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WOYZECK
Y LA CRÍTICA DE LA ILUSTRACIÓN
Por
Laura Vanesa Milano
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Afiche
de la versión cinematográfica de Woyzeck, de Werner
Herzog, de la célebre obra del dramaturgo alemán
George Büchner. |
Entre 1836 y
1837, el dramaturgo alemán George Büchner, autor también de La
muerte de Danton, escribió Woyzeck. En ella se consuma
una aguda crítica de los perfiles de la ilustración vinculados con
la idealización del conocimiento científico y racional. En el
trabajo que sigue a continuación, Laura vanesa Milano realiza un
exhaustivo y meticuloso análisis de ese cariz crítico del
personaje creador por Büchner,
que luego inspiró también una conocida adaptación
cinematográfica de Werner Herzog, protagonizada por Klaus Kinski.
E.I
WOYZECK
Y LA CRITICA DE LA ILUSTRACIÓN
Por
Laura Vanesa Milano
Introducción
Continuamente
me he sorprendido ante los efectos que el mensaje teatral produjo en
tal o cual momento de mi vida. Me asombra mi propio asombro, mi
perplejidad ante la escena, mi inocencia frente a la ficción. Me
conmuevo, busco extraer de ella todos sus sentidos, tratar de
entender. Pero muchas veces el texto o la escena dramática susurran
claves: los diálogos, la puesta en escena, los silencios evocan algo
que está entrelineas, que no está ahí. Por lo que la contemplación
de la obra dentro de la sala o el acercamiento al texto resultan
insuficientes para abarcar la comprensión de la obra misma. Su
sentido parece estar más allá.
Resolver
que temática elegiría para esta ocasión fue casi instantánea. ¡Woyzeck!-
dije, cual genio exclamando ¡Eureka! La obra dramática elegida
había tenido en mí un tiempo y un espacio previo de interpretación
(la misma a la que Steiner, denomina ejecución responsable (1),
pero aún quedaban huecos sin explorar. ¿Cuál es trasfondo de la
relación entre los personajes? ¿Cuál es su motor? ¿Qué hay
detrás y en el personaje de Woyzeck? ¿Qué otra lectura puedo hacer
de su mundo?
El
tópico elegido para el análisis de la obra será el Iluminismo. Esta
elección no es al azar, sino que está en correspondencia con los
temas abordados en Woyzeck; con la contemporaneidad del autor (por lo
tanto de la obra) y las influencias de época elegida; y
fundamentalmente, con la búsqueda de elementos de reflexión sobre
nuestro propio tiempo histórico heredero del Iluminismo.
Para
este fin, es bueno recordar las palabras de Michel Foulcault sobre la
Ilustración: "la Aufklärung se llamo a si mima Aufkärung;
es un proceso cultural sin dudas muy singular que tomo conciencia de
sí mismo nombrándose, situándose con respecto a su pasado y con
respecto a su porvenir y designando las operaciones que debía
efectuar en el interior de su propio presente" (2). Esta cita
permite comprender a la concepción Ilustrada como la critica a su
pasado inmediato y la toma de una postura particular hacia su presente
y futuro. Esta nueva concepción del mundo que problematiza sobre su
tiempo histórico abre el camino hacia la paradoja de la Modernidad:
la reflexión sobre la actualidad nos lleva a la interminable crítica
a lo instituido.
Sobre
esta última idea pretendo ubicar la obra teatral Woyzeck.
Buscar las posibles reflexiones que puedan surgir a partir de su
confrontación con la concepción iluminista del siglo XVIII, a fin de
encontrar las críticas a su tiempo histórico y al sentido instituido
en él.
Puede
que esta indagación caprichosa ofrezca alguna respuesta a los huecos
percibidos en la obra. Tal vez -y de paso-, puede que ofrezca alguna
respuesta a los huecos de nuestra actualidad.
1era.
Parte: La montaña
rusa de luces brillantes
‘’El
2 de abril de 1889 la bandera francesa fue izada en la cúspide la
torre Eiffel. (…). Y un millón de franceses realizaron su sueño de
ver el mundo con solo asomarse a la puerta de sus casas (…).
Cuando
el señor Edison, el hombre milagroso que había hecho hablar a las
maquinas y aprisionado el sol en pequeños globos de cristal, cruzó
el Atlántico y subió a la cúspide de la torre en la cabina de
volante, el entusiasmo llego a cumbres de histerismo. ’’(3)
Una
torre de hierro se alza en Paris, ilumina el cielo, resplandece,
hipnotiza. Aplaude a la ciudad, se aplaude a si misma. Pero ¿qué es
lo que homenajea? ¿Por qué se auto-festeja? ¿Cuál es el motivo del
orgulloso brindis?
Paris
se enciende, brilla y busca hacer brillar, quiere ser el centro de las
miradas, el centro del mundo y -¿por que no?- el centro del universo.
El espíritu ilustrado ha recorrido un largo camino y ahora observa su
ciudad preferida desde la cúspide de sus sueños.
El
viaje cultural hacia la Ilustración comenzó mucho tiempo antes;
cuando todavía el hombre no mirada desde arriba sino que contemplaba
el mundo con la cabeza gacha, cuidadoso bajo la sombra de alguien/algo
que lo observaba desde otro plano. La Edad Media se caracterizó por
su concepción religiosa del mundo, por su representación de Dios
como centro del Universo y de la existencia del hombre (aún
minúsculo). La divinidad estaba siempre presente, traspasaba todas
las fronteras, contenía todas las pasiones y abarcaba todos los
sentidos. Dios era la luz eterna que iluminaba todo, que santificaba
el mundo terrenal de los hombres caídos en el pecado, en el tiempo,
en la cronología. Los hombres (totalmente minúsculos) sufrían el
peor de los martirios: la temporalidad. El mundo terreno no cumplía
con las comodidades y virtudes que prometía el mundo divino.
Entonces, ¿para qué pensar en este mundo si más allá nos espera la
eternidad, la completa felicidad? Así, la vida terrenal era
descuidada, despreciada, dejada de lado con el fin de no contaminarse
de impurezas.
La
Iglesia -embajadora de la divinidad- materializaba sus mensajes, le
podía palabras a las incomprensibles órdenes de Dios. Era la
distribuidora oficial de sus verdades y misterios. Toda la verdad
estaba contemplada por el discurso religioso, nada escapaba a ella.
Tener el sello divino era garantía de confianza y sabiduría. De este
modo, la Iglesia Medieval dominó la totalidad del sentido, de los
descubrimientos, de los comportamientos, sentimientos y demás
particularidades que hacen del hombre, un Hombre.
