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LA
COLETA Y EL CAÑÓN
Las
formas de la imaginación en Las aventuras del Barón de Münchhausen
Por
Esteban Ierardo
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Portada
de la edición de Alianza de Las aventuras del Barón
de Münchhausen, de G. A, Bürger.
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En el siglo XIX Las aventuras del Barón de Münchhausen
era reconocido como un libro de gran popularidad en Alemania.
Primero Raspe, y luego Gottfried August Bürger, le dieron
su forma definitiva a las historias que comenzaron mediante
los relatos fantásticos que el verdadero Barón de Münchhausen
narraba a sus amigos. En las aventuras del Barón, la
literatura fantástica aflora como disolución de límites y
como apertura ( y no como evasión) hacia una experiencia más
amplia de realidad. Aquí exploraremos varios pliegues de la
obra y también de su brillante adaptación cinematográfica
por Terry Gilliam.
Por la fantasía, la realidad se des-cubre con mayores colores y aristas.
E.I
LA
COLETA Y EL CAÑÓN
Las
formas de la imaginación en Las aventuras del Barón de Münchhausen
Por
Esteban Ierardo
I.
El
caballero cae con su caballo en un pantano. La lógica
demanda una sucesión de hechos ineludibles. Caída.
Hundimiento. Desaparición bajo la sucia agua espesa.
Pero el jinete en cuestión posee múltiples recursos,
cuyo límites no son lo posible. El Barón Münchhausen
entonces tira de su coleta para arriba. Y sale del pantano junto
con su caballo. El obstáculo ha sido vencido. Y la cabalgata
continúa...
En
el siglo XIX, en Alemania, Las aventuras del Barón
Münchhausen
es un libro de gran popularidad. El narrador de las historias,
el ilustre barón, vivió en realidad. Durante años,
Karl Friedrich Hieronymus, Barón de Münchhausen (1720-1797),
sirve al Gran Príncipe de Riga. Muere tras un segundo
matrimonio mal consumado.
En
1750 se retira de la vida militar. Su principal entretenimiento
es la narración oral. El relato de hazañas imaginarias.
Su público se embelesa. A alguien se le ocurre darle
forma escrita a sus ocurrencias. Esta trasposición inquieta
al Barón. Que entonces calla. Ya no más historias.
Pero el globo de sus aventuras fantásticas cobrará
un vuelo cada vez más alto. El periplo fantástico
del Barón hará sus primeros adeptos en Inglaterra.
Hasta el país de Shakesperare llega Rudolf Erich Raspe.
Escribano de las bibliotecas de Gotinga y Hanóver, profesor
en Basilea y cuidador de un Museo de monedas y medallas de Landgrave
de Hesse-Cásel. El singular Raspe cosecha algunas deudas y no
encuentra mejor medio de liquidar compromisos que la venta gradual
y metódica del patrimonio
numismático a su cargo. Tan ocurrente forma de autofinanciamiento,
lo obliga a una rápida salida de Alemania. Y en las Islas
Británicas, ingresa en la Royal Society (y también
se presenta como conocedor de la poesía ossiánica
y volcanes). En el British Museum se conserva el único
ejemplar de la primera edición de la obra que escribe
de forma anónima: Baron de Münchhausen's Narrative
of the Marvellous Travels and Campaigns in Russia, editado
en Oxford, en 1785. Pero es posible que esta primera versión
sea traducción de una irrupción anterior de Münchhausen
bajo las siglas de "M-h-s-n", publicado en 1781, el
Vade Mecum für lustige Leute, de August Mylius.
Pero
fue Gottfried August Bürger (1747-1794) quien le brinda
el gran espaldarazo a los viajes del Barón. Bürger,
poeta y traductor, traduce a Raspe. Su traducción crea
el estilo definitivo de las aventuras e introduce algunas historias
arquetípicas como el salvataje del pantano mediante el
estiramiento de la coleta, el vuelo del Barón en una
bala de cañón, o la caza de numerosos patos a través
de un tocino como cebo.
El
relato de aventuras fantásticas que cultiva el Barón
posee ilustres antecedentes, desde la Odisea, Simbab el marino,
Gargantúa y Pantagruel hasta los viajes imaginarios
de Luciano de Samosata, Cyrano de Bergerac, Voltarie o Swift
(1). Y también son fundamentales sus repercusiones en
el séptimo arte, como la obra de Josef
von Baky (2), y la
versión de Terry Gilliam, que luego será considerada
en estas líneas. Y, asimismo, aparecen una saga de ilustradores
(Rowlandson, Kubin, Hegenbarth), entre los cuales sobresale
el genial Gustavo Doré, que ilustra la traducción francesa
de Téophile Gautier, en 1853.
El
propósito del Barón de Münchhausen real nunca
pasó seguramente de un mero entretenimiento. Nunca hubiera
defendido la veracidad de sus ocurrentes historias. Pero la
obra se independiza de su autor, o de su contexto inicial de
emergencia, para exponerse luego a la posibilidad de transformaciones
y ensayos hermenéuticos. En nuestro propio análisis,
intentaremos pensar los viajes imaginativos de Münchhausen como
modus operandi de una superación de los límites
de la ley natural y la necesidad lógica.
Al
explorar la dinámica imaginativa de Las aventuras...la
primera cuestión es determinar su relación con
el género del fantasy. Todorov, en su clásico
estudio Introducción a la literatura fantástica
(3) propone la ansiedad o vacilación como rasgo definidor
de lo fantástico. El acaecer fantástico tiende
a confundirse con la realidad aceptada; y así, y siguiendo
a Dostoievsky en su explicación de La reina de espadas
(1834) de Pushkin, lo fantástico: "debe estar tan
cerca de lo real que uno casi tiene que creerlo" (4). Las
aventuras de Münchhausen no parecen cumplir con esta preceptiva.
Lo fantástico aquí no admite la vacilación
sobre su integración o confusión con la realidad
aceptada. Por el contrario, las aventuras obran, por otras vías,
una subversión del paradigma de la realidad aceptada
con sus leyes naturales conocidas y su estructura lógico-matemática.
Sin embargo, en las historias de Münchhausen la acción
imaginativa acontece dentro o desde el mundo habitual
y aceptado. Por lo que la imaginación no se enquista
en un mundo totalmente otro y autosuficiente, como en el género
maravilloso.
Las
aventuras del singular Barón reflejan el poder del
fantasy como ampliación de las posibilidades o modos
de lo real. Así, la especificidad de lo fantástico
en Münchhausen puede vincularse a la trasgresión de la
realidad como un sistema de límites continuos y estables.
En este punto, es especialmente pertinente la apreciación
de Rosemary Jackson, en Fantasy. Literatura y subversión:
"El fantasy establece, o des-cubre, la ausencia
de distinciones divisorias, violando la perspectiva "normal",
la del sentido común que representa la realidad constituida
por unidades discretas, pero conectadas. El fantasy se
interesa en los límites, en las categorías limitadoras,
y en el proyecto de su disolución. Subvierte de este
modo los supuestos filosóficos dominantes que entienden
la realidad 'como una entidad coherente y simplista', esa visión
estrecha que Bakhtin, denomina 'monológica' " (5).
En
Las aventuras... observaremos diversas modalidades de
disolución o trasgresión de lo real como "entidad
coherente" encerrada en sí misma. La negación
de la ley aceptada no es disolución de la ley como tal,
sino descubrimiento de otros mundo u horizontes de posibilidades.
II.
Un
primer modo de acción de lo fantástico que observaremos
en Las aventuras... es la ocurrencia superadora de problemas
u obstáculos prácticos. Dentro de sus "Historias
de caza", el Barón se encuentra con un oso salvaje
en un bosque. Es sorprendido
por el fiero animal mientras destornilla el pedernal de su carabina.
