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Dogen
Zenji (1200-1253)
, famoso maestro del Zen japonés |
Introducción
En este
trabajo se desarrollará la temática pertinente al lenguaje, al
arte y a otro tipo de prácticas, como modos de acercamiento a la
realidad previa a ellos. Para esto se tomará como elemento esencial
del desarrollo el concepto de " presencia real" articulado
por George Steiner y se pondrá en relación con la práctica del
Zen, como una alternativa frente al modelo de las ciencias. Al mismo
tiempo se buscarán las semejanzas y diferencias entre el Budismo
Zen y el modelo del arte.
El
objetivo de este trabajo es poner en relación ciertos momentos muy
precisos y acotados de la literatura y pensamiento occidentales con las prácticas
"espiritualistas" de oriente, en este caso el budismo zen.
El pensamiento occidental, en su corriente que proviene de la
ilustración, se opone al modo de relación con el mundo que
proponen otras corrientes, como el romanticismo y el budismo ( en el
caso del pensamiento oriental). Pero también hay autores
occidentales que plantean caminos que se asemejan en muchos sentidos
a la práctica del zen, y la ambición volcada en este trabajo es
dar cuenta de esas semejanzas o puntos en común.
Para
esto, en la primera parte del trabajo se abordará la idea ilustrada
del uso del lenguaje y la razón como modo de expresión y de
comprensión del mundo, su relación con el modelo de las ciencias,
y sus consecuencias para la naturaleza y para el mismo hombre.
En una
segunda instancia, se explicará el aporte de Steiner respecto de su
crítica al lenguaje y de su apuesta por el modelo del arte. Se
mencionará el modelo de la memoria, de la ejecución y de la
música, como formas de experimentar la relación con la obra de
arte.
Así
también se tocará la temática del cuerpo, que atraviesa varios
puntos del desarrollo de este trabajo. Se verá cual es la
concepción de cuerpo que propone el racionalismo ilustrado ( a
través de la metafísica cartesiana) y la que propone otro tipo de
corrientes. Se hará una breve reseña sobre " De los
despreciadores del cuerpo" en " Así habló Zarathustra"
de Friedrich Nietzsche, y el rompimiento que implica esto respecto
al pensamiento de Descartes.
Al
respecto de este tema también se verán, sobre el final del
trabajo, las relaciones que se encuentran entre la literatura sobre
el Zen y otros textos que contemplan experiencias similares con el
cuerpo (como pueden ser " El piloto y las potencias
naturales" de Antoine De Saint- Exupery y " Las llanuras
de la Patagonia" de Guillermo Enrique Hudson) También, se
intentará buscar similitudes y diferencias entre las prácticas Zen,
su utilización del cuerpo, y la experiencia artística planteada
por Steiner.
El ideal
de la ilustración
La
ilustración nació para romper con las cosmovisiones dogmáticas, y
proponer en su lugar el dogma de la razón. Kant planteaba que
había que tener el coraje de valerse de la propia razón para, de
esta manera, entrar en una etapa de madurez en la cuál el individuo
estaría liberado de esas fuerzas que lo explican todo y no dejan
nada a la propia indagación del hombre. La ilustración plantea
romper con la religión, con Dios, para poner al hombre y a la
razón en primer plano. Ahora el hombre debe hacerse cargo de su
capacidad de razonar y debe atreverse a conocer por sus propios
medios, eso requiere de coraje dice Kant.
Las dos
razones que él ve para que no se busque la verdad utilizando
nuestra capacidad de razonar, son la pereza y la cobardía. Pereza
implica la preferencia de uno porque las explicaciones le vengan
dadas y servidas en una bandeja, en lugar de tratar de buscarlas en
un abordaje y un camino propios, motivados por el propio hambre de
saber y de conocimiento. Por otro lado Kant menciona la cobardía,
la cual surge debido a que la ilustración nace del rompimiento con
modos de pensar y con estructuras que estaban enraizadas en la
sociedad en ese entonces. La ilustración requiere de coraje para
romper con esas estructuras socialmente aceptadas e
institucionalizadas. Aquel que decida valerse de su razón deberá
tener el valor de romper con lo que dice la iglesia y con lo que
acepta la gente como " la verdad." Esto implica un
alejamiento del saber común y de la "tutela" que ejerce
la religión sobre el hombre, tutela que no le deja libertad para
buscar su propio camino.
De esta
manera, el hombre rompe las cadenas del dogma religioso para dar
lugar a un nuevo modo de comprensión y de vínculo con el mundo a
través de la razón. La racionalidad ilustrada se va a creer capaz
de explicarlo todo, de saberlo todo, no va a encontrar límites a la
capacidad humana de conocer y ese va a ser su pecado. Va a ser el
momento de las ciencias que van a intentar explicarlo todo desde una
dimensión lógica. La razón va a iluminar cada rincón de la vida
intentando barrer con la oscuridad de lo mítico, con la
incertidumbre de lo desconocido, incomprensible y oculto.
Así es
que el lenguaje de las ciencias va a ser la principal luz a través
de la cuál se va a ver el mundo que de otra manera estaría sumido
en una oscuridad impenetrable. La ilustración va a ver al mundo con
la lupa de la ciencia y eso, a su vez, va dejar muchas cosas afuera
de su vista ( esa va a ser una de las críticas que los románticos
le harán mas tarde) Todo es susceptible de indagación racional
para la ilustración, y esto va a implicar un vaciamiento absoluto
de la espiritualidad del mundo.