Esta
bendita H, tan callada que parecía…
‘’La
Razón es el sentido del universo; este solo existe para ella. Y si,
al principio, no es sino la liza de una razón de niño que acaba
apenas de despertar, se convertirá un día en imagen divina de su
actividad y en la sede de una iglesia verdadera. ’’ (4)
El
primer elemento para la revalorización del hombre es la recuperación
del cuerpo. Durante el Renacimiento, ‘’el hombre vuelve su
mirada hacia este mundo, hacia la naturaleza" (5). Empieza a
contemplar el entorno que lo rodea. El arte renacentista vuelve sobre
el arte clásico griego y consigue reconciliarse con las formas
humanas creando las representaciones armónicas de los Dioses
mitológicos. Del mismo modo, la innovación de la perspectiva amplia
la posibilidad creativa del artista que contemplará más intensamente
el medio que lo rodea. Los primeros descubrimientos sobre la anatomía
humana y los viajes hacia tierras desconocidas también mueven el
centro de atención del sentido hacia la naturaleza.
Del
mismo modo, fue abriéndose la posibilidad del segundo elemento
fundamental en la revalorización del hombre: la mente. Considero
inaugural a este proceso la Reforma Protestante, ya que abre el paso
hacia la mayor aventura del hombre: su libre pensamiento. El pedido de
la libre interpretación de los textos bíblicos conducirá a la
multiplicidad de visiones sobre el mundo religioso, su puesta en
juicio y su inminente caída como tutor del hombre y de sus verdades.
Es aquí, siglo XVII, cuando aparece en escena (como si la Historia
fuera una gran obra de teatro) René Descartes con el racionalismo
como nuevo paradigma epistemológico. ‘’ (…) apartaré todo
aquello que ofrece algo de duda, por pequeña que sea, de igual modo
que si fuera falso, y continuaré así hasta que conozca algo cierto,
o al menos, si no hay otra cosa, sepa de un modo seguro que no hay
nada cierto (…)’’ (6). En sus Meditaciones Metafísicas,
Descartes propone la duda metódica como camino, como puente. Este
método consiste en dudar de todo conocimiento aceptado como cierto, y
para ello, se deberá atacar sus bases de acceso: los sentidos y los
razonamientos. Ambos son falsos –dirá el filósofo-, ya sea por
distorsión de los primeros o manipulación vía genio maligno de los
segundos. Pero en este capricho del dudar, Descartes haya la llave, la
clave que abre la caja del tesoro: el pensamiento. Es la única
conclusión sobre lo que no existe duda alguna, es un hecho confirmado
por mi propio acto de dudar. Pienso, eso demuestra mi existencia, mi
por-qué en este mundo, mi don humano. Soy una cosa que piensa y todo
está contemplado allí, en mis pensamientos: la imaginación, los
sentimientos, las percepciones. ‘’Yo
soy también el que imagino, dado que, aunque ninguna cosa imaginada
sea cierta, existe con todo el poder de imaginar, que es una parte de
mi pensamiento. Yo soy igualmente el que pienso, advierto las cosas
corpóreas como por medio de los sentidos. (…) Me parece que veo,
que oigo y que siento, lo cual no puede ser falso, y es lo que se
llama en mí propiamente sentir, y esto, tomado en un sentido
estricto, no es otra cosa que pensar.’’ (7)
Identidad
entre pensar y ser, pensamiento como núcleo de la verdad, hombre como
estructura logística fabricador de realidades, percepciones. Todo
porque pienso, luego soy. La duda metódica permite un cambio de
roles: el hombre que solo contemplaba la realidad como obra de Dios,
ahora la observa como una manifestación de su propio pensamiento. A
partir del método cartesiano, comprende que el conocimiento conlleva
un ejercicio introspectivo, mental, analítico; la verdad está en
manos del hombre, que ya se quiere escribir con mayúsculas.
Aquí
comienza el viaje vertiginoso que pretendo desarrollar. Viaje que
comienza a partir del proceso de secularización mediante el cual Dios
queda desterrado completamente de las explicaciones sobre el mundo.
Tendrán que armar sus valijas los dioses, los santos, la magia, los
fantasmas, y demás compañeros, ya que los nuevos dueños de la casa
no quieren compañías metafísicas. Les da alergia la irracionalidad.
Así también, deberá mandarse a mudar la poesía, el misterio, el
más allá. Llegó el tiempo del más acá; nuestras explicaciones
sobre el mundo son justamente esas: las nuestras. Nosotros los Hombres
(si, si, creen merecer sus mayúsculas) las construiremos,
desarrollaremos planes, investigaremos, resolveremos enigmas y todo
estará saludablemente resuelto. El Hombre es el nuevo centro de
atención, su racionalidad será el arma más poderosa frente a las
inconstancias de la naturaleza (que comienzan a quitarle su N por una
n). La Razón –nuevo dogma iluminista- enriquece a la Humanidad y la
encamina en la línea ascendente hacia el progreso. La Historia será,
por lo tanto, el camino recorrido por estos Hombres que buscan
prosperar, superarse a si mismos, demostrar su superioridad.
Iluminismo/Ilustración:
Dícese del momento en el que los hombres se sientan en el carrito de
la montaña rusa, expectantes a su ascenso. Muy distinto a los tiempos
medievales. El Iluminismo propone una nueva concepción del mundo;
busca iluminar (de ahí la obvia relación entre su nombre y su fin)
el mundo que durante tanto tiempo estuvo oscuro, oculto tras el mito.
La nueva época quiere borrar todo recuerdo de ese hombre medieval
atormentado por la divinidad. Propone alzarlo, darle la dignidad que
nunca reconoció para si."¡Ten valor de servirte de tu propio
entendimiento!, he aquí el lema de la Ilustración’’ (8)
dirá Kant. El Hombre debe hacerse cargo de su nuevo y revelador rol
en el mundo, debe dejar la cobardía y la pereza para salir de su auto
culpable minoría de edad. Como los niños, el hombre permaneció
durante mucho tiempo aferrado a sus tutores, quienes le decían lo que
debía hacer, pensar. Pero es tiempo de arriesgarse, de despenderse de
la superstición, el prejuicio, la fantasía y la ignorancia del
estadio hombre-niño. Es tiempo de romper con la tradición y tomar el
lugar de un sujeto activo, critico, productor de conocimiento. ‘’ El
uso publico de la razón debe ser siempre libre; solo este uso puede
traer Ilustración entre los hombres" (9). Homenaje a la
libre expresión, camino abierto a los principios ilustrados.