El Barón no atina más que a subirse a lo alto
de un árbol. En esta acción, se le cae su cuchillo.
Ante el peligro, debe disparar. Pero necesita la hoja puntiaguda
y filosa para volver a atornillar su arma. Hay un problema a
resolver. La dificultad sólo será resuelta por
la ocurrencia imaginativa. Pues entonces "se me ocurrió
algo tan insólito como feliz. Dirigí el chorro
de líquido del que, cuando se tiene mucho miedo, se dispone
siempre en abundancia, de forma que cayese precisamente sobre
el mango de mi cuchillo. El terrible frío reinante
hizo que el agua se helase inmediatamente y, en pocos instantes,
se formó sobre el cuchillo una prolongación de
hielo que llegaba hasta las ramas bajas del árbol. Agarré
aquel mango prolongado y tiré del cuchillo hacia mí,
sin gran esfuerzo pero con la mayor preocupación"
(6).
Bajo
las órdenes del Conde de Münnich,
el Barón combate a los turcos (7). Münchhausen
cae prisionero. Sirve como jardinero.
En su jardín, dos osos atacan una abeja para obtener
su miel. El Barón les arroja una hachuela de plata con
un movimiento tan enérgico que ésta cobra altura
y se incrusta en la Luna. Un nuevo problema se plantea entonces:
"¿Cómo recuperar (la hachuela)? ¿Con qué
escalera podría cogerla? Entonces recordé que
las habichuelas turcas crecen muy rápidamente, hasta
alcanzar una altura extraordinaria" (8). A través
de estas plantas de insólito crecimiento, el Barón
llega por primera vez al plateado satélite, para así
recuperar su diminuta hacha.
Por
otro lado, en su octava aventura marina, el Barón desembarca
entre los témpanos y frías planicies del Polo Norte.
Desde la cubierta del barco, y por medio de un telescopio, divisa
a dos osos. Pisa tierra firme y, con su carabina, llega hasta
donde los grandes animales árticos. Mata a uno de ellos.
El disparo despierta a otros miles que se ponen en marcha. El
problema es cómo eludir el peligro mortal de los animales
que se acercan. De nuevo es necesario resolver un obstáculo;
entonces "se me ocurrió...Aproximadamente en la
mitad del tiempo que un cazador experimentado necesita para
despellejar a una liebre, despojé al oso muerto de su
abrigo, me envolví en él y metí mi cabeza
dentro de la suya. Mi artimaña tuvo éxito. Se acercaron
unos tras otro, me olfatearon y, al parecer, me tomaron por
su hermano Martín" (9).
III.
En
Las aventuras...resurge la ancestral animación
de lo inanimado. Y una amplia gama de transformaciones orgánicas.
Luego del ya aludido incidente del cuchillo y el oso, en una
callejuela de San Petersburgo, el Barón se encuentra
con un perro rabioso. Para correr más rápido arroja
su gabán sobre el amenazante can. Los criados del Barón
recogen el abrigo y lo colocan en un armario; poco después,
numerosos trajes aparecen hechos jirones.
Como
en la magia antigua, la cualidad de un ser vivo se transmite
a un objeto por contacto o contagio (10).
La rabia del perro por contagio, por el contacto, se transmite
a algo antes inanimado.
En
Las aventuras... la realidad orgánica sufre diversas
mutaciones. El Barón clava una zorra en un árbol
y le da una retahíla de latigazos para que ésta
escape y deje libre su piel. En otra aventura, se muestra una
liebre que tiene cuatro patas bajo el vientre y la espalda.
Y "cuando se le cansaban los dos pares inferiores, se daba
la vuelta como un nadador hábil que nada de vientre
y de espaldas, y volvía a correr, con velocidad renovada,
utilizando los dos pares de patas de refresco" (11).
Durante
una campaña militar, el caballo del Barón es partido
en dos por un rastrillo. Con la parte delantera, Münchhausen
enfrenta valerosamente al enemigo, mientras la otra parte hace
vida independiente, y se entrega a una gozosa e instintiva tarea
pues "la parte trasera de mi maravilloso caballo había
trabado ya conocimiento muy íntimo... con las yeguas
que correteaban por el prado, y parecía haber olvidado,
entre los placeres de su harén, todos los infortunios
sufridos" (12). Finalmente, un herrero cose las dos mitades
con brotes de laurel.
Durante
su exploración en los mares del Sur, Münchhausen llega
hasta la isla de queso. Sobre su superficie, en lugar de acumularse
gusanos, crecen árboles frutales muy altos y con numerosos
nidos de pájaros. Un nido de Martín pescador es
varias veces superior a la Iglesia de San Pablo de Londres.
Al romperse uno de los huevos aparece "un polluelo sin
plumas, considerablemente mayor que veinte buitres" (13).
El tamaño descomunal, la talla gigantesca, es otra tradicional
estrategia imaginativa de transformación de la condición
natural de los seres, tal como ocurre en Los viajes de Gulliver
(14). Lo descomunal alcanza también a una enorme ballena
que contiene dentro de sí numerosos buques, tanto cargados
como descargados, y barcazas, anclas, y unos diez mil hombres
de todas las naciones (15).
Un
animal extraordinario es también el caballo marino que
Münchhausen recuerda que le permitió a su padre un viaje
por el fondo del mar. El padre del Barón neutraliza la
ferocidad del equino acuático al ensartarle un piedrazo
en un ojo con la honda con la que David combatió a Goliat
(16). El caballo así pierde su brío indomable
y, de esta manera, Münchhausen padre desciende al lecho marino
y recorre treinta millas marinas. Al veloz trote del caballo
el agua se agita y aparecen millones de peces muy diferentes
a los conocidos. "Unos tenían la cabeza en mitad
del cuerpo, otros en la punta de la cola. Algunos se sentaban
en grandes círculos y cantaban coros indeciblementes
bellos, otros construían con ajuar sólo, los edificios
transparentes más espléndidos" (17).
La
transformación fantástica alcanza también
al cuerpo humano. Es lo que ocurre con los habitantes antropomorfos
de la isla del queso. Unas criaturas con cuatro piernas y un
brazo; al llegar a la adultez, les crece un cuerno en el centro
de la frente. Que les son muy útiles para su existencia
isleña. Y en Rusia, en la proximidad de una botella para proporcionarle
vitalizante calor, el Barón se encuentra con un anciano
general. Frente a la mesa mantiene siempre puesto su sombrero
a fin de ocultar una rara anomalía en la parte superior
de su cráneo. Allí tiene un agujero disimulado
por una placa de plata, que se levanta junto con su sombrero.
Lo que permite el ascenso de los vapores creados por la larga
acumulación de alcohol. Y en su segundo viaje a la Luna,
el Barón descubre que los selenitas llevan su cabeza
bajo el brazo derecho. Cuando les espera una agitada jornada,
dejan su cabeza en casa.
Las
metamorfosis orgánicas en Las aventuras...pueden
ser vinculadas con la imagen antigua de los grylles (18).
Cuerpos alterados. Transformados. Próximos a lo grotesco.
Lo cómico. O monstruoso. La múltiple alteración
del cuerpo humano y animal encuentra en la pictórica
de El Bosco una aplicación recurrente y explícita
(19).
En
el limitado mundo natural, el desmembramiento de un parte del
cuerpo sólo puede significar mutilación,
desangramiento y muerte. La descomposición de una entidad
y su posterior recomposición sólo pertenecen al
orden de las máquinas. Lo mecánico se contrapone
tradicionalmente a lo vital. Pero, en el contexto de la continua
subversión imaginativa de la ley natural de Las aventuras
..., lo propio del cuerpo no es ya ser efecto de un determinismo
biológico, sino una diversidad de formas, partes y funciones.