La forma
en que se verá al mundo y se lo comprenderá, a partir de la
ilustración, también implica una nueva forma de relacionarse con
él. Lo mismo sucede con la historia. Va a haber una nueva forma de
entender la historia donde el hombre va a ser el protagonista de su
propio relato. No va a estar más en un relato que no le pertenece
(relato divino) y va poder modificar la historia a su gusto. El
hombre, una vez liberado, va a ser el autor de la historia y esto va
a traer consecuencias muy grandes (revoluciones, luchas políticas,
guerras, etc.)
Decíamos
que comprender algo implica hacer a ese algo objeto de mis
proyecciones, por lo tanto, la racionalidad científica va a traer
una nueva concepción del mundo. Va a ver al mundo como un objeto,
como cosa por conocer que es un simple instrumento para mi
conocimiento y mi utilización, que solo vale en cuanto yo lo
conozca. De esta manera se va a entrar en una peligrosa relación
con el mundo material que va a traer consigo una reducción de la
naturaleza a la simple dimensión utilitaria que puede tener para el
hombre. No se tuvo reparo en las consecuencias que esto podría
traer (daños al ecosistema, extinción de animales, recursos
agotados, etc.), así como tampoco se tuvo reparó en las
consecuencias que traería para el hombre la pérdida del sentido,
de la trascendencia, de la relación mítica con el mundo y con lo
desconocido. Esta va a ser una consecuencia muy fuerte de este
primer momento de la ilustración.
La
depreciación del cuerpo, el legado de Descartes
La
metafísica cartesiana realizó un nuevo aporte a esta nueva
cosmovisión basada en la razón. Hasta ahora vimos como se comenzó
a comprender al mundo y a la historia en términos racionales, como
se valora a la naturaleza en cuanto objeto de conocimiento y como se
valora a la historia en cuanto relato que es propio de los hombres y
por lo tanto fruto de su voluntad ( surge la sociología como
ciencia que estudia a los hombres), pero con Descartes se valora
también al hombre en términos de razón.
En sus
meditaciones, Descartes busca llegar a una verdad última que no de
margen a ninguna duda. Para ello, utiliza un método a través del
cual refuta cualquier postulado que de lugar a cuestionamiento
alguno, por mas mínimo o insignificante que este parezca. Pero,
para lograr su objetivo de llegar a una verdad última, también
debe desechar toda falsa creencia que le fue impuesta " por
costumbre o pusilanimidad" para luego andar un camino que le
sea propio desde el comienzo y lo lleve a la verdad.
De esta
manera llega al siguiente postulado: " pienso, luego
existo." Descartes va a sostener que los sentidos son
engañosos, que ellos muchas veces no funcionan óptimamente y que a
veces tienen fallas que distorsionan la percepción de las cosas. Un
ejemplo que va a dar es el de los sueños: muchas veces uno sueña
con algo que lo percibe con tanta nitidez y exactitud como si lo
estuviese percibiendo en la realidad pero no es mas que un sueño.
En este caso los sentidos no son prueba de nada, mas de que el
cuerpo y sus sensaciones son imprecisas y por lo tanto desechables (
ya que dejan lugar a la duda) En cambio, la razón es el único
hecho libre de cuestionamientos: " Dudo de todo menos de que
pienso" va a decir. Si bien mis sentidos me pueden engañar
cuando sueño que veo una flor, yo voy a estar pensando esa flor, de
la misma manera que si la estuviese viendo en realidad, esa flor
también estaría en mi cabeza como una imagen mental. De esta
manera se muestra que no son los sentidos sino el pensamiento lo que
justifica la existencia.
Así
vemos que el cuerpo va a estar completamente relegado frente a la
razón, ni siquiera va a tener el status de soporte. El racionalismo
de la ilustración va a conservar esta impronta. Dice Descartes:
"...comprendí
que yo era una substancia, cuya naturaleza o esencia era a su vez
el pensamiento, que no necesita ningún lugar para ser ni depende
de ninguna cosa material; de suerte que este yo – o lo que es lo
mismo, el alma- por el cual yo soy lo que soy, es enteramente
distinto del cuerpo y más fácil de conocer que él." (1)
Por lo
tanto acá el cuerpo aparece en la dimensión de lo material, es una
" cosa" que solamente tiene importancia en el mundo
físico. El cuerpo no es fruto de ningún tipo de valor intrínseco,
ni siquiera como lugar en donde se encierra la razón ( ya que para
Descartes no necesita de ningún lugar) y mucho menos como fruto de
una sabiduría propia, como puede ser el instinto ( cosa que veremos
mas adelante).
El
romanticismo y la crítica al lenguaje de la ilustración
El
movimiento ilustrado romántico surge como reacción al primer
momento de la ilustración que pecaba de su propia soberbia. Surge
como alternativa y como portador de la angustia frente la pérdida
de la dimensión mítica del hombre. Eso que para el racionalismo de
la ilustración era un orgullo para el romanticismo es una
vergüenza. Los románticos van a reivindicar lo irracional, lo
oculto, aquello que no puede ser atravesado por la ciencia ni por el
lenguaje. Al mismo tiempo van a reivindicar la figura del poeta en
el sentido que tenía en la Grecia antigua. Él era el portador de
la palabra divina, era quien relataba el mito, el que relataba los
comienzos, el verbo creador de Dios, era quien comunicaba al hombre
con el mundo divino. El romántico reivindica el dilema del mito en
tanto forma de conocimiento, o como abordaje de la relación del
hombre con la naturaleza. De esta manera rompe con lo que venía
haciendo el racionalismo ilustrado e intenta un nuevo camino.