La
Ilustración fomentará y promocionará, cual publicidad de un
producto, los sueños a los que debe aspirar el Hombre Moderno: el
autoperfeccionamiento (volviendo a la fe en el progreso la nueva
esperanza seudo-religiosa), la reflexión, el conocimiento, la
libertad. Un concepto central en el discurso ilustrado es la
universalidad. La Humanidad tiene un mismo camino, sin distinción de
nacionalidades ni etnias; una misma meta: el progreso indefinido.
Una misma zanahoria que todos tenemos frente a nuestros ojos.
Cualquier diferencia temporal y local entre las comunidades eran
minimizadas frente al destino común de la especie; así, las
condiciones históricas no eran más que detalles insignificantes.
Claro está que las diferencias existen, por lo tanto las naciones o
grupos culturales que permanecían distanciadas del modelo ilustrado
europeo se las consideraba atrasadas, ya que este se auto designaba
como lo más cercano a la perfección en el camino del progreso.
Principios del etnocentrismo: La cultura ES ilustrada, ES el ejemplo a
seguir. Del mismo modo, la intensidad con la que se fomentó el nuevo
rol del Hombre como poseedor de todas las verdades desembocó en una
carrera contra el tiempo y contra si mismos, donde el Hombre se vuelve
codicioso frente a sus posibilidades de conocer cada vez más.
El
Iluminismo nos trae a escena nuevos personajes que enseguida se
adueñaran de las tablas. Serán los portadores de estas nuevas
verdades que andan dando vueltas por las calles y laboratorios
europeos. Ellos son consecuencia de una característica particular de
esta época: la separación de las esferas del saber. Para
alcanzar un mayor entendimiento del mundo, se profundizó la
especialización en ramas del saber de modo que cada una de ellas se
ocupaba específicamente a la investigación de ciertos fenómenos y
no otros. Las áreas del conocimiento delimitarían sus objetos de
estudio a fin de explorar a fondo en ellos. El Iluminismo quiere
evitar a toda costa la dispersión y ambigüedad que reino en el
conocimiento durante la Edad Media, por lo que la autonomía de las
esferas del saber es el método más organizado para analizar la
realidad en todos sus aspectos. No obstante, hay que considerar que el
Iluminismo deja de lado todas las explicaciones mágicas y míticas
que todavía flotaban en el aire; así, como en ellas no se
encontraban una explicación racional, se las descartaba del
conocimiento verdadero. El Hombre Ilustrado desarma el mundo, lo
fracciona en áreas del saber, desarma el misterioso globo terráqueo,
lo vuelve un rompecabezas armable y desarmable. Asistimos al
desencantamiento del mundo.
¿Quiénes
nos explicaran qué es este nuevo mundo que se
ha venido de golpe? A los primero que quisiera presentar es a los
hombres que nos hablaran desde las salas y las calles, ellos son los philosophes.
<Gens de lettres>: son los voceros de las nuevas ideas, de las
revoluciones filosóficas, y de cómo son los nuevos roles y tareas a
desarrollar por la Humanidad toda. Su mayor contribución fue la
invención de la Enciclopedia. En ella se buscó sintetizar
todo el conocimiento humano a fin de que su lectura contribuyera a la
ilustración de los lectores. En sus extensas páginas figuraban los
máximos logros humanos adquiridos hasta el momento y se definían los
nuevos conceptos que los hombres necesitaban para comprender y
desarrollarse en el nuevo mundo. En palabras de Recuperatti: -"La
voz philosophe de la Encyclopédie parecería ser, y en parte lo es,
una gran divisoria entre la columna de mercurio del pasado y esa nueva
condensación semántica que es la utilizada en plena
Ilustración". (10)
Los
philosophes representaban el modelo universal del Hombre
Moderno, cosmopolita, interesados en las causas comunes a todos los
hombres: la libertad, el conocimiento, el arte. Estas cuestiones que
unifican a la Humanidad son las que liberarían su condición de
sometimiento para reubicarla en el extenso camino de prosperidad que
lidera su racionalidad. Concorcet en su texto Bosquejos de un
cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, da cuenta
del rol fundamental de los filósofos ilustrados como transmisores de
los nuevos valores: "(…) siempre unidos para hacer la
independencia de la razón, la libertad de escribir como el derecho,
como la salvación del genero humano; protestando contra todos los
crímenes del fanatismo y la tiranía; persiguiendo en la religión,
en la administración publica, en las costumbres, en la leyes, todo lo
que demuestre el carácter de la opresión, de la insensibilidad, de
la barbarie.(…)" (11). El uso público de la razón
permitía a los filósofos manifestar sus ideas, oponerse al mundo
religioso, denunciar las injusticias del orden social y plantear las
propuestas venideras. Así surgen los comienzos de la reivindicación
por la libertad de expresión, la divulgación vía prensa y la
crítica autoral.
Los
philosophes representaron en carne propia las virtudes más elevadas a
las que puede llegar a aspirar el hombre común: Montesquieu, Voltaire,
Concorcet, D’Alembert y otros fueron los iconos de la sabiduría, la
erudición, de la voluntad del espíritu.
Manos
blancas y calmas doman al monstruo
"…
exclamaron otros, mas animosos: ¡emprenda nuestra raza una guerra
larga y destructora contra las fuerzas de la Naturaleza! Es preciso
que tratemos de vencerla por medio de venenos lentos. El sabio debe
ser la imagen del héroe que se arroja al abismo para salvar a sus
semejantes. (…) Muchos hermanos, que están lejos, se unirán a
nosotros, tendiendo al mismo fin; el torbellino de las estrellas ha de
convertirse en la rueca de nuestras vidas. (…) Ella misma vendrá a
entregarse y pagara caro cada una de sus violencias. Vivamos y muramos
con la conciencia intima y entusiasta de nuestra libertad…"
(12)
Deseos
de avance hacia la verdad, deseos de conocimiento, de proyección…
todos los anhelos iluministas encontraron el templo donde fomentarse y
desarrollar su fe en el progreso: la Ciencia. Desde los grandes
descubrimientos de Galileo y Newton en adelante, las ciencias exactas
se convirtieron en el modelo para el acceso al conocimiento verdadero:
demostraban objetividad, método y profunda investigación sobre el
objeto de estudio. Representando a la hija preferida del Iluminismo,
aparecen en escena los nuevos personajes que nos hablaran (en este
caso desde los laboratorios) de las nuevas verdades científicas: los
Hombres de Ciencia. Doctos en sus investigaciones, son especialistas
en especialidades (la especificación del saber me disculpa la
redundancia), trabajan con rigurosidad y contemplan el mundo a través
del ojo clínico de la Ciencia.
En
la primera cita de este apartado, Novalis toma la voz de un hombre de
Ciencia y parodia esa tajante lucha que lo enfrenta a la Naturaleza.
