Hablar de la Cultura Griega, resulta en una empresa llena de
contrastes. Se ha dicho que la historia está llena de estos
contrastes y ambivalencias, pues siempre es difícil encontrar una
sola verdad para un hecho visto, escuchado y transportado a tiempos
contemporáneos por miles de ojos. Sin embargo cada enfoque siempre
apela a una verdad, un camino cuyas variantes no lo destruyen, más
bien, lo enriquecen.
Siempre
es bueno encontrar una perspectiva desde donde observar y valorar
los hechos presentados, en mi enfoque y en mi postura trataré de
ser lo más objetiva; sin embargo señalo de antemano que la
perspectiva de género y feminista de cuando en cuando rocían mis
escritos y que esto, lejos de ser una demérito a mi trabajo, para
mi siempre ha resultado un beneficio. Espero ésta vez no sea la
excepción.
Hablar
de las mujeres en Grecia, me parece un tema fascinante, así como
hablar de una vida de las mujeres a lo largo de la historia de la
humanidad. Pues poco se había sabido de las mujeres y su vida en
"History", poco se conocía de las mujeres desde una
perspectiva de género y no subordinada a la historia de los
Hombres. En este respecto a las mujeres, todas las épocas tienen lo
suyo, sin embargo al encontrarme con Grecia y sobre todo la Grecia
Clásica, sus situaciones y su épica, sus mitos y con ellos su
vínculo muy particular y decisivo con la sociedad de Occidente, me
encuentro con nuestra herencia, claramente emanada de la Magnífica
Grecia Clásica.
Pues
bien, me encontré con situaciones interesantes, muchas veces
plagadas de ambigüedades y mayores enigmas de los que tenía
conocimiento. Me parece necesario abordar el asunto de las mujeres
en la sociedad de la Grecia Clásica, desde su participación en
la vida privada y pública, que en verdad, una de la otra no
tenían mucho que ver. Y me parece que es aquí donde surgen las
bases de esa doble moral en la cual vivimos actualmente (la cultura
de occidente). En éste ensayo, me limitaré solo a la vida pública
de las mujeres en Grecia que deja entrever un poco la vida privada
de las mismas.
LA
VIDA PÚBLICA
En
la vida pública, encontramos a la mujer desempeñando
ineludiblemente estos papeles de esposa y madre, intermediaria entre
lo sagrado y lo terrenal; en muchas ocasiones podría parecer que
también el de diosa. Sin embargo las atribuciones y percepción de
las diosas del Olimpo poco tenían que ver con las atribuciones y
percepción con respecto a las mujeres mortales de Grecia. Es decir
las diosas eran deidades, un fin y las mujeres griegas eran
mortales, un vehículo tal vez para conectar con lo sagrado y lo
inexplorado.
La
mujer como madre y esposa es necesaria para el buen desarrollo de
las ciudades griegas. Pero no todas las ciudades viven éstos roles
de la mujer, de la misma forma. Levi Strauss habla de la Ciudad
Fría y la Ciudad Caliente en Grecia, por poner ejemplo, en la
ciudad fría la mujer tenía por posesión su cuerpo y era dueña de
su prolongación matrimonial; en la ciudad caliente, la desposada
parecía ser una eterna menor de edad, al servicio de sus tutores
(cuando no padre, esposo, suegro, hermano, etc).
Como
ciudad fría encuentro claramente a Esparta y como ciudad caliente:
Atenas. Sin embargo, lo que ambas ciudades tienen en común es la
función de la mujer dueña de sí misma o no, al servicio del
hombre, de la polis. Ya sea como madre o como esposa, la
mujer siempre estaba al servicio de la polis, y por ende de las
necesidades del hombre griego.
Entonces
vemos en ésta vida pública la participación de las mujeres en
rituales, ceremonias de muerte, nacimiento y casamiento; así como
consagración. Activamente participan en las necesidades litúrgicas
de la polis.