Los
románticos aceptan la pérdida del mito, de la relación divina que
se tenía con el mundo, pero también plantean la esperanza de que
se pueda volver a restaurar modernamente esa relación que se tenía
con lo inconmensurable, con la realidad; porque son conscientes de
que el lenguaje de la ilustración, las ciencias, son incapaces de
decir, de abordar la gigantez de la naturaleza.
Holderlin,
poeta romántico alemán, escribió:
"
Hemos llegado tarde amigo mío.
Sí,
los dioses viven
pero
más allá de nuestras frentes
en
el seno de otro mundo.
Un
vaso frágil no es capaz
de
contener su perpetua presencia. "
(2)
El poeta
intenta, a través de imágenes y de palabras, decir ese otro mundo,
intenta hablar en el lenguaje de los dioses, intenta decir lo
indecible, lo inconmensurable. Al mismo tiempo va a denunciar al
discurso racional, lugar de una enfermedad que cree verlo todo pero
que en realidad es ciega frente al mundo. Holderlin también va a
decir:
"
La ciencia, a la que perseguí a través de las sombras, es la que
ha corrompido todo. En nuestras escuelas es donde me volví tan
razonable. Ahora estoy aislado entre la belleza del mundo."(3)
Este
aporte del romanticismo va a ser importantísimo y va a permanecer
hasta mucho tiempo después como ejemplo de una forma distinta de
relacionarse con el mundo.
George
Steiner: el lenguaje y la presencia real
Hasta
aquí vimos en cierta medida cuales fueron los cambios que trajo la
ilustración al vínculo entre el hombre y el mundo, en sus dos
momentos: racionalista y romántico. Steiner, que a mi modo de ver
tiene más acercamiento con lo que se podría llamar un pensamiento
romántico, va a recuperar la temática del lenguaje para explicar
su teoría.
Existe
una confrontación entre el lenguaje y lo real. Se puede decir que
hay dos tipos de lenguajes: uno, que es autorreferencial y otro
trascendente.
El
lenguaje autorreferencial es aquel que no puede acceder a las cosas
a través de las palabras porque estas solo expresan una "
imagen" de lo real. Este lenguaje se refiere a una realidad que
es lingüística, a una realidad que es inmanente a este lenguaje y,
por lo tanto, acotada. Lo que se expresan son los signos, que son
convencionales, y que son apenas una imagen (Sausserre). Entonces,
este lenguaje lo que no llega a abordar es la realidad que esta por
fuera de lo lingüístico, la realidad previa a él. Por lo tanto,
cada vez que se ponga en uso, se estará apelando a la
autorreferencialidad ya que se va a hablar únicamente de la
realidad inmanente al lenguaje.
El
lenguaje trascendente, en cambio, es lenguaje en su función más
alta, según Steiner, es el lenguaje artístico. Es aquel que
intenta expresar o transmitir esa realidad previa a todo lenguaje,
que va mas allá de los signos y de lo lingüístico. A esa realidad
previa, Steiner la llama "presencia real." Va a decir que
si existe el lenguaje y si existe el arte es porque hay algo real
previo que tiene una capacidad creadora. Eso es la presencia real,
es enigmática. No sabemos si estaba allí antes que nosotros ( no
hay evidencia) pero lo suponemos ya que la materia, el espacio y el
cuerpo son parte de esa realidad preexistente. No se sabe el origen
de esa realidad pero tenemos el derecho de tener un supuesto al
respecto, que es de origen divino, dice Steiner. Es por este motivo
que él luego va a decir que el lenguaje no se puede desligar del
presupuesto de Dios. Va a ser lo que justifica al lenguaje y al
arte. Como es de origen divino, la presencia real va a tener
atributos divinos como la creación, va a tener un poder creador
infinito. Cuando el lenguaje intente expresar esa presencia o ese
Dios, ahí va a estar trascendiendo y va a cumplir con su función
mas alta, la de crear. Va a ser lenguaje creador, lenguaje
artístico, y a través de él se va a trascender lo cultural y lo
humano.
Ahora
podemos hacer una reseña y decir que ese lenguaje autorreferencial
del que hablábamos corresponde al lenguaje de la ilustración, al
lenguaje de las ciencias. Ese es el lenguaje que es incapaz de
capturar la esencia del mundo, su presencia real. En ese aspecto,
entre otros, era criticado por los románticos que planteaban un
nuevo modo de acercarse a lo real a través de la poesía, y del
arte. Un modo más auténtico y menos dañino, ya que no creaba una
falsa realidad a través de la cuál se justificaba la manipulación
de la naturaleza, la alienación del hombre, etc. Un lenguaje que
cosifica todo lo que nombra y por lo tanto lo hace objeto de
estudio, de experimentación.
Tres
modos de acercamiento a la presencia real
Steiner propone distintos modos a través de los cuales se puede
llegar a un contacto con esa realidad previa al lenguaje. Estos
modos tienen en común al arte como principal vía de comunicación
con la dimensión de lo trascendente.