Durante siglos, la humanidad contemplo la Naturaleza como una
manifestación de las voluntades divinas; todo lo que está sobre esta
Tierra es causa y consecuencia de Dios. Del mismo modo, representaba
lo irracional, lo indominable encerrando demasiados misterios para la
simplicidad analítica del hombre pre-científico: las experiencias
asociadas a la naturaleza eran asimiladas mediante explicaciones
metafísicas y metafóricas (¿existe una verdadera distinción entre
ambos conceptos-ideas?), llenando el mundo de construcciones
lingüísticas cargadas de mitología y magia. Pero el advenimiento
del nuevo Hombre secularizado, libre de todo precepto previo, barrió
con todas las explicaciones antes mencionadas; la relación con la
Naturaleza cambiaria nuevamente los roles. Ahora el Hombre,
obsesionado por encontrar la verdad, transformará la naturaleza (ya
en minúscula) en materia prima, en objeto de estudio manipulable que
analizará y fragmentará a fin de resolver sus misterios. No será
mas percibida como la unidad impenetrable que dominaba a los hombres,
sino que será objeto de examen y continua observación a fin de
controlarla y dominarla con la Razón (que se suma a las mayúsculas).
En la carrera vertiginosa hacia la verdad, lo científico-técnico
busca dar una explicación a todos los fenómenos que observe el ojo
humano, busca una resolución racional que confirme su verdad;
aquellas manifestaciones de la realidad que no puedan comprobarse
mediante el método científico de observación e inducción son
descartadas del conocimiento verdadero y catalogadas de
irracionalidad. En palabras de Argullol: -"El pensamiento
ilustrado-racionalista sortea <<el velo de Isis>>
incurriendo en una falsa distinción que hace a lo luminoso objeto de
conocimiento y desecha la posibilidad ontológica de lo oscuro"-
(13). Así, la Razón explicaría toda la realidad (en la visión
iluminista, claro) y suplantaría la relación mítica del hombre con
el mundo.
La
iniciativa del Hombre de Ciencia por atravesar el <<velo de Isis>>
da cuenta de la auto confianza que define al modelo ilustrado; todo
acceso al conocimiento es un paso hacia la verdad, hacia la
liberación del espíritu humano, hacia su felicidad suprema, se
transforma en un instrumento de poder. Esta actitud conduce a Fausto a
la montaña rusa, sin detenerse a reflexionar sobre los riesgos de la
completa dominación del conocimiento. Mas tarde, los románticos
entablaran una relación trágica con el conocimiento, planteando la
cuestión de hasta que punto es saludable atravesar el velo de Isis
(14).
¿Cómo
logra el Hombre de Ciencia determinar el completo dominio sobre la
naturaleza? ¿Cuál es la estructura central del conocimiento
Ilustrado? A partir de los descubrimientos en las ciencias y
especialmente el descubrimiento newtoniano, la contemplación de las leyes
abstractas y universales ha sido el núcleo cognitivo de la
sabiduría iluminista. Los importantes avances en la física,
matemática, astronomía dan cuenta del éxito de las deducciones
basadas en estos principios. Su carácter universal y abstracto supone
la contemplación de todos los casos (pasados, presentes y futuros),
permitiendo el análisis de cualquier fenómeno a través de estos
conceptos. La teoría precisa y calculada será la regla determinante
en la búsqueda del conocimiento; lo que no se sujete en ella no será
real. La verdad estará determinada por el rigor del cálculo. La
Razón encuentra en la ley su aliado perfecto.
Esta
profunda confianza en la ley, avanzará más allá de los límites
científicos-técnicos para adentrarse en lo social: la ley natural
que determina que "la naturaleza humana era fundamentalmente la
misma en todos los tiempos y lugares" (15), será la
justificación para minimizar las diferencias culturales e históricas
entre los hombres y elevar el modelo de Hombre Universal (atemporal).
Las leyes y generalizaciones serán los bastones con los que los
nuevos Hombres deberán caminar para dejar atrás toda superstición,
fantasía y dogma. Habiendo demostrado que la ley es tan importante en
el conocimiento científico, este modelo generalizador debería ser
aplicado para construir la nueva sociedad. De modo que se las buscó
aplicar a las nuevas áreas del saber social como la economía, la
política y la naciente sociología. Las jóvenes ciencias sociales
querían imitar los modelos de las ciencias exactas a fin de cosechar
sus mismas siembras, por lo que estudiaron las sociedades como
conjunto de individuos y sus comportamientos eran examinados como
conductas comunes a toda la especie. En el plano político, las leyes
ayudarían a constituir el gobierno de la razón donde los hombres
libres deberán signarse por un conjunto de leyes comunes a todos, que
garantizarían la libertad individual y civil. Estas serán los
cimentos para la constitución del Estado Moderno y la Utopía Social.
El
esquema iluminista queda así completamente armado, el orden lo
impondrá imparcialmente la Ley tanto para la convivencia con la
naturaleza como para la convivencia entre los Hombres. La comprensión
y confianza que ellos depositarán en la Ley será el pacto que
permitirá avanzar hacia el camino de la completa felicidad, del
desarrollo del Hombre en el mundo, de su superioridad. La Ciencia y la
Filosofía se subirán a la montaña rusa, y nos sentaran a su lado.
Nada
podrá impedir la realización de los sueños ilustrados que nacen en
los principios más puros del Hombre: la Libertad, la Dignidad, la
Igualdad. Este camino será la prueba de que la Razón Humana es la
fuente de todas las verdades y el instrumento más perfecto en la
naturaleza. "Habrá de llegar, pues, el momento en que el Sol
iluminará sobre la Tierra, tan solo a hombre libres, que no
reconocerá otro dueño que su razón, en que los tiranos y los
esclavos, los sacerdotes y sus estúpidos o hipócritas instrumentos
dejen de existir".(16)
El
Iluminismo sueña y busca incansablemente ir más allá, sin caer en
el más allá metafísico. Parece haber encontrado la clave, el
pasword correcto. El mundo ya no es un misterio, una presencia
incomprensible; podremos aislar sus elementos constitutivos para
analizarlos bajo la lupa y anticipar nuestro destino. El avance es
inminente, el velo de Isis caerá en las manos ilustradas…
Se
tomaron muy en serio las mayúsculas. …
2da.
