no me
puedo preocupar por ella, porque es parte de mi alma, entonces
yo nací con la música, no tengo que saber, sólo la siento".
La sabe sentir en un relato de fútbol que armoniza, en silbatos
infantiles con los que interpreta a Paganini en su último
show porteño o en la misma voz de su entrevistador, todos
pueden ser músicos para el brasilero si saben escuchar. "Pero
hay un prejuicio muy grande, como si las personas para serlo
tuvieran que tocar un instrumento, ¿qué es eso?", se pregunta
molesto, firme en su combate contra la idea del artista como
alguien diferente de los demás: "En Brasil intentaron hacer
eso conmigo, trataron de elitizar mi trabajo y jamás lo consiguieron",
responde enérgico.
El hechicero de los sonidos parece lograr con cada nuevo elemento
sonoro que incorpora, otro trazo en el mapa de la unidad.
(*)
El encuentro con Hermeto Pascoal fue en 1998, también
para La Contumancia, aunque fuese publicado parcialmente
en la revista Uno Mismo. Hablar y ser abrazado por
Hermeto fue una experiencia cercana al hechizo, uno podría
estar horas junto a él, sólo sintiendo en el cuerpo la belleza
musical de su presencia y de su hablar enérgico y movedizo,
saltando entre ideas, recuerdos y esas imágenes que transmite
de todo lo que ve, constantemente, bien más allá de lo que
miran sus ojos pequeños y limitados.
Diego
Oscar Ramos, nuevo y entusiasta colaborador de Temakel, comparte
con nosotros también una muy valiosa entrevista con el músico
argentino Pedro
Aznar
y al grupo teatral de El
Periférico de Objetos.
UN
HECHICERO DE LOS SONIDOS
Entrevista
a Hermeto Pascoal (*)
-
¿Qué sentido le da a descubrir otros sonidos?
- Para mí es como respirar siempre aire nuevo, el sonido es
como el aire o como el agua, que
siempre
están renovándose.
Hermeto
deja de hablar, se acerca un vaso con agua y construye con
sus gárgaras una extensa
melodía,
como lo hace en sus conciertos, cuando en sus típicos pasos
de comedia quiere
convencer
que el líquido es para refrescar su garganta.
-
El vaso es un instrumento nuevo, bien barato, es algo informal
y bonito, en los conciertos lo
estoy
usando y todos quedan locos.
-
El público se sorprende porque no espera escuchar música de
un elemento así. Lo que hace es
trabajar
sobre lo imprevisible, un valor no muy frecuentado en la música
popular.
-
Nadie lo espera.
Y
ahí está la importancia, a mí me gusta sorprender y eso es
lo que la música tiene que tener
siempre,
la sorpresa. Cuando respirás no premeditás la cantidad de
aire que vas a tomar, la
adrenalina
del cuerpo siempre está variando, la música es también así,
por eso es maravillosa.
Su
pensamiento llega hasta los indígenas del Amazonas y se pregunta
por qué no hicieron nunca
música
con agua: "Ellos vivieron dentro del agua, comieron sus peces,
pero nunca tocaron con ella
y
Hermeto Pascoal lo hace, pero claro, no necesitaban hacerlo
porque ya lo hacían: cuando uno
nada
ya hace sonido y todo eso es música".
Peste
de música ruin
Aunque es uno de los músicos brasileros más respetados, el
reconocimiento no se refleja en la
difusión
de su música: "Toco muy poco en Brasil, en la mayoría de los
lugares no tengo
oportunidad,
los teatros, todo está tomado por las músicas ruines que le
dan dinero inmediato a las
grabadoras".
"Toda esta época – juzga – es muy mala para la cultura, hay
muchos grandes
músicos
y compositores, pero abunda la música descartable, pasajera
como la lluvia de
verano"."Así
como en el Brasil hay una ley que sólo permite la propaganda
de cigarrillos en
televisión
después de la medianoche, la música mala debería ser tocada
después de esa hora", dice
con
un descontento que le sugiere su idea más radical: "Si existe
el crimen en la Tierra para el
cuerpo,
¿por qué no existe para el alma?, creo que tiene que haber
un castigo para la música mala".