Por un
lado, esta el modelo de la ejecución de la obra de arte como
respuesta activa a la obra. A diferencia de lo que podría ser la
crítica de la obra en cuanto descripción de la misma, o la simple
comunicación de convenciones preformativas. Este sentido de la
interpretación de la obra se opone a la interpretación en cuanto
ejecución, que es una interpretación de la obra que se hace desde
adentro. Donde se da una fusión con la obra, hay plasmación,
repetición y recreación de la obra. De esta manera se la esta
convirtiendo en experimentación en la sensibilidad de quien la
ejecuta. Steiner solo valida la crítica como respuesta creadora a
una obra de arte y pone el ejemplo del Ulises de Homero, tomado por
Joyce y reinterpretado. De esta manera si se da un acercamiento a la
obra en cuanto creación, y esto evidencia una búsqueda de la
trascendencia.
Por otro
lado, esta el modelo de las musas. También se refiere a este modelo
como el modelo de la memoria, pero se refiere a la memoria en el
sentido arcaico y no en el sentido moderno. En la actualidad se
entiende a la memoria como un saber enciclopédico y acumulativo,
que deja intacto tanto al recuerdo como al que recuerda. Pero la
memoria en sentido arcaico ( en el sentido de la Grecia antigua)
servía para guardar, recordar, revivir y poner en acto los relatos
míticos, los poemas, las lecturas, etc. Es este sentido el que se
recupera, y se pone en relación con las musas, que eran las
encargadas de inspirar la creación a los artistas y pensadores. El
poeta es un simple comunicador de la obra, que es creada y regalada
por las musas. Las musas son las encargadas de cantar el origen del
mundo y también de recrearlo. El poeta entra en un proceso en el
cual le pertenece a las musas y entra en un estado entre lo divino y
lo real, estado de una constante comunicación con las musas. La
memoria y las musas son elementos de la interpretación mediante la
ejecución y la recreación.
Por
último, esta el modelo de la música como valoración del arte en
cuanto posibilidad o capacidad de salto a esa presencia real. La
experiencia de la música tiene esa capacidad de trascender lo
lingüístico y saltar directamente a algo que se asemeja a la
presencia real. Esto se debe a que se vincula mas a lo sensorial que
a las palabras o conceptos. La música es el principal puente entre
nuestra vida lingüística y la presencia real. Es la revelación
metafísica del ser. Dirá Arthur Schopenhauer: "...se
presenta como todo lo metafísico de todo lo físico del
mundo." (4)
Este
pensador también planteó a su manera el problema del acercamiento
a la dimensión trascendente y profunda del mundo:
"...decía,
entre otras cosas, que el principio de individuación era una
pérdida irreparable, la separación de la vida. El hombre
vivía enajenado del mundo y Schopenhauer decía que este hombre
que se ha perdido a sí mismo y al mundo tiene dos modos
aproximados, imperfectos, quizás fallidos, de reencontrarse con
esa voluntad primordial, con el fondo único de la vida.
Schopenhauer había sido un lector apasionado del budismo, y
supuso que a través del mensaje del Buda, de la idea del
Nirvana, se podía abandonar la individualidad. Pero, y esto fue
fundamental para Wagner, Nietzsche y tantos otros, el arte era
el otro camino, la otra dimensión para recoger el fondo oscuro
de la vida."(5)
El
modelo que plantea Steiner sirve para poner en común ciertos
aspectos del arte que se conectan con las practicas budistas y que
incluso tienen un parentesco muy llamativo, lo cuál hace poner en
cuestión esta propuesta de Schopenhauer del arte y el Nirvana como
dos caminos separados. Pero para ello primero veamos que es el
budismo zen.
El
Budismo Zen
Es una
disciplina que busca conseguir un estado de " no-yo" o de
no conciencia, del cuál luego procede la iluminación de quién
tiene la experiencia. Comúnmente la práctica del zen es enseñada
por medio de varias actividades: las artes marciales, la arquería,
el ajedrez, caligrafía, pintura, los arreglos florales, etc. Pero
no es imprescindible la práctica de estas artes ya que, en
realidad, para lo que sirven es para ayudar a lograr una mayor
concentración en el discípulo en su camino a la iluminación.
Aquel que logre llegar al zen tendrá una idoneidad respecto al
arte, que trasciende cualquier esfuerzo de la propia voluntad por
obtener la simple destreza y habilidad técnica en el arte
practicado. En realidad uno no estará dominando al arte, sino que
estará mimetizado en él, el arte lo dominará a uno, ambos serán
una unidad.
Lo
primero que buscará la disciplina del zen es que la persona se
purifique. Esto significa que rechace todo aquello que altere la paz
espiritual para poder tener un equilibrio interior y para, de esta
manera, lograr un aumento de la sensibilidad ( necesario para lograr
conectarse luego con la pulsión vital del objeto con el que se va a
trabajar). Tshihiko Izutsu escribió sobre el zen:
"
En la tradición estética de Extremo Oriente, condición
indispensable para la realización de toda obra de arte es una
completa y total identificación del artista con el alma de su
modelo, es decir, la consumación de su unidad con la
significación espiritual de ese modelo en cuestión(...)
Únicamente en medio de una profunda paz podrá penetrar el
misterio de la Vida cósmica que irradia de todas las cosas y
ponerse en armonía con la obra de la naturaleza."