Parte: Desencanto
ilustrado y la "herida Woyzeck" (17)
"Había
una vez un niño pobre que no tenia ni padre ni madre. Todo estaba
muerto, y no había nadie más en el mundo. Todo estaba muerto, y
entonces él fue y busco día y noche. Y porque en la Tierra no había
nadie más, quiso ir al cielo, y la luna lo miraba con mucho cariño;
y cuando finalmente llegó a la luna, ésta no era más que un pedazo
de madera podrida. Y entonces fue al sol, y cuando llegó al sol,
éste no era más que un girasol marchito. Y cuando llegó a las
estrellas, estas no eran más que pequeños mosquitos de oro que
estaban prendidos como las urracas sobre las acacias. Y cuando quiso
volver a la Tierra, la Tierra era un jarrón volcado. Y el niño
estaba muy solo. Y entonces se sentó y se puso a llorar, y todavía
sigue allí sentado y está muy solo."
Woyzeck
El
destino de la humanidad está impregnado de elementos trágicos. Sus
elecciones son trágicas. El mundo Moderno no resultó ser lo que
idealizaban los iluministas, las pautas se han deformado. Algo
sucedió en el camino, en el ascenso vertiginoso. El Hombre no halló
la satisfacción en el conocimiento; por el contrario, percibe su
pequeñez en el mundo al observarse como un punto insignificante del
complejo e inconmensurable Universo. El Hombre está solo en el mundo;
por querer dominar la Naturaleza, ha perdido su relación con lo
mítico. Ya no le quedan explicaciones que puedan calmar y consolar
sus desventuras.
A
sí mismo, la relación entre los hombres sufrió una deformación al
modelo ilustrado propuesto: la diferenciación social y cultural cavó
más profundo que los preceptos de igualdad y libertad. Tal vez fue
consecuencia de su desgaste, de su mala interpretación, de la
negligencia experimental. En teoría, resultaban ideas brillantes,
innovadoras, excelsas, casi utópicas; esos sueños parecían volverse
reales, alcanzables. La práctica y la Historia (que acaso ¿no es
decir lo mismo?) demostraron lo contrario: la Humanidad nunca fue y
nuca será Una. Existen innumerables matices dentro del género
humano, demasiadas particularidades que no pueden envasarse en un
mismo paquete. El Hombre no existe, los hombres sí. Pero aún
seguimos impregnados de los conceptos universales y categorizamos a
nuestros pares según estos parámetros. "Categorizar: dicese
del acto de organizar o clasificar según categorías. Categorías:
Condición social de unas personas respecto de las demás." (18) Estas
definiciones no demuestran la complejidad de la práctica; una vez
más el discurso omite. Categorizar a nuestros pares, según el canon
ilustrado, es observarlos en la escala que les corresponde por su
nivel de desarrollo humano; considerando como la cúspide a nuestro
punto de vista. Allí aparece el ingrediente diferenciador de la
exclusión y la minimización de la dignidad. Ser distinto es estar
por dejado, no haber alcanzado la plenitud civilizada. Es no tener
virtud. Casi como un animal. El Hombre animalizado es el que está por
debajo de los otros hombres, esos mismos que proclamaron alguna vez la
Igualdad.
Georg
Büchner (19), autor dramático alemán (1813-1837), retrató en su
obra teatral Woyzeck esta degradación de los valores
iluministas, que hacen de la humanidad no la imagen de la solidaridad
y la igualdad sino el espacio de las diferenciaciones y la
humillación. Los roles sociales adquiridos por cada uno de los
personajes definirán el espacio y el rol de Woyzeck (protagonista)
hasta disminuirlo a una condición casi animal.
Woyzeck
es un soldado raso de condición muy humilde que trata de sobrevivir
realizando varios trabajos. Además de su servicio como soldado, busca
algún dinero extra afeitando todos los días a su capitán y
sometiéndose a un experimento científico por el que debe seguir una
estricta dieta alimenticia y ser objeto de exámenes diarios. Estos
esfuerzos los realiza para poder mantener a su hijo y a la madre del
niño (María). No está casado con esta mujer, pero la ama
celosamente. Ella lo engaña sin ningún pudor con el Tambor Mayor del
Ejército, aunque a veces parece sentir compasión por Woyzeck.
Uno
de los trabajos que el protagonista realiza es prestar su cuerpo para
una investigación científica por el que recibe una paga diaria. El
Doctor le prescribe una estricta dieta de garbanzos que Woyzeck debe
comer todos los días. Como consecuencia de esta dieta comienza a
manifestar ciertos síntomas alucinógenos: durante sus jornadas como
soldado tiene visiones, escucha voces, tiene pánico.
Woyzeck
es continuamente humillado por sus patrones (el Capitán y el Doctor),
que lo categorizan como no virtuoso, como animal. Así también, es
despreciado por la mujer que ama. Vive corriendo de un trabajo al
otro, sin descanso.
La
crisis emocional de Woyzeck se afirma cuando se entera de la
infidelidad de Maria. Su amor se transforma en obsesión, su razón en
locura. Las voces que escucha lo atormentan cada vez mas, presiente la
destrucción, la muerte. La locura es la salida al agotamiento y
maltrato psicológico que sufría por parte de los demás. Su
sometimiento llega a trastornarlo. Asesina a Maria. Así, pasa de ser
un pobre diablo a ser un asesino.
A
pesar de ser un drama, Woyzeck contiene elementos de
humor e ironía en la forma en que representa la concepción
ilustrada-científica del mundo. Busca la reflexión del espectador
mediante los recursos de la parodia humorística o de la
identificación trágica con el protagonista. Con el fin de extraer
alguna conclusión, observaré Woyzeck desde los
siguientes apartados (para jugar un poco con el método científico):
-
Caracterización
de los personajes: Capitán vs. Woyzeck.
La
primera escena logra definir los roles que los personajes
mantendrán durante toda la obra. La acción transcurre en la casa
del Capitán mientras Woyzeck lo afeita (uno de sus trabajos extra).
A partir de aquí se muestra como será la personalidad de Woyzeck:
apurado, estresado, corriendo torpemente de trabajo en trabajo,
nervioso, tenso. La escena lo enfrenta a su opuesto, el Capitán. Su
personalidad es la otra cara de Woyzeck: se muestra calmo,
reflexivo, introspectivo, lleno de virtud. Parece tener una cierta
compasión por el pobre soldado que le sirve, pero es más bien una
forma de marcar la diferencia entre ambos y colocarse por encima de
él.
Su
comprensión del mundo parece preocuparle bastante, por eso el
Capitán es la caricatura del Hombre Moderno: preocupado, por
ejemplo, por la comprensión del tiempo y su consecuente
aceleración.
Capitán:
- El mundo me angustia cuando pienso en la eternidad. ¡Una
ocupación, Woyzeck, una ocupación! Lo eterno, es eterno, eterno….