Así
vemos cómo de pequeñas, las parthenoi o esposas futuras y futuras
madres de ciudadanos entran en su "iniciación femenina",
que no es más que la primer parte de su domesticación, que
culminará en el matrimonio. En ésta iniciación las pequeñas se
consagran a las diosas, Atenas (Panateneas), Afrodita (Arreforias)
Artemisa (Las osas). En éste periodo de adolescentes, las mujeres
obtienen ese trato especial y honorario por el hecho de estar a un
paso del matrimonio; es decir disfrutaban un poco de ese privilegio
de ser ciudadano, ya que era una etapa pasajera y la llevaría a la
etapa final y duradera de subordinación.
Me
parece muy interesante el sacrificio de la "muerte del
buey", me parece cargado de simbolismos. Se explica con éste,
el sacrificio ofrecido a Zeus y como después la muerte del buey
resultaba en una sequía en Ática; por tal motivo los atenienses
como advertencia de l oráculo de Delfos, decidieron asumir el
asesinato de manera colectiva. Y las jóvenes elegidas en éste
ritual llevaban el agua para filar el cuchillo y el hacha, sin
embargo nunca participaban en el asesinato. Es decir para ellas
queda vedado -hacer correr la sangre-. Mi teoría yace en el
simbolismo del buey, un acercamiento al toro, animales que habían
tenido una estrecha relación con lo sagrado y lo femenino, con la
gran Diosa Madre. Y en los rituales de sacrificio, se asesinaba al
toro y con esto se reafirmaba la muerte del reino de la Gran Madre y
matriarcado.
He
aquí mi analogía, que en Atenas se realizaba éste simbolismo de
la muerte del reinado de la Gran Diosa, y por obviedad las mujeres,
el aspecto femenino no podía ser participe directo de la muerte del
toro, sobretodo porque el hombre era el único con el poder de hacer
correr la sangre (La sangre estaba íntimamente relacionada con la
mujer y sus misterios, sus trece lunaciones y su terreno). Por lo
tanto me parece que este rito, reiteraba el poder de los hombres
sobre las mujeres y sobre el reino de lo femenino.
Posteriormente
tenemos el ritual para las mujeres casadas: "Las
tesmoforias", un ritual donde la mujer se legitimaba como –esposa
de ciudadano-, pues en éste ritual dedicado a Demeter Tesmoforia,
sólo las mujeres esposas de ciudadanos genuinos podían participar.
Las mujeres en sí no eran ciudadanas, y en el mejor de los casos
eran legítimas gracias al padre y al esposo. Y la legalidad de las
mujeres tenía su importancia en que de esta dependía la legalidad
de los hijos, próximos servidores de la polis.
Nos
encontramos entonces que la mujer siempre era un medio para el
hombre, donde su mayor función radicaba en dar nuevos ciudadanos
legítimos a la ciudad. Sus logros radicaban en tener un padre
legítimo y la habilidad de éste para conseguirle un marido
legítimo y procrear hijos útiles para la polis. Así la buena
esposa, es aquella tejedora y doméstica . Y se consagraban mediante
el tejido del peplo.
Sin
embargo, había mujeres que se resistían a esa vida de esposa y
madre, pero en el terreno mítico.
Se hablaba pues de las mujeres de Dionisio, las mujeres locas,
esposas rebeldes que no realizaban sus deberes y que se rehúsan a
ser madres (despedazar al hijo). Este punto era condenado y no se
sabe qué tanto podía vivirse en la vida real de las ciudades
griegas. Pues en lo que respecta a la vida pública, las mujeres
participaban en los rituales y ceremonias de manera libre.
Resumiendo,
se puede decir que las mujeres estaban tan ligadas a los rituales de
la sociedad, porque por su "naturaleza" pertenecían al
mundo que relaciona lo sagrado y lo no sagrado; su lugar está en
las situaciones que coexisten en un mismo espacio pero que debieran
permanecer separadas. El terreno de la mujer está en medio y por
tanto pueden ser objeto de una visión dicotómica, pues nunca es
fácil ser intermediario.