Aunque
nadie que lo conozca llegaría a esa conclusión, le gusta aclarar
que su crítica a la
indiferencia
de las discográficas multinacionales hacia su trabajo no se
basa en un problema de
dinero:
"Gano el suficiente como para sobrevivir, para comprar mis
instrumentos, sé que si quisiera
hacerme
rico con la música lo haría en un mes, pero la música se volvería
pobre y no quiero eso,
quiero
hacerme cada vez más rico espiritualmente, con música buena
y creatividad".
Los viajes astrales de Hermeto
- Mucha gente te llama brujo, hechicero.
-
Eso fue por una periodista, Ana María Baiana, que me llamó
el brujo de los sonidos, entonces
cuando
lo ví por primera vez en el diario me asusté, porque cuando
era chico decían que había un
brujo
que se llevaba las niños y les pegaba. Cuando hablé con ella
me dijo: "Vos sos brujo, tenés
magia
con tu música". Yo quedé con miedo de que el público no lo
entendiera, porque eso no pasa
por
el entendimiento, es para sentir, finalmente todo el mundo
gustó de esa creatividad de la
periodista.
-
Los shamanes viajan a otros niveles de realidad y vuelven
con información para su gente, muchas
veces
en música ¿Dónde viaja Hermeto?
-
A veces estoy estudiando un instrumento y siento que estoy
tocando con músicos que ya conocí
en
la Tierra, siento la presencia de músicos que volvieron, porque
nadie se va, siempre se vuelve.
Pero
siento más la presencia de personas vivas que no conozco y
cuando las veo personalmente
me
acuerdo de ellas, pero no suelo decírselo porque va a enloquecer,
no va a creer en eso.
Hermeto en primera persona
Música uniendo más que las religiones
Soy de Lagoa da Canoa, una ciudad pequeña de Arapiraca, en
el estado de Alagoa, en el nordeste
brasilero,
donde viví hasta los 14 años de edad. Allá mi cabeza estaba
muy en contacto con sus
animales,
con el agua, los árboles, la tierra, el campo, mi formación
se dio allá, después conocí un
mundo
todo. Hoy llamo a mi música universal, porque abarca todas
las corrientes musicales, todos
los
estilos. Y así como un día en un futuro muy lejano todas las
religiones se van a juntar y vamos
a
ver que hay un sólo Dios que nos rige, la música está haciendo
que eso suceda ahora y hasta más
rápido,
la unión por la música a través del placer que genera.
Todo
es música
Todo el mundo es músico, pero se creó un preconcepto muy grande,
por el que las personas para
ser
músicos tienen que tocar un instrumento ¿Qué es eso? Para
mí todo es música, todo el mundo
es
todo, todo es todo el mundo y todo es sonido para mí. Yo fotografío
todo para la música, me
inspiro
un 80 % en lo cotidiano, en las otras cosas, porque la música
ya está dentro de mí, no me
puedo
preocupar porque ya es parte de mi alma. Para mí descubrir
nuevos sonidos es respirar
siempre
aire nuevo, comparo mucho al sonido con el aire, con el agua,
que pasan renovándose
siempre.
Cuando respiramos no premeditamos la cantidad de aire que
tomamos y la música es así
también,
y es maravillosa por eso.
La
música está en todos los contextos, todo es música. No podemos
separar nada, sólo podemos
separar
las cosas ruines, las cosas buenas tienen que estar juntas,
y lo que existe hoy en día en el
mundo
son las separaciones de más. Eso no quiere decir que las cosas
sean iguales, cada uno
presenta
cosas diferentes para poder unirlas y juntarlas.
Comunicación
extrasensorial
Yo viajo con la música, a veces estoy estudiando un instrumento
y siento que estoy tocando con
músicos
que ya conocí en la tierra, que volvieron, porque nadie se
va, pero siento más la presencia
de
personas que viven. Cuando las conozco personalmente me acuerdo
de esas ellas, no suelo
decírselo
porque van a enloquecer, no van a creer en eso, pero es muy
fácil explicarlo: nadie
controla
los pensamientos, uno no los para, no se pueden parar. Uno
va dejando pasar las cosas y
cuando
llega una buena la procuramos pasar al pensamiento paralelo,
que es como funciona la
computadora.