Eso lo comprendes, pero al mismo tiempo, sí, un momento…. ¡Woyzeck,
me estremezco al pensar que el mundo da una vuelta entera en un solo
día! ¡Que desperdicio de tiempo! ¿Adonde conducirá todo eso? Te
aseguro, Woyzeck, que no puedo ver girar las aspas de un molino sin
ponerme melancólico. (20)
En
este juego de confrontación entre personalidades tan distintas,
cada personaje encuentra su rol específico. La oposición entre
ambos genera distintas posiciones frente al mundo. Pero Woyzeck no
elige su rol de subordinado sino que es ubicado allí por, en este
caso, las observaciones que el Capitán hace sobre él.
Capitán:
-(…) Woyzeck, eres un buen hombre…, pero Woyzeck, no tienes
moral. Es decir, no te comportas moralmente. ¿Me comprendes? La
moral, una palabra muy buena.
Woyzeck:
-La gente pobre como nosotros… Vea, señor capitán: ¡dinero,
todo es cuestión de dinero… ¿Cómo se las arregla uno para poner
en el mundo, de manera moral, una criatura? Uno también tiene su
carne y su sangre. Lo que pasa es que nosotros somos miserables en
este mundo y también lo seremos en el mas allá (…).
Capitán:
¡Woyzeck, no tienes pizca de virtud! ¡No eres un hombre virtuoso!
¿Carne y sangre? (…) Yo también tengo carne y sangre. ¡Pero,
Woyzeck, la virtud! ¡La virtud! Si no, ¿Cómo pasaría el tiempo?
Siempre me digo a mi mismo…: eres un hombre virtuoso, un hombre
bueno, un hombre bueno.
Woyzeck:
-Si, señor capitán; la virtud no la comprendo todavía del todo.
Vea usted… la gente común, como nosotros, no tiene virtud; solo
tiene naturaleza; pero si yo fuera un señor y tuviera un sombrero y
un reloj y un coche y pudiese hablar con elegancia, entonces claro
que querría ser virtuoso (…).
-
Parodia
del Hombre de Ciencia
El
personaje del Doctor representa en la obra toda la cosmovisión
científica-técnica del Hombre de Ciencia Ilustrado. Su motor es la
búsqueda de nuevos conocimientos, el análisis constante del objeto
de estudio (Woyzeck) y la observación de los fenómenos que lo
rodean filtrados a través del saber científico. Para él, la ley
es la autoridad máxima y la Ciencia, el método de acceso al
conocimiento por excelencia.
Doctor:
- (…) Habrá una revolución en las ciencias, yo mismo la haré
estallar.
Doctor:
- (…) Señores, nos planteamos el importante problema de la
relación de sujeto a objeto. Si solo tomamos una de las
manifestaciones de la autoafirmación orgánica de lo divino, en un
punto de mira alto, e investigamos su relación con el espacio, la
Tierra y el sistema planetario; si yo, señores, arrojo este gato
por la ventana: ¿Cómo se comportará este ente de acuerdo con su
propio instinto, frente al centrum gravitationis?
Al
ser el cuerpo de Woyzeck su objeto de investigación, se refiere a
él cual si fuera un animal:
Doctor:
-¡Has meado en plena calle, meado contra la pared, como un perro! (…).
Woyzeck:-
Pero uno tiene ganas por naturaleza, señor doctor.
Doctor:
-¡Uno tiene ganas por naturaleza! ¡Por naturaleza! ¡La
naturaleza! ¿Acaso no está demostrado que el musculus
constrictor vesicae es gobernado por la voluntad? ¡La
naturaleza! El hombre es libre, Woyzeck, en el hombre la
individualidad se transforma en libertad… ¡No poder contener la
orina!
Cual
caricatura de las inquietudes empiristas de un científico, el
personaje del Doctor tiene una obsesión por observar y registrar
cada uno de los fenómenos que suceden a su alrededor; especialmente
los cambios que sufre su objeto de estudio (el cuerpo de Woyzeck) en
el proceso de investigación:
Woyzeck:
-Los hongos, señor doctor, en los hongos está el asunto. ¿Ha
observado usted las formas que toman al crecer? ¡Quién pudiese
entender eso!
Doctor:
-Woyzeck, tienes la más bella aberratio mentales partialis,
de segundo grado, muy bellamente patentizada. (…) Segundo grado,
esto es: idea fija, siendo el estado general el de un cuerdo…
Doctor:
- (…) Miren ustedes: este hombre, hace un cuarto de hora que no
come otra cosa que garbanzos: ¡Observen el efecto, sientan uno por
vez qué pulso desigual! ¿Y los ojos?
Woyzeck:
-¡Veo todo negro, señor doctor!
Doctor:
-¡Coraje, Woyzeck! Un par de días más y habremos terminado.
¡Palpen, señores, palpen! A propósito, Woyzeck, ¿Por qué no
mueves las orejas para estos señores? Siempre quise mostrárselo;
utiliza dos músculos para ello.
-
Ironía
sobre la Razón: El dueño de la feria
La
escena que sucede en la feria es una especie de teatro dentro del
teatro. El Charlatán/ Dueño de la feria presenta a sus criaturas
disfrazadas de hombres o intentando parecerlas. No trata solamente de
llamar la atención del público mediante la exposición de sus
animales humanizados, sino que con ellos hace alusión a los hombres
animalizados. El diálogo de presentación del espectáculo es una
burla al tipo de vida de Woyzeck, quien observa el acto como un
espectador más.
Charlatán
de la Feria: -(…) El mono es un soldado, lo que todavía no es
mucho; sólo el más bajo escalón del género humano. ¡Eh! ¡Haz una
reverencia! Bien… eres barón. ¡Vamos, da un beso! (…) Señores,
aquí ven ustedes el caballo astrónomo y los pajaritos sabios. Son
los predilectos de todas las testas coronadas de Europa. Dicen al
público todo: la edad, cuantos hijos tienen, que enfermedades.
La
ironía sobre la razón surge como un espejismo; como un acto dentro
del acto. Es el dialogo que habla sobre la obra desde su interior. Al
mismo tiempo que busca conmover al espectador extradiegético,
advierte a los espectadores-personajes dentro de la ella. El Dueño de
la feria se burla de la insistencia cultural sobre la Razón -aquello
que corona al Hombre- e insinúa que cualquier criatura que posea
pensamiento es, por lo tanto, un Hombre.
Dueño
de la feria: -(…) ¡Muestra tu raciocino de caballo! ¡Humilla a la
sociedad humana! Señores, éste animal que ustedes ven aquí, con su
cola y sus cuatro vasos, es miembro de todas las sociedades
científicas, es profesor de nuestra Universidad. (…) Eso es
inteligencia común. ¡Ahora piensa con doble razón! ¿Qué haces
cuando piensas con doble razón? ¿Hay en esta erudita concurrencia
algún burro? (El caballo sacude la cabeza) ¿Ahora ven ustedes
lo que es doble razón? ¡Es mirada "escrutadora"! Si, este
no es un animal vestido, es una persona, un ser humano animalizado….