(6)
Aquí se
ponen en cuestión dos elementos anteriormente mencionados: por un
lado, la paz previa que tiene que tener el artista y, por el otro,
la identificación de él con su obra ( en este caso habla de "
modelo" porque se refiere a la pintura paisajista, por lo tanto
el pintor deberá mimetizarse con el paisaje que luego será
trasmitido a la obra de arte)
En este
sentido, la práctica del zen se asemeja al modelo de la ejecución
planteado por Steiner. En ambos casos el artista interioriza la obra
( o, en el caso de la pintura, el paisaje) para luego responderle de
manera creadora, desplegando una ejecución de la misma. De esta
manera se conectan con la presencia real de la obra, o del paisaje,
durante el momento de mimesis; y luego plasman esa esencia ( esa
presencia) en su creación. En ambos casos se da una unión, una
experimentación de ese objeto mediante la cual se trasciende la
individualidad, y el estado de conciencia del Yo para entrar en un
estado de conexión permanente con la presencia real ( nirvana), o
sea, con Buda. Este estado es para el zen un momento crucial, donde
el individuo no es mas que un punto de transmisión a través del
cual fluye el alma de la naturaleza, el alma de todas las cosas, con
esa " Vida cósmica."
Aquí
hay otro punto en común entre la disciplina zen y los modelos que
plantea Steiner. Cuando el habla de las musas, si bien hace mención
de ellas en cuanto son capaces de contar y trasmitir los comienzos
del mundo y la palabra de la creación, habla de un estado en el
cual el artista queda atrapado por las musas y en permanente
comunicación con ellas. Aquí el artista es un simple punto de
pasaje entre las musas que le inspiran la creación, y la obra que
se esta llevando a cabo. El artista no es el que crea, sino que la
obra le esta siendo regalada a él por las musas. Su voluntad es
algo que queda anulado en pos de la plasmación de aquello que le es
comunicado o transmitido por las musas.
De la
misma manera en una obra zen, el artista entra en un estado de
comunicación permanente con Buda, y en ese instante su
individualidad desaparece para dejarle la participación a la
creación. En ese momento el artista es su obra y su obra es él,
hay unidad absoluta. Por eso cuando un arquero zen acierta un buen
tiro en el blanco, no debe sentirse orgulloso ni feliz ya que no fue
él quien disparo sino que fue la presencia que esta en el cosmos,
en todas las cosas. El que disparó fue Ello. De la misma forma, si
falla el tiro no debe sentir decepción y mucho menos debe intentar
corregir su puntería porque su voluntad de dar en el blanco no es
mas que un obstáculo para comunicarse Ello.
Explicando
este tipo de experiencia desde una perspectiva occidental, que se
vincula al modelo de Steiner, Nietzsche dice sobre la inspiración:
"
¿ Tiene alguien a fines del siglo XIX un concepto claro de lo
que los poetas en épocas poderosas denominaron
inspiración?...Si se conserva un mínimo residuo de
superstición, resultaría difícil rechazar la idea de ser mera
encarnación, mero instrumento sonoro, mero médium de fuerzas
poderosísimas. El concepto de revelación, en el sentido de que
de repente, con indecible seguridad y finura, se deja ver, se
deja oír algo, algo que conmueve y trastorna a uno en lo mas
hondo, describe sencillamente la realidad de los hechos. Se oye,
no se busca, se toma, no se pregunta quien es el que da; como un
rayo refulge un pensamiento, con necesidad, sin vacilación en
la forma ( yo no he tenido jamás que elegir. Todo acontece de
una manera sumamente involuntaria, pero como una tormenta de
sentimiento de libertad, de incondicionalidad, de poder, de
divinidad..." (7)
Este
escrito describe lo que Steiner desarrolla como el modelo de las
musas y lo que en oriente se conoce como satori. El satori es ese
momento del zen en donde el artista y la obra son uno solo, donde la
comunicación con Ello es plena. En las escrituras sobre el zen se
describirá como el momento donde el interior y el exterior se hacen
una superficie lisa.
Aquí
vale hacer una aclaración: para el budismo zen hablar de interior y
de exterior es algo absurdo. Porque esta disciplina no reconoce al
sujeto o individuo como algo separado del mundo, como algo distinto.
Esta separación conceptual solo la usan los maestros zen como
" recurso pedagógico" pero una vez que se supero ese
pseudo-problema, no es mas que algo absurdo hablar de interior y
exterior. Este recurso es usado para establecer los dos modos que
pueden llevar al satori: la interiorización de lo exterior o la
exteriorización del interior. La primera se da cuando la persona
intenta interiorizar un objeto o mimetizarse con él ( por ejemplo,
cuando un pintor interioriza un paisaje. En este caso, lo que sucede
es que el artista entrará en consonancia con la pulsión vital de
ese objeto: una flor por ejemplo. Buscara conciliar o poner en
armonía su propia pulsación con la de la flor. Izutsu hace
explícita esta experiencia:
"
Antes que nada, debe intentar el acceso, por medio de la
meditación, a un estado de no- agitación espiritual, de
profundo silencio interior, que coloque su espíritu en una
libertad y una paz totales. Una vez el espíritu `purificado´de
este modo, irá al bambú, lo contemplará intensamente, más
allá de su forma material...hasta que sienta en el mismo una
resonancia misteriosa, la de la pulsación misma del bambú
identificándose con su propia pulsación. En ese instante,
habrá captado el bambú desde el interior; dicho de otro modo
`se habrá convertido en el bambú´. En ese momento y
únicamente entonces, tomará el pincel y plasmará en el papel
lo que ha captado, sin esfuerzo consciente, sin
reflexión."(8)
El otro
modo de alcanzar el satori es exteriorizando el interior. La forma
más simple de explicar esto es con el ejemplo de la caligrafía:
como los signos y símbolos son tan solo ideogramas, imágenes
inertes que no tienen una pulsación propia, el artista lo que
deberá hacer es volcar su propia pulsación en el signo que va a
dibujar. De esta manera lo que hace es exteriorizar, en el signo, su
interior ( su pulsación vital) La obra, el resultado de la
escritura, va a ser entonces la expresión del estado interior del
artista.
