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ENTRE
CIELA Y TIERRO
Por
Andrés
Manrique

Entre Ciela y Tierro: intento de aproximación a
una de las maneras en que la geografía de la ciudad se amplía
cuando la cabalgamos sobre el lomo de una bicicleta. El modo en
que se sienten los cambios que provoca rodar las calles por esa
otra capa de lo real: a escasos centímetros del suelo y tan cerca
del cielo.
A.M
Apearse, aferrar el manubrio, taconear los pedales. Embestir al
aire.
Yirar,
rodar calles. Ir hacia
gi
ran
do,
ci
clan
do.
Desplazarse sobre ruedas que
repiten el circular de los planetas
con
los rayos que convergen en el centro de la creación entera
y
esta que ubicua habita el infinito espacio que la rodea.
Volver
a lo activo por (los) Arenales
hundirse
hasta donde se quiebra la calle: Uriburu.
Ladear
el cuerpo acompañando el trecho y cruzar Pueyrredón, la
bajada.
Ir
conociendo las cuadras que suben que se hunden.
Sentir
la tensión en los muslos rodillas por la pedaleada.
Dejarse
llevar por el empujón, ¿inercia? Por esa Otra fuerza.
Llegar
al cauce de Coronel Díaz, promiscuidad de máquinas (g)entes.
Ser
parte del flujo, pasar Santa Fe, caldo caótico
boCInas
gritos
Y
estampidas
frenAZos.
Seguir
bajo los abrazos de árboles enlazados,
túnel
verde, valle que me lleva a Honduras.
Doblar
sobre el barrio entre casas que,
cada
tanto, clavan las vistas-ventanas
a
algún edificio que se ha fugado del centro,
ladrón
de un pedazo de cielo,
estalagmita que
penetra lo nublado.
Y
por ahí pedaleando,
en
esa otraparte
a otroritmo
pausado.
Sin
ser transeúnte sin su pesadumbre.
Sin
ser un chofer encabinado al coche.
A
escasos metros del piso, puro pulmón
piñón
libre
Rodar
por el aire, flotar sobre calles
a un
pie de la tierra, tan cerca del cielo.
Soltar
el manubrio, los brazos ya alas,
sentir
el vibrar-aleteo que va desplegándose,
las
piernas fundidas en libres pedales,
ser
parte del cuadro -centauro- biciántropo
el
viento pechando con todo ese algo
de
roces de ramas que me va elevando.
Absorber
la brisa, separarse del asfalto,
flotar
en el viento que respira la ciudad entre la ciela y el tierro.
Rodar
miles de calles, rondar miles de barrios y cientos de parques.
Reencontrar
la ciudad que no es bache, no es tráfico, encontrarla ahí en
medio:
entre
el suelo y el cielo.
* Ilustración arriba
perteneciente a Julio Cortázar, Ultimo Round, Siglo Ed. XXl. |