Que pueden combinarse de diferentes maneras, e inclusos unirse
con partes de otros seres. Un proceso de mutación o fluidificación
de lo orgánico propio del mundo mítico y del fantasy
que, además de la imaginería del Bosco, tiene en Los
cantos de Maldoror uno de sus principales exponentes (20).
IV.
Al
comienzo de este texto concentramos nuestra atención
en, quizá, el más célebre instante del
devenir fantástico de Münchhausen. El jinete y su caballo
se hunden en un pantano. El viajero en apuros recupera tierra
firme al tirarse de su coleta. El grabado de Doré recrea
la situación mediante una imagen famosa.
La
fantasía se libera de las leyes de lo posible. En el
mundo de la legalidad natural, una roca, al desprenderse de
la cumbre de una alta montaña, sólo tiene dos posibilidades:
su libre caída en el vacío, o rodar cuesta abajo.
Mas la imaginación fantástica juega con muchas
otras posibilidades. El juego puede crear sus propias reglas.
Pero, en un movimiento anterior, en su acción más
originaria, lo lúdico desconoce toda regla como tal,
ya sea la que se pueda autodonar, o la ley como imposición
fáctica o necesidad lógica. Y si en el juego originario
del devenir sin ley hay alguna regla, ésta sólo
tendrá un alcance particular. Nunca pretenderá
instituir el único juego posible.
La coleta de Münchhausen es un volver al juego originario. La
salida del pantano se burla de toda posibilidad lógica
preestablecida. La regla seguida para salir del pantano no es
consecuencia de una premisa anterior, de un orden previo. Es
el libre juego del sujeto que se da a sí mismo, de forma
autónoma, mediante una decisión libre, un camino
de acción.
El
proceso especial que abre el episodio de la coleta de Münchhausen
también puede ser pensado a través del llamado
"trilema del Barón de Münchhausen", o "trilema
de Fries", relacionado con la cuestión de la justificación
o explicación del conocimiento. A la hora de la fundamentación
de una teoría científica surgen tres situaciones conflictivas
o contradictorias: se produce un círculo vicioso (A se explica
por B, B por C, y C por A); un proceso de regresión al
infinito (A se explica por B, B por C, y C por.. y así
hasta el infinito); o se elude las dos primeras opciones, y
se acepta una fundamentación mediante una actitud decisionista.
Por una decisión se acepta un fundamento como
axioma, principio o regla que no requiere una cadena deductiva
o explicativa previa. La decisión así planteada
por un fundamento es un equivalente de la actitud de Münchhausen
que, sin ninguna regla o ley que le dé fundamento lógico
a su accionar, decide la acción de tirar de su coleta.
En un terreno epistemológico, el decisionismo es la posición
de Karl Popper y Hans Albert. Su postura se relaciona con un
racionalismo crítico, que se inspira en los tipos ideales weberianos,
y se opone a las pretensiones de fundamentación última del racionalismo
clásico cartesiano o del idealismo filosófico de Kant
o Hegel. La coleta de Münchhausen inspira el trilema de Fries
(un filósofo neokantiano) y su interpretación
popperiana, ante la que reacciona Karl Otto Apel y su semiótica
trascendental (21).
La
célebre salida del pantano de Münchhausen también
es tema inspirador de una obra del psicólogo Paul Watzlawick
(22).
V.
El cuerpo es un entramado limitado de funciones y límites.
El signo más evidente de la limitación corporal
es la mezcla de posibilidades e imposibilidades de cada sentido
físico. El ojo humano ve (y plasma así su posibilidad
propia), pero ve sólo a una acotada distancia (así
irrumpe su imposibilidad); el oído oye, pero sólo
una gema restringida y próxima de sonidos; las piernas
corren, pero aun su máxima velocidad es lentitud respecto
al guepardo, el más veloz de los animales terrestres;
la cavidad bucal, asiento natural del gusto, con una cavidad
toráxica debidamente henchida, puede soplar, pero con
una intensidad irrisoria en comparación a la más
discreta brisa.
La
limitación corriente de los sentidos es superada dentro
de las historias del Barón viajero. En su quinta aventura
marina, Münchhausen relata su encuentro con sus proverbiales
sirvientes. Un corredor irrumpe con dos pesos de plomo en cada
pierna para evitar salir disparado a una velocidad incontenible
cual un Azael, el personaje bíblico, de "pies ligeros
como un corzo salvaje" (Samuel, II, 2, 19). Y en una pradera
encuentra a alguien que apoya una oreja sobre el suelo, como
si pretendiera escuchar algo ."¿Qué escuchas, amigo?",
pregunta el Barón. "Oigo, para matar el tiempo, a la hierba
escuchando cómo crece" (23).
El
Barón halla un cazador. Que, con un rifle Kuchenreuter,
y en un prodigio de agudeza visual y puntería, le acierta
a un gorrión posado en la remota punta de la catedral
de Estrasburgo. Luego, se encuentra con una suerte de Sir John
Falstaff shakespereano, capaz de arrastrar él solo un
bosque de una milla cuadrada y de soplar con la fuerza suficiente
como para mover las astas de un molino. Münchhausen se queda
estupefacto frente a esa capacidad que "no parecía
natural".
Cada
uno de los personajes extraordinarios que encuentra en ordenada
sucesión representan la exaltación de un sentido
antes limitado en sus condiciones naturales. El cuerpo limitado
es refundado mediante una potenciación fantástica
de los sentidos. La extraordinaria capacidad de los sirvientes
del Barón se complementan y construyen un cuerpo liberado
de las limitaciones corrientes. Un nuevo cuerpo próximo
al aguzado poder sensorial de los animales. El corredor es aun
más veloz que un felino; el soplador es aun más
vigoroso que un oso; el que escucha oye con más precisión
que un perro; y el cazador posee mirada de águila. Así,
la fantasía no es sólo la salida de la ley natural,
sino también la repotenciación de los atributos
naturales del cuerpo humano que lo aproxima a los poderes sensitivos
o aptitudes más desarrolladas del mundo animal. Un proceso
cuya continuación subrepticia puede ser hallada, asimismo,
en la procedencia natural o animal de los poderes de numerosos
héroes de la cultura popular del comic (24).
Los
servidores del Barón coordinan sus excepcionales virtudes
en el episodio de la apuesta y la botella de tokai. El
Barón se encuentra con el Gran Sultán de los turcos,
quien le convida con un vaso de tokai. El Barón
observa que la infusión alcohólica en cuestión
es buen vino pero no puede competir con el que bebió,
en Viena, con Carlos VI, padre de la emperatriz María
Teresa. Münchhausen propone entonces una apuesta. En una hora
hará traer con uno de sus sirvientes una botella del
exquisito vino de las bodegas imperiales. Si no ocurre así,
el sultán puede disponer de su cabeza. El corredor sale
a toda carrera. Pero, en su regreso, se duerme bajo un árbol.
Interviene entonces el escucha. Éste, con su oreja pegada
al suelo, determina rápidamente que el corredor no se
mueve y seguramente duerme en algún lugar. El tirador,
con su ojo poderoso, ve efectivamente al corredor dormido debajo
de un árbol cerca de Belgrado. Con un certero disparo
logra despertarlo, para que el hombre de los pies ligeros cumpla
su encargo.
La
reinvención fantástica del cuerpo y sus sentidos
convive con momentos de levedad y dominio del aire. Otra de
las célebres imágenes de Las aventuras...
es el Barón volando sobre una bala de cañón. En
el sitio de una ciudad, cuyo nombre no se recuerda, es muy difícil
obtener información sobre lo que ocurre dentro de la
plaza enemiga. El Barón decide poner remedio a esta deficiencia.
Salta entonces sobre una de las balas que se disparan contra
la fortificación sitiada. Vuela por los aires. En medio
de su vuelo, advierte que, al caer dentro del territorio enemigo,
podría ser hecho prisionero. Decide entonces regresar.