Pero,
aún así, ambos caminos son el mismo ya que de por sí la
diferencia entre ambas dimensiones no existe. Por lo tanto es lo
mismo que se interiorice la pulsación del bambú, o que se
exteriorice en este la pulsación del espíritu del artista; por que
al fin y al cabo en el momento del satori no va a haber mas que una
" superficie lisa." En todo caso, ambos caminos consisten
en la pérdida de la conciencia del Ego y fundirse con la cosa o
dejar que la cosa se funda con uno.
Todavía
no se ha explicado el proceso completo que implica el zen, solo se
llegó hasta este estado de no-yo, de unidad entre el artista y el
objeto, de comunicación entre el alma de la naturaleza y la pluma
del artista, de constante diálogo con las musas ( diría Steiner)
Ese estado donde desaparece el sujeto, y el objeto, no es todavía
la experiencia completa. Lo que falta para que se complete la
iluminación, según el zen, es que el sujeto vuelva a su estado
natural de conciencia, que despierte de ese estado de
"conciencia pura" (sin objeto ni sujeto), que retorne a su
Yo. De esta manera se experimenta una libertad absoluta y una
quietud infinita fruto de la división entre sujeto-objeto e
interior-exterior, pero la división es solo aparente ya que se a
experimentado la unión y por lo tanto la unión y la separación
son solo aparentes porque la verdad es que hay una sola Alma y que
es indivisible. Solo de esta manera se habrá completado la
experiencia, y el individuo habrá comprendido el " misterio de
la Vida cósmica."
Hasta
ahora se ha explicado la experiencia del zen ligada a algún tipo de
arte, pero también puede tener lugar mediante la simple
contemplación o durante la vida cotidiana. El Koan Zen son escritos
que intentan ilustrar las enseñanzas de esta disciplina a través
del diálogo de algunos grandes maestros con sus discípulos y a
través de sus propios testimonios sobre la experiencia. Allí se
explica, por ejemplo, como el maestro Hsiang Yen alcanzó el
despertar del estado de iluminación a causa del ruido que una
piedra hizo contra la caña de un bambú, mientras barría el patio
de su morada. De la misma manera, muchos otros lograron un despertar
semejante a causa de otros ruidos insignificantes y descubrieron que
habían permanecido en estado de iluminación ( satori) Dice Izutsu:
"Cuando el espíritu se encuentra maduro, todo puede servir
de chispa y desatar de modo imprevisible la explosión de energías
interiores." (9)
El
maestro Ch´ing Yüan descubrió la iluminación mientras
contemplaba una montaña. En un momento se detuvo en un árbol en
especial y este lo despertó de su contemplar abstraído. Entonces
llegó la iluminación y descubrió que el y la montaña eran uno
solo. Luego escribió:
"...antes
de que este viejo monje comenzase a practicar el zen, yo
contemplaba una montaña como si fuese una montaña y un río
como si fuese un río. Luego encontré maestros iluminados y
bajo su dirección pude alcanzar cierto grado de despertar.
Ahora me encuentro en un estado de quietud última. Lo mismo que
en mis primeros años, veo una montaña simplemente como una
montaña y un río simplemente como un río." (10)
Se ve
entonces que la experiencia de la iluminación puede darse tan solo
en la contemplación: escuchar profundamente una música, mirar un
paisaje, una pintura, etc. Solo hay que entrar en un estado de
no-distinción de uno, ni de lo que se contempla, y despertar para
darse cuenta de ello y de esa manera no volver a ver, mas que
ilusoriamente, a las cosas como algo separado de uno.
El
cuerpo como sensibilidad
Ya vimos
como la ilustración proponía el modelo de la razón como principal
elemento de vínculo con el mundo. También vimos como su principal
lenguaje, las ciencias, se encerraba en sí mismo y era incapaz de
transmitir la grandeza del mundo. El romanticismo planteó un
"nuevo" camino a través del arte como lenguaje que puede
trasmitir en un grado mayor el alma del mundo. Y de esta manera
apelaba a una sensibilidad intrínseca al ser humano, pero que la
ciencia no sabe ubicar ni explicar.
El
racionalismo despreció el cuerpo por ser algo fallido, susceptible
de equivocación, de imprecisiones. Lo dejó completamente relegado
frente a la razón, ni siquiera lo consideró en cuanto lugar que
soporta, que contiene a la razón. El romanticismo, en cambio, lo
recuperó como el lugar de las sensaciones, de los sentidos (tan
importantes para la pintura y para la música) y como lugar del
instinto. La misma importancia ( o, incluso, mayor) le da el zen al
cuerpo. Para el zen lo que se anula es la mente, la conciencia. Se
busca un estado anterior a la razón donde la inteligencia pasa por
otro lado:
"
Todo pensamiento consciente desaparece y cede su sitio a la
transparencia actuante del cuerpo, que es otra forma de
pensamiento, un pensamiento profundo y silencioso que se origina
en esa unidad que es el cuerpo- espíritu. Su expresión es el
gesto, ya que el gesto puro, despojado de todo artificio mental,
es manifestación verdadera del pensamiento del cuerpo."(11)
Se está
hablando de una inteligencia casi instintiva del cuerpo que entra en
acción en cuanto se logra erradicar a la conciencia, a la razón y
a la voluntad. El cuerpo sabe que hacer, esa es una de las lecciones
que da el zen, la otra lección es que el cuerpo y el mundo tienen
una armonía propia y única que solo es quebrada por la razón y la
conciencia.
