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EL
MITO MATACO DE LA CREACION

Indios
matacos fotografiados en 1917
Los matacos habitan
en la Región del Chaco, en el norte de Argentina. Su principal
actividad de subsistencia era la caza y la pesca. Con la
consquista del Chaco por el hombre blanco, muchos matacos
fueron explotados en el trabajo de tala de quebrachos colorados
y en ingenios de azúcar o plantaciones de algodón. Aunque
sus dominadores lo ignoraran, los matacos poseían, y aún
conservan, una rica mitología. He aquí uno de sus cristales,
su mito de la creación.
EL
MITO MATACO DE LA CREACION
Hubo
un tiempo en que la tierra estaba arriba y el cielo abajo.
Tanto era la suciedad que caía que el cielo se quejó y pidió
la inversión de los planos. Desde entonces el cielo está
arriba y la tierra abajo. Entre ambos está el territorio
de los vientos y las nubes. Bajo la superficie (ríos, lagunas,
bañados, campos, bosques) están el bajo tierra y el bajo
agua. Cada estrato tiene sus seres. Todo está rodeado por
líquido y aire y a lo lejos está el fuego.
Hubo
otro tiempo en que un gran árbol unía los diversos mundos. El de la
copa, el de arriba, era el de la abundancia. Los hombres de la faz de la
tierra iban allí a
proveerse, subiendo y bajando por este árbol/vínculo de la vida. Mas
un día no cumplieron con sus tradiciones solidarias, no entregaron lo
mejor y más tierno a quienes no podían andar arriba-abajo, no dieron
nada. Los ancianos se quejaron. Llegó el Gran Fuego y ardió todo. El
joven Luna fue eclipsado por el jaguar celeste y sus trozos cayeron en
tierra incendiándola. Algunos quedaron en el mundo de arriba cuando se
quemó el Gran Arbol. Son los abuelos, Dapitchí,
los antepasados (estrellas, constelaciones) que cazan por el sendero
de los ñanduces (la Vía Láctea). Sólo unos pocos, honestos y
respetuosos se salvaron metiéndose bajo la tierra, pero desde entonces
todo hubo que conseguirlo aquí.
Los
seres humanos varones pertenecen a la tierra, surgieron de ella por el
agujero del escarabajo. Procreaban eyaculando juntos en un cántaro de
calabaza. En una ocasión notaron que parte de lo que cazaban o pescaban
les era robado. Dada la reiteración dejaron como observadores al ratón
de campo y al loro, el primero no percibió nada y al segundo le ennegrecieron
la
lengua. Por fin, el Gavilán, Halcón o Carancho, avisó: extranos seres
escapaban como rañas al cielo mientras iban tejiendo sus cuerdas de
fibra vegetal. Con la ayuda de los picotazos de Carancho y una lluvia de
flechas algunos seres celestes cayeron incrustándosc en la tierra. Tatú
o el Armadillo los sacó con sus uñas. Tenían dos bocas dentadas, una
en medio dc la cara, la otra en medio del cuerpo, por ambas devoraban la
comida robada. El Zorro pretendió efectuar una cópula, perdió su pene
y le tuvo que ser reemplazado por un huesito. El frío hizo que se
acercaran al fuego encendido por los hombres. Cuando abrieron las
piernas al sentarse, Aguilucho les arrojó una piedra que hizo caer
todos los dientes de la boca inferior menos una que resultó ser el clítoris
pues se trataba de mujeres y desde entonces es que nacen niños y niñas,
de hombres y mujeres. Lástima que algunas o son hermosas porque la
mayoría de éstas escaparon al cielo. Como
mujeres
son de origen celeste, tienen parte de ese poder, los hombres detentan
el poder terrenal.
Igual
que en los mundos
procedentes, todo comenzó a corromperse, se quebró el equilibrio y cuando
el Arco iris se ofendió por el accionar no tradicional de las mujeres menstruantes,
comenzó la inundación. La Gran Agua, ahogó todo y hubo de comenzarse
un mundo nuevo. Fue Paloma quien picoteando una semilla hizo brotar un
Algarrobo y a su parir recomenzó la naturaleza, los seres de la tierra.
Sin embargo, la periódica corrupción de la humanidad les encadenó un
nuevo cataclismo.
Sol,
sobrino de Luna,
que es mujer y vieja y gorda en verano y joven y delgada en invierno.
Hombres y mujeres habían comenzado a eliminar o devorar sus hijos. Sol,
sobrina de Luna, que es mujer vieja y gorda en verano, joven y
delgada en invierno, se quedó quieta, se negó a seguir su camino.
Durante la Gran Noche todo sc congeló y cubrió de hielo. Cuando ya había
muerto todo lo contaminado, un muchacho, dotado de poder por su calidad
humana soñó con el Día. Su canto acompañado con sonajas hizo que Sol
volviera a salir y recomenzara la vida. Esta quinta humanidad es la de
los “Toba”, “Pilagá”, “Mocobí”, pero también de los
Europeos y otros pueblos.
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(*)
Fuente: Orígenes,
Argentina, de Miguel Biazzi y Guillermo Magrassi, ed.
Corregidor, pp-43-44.
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