Tenemos varias en nuestra mente, si todo el mundo supiese
usar la mente como yo
sé
no precisaría de la computadora.
La
otra visión
Yo con mis ojos no llego muy bien, pero tengo otra visión,
que es la del sentir. Cuando estoy
tocando
en el escenario llego al público, no por mis ojos, esta visión
es pequeña, yo consigo ver
con
otra visión, con mi pensamiento, consigo ver a todo el mundo
mucho más. Veo el cuerpo
como
una casquinha, una cosa finita, pero con el aura muy grande,
veo otras fisonomías, que
cambian
en cada persona, todos somos muy ricos, porque si no fuésemos
así el cuerpo no
aguantaría
el peso de la energía del alma, por eso tiene que saber cambiar,
hay cosas que cambian
muy
rápido en el cuerpo que nadie ve, los ectoplasmas por ejemplo,
como hojas de papel salen del
cuerpo,
la fotografía está inspirada en eso, cada imagen nuestra no
dura ni segundos. Y yo siento
todas
estas cosas mientras toco.
Comunicarse
con los animales
Hace muchos años hice un trabajo muy lindo, maravilloso, con
un periodista argentino que vivía en
Alemania,
fue una especie de desafío para la televisión alemana, que
se grabó en el zoológico de
San
Pablo. Este periodista me dijo: "Dicen que usted se comunica
con los animales, que conversa
con
ellos". Yo le dije: "Converso y toco con todos ellos, incluso
con los que todavía no conocí".
Sé
como tocar para los animales, porque cada región del instrumento,
cada escala se conecta con
la
vibración energética del animal, a través de mi energía, claro,
tiene que haber una energía mutua.
Los
animales son tan sensibles como nosotros, quien habla de ellos
peyorativamente es más animal
que
los propios animales.
El
primer encuentro que tuve fue con un avestruz, grande, enorme.
Cuando la vi llegó el médico del
zoo
diciendo "esa avestruz no se levanta más, ella ya está muy
viejita". Ahí le hablé: "ella no precisa
levantarse,
se va a levantar si quiere, pero necesita escuchar música,
nunca escuchó en su vida
alguien
tocando para ella". Ahí empecé a tocar flauta traversa para
ella, que estaba lejos, en el
fondo
de la jaula. La miraba, hacía una nota y la miraba nuevamente
para ver su reacción. Di la
primera
nota, la segunda, la tercera, nada, la cuarta, la quinta,
la sexta. Fui buscando y ella levantó
un
poco la cabeza, ahí era hora de tocar en la región en la que
ella sintió alguna cosa. Ahí hable
para
el médico: "Tal vez hasta se levante", y él dijo: "No se va
a levantar, no puede". Comencé a
tocar
y levantó primero las piernas y después se levantó totalmente
mientras yo repetía aquel tema
para
ella. Salió de allá, el médico estaba totalmente emocionado,
ella vino y me acariciaba la cabeza
con
su maravillosa sensibilidad, el médico me quería empujar y
salí tocando con ella que me
seguía,
hasta que ya no pudo por el límite de la cerca, pero hubiera
podido llevarla donde quisiese
a
través de la música.
Eso
fue el comienzo. Después fui a tocar con los periquitos, comencé
a tocar para ellos y ellos
vinieron
todos casi encima de mí. El mismo sistema que use con el avestruz
lo usé con los patos,
sentir
su reacción, comencé a tocar y no precisé hacer un tema, sólo
sonidos con el flautín pícolo,
bien
finitos, ellos vinieron e hicieron un círculo, una media luna,
dejaron a los chicos que les tiraban
comida
y vinieron como si yo estuviera en un escenario. Toqué el
tiempo que quise, después paré
la
intensidad y como si me dijeran "Chau Hermeto" se fueron dispersando
y volvieron a comer con
los
chicos. Fue una tarde, un día inolvidable para mí. Yo quería
tocar con un león y no me
dejaron,
tenían miedo, pero creo que el día que me escuche un león
va a llorar.
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Hermeto
Pascoal y Diego Ramos, autor de esta entrevista;
esta foto y de la de arriba a la izquierda, de Edgardo
Cacciavillani.
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