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LA LARGA CAMINATA
La
caminata de un fotógrafo argentino a través de los 3.500 kilómetros
de la Muralla China

Diego Azubel durante su histórica caminata a través de la Muralla
China
Un viaje poco difundido:
el de un fotógrafo argentino que acometió la insólita caminata
de varios miles de kilómetros a través de la célebre Muralla
China. Ideada originalmente como defensa contra el ataque de
pueblos del Norte, la Muralla China se construyó en varias etapas.
Tomó forma como tal por instrucciones de Qin Shi Huangdi (259-210a.C),
primer emperador de China, que en realidad habría decidido unir
las distintas murallas más pequeñas ya existentes. Aunque hubo
siglos enteros en los que no se añadió un solo metro, el último
agregado data del siglo XVll. El muro tiene una extensión total
de más de 6700 kilómetros y va, de Este a Oeste, desde Shanhaiguan,
hasta Jiayuguan (ver abajo fotografía), atravesando seis provincias
y regiones autónomas. La edificación consta de muros, pasos,
atalayas y torres. En su mayor parte, se eleva a unos siete
metros de la altura con una base de otro siete metros de ancho.
Se suele decir que la muralla, que atraviesa montañas y ríos,
además de la mayor construcción de la historia de la humanidad,
es la única visible desde la Luna. En ella habrían trabajado
millones de hombres, dejando en muchos casos la vida, quedando
sepultados entre sus monumentales piedras. Considerado patrimonio
de la humanidad, el segmento más famoso de la muralla se encuentra
cerca de Pekín, en la localidad de Badaling, y se elevó durante
la dinastia Ming (1368 a 1644). Diego Azubel recorrió en su
totalidad la muralla del Lejano Oriente. Por eso, en este instante
de Viajeros y exploradores de Temakel rescatamos
la noticia de su singular periplo.
LA LARGA CAMINATA
Según como se mire, un muro puede
separar o bien puede unir. Justamente esa segunda perspectiva
tuvo en cuenta el fotógrafo argentino Diego Azubel el
9 de octubre del 2000, al iniciar la caminata por la Muralla
China que concluyó 35000 kilómetros después, el 31 de diciembre
del 2001.
A pie, cargado de equipo de campamento, fotografía y video, este nativo
de la Ciudad de Buenos Aires, de 31años, recorrió la única
construcción humana visible desde el espacio exterior, según se dice,
del extremo occidental, en la provincia de Gansu, a la bahía de Bohai, en
la costa oriental.
En Buenos Aires, Azubel había trabajado en fotografía de moda. Pero a
partir de mediados de la última década se dedicó a documentar desde
festivales de rock (Woodstock, en 1994; la gira de los Rolling Stones en
1995) las actuaciones del grupo De La Guarda hasta las problemáticas de
las minas antipersonales en Cambodia y la esclavitud en Mauritania.
La expedición, que en principio debía incluir a quince monjes budistas,
comenzó con un italiano, un malayo y dos neozelandeses en el equipo. A
los seis meses, tras sucesivas deserciones, Azubel peregrinaba solo. Lo
cual, si bien para sus espaldas implicó un mayor peso (físico y
emocional), le dio más libertad, según reconoce: "Estar solo me
permitió hacerlo como realmente quería. Con las demás, como todos
tenían distintas expectativas y motivaciones, uno resignaba cosas para no
chocar. Por eso fue más relajado y tranquilo hacerlo solo".
Paso a paso
Un argentino recorre a pie durante un
años y tres meses 35000 kilómetros de la Muralla China. ¿Cuánto
camina por día? Respuesta: "Es difícil decirlo, ya que
en verano hacia entre 20 y 30 kilómetros en más de diez horas
diarias-recuerda Azubel-, con un máximo de 40 kilómetros en
13 horas. Pero en invierno, por el frío, no llegaba a más de
ocho horas".
Dormía
en cuevas, en la muralla o en casa de pastores, dueños de una
hospitalidad poco común. "Primero te preguntaban si ya comiste, no
de donde venís ni cómo estás. Y enseguida te invitan as dormir. Les
gusta la compañía, que estés ahí, más allá de que no te entienden
mucho...", asegura Diego, único financista del proyecto (varios
auspiciantes lo proveyeron de ropa y materiales) al que no le venían nada
mal la comida y el alojamiento.
Fueron quince meses de frío, calor, cansancio, alivio, entendimiento,
incomunicación, soledad y solidaridad. Con un final bastante especial
para el protagonista. Su hermano menor, Rodrigo, al que no veía hacia
más de tres años, se le unió en la última semana. "El día que
llegó, los dolores pasaron a ser solo pequeñas molestias -asegura-. Era
bárbaro verlo sonreír y alucinar con cada cosa que veía, al descubrir
que la muralla no se parecía a las fotos de los folletos
turísticos".
En las
próximas semanas, Azubel intentara una nueva proeza: ordenar cien
páginas de notas personales, 200 rollos de fotografías y 65 horas de
video recogidos durante la gran camina de su vida". (*)
(*)
Fuente: "Con la Gran Muralla
a sus pies", artículo de Daniel Flores publicado en la
Diario La Nación el 29 de enero del 2002.
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