Y, para esto, aprovecha "la afortuna coincidencia de que
una bala de cañón de la fortaleza pasaba volando a unos
pasos de mí hacia nuestro campamento, salté a
ella desde la mía y luego de nuevo a nuestras filas,
sin haber logrado lo que pretendía, pero sano y salvo"
(25).
El
vuelo en la bala de cañón, la ruptura de la fuerza gravitatoria
en los viajes a la Luna del Barón, o su ascenso por el
ya referido tirón ascendente de coleta, son diversos
modos de un dominio del aire. En todos los casos, subyace la
levedad corporal. Y un sueño ya soñado por la
mente arcaica: la fantástica imitación de los
pájaros.
VI.
El
espacio es amplitud. Pero también la angustia de
la distancia. El hombre perturbado por la lejanía inabarcable.
El vínculo con el espacio es así anonadador. Es
displacer. Velado sentimiento de finitud sufriente. Quizá,
por ello, desde el mundo arcaico, el hombre alienta un inconciente
deseo de supresión de la distancia espacial. El pasaje
de la lejanía inabarcable a una cercanía posible.
En Las aventuras... la reunificación se inicia
mediante un portal, una zona de tránsito, situado en
el Monte Etna, lugar que ya en la mitología antigua es
escenario de importantes hechos (26). Lo mismo que Plinio el
Viejo, que se acercó al Vesubio para estudiarlo íntimamente,
el Barón decide explorar el gran volcán siciliano.
Salta dentro. Cae entonces en "una estufa terriblemente
caliente", y, al llegar al fondo, escucha vivas imprecaciones.
Ha llegado hasta el mundo subterráneo donde viven Vulcano
y los cíclopes. Desde hace varias semanas los seres mitológicos
se hallan enfrascados en una pelea de "orden y jerarquía".
Vulcano vive acompañado de Venus, su célebre y bella
esposa. El galanteo del Barón causa los celos del dios
herrero. Y el fastidio de la propia diosa. Quien devuelve al
abismo al visitante. Y luego de una larga caída, el Barón
refiere que "fui despertado de mi desvanecimiento al caer
de improviso en una enorme extensión de agua iluminada
por los rayos del sol" (27). Poco después, advierte
la llegada de un barco holandés. Ya a bordo, se le informa
que se halla en los mares del Sur, y "este descubrimiento
desveló de pronto todo el enigma. Estaba tan claro que
había caído desde el Monte Etna, a través
del centro de la Tierra, en los mares del Sur: un camino que,
en cualquier caso, es más corto que alrededor del mundo.
Hasta entonces nadie lo había intentado más que
yo" (28).
En
un solo acto se unen los extremos de la Tierra. La lejanía
espacial es reducida. Dominada. Lo mismo que en los dos viajes
del Barón a la Luna. El primero de ellos ya lo conocemos.
La llegada a la plateada gema lunar por un camino vegetal. En
el segundo viaje la distancia es suprimida mediante la navegación
a través de las nubes. Un vehemente huracán levanta
por los aires el barco de Münchhausen a por lo menos "mil
millas"·. El barco avanza a gran velocidad. La distancia
espacial es suprimida ahora por la ligera nubosidad convertida
en vehículo de comunicación entre la inmediatez
terrestre y la distancia lunar.
El
ya referido episodio de la carrera del servidor del Barón
para traerle una botella de vino desde Viena hasta el sultán,
es otro posible ejemplo de dominio fantástico del espacio.
Y
en Las aventuras...el salto entre los dos extremos del
mundo no tienen como correlato un salto temporal. No hay
regreso al pasado o progresiones al futuro. La alteración
espacial es quizá consecuencia del fuerte impacto en
el imaginario de la época de los viajes exploratorios
de diversas latitudes aún desconocidas. Mientras
en el siglo XIX se expande y consolida un conocimiento empírico
de la geografía, la respuesta en Las aventuras...
a este expansivo saber geográfico es lo lúdico-fantástico.
Las posibilidades realistas de la navegación son superadas
por el viaje imaginativo que instituye una nueva relación
con el espacio físico "real". En varias ocasiones,
los viajes "reales" son transformados por su versión
fantástica protagonizada por el Barón (29).
VII.
Terry
Gilliam deslumbra primero con Brazil, inspirada libremente
en la orwelliana 1984. Sam Lowry (Jonathan Pryce) sufre
el agobio de un mundo carcelario, de rígidas líneas rectas
y arquitectura monocorde, de edificios ahuecados, atestados
de complejas conexiones. El mismo Jonathan Pryce encarnará
luego al "Ordinariamente Correcto Horatio Jackson",
un pálido burócrata, de gafas oscuras, archienemigo
del Barón en la
adaptación cinematográfica de sus viajes ensayada
por Gilliam. Gilliam y su insistencia en lo fantástico, como
en su reciente Los hermanos Grimm (The
brothers Grimm, 2005);
o en el clásico Doce monos (Twelve
Monkeys, 1995); El rey pescador ( The Fisher King, 1991);
o en ese film
dentro de un film que es el comienzo The
Crimson Permanent Assurance, cortometraje incluido en
El sentido de la vida (The Meaning of Life,1983)de
los Monty Python;
o en su fallido El hombre que mató
a Don Quijote (The man who killed Don Quixote)
(30).
La
película fue un fracaso comercial, pero se convirtió
en un film de culto. Su condición indefinible contribuyó
a su escasa aceptación. Su relato de lo fantástico
posee una elaboración y núcleos reflexivos que
parecen destinados a los adultos más que a un despreocupado
público infantil.
En
Las aventuras del Baron Münchhausen (1988), el Barón
(John Neville) irrumpe en un teatro donde se representan sus
propias aventuras. Münchhausen se enfurece ante lo que estima
una pantomima burlesca. Una sátira intolerable. La ciudad
es sitiada entonces por los turcos. El Barón anuncia
que él es la involuntaria causa de la guerra. Para explicar
a su auditorio este hecho, narra sus aventuras. Gradualmente,
hechiza a los espectadores. Se suceden entonces sus distintas
aventuras emblemáticas: la apuesta con el sultán,
el viaje a la Luna, el descenso al mundo subterráneo
de Vulcano, el viaje a través del centro del mundo y
la aparición en los mares del Sur. Siempre es acompañado
por una niña que, a su manera, lo guía y estimula para
no abandonar su camino de fantasía. En un momento de
abatimiento, el Barón se lamenta "de que el mundo
está cansado de mí, y yo estoy cansado del mundo. Todo es lógica
y razón. Ciencia. Progreso. Leyes de hidráulicas, leyes de dinámica
social. Leyes de esto y lo otro... Ya no hay lugar para los
cíclopes de tres patas, árboles de pepino, océanos de vino...".
En "la edad de la razón" donde se sitúa
el film, el Barón es el sueño romántico,
la vida como fantasía poética, y el amor por lo
extraño y peligroso. En el tiempo del desencantamiento
moderno, el Barón envejece, se marchita. Sólo
rejuvenece cuando recupera la aventura, cuando regresa a la
realidad como devenir de la imaginación.
La
contraposición racionalismo-romanticismo no es una posición
explícita dentro de la versión literaria de
Las aventuras..., aunque sí late implícita.
Lo que sí es planteado con frontalidad en la obra es
la diferenciación entre el mérito real y la mera
detentación de títulos por la realeza (31). Y
también se elabora una crítica indirecta a la
tiranía en el encuentro con el cacique de una isla descubierta
en el viaje a Ceilán (32).
Un
segundo énfasis en el film es el dualismo, de raíz
cartesiana. En su segundo viaje a la Luna, el Barón se
encuentra con el rey (Robin Williams) y la reina de la Luna.
Como en la obra se sugiere, los selenitas pueden vivir con su
cabeza fuera de su cuerpo. Este especial rasgo les facilita
diversas tareas. Pero en la versión fílmica, el
rey vive su dualismo corpóreo como un conflicto entre
lo intelectual y la dimensión instintiva del placer.