Y sin embargo, es un bruto. Bien, humilla a la sociedad. ¡Vean
ustedes, la bestia es aún naturaleza no idealizada! ¡Aprendan
ustedes de ella! ¡Pregunten al médico, si no sufrirán grave daño!
Se ha dicho: hombre, sé natural. Fuiste creado del polvo, de la
tierra, del lodo. ¿Quieres ser más polvo, tierra, lodo? Vean ustedes
lo que es la razón: puede hacer cuentas, a pesar de que no puede
contar con los dedos. Lo único que no puede es expresarse, es… ser
explicito… ¡Es un ser humano transformado! (…).
Estos
son algunos de los rasgos que buscan representar en Woyzeck al hombre
reducido a la condición de animal, al que agacha siempre su cabeza.
El mundo social que lo rodea contribuye a la formación de su
identidad, lo ubican en cierto lugar social, lo categorizan. Woyzeck
es un pobre soldado que soporta los malos tratos; parece haber
naturalizado su lugar en el mundo. Se deja dominar, humillar, es
natural que así suceda con la gente común como él.
Büchnner
aquí nos señala como se ha deformado el concepto de la Igualdad de
los Hombres, para perpetuarse en la constante diferenciación. Woyzeck
es comparado con un animal, con una bestia, con un ser que no tiene
moral, ni virtud. Es el escalón más bajo del género humano y por lo
tanto recibe el trato que se merece según su condición. ¿Quién la
determina? Las figuras dominantes de la obra que son el Capitan y el
Doctor. Ambos definen a Woyzeck desde su propio punto de vista, por lo
que el soldado se les presenta como un grado menor de humanidad.
El
hombre natural debe ser corregido, superado. Woyzeck, el hombre-mono,
debe ser investigado, supervisado. En él, no existe la reflexión; lo
domina la pasión, la fantasía.
En
Woyzeck no se logra la libertad del individuo tal como
fue imaginada por el Iluminismo, las distintas condiciones de
existencia entre los humanos producen su consecuente diferenciación.
El protagonista de la obra no puede detenerse en la contemplación de
mundo, tal como lo hacen el Capitán y el Doctor (cada uno desde su
rol), debe correr incansablemente para conseguir los medios de
subsistencia. Woyzeck vive sobreviviendo. Es el Hombre explotado,
sumido, terrenal. Su cuerpo está agotado, su mente trastornada, no
tiene tiempo para el descanso. En sus espacios de trabajo, se le
cohíbe y prohíbe el uso de su razón. Su libertad de expresión
está totalmente limitada.
Woyzeck
aguanta, soporta los malos tratos, los abusos, la incomprensión, la
burla pero no aguanta el desamor. El conocimiento del engaño de Maria
lo hace estallar, se quiebra su tolerancia. Su creciente locura lo
libera de su rol de pobre diablo, de don nadie. Encuentra en ella su
irracionalidad romántica, su coraje, su poesía. Nuevos colores
flotan a su alrededor, el vértigo de la muerte poetiza la escena.
Hasta entonces todo había sido gris; el azul de la noche inmortaliza
la liberación del hombre cosificado. Aquí muere el sometido.
Asesinar a Maria es una forma de aleccionar a todos, una venganza al
conjunto de la sociedad, que constantemente desprestigiaron su
dignidad como Hombre.
Conclusión
Así
como contemplamos el reflejo de nuestro cuerpo en el espejo, la
Modernidad se busca en la imagen de si misma. Y es paradójico que la
experiencia visual del espejo sea símil a la tematización que la
Modernidad hace de si. Nosotros volvemos una y otra vez a mirar
nuestro cuerpo en el espejo, parece nunca conformarnos la imagen que
nos devuelve. Siempre encontramos algo que no nos gusta; estamos
parcialmente satisfechos cuando solucionamos un problema de nuestra
imagen pero otro defecto antes no observado parece empezar a
desilusionarnos. Del mismo modo, la Modernidad vuelve una y otra vez
sobre su imagen, sobre sus puntos solucionados o los que están en
auge de problematización. Esta "actitud moderna" es, según
Foulcault, el hilo que nos une con la Ilustración: la conciencia
sobre si mismo y sobre su momento histórico ha sido desencadenante en
esta actitud que se reactiva permanentemente. "Un ethos
filosófico que se podría caracterizar como critica permanente de
nuestro ser histórico" (21).
El
análisis de Woyzeck me permitió "iluminar"
aquellos huecos inexplorados que mencioné en la introducción de este
trabajo. La temática en Woyzeck es atravesada por esta
actitud moderna, por esta crítica al ser histórico. La
contemporaneidad entre la época iluminista y la creación de esta
obra (fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX) permitirá
identificar esa imagen en el reflejo que Büchnner quiso criticar.
Encontró en la imagen que le devuelve el espejo, algo que no le
gustaba de su actualidad. Ese punto está firmemente relacionado con
la separación de las esferas del saber. Las palabras de Habermas
sobre esta cuestión podrán acercarnos aun mas: "Aparecen las
estructuras de la racionalidad cognitivo-instrumental, de la
moral-práctica y de la estético-expresiva, cada una de ellas
sometida al control de especialistas, que parecen más proclives a
estas lógicas particulares que el resto de los hombres. Como
resultado, crece la distancia entre la cultura de los expertos y la de
un público más amplio"(22). Esto es lo que sucede en el
mundo de Woyzeck y determina como se desarrollarán las relaciones
entre los personajes. El protagonista es rodeado de especialistas que
dominan ciertas áreas del saber, las cuales él desconoce. Está en
situación de diferencia frente al saber de los otros. Y, mientras el
Iluminismo proclamaba que esta especialización de las áreas del
saber contribuirían a la acumulación de cultura y por lo tanto al
enriquecimiento de la vida diaria, la realidad nos ha mostrado lo
contrario. "La diferenciación de la ciencia, la moral y el
arte ha desembocado en la autonomía de segmentos manipulados por
especialistas y escindidos de la hermenéutica de la comunicación
diaria" (23). Woyzeck es un claro y evidente ejemplo. Pero lo
más interesante – y es allí donde manifiesta su actitud moderna-
es cómo profundiza en la consecuencia de la huida del saber fuera de
la cotidianidad: la diferenciación entre el hombre poseedor del saber
y el hombre desprovisto de él se manifiesta en la disminución de su
valor como ser humano, de su integridad, de su inteligencia no
especializada. Este es el hombre animalizado.