El
budismo zen viene a demostrar algo que, desde el romanticismo, el
pensamiento occidental está reivindicando:
Friedrich
Nietzsche escribió en " Así habló Zarathustra" un
pasaje llamado " De los despreciadores del cuerpo." Allí
dice:
"
Mas el ya despierto, el sabio, dice: < Todo mi yo es cuerpo,
y el alma no es sino el nombre de algo propio del cuerpo.>
(...)
Tu pusilánime razón, hermano mío, es también un instrumento
de tu cuerpo, y a eso llamas espíritu: un instrumentito, un
juguetillo a disposición de tu gran razón.
(...)
Hermano mío, detrás de tus ideas y sentimientos se oculta un
poderoso señor, un sabio desconocido. Se llama Sí-mismo.
Reside en tu cuerpo, es tu cuerpo.
Más
razón hay en tu cuerpo que en tus pensamientos más sabios.
¿Quién asegurará que el cuerpo no pueda prescindir de la
mejor sabiduría?
(...)
El Sí-Mismo le inculca al yo: < ¡Siente dolor!> Y
entonces el yo sufre y medita en torno a lo que hará para no
sufrir (...) El Sí-mismo dice otras veces al yo: <
¡Regocíjate!> Entonces el yo se alegra..." (12)
En este
pasaje Nietzsche viene a contradecir lo que planteaba Descartes, y
no solo lo contradice sino que lo revierte. La razón viene a ser un
instrumento del cuerpo. Este, a su vez, tiene una razón o una
sabiduría propia más importante. Es más importante en cuanto es
él quien comanda a la mente, al yo, a través de sus padecimientos
y sufrimientos. El cuerpo es un receptáculo sensible que está por
encima de cualquier pensamiento, y que de hecho condiciona a lo que
Nietzsche llama "el yo."
Esta
dimensión sensible, sabia del cuerpo, también es recuperada por
otros dos autores: Antoine de Saint-Exupery y Guillermo Enrique
Hudson. Ambos recuperan experiencias que vivieron, donde se vieron
atrapados en un estado de conciencia desconocido para ellos, donde
perdieron su conciencia del tiempo y del espacio, perdieron su
condición de individuos "ajenos al mundo que los rodea."
Mientras
que el racionalismo y la ciencia maduraron la idea de que se puede
dominar al cuerpo, que se puede moldearlo y controlarlo; Nietzsche,
el zen, y Saint- Exupery lo que nos dicen es lo contrario. Este
último escribe sobre una experiencia que vivió mientras piloteaba
un avión. De pronto, súbitamente, Saint- Exupery y su aeronave se
vieron atrapados en una grandiosa tormenta que los puso en un gran
riesgo. En ese momento él no tuvo tiempo de reaccionar "
racionalmente", no tuvo tiempo de pensar, y por lo tanto
tampoco tuvo miedo ( muchos atribuyen el miedo a la acción de la
razón en situaciones de riesgo. El piloto actuó instintivamente
durante el recorrido del avión a través de las precipitaciones de
la naturaleza, su mente no apareció, y la única razón que actuó
fue la razón que tiene su cuerpo. Recién cuando hubo superado el
peligro es cuando tomo conciencia de lo sucedido. Mientras duró la
experiencia su cuerpo fue el que tomó el control de la situación.
El otro
autor, Hudson, escribe " Días de ocio en la Patagonia" y
recupera en sus escritos la experiencia que vivió en la monotonía
de las llanuras de esta región de la Argentina. Lo que vivió
podría describirse como una experiencia zen: durante su cabalgar
por el paisaje patagónico, se vio trasladado a un estado de
conciencia que él califica como "primitivo" , un estado
que era anterior a la civilización, estado de atención suspendida,
abstraída. Va a decir:
"...me
parecía haber convertido mi identidad en la de otro hombre o
anima; pero en aquellos momentos no me hallaba capacitado para
meditar sobre él. (...) no me di cuenta de que algo se había
interpuesto entre mi persona y mi inteligencia, hasta que lo
perdí, volviendo a mi primitivo yo pensante y a la antigua e
insípida existencia."(13)
Aquí,
Hudson, está describiendo el Satori, ese estado de mimesis
absoluta, de comunicación constante con el alma del mundo, ese
momento de unidad donde no hay mas que una superficie lisa. Luego,
experimenta la iluminación y toma conciencia de que algo le había
sucedido, de que había perdido su yo, de que se había unido con el
paisaje patagónico y que su ser estaba en "estado
primitivo" sin mediar la razón, la conciencia. Solo cuando
sale del Satori es cuando se da cuenta, toma conciencia de que
había pasado por él. En ese momento Hudson era cuerpo inteligente,
cuerpo sensible que sirve de receptáculo del alma de la naturaleza.
Al igual
que las últimas experiencias zen mencionadas, aquí la única
actividad que fue necesaria, fue la contemplación. El paisaje fue
el único " objeto" que tuvo que ponerse en juego.