En
el viaje al reino de Vulcano, en la edición de Bürger,
el Barón llega en el momento de una contienda entre el
dios de la forja y los cíclopes. Este conflicto se convierte
ahora en una lucha entre el explotador capitalista (Vulcano),
y el proletariado explotado (los cíclopes). Se introduje
así un salto temporal, un deslizamiento hacia el futuro, una
mixtura de ejes temporales, que antes observamos, no se produce
en la matriz literaria de Las aventuras.... Así,
la fiebre armamentista se hace presente por un prototipo de
misil nuclear que el Barón y la niña contemplan asombrados.
La bella Venus (protagonizada por una joven y bellísima Uma
Thurman) deslumbra a Münchhausen. En la sala de Vulcano (Oliver
Reed), la diosa y el aristocrático visitante bailan mientras
flotan en el aire. Otro ejemplo de levedad que prolonga la violación
de la pesadez gravitatoria del vuelo sobre la bala de cañón,
o del viaje del barco que flota sobre las nubes (que sí
son recreados en el film).
Como ya se dijo, el gran enemigo del Barón es Horatio
Jackson. El representante de la anémica racionalidad
burocrática, que demanda el cumplimiento de leyes rígidas,
y condena la singularidad excepcional. Su mundo de la organización
miope repudia el valor individual. Repudio que surge cuando
recibe a un héroe en la lucha contra el turco. Un capitán
(Sting) por su propia iniciativa y coraje, conquistó
seis cañones enemigos y rescató diez prisioneros de los turcos.
La solemne y respetuosa presentación inicial del capitán
sugiere un cercano aplauso o felicitación. Lejos de eso,
el funcionario ordena su inmediata ejecución. Para justificar
su insólita orden arguye que "este tipo de actitudes
es desmoralizadora para los soldados y ciudadanos normales que
intentan llevar vidas normales, simples y ordinarias".
Y el Barón sorprende a Jackson durante una negociación
de paz casi concluida con el sultán (Peter Jeffrey).
El funcionario lo acusa de vivir fuera de la realidad. Y cuando
el Barón ingresa triunfal en la ciudad luego de la derrota
del turco con la ayuda de sus extraordinarios sirvientes, Jackson
lo mata con un preciso disparo de rifle.
Pero
la muerte del Barón es parte de su propia narración
en el escenario teatral. En este punto, Gilliam introduce un
paralelismo entre lo narrado y lo real fuera de la narración.
Al concluir su relato, en el teatro, el funcionario se presenta
con un grupo de soldados para arrestar al Barón. Horatio
Jackson insiste en la falsedad de todo lo narrado por Münchhausen.
Y Münchhausen reclama abandonar el teatro y la apertura de las
puertas de la ciudad para comprobar si, afuera, se encuentran
efectivamente los restos del vencido ejército turco al
pie de las murallas. El funcionario le advierte al Barón
que será acribillado por las balas de sus soldados si
no se somete. Pero el Barón no se acobarda ante la amenaza.
Avanza. Y al salir fuera la narración fantástica
y lo real se verifican recíprocamente. El Barón,
los actores y el pueblo, asombrados y complacidos, contemplan
las dispersas y destruidas tiendas de campañas turcas.
Realidad
y fantasía se confunden. Pero esta unidad sólo
se percibe al salir afuera. El vivir dentro de las murallas
de la ciudad supone el encierro de la razón en sí
misma. Es el primado de la única degrada y degradante
racionalidad dominadora y burocrática; y es también
la existencia dentro de una realidad unidimensional. Monológica.
Que no acepta alternativas. La salida del Barón fuera
de la ciudad es victoriosa porque comprueba la identidad entre
fantasía y realidad. Entre la representación teatral,
el escenario, el lugar de enunciación de la ficción,
y el lugar de la recepción. Lo real como tal es la síntesis
o sinergia del mundo aceptado y sus posibles transformaciones
imaginativas.
La salida afuera es entonces apertura a la pluralidad de los
mundos que coexisten con el mundo terrestre y conocido. Lo terrestre
conocido, y la ciudad encerrada en sí misma, coexisten
así con la vida en Luna, con el reino subterráneo
y mitológico de Vulcano, la flora y fauna y las construcciones
maravillosas del fondo del mar, y la vida otra de las islas
exóticas, como la isla del queso.
Son los "mundos secundarios" que conviven con el mundo
primario de nuestra experiencia. Revelar esos mundos es tarea
de la escritura fantástica tal como lo manifiesta Tolkien
en su ensayo Sobre el cuento de hadas (33).
La salida fuera de las murallas en el Münchhausen de Gilliam
es una inspirada expresión del momento donde lo ordinariamente
correcto se abre. Hacia la realidad de los muchos caminos y
mundos. Que la fantasía des-cubre.
VII.
La
fantasía contiene su propia dimensión de verdad.
Lo verdadero no es sólo la cosa comprobable en su existencia
sino aquello que, desde la lógica interna del relato
fantástico, interrumpe la incredulidad, y transmite nuevas
posibilidades de ser diferentes a las ya realizadas en el mundo
de la experiencia natural o social.
Münchhausen
insiste en la verdad de sus relatos. Su posibilidad de verdad
puede ser pensada desde la comprensión de lo poético
a través de la tópica aristotélica. En
El arte poética, el filósofo macedonio
asegura que el oficio del poeta no es contar "las cosas
como sucedieron, sino como deberían o pudieran haber
sucedido, probable o necesariamente"( 34).
El poeta no se atiene a una trama verificable de hechos ocurridos.
Aprecia un hecho desde la variedad de sus posibilidades. Valora
al hecho no desde lo que ha sido y desde lo que muestra en su
visibilidad más inmediata, sino desde lo que puede ser.
Como fantasía poética, las aventuras del Barón
despliegan las diversas posibilidades de un hecho sin agotarlo
en su realidad visible o comprobable.
La
fantasía vivida como verdad indubitable se muestra con
claridad en el final de la primera aventura marina. En Ceilán,
y mediante sus habituales ardides, el Barón mata a un
gran cocodrilo. La piel del animal, luego de ser disecada, es
enviada al museo de Amsterdam, donde un guía, al relatar
la historia de la especial pieza, altera la realidad porque
"añade algunos detalles que en parte atentan gravemente
contra la verdad, y la verosimilitud" (35); y por las referencias
mentirosas agregadas por "la desvergüenza de ese bergante",
algunas personas se inclinan "en este escéptica
época nuestra a dudar también de la realidad de
mis auténticas hazañas, lo que ofende e insulta a un
caballero en alto grado" (36). El Münchhausen literario
insiste en la veracidad de sus historias (una preocupación
seguramente no compartida por el Münchhausen histórico).
La mentira y la fabulación adrede no son propias de un
individuo honorable. Y la incapacidad para aceptar el núcleo
fantástico de lo real surge de la tergiversación
de algunos viajeros que "afirman a veces más cosas
de las que, en rigor, son verdaderas" (36). Esto alienta
la prevención
escéptica. Pero el Barón nunca duda de la condición
de vera narratio de sus aventuras. En el comienzo de
sus relatos marinos, advierte "que son casi más
asombrosas aunque no menos auténticas" (38). Por
eso, también insiste en que "no hay deber más
alto para un viajero que el de atenerse estrictamente a la verdad"
(39). En la versión de Gilliam el enojo del Barón
al irrumpir en el teatro durante la representación jocosa
de sus aventuras se debe a que su vida es reducida a una representación
ridícula. Una ridiculización de
la voluntad de verdad de sus narraciones.