La
mujer en la vida pública era sinónimo del oikos, y lo relativo a
éste, el matrimonio, la vida y la muerte. El matrimonio como
vehículo para el logro de ciudadanos legítimos, y estos una vez
logrados debían ser "bendecidos" por la madre para hacer
un bien al a polis a través de la guerra. La mujer como madre,
tenía su terreno en la libación. Un mito claro, es el de Aquiles,
cuando su madre Tetis le provee las armas para la guerra que el
debía librar. Ese es el prototipo de madre en la Grecia Clásica.
En
sociedad, la mujer ateniense acomodada salía a fiestas religiosas o
en visita de amistades, pero no participaba en grandes banquetes.
Otro
punto determinante fue la instauración de burdeles (Dicteria) por
Solón en el siglo IVaC. Donde las mujeres que ahí laboraban en su
mayoría eran extranjeras, y no eran mal vistas. Esto incluso llevó
a que muchas mujeres atenienses vistieran como ellas e imitaran la
forma como la prostituta se arreglaba. Había pues, las prostitutas
de lujo: hetairas.
Mujeres
que hacían de compañera espiritual, poetisa, artista y también
compañía sexual. Tenían muchos más privilegios en la vida
privada y en la vida de los hombres. Tal vez, por su etérea
presencia que se asimilaba a la de las diosas olímpicas. Así vemos
como muchas hetairas llegaban más al corazón y a la cama de los
grandes, que las propias mujeres de casa: Aspasia, esposa de
Pericles, Lais de Corinto en el tálamo de Diógenes.
La
vida de la mujer en la vida pública, parecía ser vivida en total
democracia. Pues eran partícipes de rituales sociales y eran parte
de la sociedad. Sin embargo en el trasfondo, la mujer siempre estaba
subordinada al hombre y sus necesidades, individuales (marido e
hijo) o colectivas (polis). Las mujeres no tenían opción y no dudo
que muchas de ellas optaran por la aceptación completa de su
estatus en la sociedad y que incluso como hoy sucede, muchas de
ellas vieran esa subordinación como parte de su función de ser
mujer. Donde la maternidad no tiene rasgos femeninos, sino yace como
medio para gestar más guerreros; el vientre es utilizado en
función de lo masculino. Y lo femenino, se mira desde los ojos de
hombre. Don claramente veo como la concepción de las Diosas
olímpicas es relativa por completo a lo divino, y las mujeres
mortales poco tienen que ver con esto. A excepción de ser "por
naturaleza" parte de lo impuro y puro. Por tanto una conexión
imprescindible para la muerte y la vida.
Me
parece, que aquí se habla entonces, de un miedo especial que los
hombres tenían hacia esa "raza de las mujeres", por el
hecho de considerarlas un enigma y un elemento fuerte en cuestiones
espirituales. Y esto llevó al hecho mítico de arrebatar a la mujer
y a lo femenino en especial sus características básicas y
primordiales para cimentar la sociedad: dar a luz y amamantar a los
hijos (de carne o no). Me parece que aún vivimos el Zeus que da a
luz a una Atenea (a mi modo de ver ícono de lo que debe ser lo
femenino en un patriarcado). Una Atenea que aplaude el matricidio y
parece estar inconsciente de tener madre.
La
sociedad occidental como la vivimos hoy , se comenzó a tejer en esa
Grecia Clásica, apartando la vida privada de la pública y
heredándonos esa doble moral en la cual seguimos viviendo. (*)
(*) Fuente: Karina Falcón, "Las
mujeres en la Grecia clásica", texto enviado por su autora
para su edición aquí. Se recomienda visita de dos blogs de la
autora:
www.entrelunasylunas.blogspot.com
www.scriptica.blogspot.com
BIBLIOGRAFIA
(Por
título de la Obra)
*
DIOSAS, RAMERAS, ESPOSAS Y ESCLAVAS – Sara B. Pomeroy
Ed.
Akal Universitaria
*
WHEN GOD WAS A WOMAN – Merlin Stone
Harvest
books
*
HISTORIA DE LAS MUJERES – Georges Duby
Ed.
Taurus
*
LOS MITOS GRIEGOS – Robert Graves
* LA DIOSA BLANCA – Robert Graves