De esta
manera se ve que la experiencia del zen, o el contacto con la
presencia real, no son algo reservado a los artistas. No es algo
exclusivo de aquellos que ejercen una actividad, ni de los que
tienen la facilidad de crear. Lo único que se requiere es de un
cuerpo que se liberé de la razón y que sea dejado a la "
voluntad" de su propia inteligencia. Exige entregarse, rendirse
a las musas, sacar al yo, expulsarlo para dejar lugar a eso que
Nietzsche llama " Sí-mismo" el cuerpo sensible capaz de
conectarnos con la dimensión trascendente de las cosas mundanas.
Conclusión
En el
desarrolló de este trabajo se pudo ver como el lenguaje
autorreferencial de las ciencias y de la razón ilustrada ( el dogma
de la razón) dejó afuera al mundo que se nos presenta frente a
nosotros. Se intentó expresar su incapacidad para captar la
verdadera naturaleza de las cosas.
Luego,
el romanticismo, consciente de esto, intentó recuperar a través
del arte un lenguaje que busque expresar la esencia del mundo y de
la naturaleza; su principal arma era la poesía. Steiner, siguiendo
una línea similar, creo ciertas categorías para de alguna manera
sistematizar esto que planteaba el romanticismo. Así llegó a
hablar de lenguaje autorreferencial y de lenguaje trascendente, y
así también llegó a la postulación del concepto de presencia
real.
Finalmente,
elaboró los tres modelos que sirven para lograr un cierto contacto
con la presencia real. El modelo de la ejecución, el de las musas y
el de la música. Estas tres propuestas, que son presentadas de
manera paradigmática, coinciden en varios puntos con lo que se
denominó "experiencia zen." Quizás, la coincidencia más
importante es la consideración del cuerpo como fuente de una
inteligencia propia, inteligencia que había sido desprestigiada e
ignorada durante bastante tiempo. Tanto el arte, descrito en los
paradigmas de Steiner, como el budismo zen, recuperan un cuerpo
sensible que no necesita de la conciencia para relacionarse con la
naturaleza y con el mundo. Saint-Exupery y Hudson dieron dos claros
ejemplos de este tipo de cuerpo. Por otro lado, lo mismo hizo
Nietzsche cuando describe su experiencia de la inspiración, pero más importante todavía es la declaración que hace en "Así
habló Zarathustra" donde se opone a " los despreciadores
del cuerpo" y hace una apuesta a favor de éste como un
elemento capaz de llevar al hombre a una nueva instancia
revolucionaria de su existencia. Quizás, la enseñanza más
importante que deja el budismo zen y las consideraciones de
Nietzsche, Saint-Exupery, Hudson y Steiner, sea que cualquier
momento de la vida cotidiana y cualquier elemento del mundo puede
ser susceptible de conectarnos con la trascendencia de la
naturaleza. El zen lo plantea a través de su propia disciplina,
Steiner y los románticos lo plantean a través del arte ( luego el
aporte de las vanguardias va a ser esencial para esta "
cotidianización" de la experiencia artística, ya que van a
romper con los espacios del arte vigente y van a plantear un arte
que trascienda su propia esfera) Tal vez este sea el mensaje que
todos estos pensadores, cada uno desde su lugar, estén dando. Tal
vez sea este el super-hombre del que hablaba Nietzsche, aquel que
sea capaz de hablar el mismo lenguaje que la naturaleza, por que al
fin y al cabo el también es naturaleza. (*)
Citas
-
Descartes,
Rene; Meditaciones metafísicas; Buenos Aires; Ed. CECSO-
Publicación de la Cátedra, Unidad 1; página 56.
-
Casullo,
Nicolás; Itinerarios de la modernidad; Buenos Aires,
Eudeba, 1999; página 281.
-
Idem,
página 286.
-
Steiner,
George; Presencias reales; Buenos Aires, Ed. CECSO-
Publicación de la Cátedra, Ficha 1 de Prácticos, Página 32.
-
Foster,
Ricardo; Itinerarios de la modernidad; Buenos Aires,
Eudeba, 1999; página 356.
-
Toshihiko,
Izutsu; El Koan Zen, Material de la Cátedra Lutzky de
Psicología y Comunicación, Unidad 1, Página 34.
-
Idem
5; Páginas 365-366.
-
Idem
6
-
Idem
6; página 40.
-
Idem
6; Página 43.
-
El
gesto puro; Material de la Cátedra
Lutzky de Psicología y Comunicación; Itinerario de Comisiones
8 y 12; página 11.
-
Nietzsche,
Friedrich; Así habló Zarathustra; Barcelona; Ediciones
B, S.A.; 1989; Página 66.
-
Hudson,
Guillermo Enrique; Días de ocio en la Patagonia;
Material de la Cátedra, Ficha 2 B- Prácticos; Página 13.
Bibliografía
-
Itinerarios de la modernidad ( Capítulos 11, 13 y 16)
- ¿ Que
es la Ilustración?, de Kant
-
Meditaciones Metafísicas, de Rene Descartes
-
Presencias Reales, de George Steiner
- Ecce
Homo, de Friedrich Nietzsche
- Así
habló Zarathustra, de Friefrich Nietzsche
- El
Koan Zen, de Tshihiko Izutsu
- El Zen
en el arte del tiro al blanco, de Eugen Herrigel
- El
pintor zen, artículo de Diana Castelar
- Zen y
artes marciales, de Taisen Deshimaru
- El
gesto puro, artículo sobre Kugen Foussadier
- El
piloto y las potencias naturales, de Antoine de Saint-Exupery
- Las
llanuras de la Patagonia, de Guillermo Enrique Hudson.