Aceptar que la narración fantástica es sólo
"fantasía", es subestimar o no comprender el
poder imaginativo que des-cubre nuevas posibilidades y otros
horizontes de mundo. Y también es desconocer que, por
el relato, el narrador se crea a sí mismo y se da otra
experiencia de realidad. Como Edward Bloom en El gran pez
(The big fish, 2003) , de Tim Burton (40), el Barón
por la libre narración fantástica reinventa lo
posible. Por lo que en su mundo, que contiene muchos mundos
posibles, nada impide que se pueda volar sobre una bala de cañón.
O salir impulsado hacia arriba luego de un tirón de cabellos.
(*)
(*)
Fuente: Esteban
Ierardo, "La coleta y el cañón. Las formas de la imaginación
en Las aventuras del Barón de Münchhausen ", editado aquí
de manera original.
Citas:
(1)
Los viajes imaginarios tienen una larga historia. Su comienzo
está en los tiempos antiguos. El mito como tal contiene
una fuerte impronta de narración imaginativa. Pero un
caso puntual de viaje fantástico en la antigüedad es
El relato del naufrago o La isla de la serpiente, papiro
de la XII Dinastía egipcia; aquí, un egipcio narra
sus extraordinarias peripecias: después de zarpar de
un puerto del Mar Rojo hacia la región del Sinaí,
su nave naufragó. Fue a dar así a una isla maravillosa,
cuya dueña y señora, una serpiente, lo recibió
con grandes muestras de amistad y lo devolvió a su país
colmado de regalos. A su regreso a Egipto, el rey lo acogió
cordialmente, elevándolo a la categoría de Compañero.
También son ejemplos de viajes imaginarios antiguos el
poema épico babilonio-sumerio del Gilgamesh, o
el Mahabarata en la antigua India. Y, por supuesto, La
odisea y Las mil y una noches o Simbad el marino.
En el siglo II, surgen los fundamentales Relatos Verídicos
de Luciano de Samosata, gran antecedente de todos los viajes
imaginario posteriores. Luciano de Samosata nació aproximadamente
en 125 d.C. en Samosata, ciudad de una provincia Siria. Por
su educación, recibió influencias de Polemón
y de su escuela escéptica. Adoptó finalmente la
doctrina sofista. Luego de numerosos viajes, se radicó
en Atenas donde escribió buena parte de sus obras. Murió
en aproximadamente en 192 d.C. Lo fantástico en Luciano
alienta un propósito sarcástico. Su intención
es burlarse de muchos escritores que presentaban como reales
sitios totalmente fantásticos. Y antes del despliegue
de sus fantásticos viajes, Luciano aclara que éstos
sólo proceden de una libre invención. Son mentiras.
Son una creación para la burla y el entretenimiento.
Luciano imagina el primer viaje a la Luna. La paradoja es que,
a pesar de insistir en las falsedades de sus relatos "verídicos",
los viajes de Luciano son un frondoso e inspirado cultivo de
la narración fantástica. Catorce siglos después,
Cyrano de Bergerac acometerá otro histórico viaje
imaginario, un nuevo momento anticipado de irrupción
humana en la Luna. Cyrano de Bergerac, de notable coraje guerrero
y de grandes habilidades como espadachín. Como si fuera
un continuador del Renacimiento, Cyrano era una personalidad
ecléctica: dramaturgo, novelista, autor satírico,
epistológrafo. Se hizo célebre fundamentalmente
por la obra de teatro que Edmund Rostand le dedicaría
en el siglo XIX. La fama así conseguida catalizó
la edición y difusión de su obra literaria. Historia
cómica de los Estados e imperios de la Luna (Histoire
comique des Estats et empires de la Lune, 1657) , y la Historia
cómica de los Estados e imperios del Sol (Histoire comiqué
des Estats et impires du Soleil, 1662), fueron editadas
luego de la muerte de Cyrano. Los viajes son narrados en primera
persona y, lo mismo que en Luciano, y luego en Swift, el viaje
imaginario en Cyrano posee una alta función crítico-satírica
de los prejuicios o falencias de su tiempo. Así, realiza
una crítica despiadada de la sociedad francesa. François-Marie
Arouet, Voltaire (1694-1778). Estudió con los jesuitas
en el colegio de Louis-le-Grand, y en 1711 inició estudios
de Derecho que nunca concluyó. Personaje fundamental
de la Ilustración, y gran amigo del monarca ilustrado
Federico II de Prusia, a quien envío el relato El
viaje del Barón Gangán, texto perdido del
que surgió el cuento corto Micromegas. Micromegas
habita un planeta que gira alrededor de la estrella Sirio. Es
un gigante de 8 leguas de altura (32 kilómetros). Su
gigantismo es consecuencia de que su planeta es mil veces más
grande que la Tierra. Micromegas es expulsado por Muftí,
un personaje que representa la ignorancia, y que no acepta las
investigaciones de Micromegas sobre las características
reales de la pulga siriana. El relato se desliza entonces hacia
una crítica del oscurantismo que obstaculiza el desarrollo
de la ciencia y la razón. Micromegas recorre la galaxia
a través del impulso que le confiere la gravitación
de planetas y estrellas. La gravitación es así realzada
como fundamental ley universal, tal como lo suscribe la investigación
newtoniana de la naturaleza. Y otro gran viaje imaginativo,
precedente cercano de Las aventuras del Barón
Münchhausen es,
ineludiblemente, lo constituyen Los viajes de Gulliver
(1726), de Jonathan Switf. Swift estudió en la Universidad
de Dublín (1681-1688). Se doctoró en teología
en 1692 y fue pastor de la parroquia de Kilroot, en Irlanda.
Los viajes de Gulliver pueden ser leídos como sátira
de su tiempo, atravesada por reflexiones, de un tinte escéptico
y pesimista, sobre la naturaleza humana. El viaje imaginado
por Swift se abre en varios viajes particulares: el viaje a
Liliput, a Brobdingang, Laputa, Balnibarbi, Glubbdubdrib, Luggnagg,
Japón; y el viaje al país de los houyhnhnms. Los
dos primeros viajes, y
el último, son los más célebres. En los
primeros viajes existe una contraposición en el tamaño
o proporciones físicas: Liliput es el país de
los seres pequeños, y, Brobdingang, el de seres gigantescos
en relación con los diminutos liliputienses, y con el
propio Gulliver. En estos viajes iniciales se cristaliza la
crítica al gobierno monárquico y las mezquindades
cortesanas. El viaje a Laputa encuentre una intensa crítica
lateral del poder tiránico y manipulador. Laputa es una
isla volante, donde una minoría ejerce su domino sobre
varios reinos terrestres mediante el miedo y la explotación.
En los diversos viajes imaginarios, la imaginación cumple una
función no sólo de placentera evasión,
sino, y más esencialmente, de impugnación oblicua
de la propia cultura del narrador, y de apertura o promoción
de una nueva experiencia de realidad.
(2)
En 1943, para celebrar el 25 aniversario de los Estudios UFA,
el régimen Nazi le encargó al director Josef von Baky una
versión de las aventuras de Münchhausen. La película
costó 6.5 millones de Reichsmarks, y fue filmada en Agfacolor
como respuesta a The Thief of Bagdad yThe Wizard of
Oz, films que despertaban las envidias del Ministro de Propaganda
Joseph Goebbels. La película
de von Baky ha sido recientemente restaurada y editada en DVD.
También es de destacar las primeras apariciones fílmicas
del Barón a través de Emile Cohl (1908) y Mélies
(1911). Y la obra del especial creador checo Karl Zeman, Baron
Prasil (1961).
(3)
Ver Tzvetan Todorov, Introducción a la literatura
fantástica, Ediciones Buenos Aires, Barcelona, 1982.
(4)
Citado en Rosemary Jackson, Literatura y subversión,
Buenos Aires, Catálogo Editorial, p.25.
(5)Rosemay
Jackson, Literatura y subversión, Buenos Aires,
Catálogo Editorial, p.45.