¿Y
la actualidad? Woyzeck sigue siendo un gran ejemplo, su crítica tiene
vigencia ya que nuestro tiempo histórico está aún determinado en
parte por la Ilustración. Pero mas allá de esto hay algo nuevo que
se percibe, aunque en realidad siempre estuvo delante de mis ojos. Un
concepto que se une a otro. Resultado:
La
ontología crítica de nosotros mismos encuentra en el arte el espacio
ideal de desarrollo. Allí podrá adoptar bajo las formas más
creativas de ingenio del artista la crítica al momento histórico que
lo contiene. "Encarnan una reflexión expositiva, un juicio de
valor, sobre la herencia y el contexto al que pertenecen" (24).
El arte se permite la picardía de develar sus condiciones de
producción, allí manifiesta su critica. El acto de contemplación de
la obra nos hace reflexionar sobre nuestra actualidad. Y por ello,
"todo arte, música o literatura serios constituyen un acto
critico" (25). (*)
(*)
Fuente: Laura
Vanesa Milano, "Woyzeck y la crítica del
iluminismo", trabajo realizado en el contexto de la materia
Principales corrientes del pensamiento contemporáneo de la Carrera
de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires,
en 2006, editado aquí de manera original.
Citas
1
Steiner, George, Presencias Reales, capítulo 1 y 2, Destino,
Madrid, 1994.
2
Foulcault, Michel, ¿Qué es la ilustración? (capitulo año 1983),
Alción Editora, Córdoba, 2002, pág. 69.
3
LA MURE, PIERRE, Moulin Rouge. Capitulo 11. Buenos Aires.
Jackson de Ediciones Selectas. 1954, Pág. 184-185.
4
Novalis, Los discipulos en Saís en Los románticos
alemanes. Novalis, Wackenroder, Hoffmann, Von Kleis, Schlegel.
Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1978, pag21
5
Carpio, Adolfo, El Racionalismo. Descartes en Principios de
Filosofía. Capitulo VIII. Buenos Aires, Glauco. Pag. 159
6
Descartes, René. Meditaciones Metafísicas (1° y 2°) en Antología
de textos de historia de la Filosofía. Universidad
Iberoamericana, Departamento de Filosofia, España, 1994.
7
Idem.
8
Kant, Emmanuel ¿Qué es la Ilustración?, en libro Filosofía
de la Historia. Fondo de Cultura Económico, México, 1990, pag.
9.
9
Idem.
10
Recuperatti, Giusepe, Hombre de las Luces, en libro Diccionario
Histórico de la Ilustración. Alianza Editorial, Madrid, 1998,
pag. 23.
11
Concorcet, Bosquejos de un cuadro histórico de los progresos del
espíritu humano. Fondo de Cultura Económico, México, 1997,
pag157.
12
Novalis, Los discipulos en Saís en Los románticos
alemanes. Novalis, Wackenroder, Hoffmann, Von Kleis, Schlegel.
Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1978, pag19.
13
Argullol, Rafael. El resurgimiento del yo. El hombre escindido,
del libro El Héroe y el Único. Taunus, Madrid, 1983, pag 253.
14
Idem. pag 252 "(…) su actitud ante el velo de Isis es
violentamente contradictoria. Intuye el horror que hay tras él y
desearía conservar la ingenuidad y el misterio de su integridad pero,
en el camino de su anhelo del Único siente la irresistible pasión de
develar lo que oculta."
15
Berlin, Isaiah. La contrailustración, del libro Contra la
corriente. Fondo de Cultura, México, 1983, 59
16
Concorcet, Bosquejos de un cuadro histórico de los progresos del
espíritu humano. Fondo de Cultura Económico, México, 1997,
pag190.
17
Frase extraída del folletín de presentación de Woyzeck.
Puesta en escena y dirección de Emilio Garcia Wehbi. Teatro General
San Martín, Buenos Aires. Junio 2006.
18
Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española.
Tomo 1.Espasa Calpe. Madrid. 2001.
19
Joven dramaturgo alemán, heredero del movimiento literario romántico
Sturm und Drang (Tormenta e Ímpetu) del siglo XVIII y
del psicologismo realista del siglo XIX. Büchnner rompe con la
tradición clásica y anticipa elementos naturalistas y
expresionistas: estructura dramática libre, descripción naturalista
de ambientes sociales, disolución del dialogo clásico en monólogos
de personajes solitarios y aislados, y lenguaje de gran fuerza
poética.
La
obra dramática Woyzeck (escrita entre 1836 y 1837)
está inconclusa, por lo que es más bien un conjunto de escenas sobre
las que aún se discute su articulación.
(Información
extraída del folletín de presentación de Woyzeck. Puesta en
escena y dirección de Emilio Garcia Wehbi. Teatro General San
Martín, Buenos Aires. Junio 2006).
20
Büchner, Georg. Woyzeck. Colección de Teatro Universal.
Editorial Losange. Buenos Aires. 1984.
Todos
los fragmentos seleccionados a posteriori pertenecen también a la
misma obra.
21
Foulcault, Michel. ¿Qué es la ilustración? (1984). Alcion
Editora, Buenos Aires, 2002. Pág. 97
22
Habermas, Jürgen. Modernidad, un proyecto imcompleto, del
libro El debate modernidad-posmodernidad (antología), Nicolas
Casullo. El cielo por Asalto, Buenos Aires, 1995.
23
Habermas, Jürgen. Modernidad, un proyecto imcompleto, del
libro El debate modernidad-posmodernidad (antología), Nicolas
Casullo. El cielo por Asalto, Buenos Aires, 1995.
24
Steiner, George. Presencias Reales, capitulo 1 y 2. Destino,
Madrid, 1994. Pág. 23.
25
Idem.
Bibliografía:
· Adorno, Theodor W. y Horkheimer, Max, *Dialéctica de la
Ilustración, *Editorial Trotta, Madrid, 2005
· Breton, André, *Los manifiestos del surrealismo*, Ediciones
Nueva
Visión, Buenos Aires, 1965
· Casullo, Nicolás et al, *Itinerarios de la modernidad,
*Editorial
Eudeba, Buenos Aires, 2004**
· Condorcet, Marqués de, *Bosquejo de un cuadro histórico de los
progresos del espíritu humano*, Fondo de Cultura Económica, México,
1997.
· De Micheli, Mario, *Las vanguardias artísticas del siglo XX*, Ed.
Universitaria de Córdoba, 1968**
· Descartes, René, Meditaciones Metafísicas, en *Antología de
textos
de historia de la filosofía, *Universidad Iberoamericana,
Departamento de
Filosofía, España, 1994.
· Ferrer, Christian, *Patafísica y conocimiento,* en revista
Artefacto, nº3, Editorial Eudeba, Buenos Aires, 1999.
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