(6)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen,
Madrid, Alianza, 2003, p.33 (trad. Miguel Sáenz y grabados
de Gustavo Doré).
(7)
En este caso, como en muchos otros, el Barón de Münchhausen
parte de hechos de su época, que son parte de la realidad
aceptada, para después transformarlos dentro de la narración
fantástica. Burkhard Christoph von Münnich (1683-1767)
fue un noble alemán que combatió para los rusos
en su lucha contra los turcos, lo cuales buscaban expandir el
Imperio Otomano. Von Münnich tuvo un especial papel en la reconquista
de Azov.
(8)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen
, op.cit., p.55.
(9)
Ibid. p.142.
(10)
Sobre la magia contaminante ver Sir James Frazer, La rama
dorada, México, Fondo de Cultura Económica,
pp.63-71.
(11)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen
, op.cit., p.40.
(12)
Ibid., p.49-50.
(13)
Ibid., p.169.
(14)
Como se destacó en nota 1, la transformación imaginativa
del tamaño de los seres naturales se plasma en Los
viajes de Gulliver a través de la contraposición
entre los diminutos liliputienses y los seres gigantes de Brobdingang.
(15)
Dentro de la gran ballena había una "marea alta"
cuando el cetáceo abría su boca y engullía
ingente agua, o una "marea baja" cuando reposaba en
el fondo. Durante uno de estos momentos, el Barón refiere
que junto con el capitán y algunos oficiales de su barco
atrapado, se lanzaron a una expedición. Y: "Naturalmente,
todos nos habíamos provisto de antorchas, y encontramos
a unos diez mil hombres, de todas las naciones. Precisamente
querían celebrar una asamblea, para tratar de cómo
recuperar la libertad. Algunos de ellos llevaban ya varios años
en el estómago del animal", en
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen
, op.cit., p.172.
(16)
Durante la participación
del Barón en la defensa de Gibraltar, para lanzar una
granada al enemigo acude a una especial ayuda: "Por fortuna,
recordé que tenía en el bolsillo la honda que
con tanto provecho utilizara otrora David contra el gigante
Goliat. Puse en ella mi granada y la lancé en seguida
en medio del círculo", en
Las aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit.,
p. 126. La tenencia de la honda bíblica instaura una continuidad
entre lo fantástico antiguo y el siglo XVIII del Barón. Entonces,
éste explica: "Todos, señores- lo puedo ver
en vuestros ojos deseáis oír cómo llegó
a mis manos un tesoro tan importante como la honda mencionada.
¡Está bien! La cosa se explica así. Debéis
saber que desciendo de la mujer de Urías, con la que,
como se sabe, David vivía en relación muy estrecha.",
Las aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit.,
p. 127.
(17)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit., p, 134.
(18)
En la antigüedad grecorromana surgieron las grylles,
las figuras de la glíptica. Plinio el Viejo aseguraba
que Anfitos de Egipto denominó gryllos (lechón)
a una imagen que realizó para satirizar a un hombre.
Así se llamaron después las figuras glípticas
que consisten en un repertorio de anomalías orgánicas:
cabeza de las que surgen piernas; brazos o pies empotrados en
la cintura de un cuerpo rematado por una cabeza de animal. La
Edad Media atribuyó poderes mágicos a estas piedras
con fantásticas combinaciones de cuerpos humanos y animales.
Hubo una gran avidez por coleccionarlas.
(19)
En el Juicio final del Bosco, los cuerpos son representados
en un estado de variadas y caóticas mutaciones. Así,
algunos cuerpos son mordidos por serpientes; otros se abrasan
en hornos. Un demonio femenino con patas de ave cocina a un
desdichado a fuego lento junto a dos huevos blancos. Una mano
emerge de un pequeño e indefinible cuerpo verde y atraviesa
con el extremo fino y puntiagudo de una espada de hoja blanca
a un desgraciado; otra criatura espeluznante, arrodillada, blande
una daga con la que perfora los oídos de un torturado
que yace recostado con sus brazos abiertos y sus rodillas genuflexas.
(20)
Sade manifiesta: "He descubierto
que cuando se trata de alguien como yo, nacido para el libertinaje,
es inútil pensar en restricciones o límites ...soy
un criatura anfibia: amo a todos y todas las cosas, cualesquiera
que sean, me divierten. Me gustaria combinar todas las especies",
citado en Rosemary Jackson, Literatura
y subversión, op.cit.,
p 73. El deseo de "combinar todas las especies" revela
una voluntad de negación de los límites naturales
de los cuerpos. Este proceso de transformación de lo
orgánico se acerca a la imaginería en El Maldoror
de Lautréamont. Así, "Maldoror celebra la
intercambiabilidad de su cuerpo con la vida animal y con la
materia inorgánica. Vivió 'medio siglo en la forma
de tiburón', ha sido cisne y cerdo, un hombre, una piedra,
o un árbol"...El hombre, el pájaro, la bestia
y las formas anfibias se funden en un aserto de inestabilidad,
de 'esta ambigua pluralidad en mí mismo'. Nada es unitario
o estable: el sujeto es múltiple, metamórfico",
en Rosemary
Jackson, Literatura y subversión, op.cit.,
p 77. Y en el propio texto
Los cantos de Maldoror se señala: "Vi a un ser
humano nadando en el mar, con las patas grandes y palmeadas
de un pato en lugar de brazos y piernas, y una aleta dorsal
proporcionalmente larga y aerodinámica como la de un
delfín, seguido por un enorme cardumen de peces...sépase
que el hombre, por su naturaleza múltiple y completa,
no está inadvertido de los medios que posee para extender
sus fronteras", (ibid).
A su vez, el proceso
fantástico de trasformación orgánica puede
ser advertido en antecedentes más antiguos en La metamorfosis
de Ovidio, El asno de oro de Apuleyo, o en la célebre
leyenda celta de Tuan Mac Carell: "Una vez estaba de pie
en la entrada de mi cueva -aún lo recuerdo- y supe que
mi cuerpo había cambiado de forma. Era un jabalí
y sobre ello canté esta canción: ‘Hoy soy un jabalí..Hace
tiempo que me sentaba en la asamblea que juzgó a Partholan.
Fue cantado y todo ensalzaba la melodía. ¡Cuán
agradable fue la tensión de mi brillante juicio! ¡Qué
agradable para las mujeres jóvenes y atractivas! Mi carro
rebosaba majestad y belleza. Mi voz era grave y dulce. Mi paso
era rápido y firme en la batalla. Mi faz estaba llena
de encanto. Y ¡hoy! Me he transformado en un jabalí
negro’. “Esto es lo que dije en el convencimiento de que era
un jabalí. Luego me volví joven de nuevo y me
alegré mucho. Yo era el rey de una manada de jabalís
de Irlanda; y fiel a cualquier costumbre, volví a ir
a todas mis residencias y regresé a las tierras de Ulster,
pues era allí donde tenía lugar mis transformaciones
cuando me venía la vejez y el abatimiento, y esperé
la renovación de mi cuerpo’, en Los celtas. Mitos
y leyendas, compilación de T. W. Rolleston, Studio
editores.
(21)
En la posición popperiana,
vinculada con su famoso método hipotético-deductivo,
no hay ningún fundamento último en el orden de
las ciencias. Y lo que ahora actúa como fundamento demostrable
de una teoría puede ser luego refutable. Pero Apel observa
que el falibilismo de Popper siempre presupone un punto de partida
con pretensiones de verdad no falible. El decisionismo, relacionado
con el incidente de la coleta de Münchhausen, no advierte un
apriori que siempre permite toda decisión por un
fundamento potencialmente refutable. Ese apriori, en
la filosofía apeliana, en su La transformación
de la filosofía, es un apriori lingüístico,
semiótico trascendental.
(22)
Paul Watzlawick (1921), psicologo de el
Mental Reserach Institute de Palo Alto, California, junto con
Jackson y Beavin, en 1969, sentó las bases del construccionismo
sistémico, vinculada con el estudio de la comunicación
y la percepción de la realidad. Es autor de ¿Es
real la realidad? Confusión, desinformación, comunicación,
Herder, Barcelona, 1979; o La realidad inventada. ¿Cómo
sabemos lo que queremos saber? (comp.), Gedisa, Buenos Aires,
1988, y La coleta del Barón
Münchhausen. Psicoterapia
y realidad, Herder, 1992. Aquí, Watzlawick busca
pensar los "estilos de vida" que niegan caminos alternativos,
y que sólo repiten lo conocido. La inventiva ocurrente,
como la del episodio de la coleta del Barón, puede entreabrir
nuevas realidades.
(23)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit.,, p.90-91.
(24)
En el mundo de comic pueden encontrarse diversos ejemplos
de héroes cuya singularidad se relaciona con la identificación
con los sentidos o cualidades animales. Es el caso de Batman,
y su relación con los murciélagos, Spiderman y
su vínculo con los arácnidos; el Zorro de la originaria
historieta de Johnston McCulley; o Superman y su vuelo que lo
acerca al mundo de las aves.
(25)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit.,, p.52.
(26)
El monstruo Tifón se enfrentó con Zeus en la titanomaquía,
la batalla de los dioses, descripta por Hesíodo en su
Teogonía. En el final de su combate, "...desanimado
definitivamente, Tifón huyó, y mientras atravesaba
el mar de Sicilia, Zeus lanzó contra él el monte
Etna y lo aplastó. Las llamas que salen del Etna son
o bien las que vomita el monstruo, o bien el resto de los rayos
con que Zeus lo aniquiló", Pierre Grimal, Diccionario
de Mitología griega y romana, Buenos Aires, Paidós,
1993, p.516.
(27) G.A. Bürger, Las
aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit..,
p.163.
(28)
Ibid, p.164.
(29)
Algunos viajes reales
son transfigurados en las aventuras del Barón, como los
del navegante inglés Constantin John Phipps (1744-1792),
que escribió un Journal of a Voyage towards the North
Pole (Londres, 1774); o los viajes de Patrick Brydone (1741-1818),
viajero y físico inglés autor de A tour through
Sicily and Malta (Londres, 1773); también se alude
a los viajes de James Cook. En el relato de las aventuras a
su vez irrumpen hechos reales de la época como los viajes
en globo de François Blanchard (quien en 1787, junto
con el norteamericano Davis Jeffries, fue el primero en cruzar
el canal de la Mancha), o la defensa del asedio francoespañol
de 1779-1783 de Gibraltar por George August Elliot, Lord Heathfield
(17-1790). En esta defensa interviene el Barón con sus
habituales prodigios.
(30)
Terry Vance Gilliam nació en 1940 en Medicine Lake, Minesotta,
en los Estados Unidos y estudió Ciencias Políticas el Colegio
Occidental de California. Fue miembro del grupo humorístico
Monty Python. Como actor, sus papeles siempre fueron secundarios.
El más recordado es Patsy, el escudero del rey Arturo
en Los caballeros de la mesa cuadrada, film que realizó
con Terry Jones. Como director, y como Tim Burton, Gilliam deconstruye
la realidad conocida en término de narración fantástica.
La integración entre lo real y lo fantástico,
o los viajes temporales (como Los héroes del tiempo y
Doce monos) son el eje de su universo artístico.
Entre su filmografía destacan Bandidos del tiempo
(Time Bandits, 1981); The Crimson Permanent Assurance, cortometraje
incluido en El sentido de la vida (The Meaning of Life,1983);
Brasil (Brazil, 1985); El rey pescador ( The Fisher
King, 1991); Doce monos (Twelve Monkeys, 1995); Pánico
y locura en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998);
y más recientemente Los hermanos Grimm (The brothers
Grimm, 2005); y Tideland (2005). El fracaso de Gilliam,
luego de grandes esfuerzos, por rodar El hombre que mató
a Don Quijote (The man who killed Don Quixote), basado en
la clásica obra de Cervantes, es en sí misma una
historia quijotesca narrada en el documental Perdido en la
Mancha (Lost in la Mancha).
(31)
"La modestia prohíbe a los subalternos arrogarse
las grandes hazañas y victorias, cuya fama se atribuye
por lo común a los jefes, sin tener en cuenta la vulgaridad
de sus cualidades, y hasta, muy equivocadamente, a reyes y reinas
que nunca han oído otra pólvora que la de las
salvas, no han visto otros campos que los de sus quintas de
recreo ni otros ejércitos en orden de batalla que los
de sus desfiles. Por ello, no reivindicaré especialmente
la gloria de nuestros encuentros con el enemigo. Todos cumplimos
nuestro deber, lo que en el lenguaje del patriota, del soldado
y, en suma, del hombre de bien, es palabra que dice mucho, de
contenido y alcance muy importantes, aunque para el montón
de politicastros de café tenga sólo un significado
mezquino y pobre", en G.A.
Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen, op.cit.., p. 46. Detrás
de estas observaciones se encuentra el propio Bürger,
cuya posición crítica respecto
al parasitismo aristocrático se expresó en su
obra poética.
(32)
En una isla a la que arriba
el Barón se produce una gran tormenta, y cae un árbol
que, "por fortuna", mata al cacique, la principal
autoridad isleña. "¿Por fortuna?", se
pregunta el Barón. "Sí, sí, por fortuna.
Porque señores, el cacique era, con perdón, el
más repugnante de los tiranos, y los habitantes de la
isla, incluidas sus favoritas y amantes, las criaturas más
desgraciadas que haya bajo la Luna. En sus almacenes se pudrían
los víveres, mientras sus súbditos, a quienes
había expoliado, se morían de hambre. Su isla
no tenía enemigos exteriores que temer; a pesar de ello,
el cacique reclutaba a todos los jóvenes, los azotaba
con sus propias manos hasta convertirlos en héroes, y
vendía de vez en cuando su colección al mejor
postor entre príncipes vecinos, para añadir más
millones a los millones de conchas que había heredado
de su padre", G.A. Bürger, Las aventuras del Barón
de Münchhausen, op.cit., p.68.
(33)
Ver J.R.R. Tolkien, Sobre los cuentos de Hadas, Barcelona,
Minotauro.
(34)
Aristóteles, El arte poética, México,
Espasa-Calpe. 1995, p.45 (trad. José Goya y Muniain).
(35)
G.A. Bürger, Las aventuras del Barón de Münchhausen
, op.cit.., p.74.
(36)
Ibid., p 71.
(37)
Ibid., p.63.
(38)
Ibid.
(39)
Ibid., p.170.
(40)
En El gran pez (Big Fish, 2003), de Tim Burton, se adapta
la novela de Daniel Wallace, donde Edward Bloon (Albert Finney)
teje historias fantásticas sobre sus años juveniles
(representados en sus años bisoños por Ewan MacGregor).
Su hijo siente fastidio por la inventiva de su padre, por sus
relatos fantásticos que parecen delatar un deleite por
la mentira y la inmadurez. Pero, sólo al final, comprende
que la narración fantástica de su padre-narrador
constituye su identidad. Su identidad es el relato, la narración.
Como el Barón de Münchhausen,
Bloom se inventa a sí mismo a través de la liberación
imaginativa. Y, luego de su muerte, el hijo descubre con sorpresa
la llegada al funeral de muchos de los personajes de sus historias,
produciéndose así la identificación o con-fusión
entre lo real y lo fantástico, que hace recordar el momento
de la versión de Gilliam, donde Münchhausen
y sus seguidores descubren la coincidencia
entre el relato fantástico y lo real tras la apertura
de las puertas de la ciudad.
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