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LA MAQUINA ENIGMA
Y EL DESCIFRAMIENTO SIN FIN
Por Esteban Ierardo

En
la Segunda Guerra Mundial los alemanes apelaron a una máquina,
llamada Enigma, para ocultar sus mensajes. El éxito militar
de los aliados estuvo fuertemente ligado al descubrimiento
del método de ciframiento de la máquina germana (imagen
arriba). Como parte de una estrategia militar, los alemanes
buscaban mantener el secreto, generar un Enigma. ¿Pero este
Enigma se restringe a la esfera bélica? ¿Sería posible pensar,
en este hecho histórico, un proceso simbólico que comunica
el lenguaje cifrado en las comunicaciones secretas de la
Segunda Guerra con un Enigma más amplio que involucra a
la realidad toda? Desde esta perspectiva, late el texto
que les presento a continuación en este instante de Historia
y simbolismo de Temakel. Aquí perseguiremos la
constante puja, polemos, combate, entre el ocultamiento
y un desciframiento sin fin.
Lo que sea la tierra suele sustraerse al percibir. En una
llanura despojada se yergue un árbol. Un hombre, o cualquier
otro animal, arroja hacia allí una mirada. El ser de las
ramas que concentra la atención, relega, involuntariamente,
hacia lo no percibido, al resto del paisaje. El paisaje
no observado es expresión simbólica del secreto no percibido
de la realidad. Pero frente al secreto de lo real aflora
otra figura posible: la voluntad
de hacer secreto, de ocultar sentidos para poseerlos sin
la intromisión de terceros. Este es el caso de la criptografía.
La técnica, ciencia o arte de la escritura secreta. "Criptos",
oculto, secreto; "grafía", escritura. Escritura
secreta. Pretensión esencial de la criptografía es mantener
cerrado, clausurado, un mensaje original para un tercero
mediante su alteración deliberada. La transformación del
mensaje original en mensaje cifrado es un criptograma. El
criptoanálisis busca descubrir una clave utilizada entre
dos comunicantes a fin de revelar el contenido del mensaje.
Frente a la voluntad de hacer secreto, la fuerza de una inteligencia
descifradora que anhela la traducción de lo oculto. Acontece así un
enfrentamiento, polemos, entre el ocultamiento y el
desciframiento. Choque o combate para descifrar la cifra secreta del lenguaje. Un choque
que tuvo uno de sus principales escenarios en la guerra tangible, explícita. En la Segunda Guerra Mundial, los
alemanes construyeron una máquina cifradora de mensajes. Su nombre era Enigma, y
se componía de tres
cilindros por los que rotaba cada letra. Cuando una cifra pasaba por el
primer cilindro, éste giraba una posición. Cuando el primer cilindro
giraba 26 veces (las letras del abecedario) el segundo lo hacía una.
Cuando el segundo cilindro giraba otras 26 veces, rotaba entonces el
tercero. Mediante estos movimientos, la codificación cambiaba con cada
letra que entraba en la máquina. Aun poseyendo la
máquina no era posible descifrar un mensaje si no se conocía la
posición inicial de los cilindros. Los alemanes disponían una
posición para cada día, que servía para codificar y descodificar los
mensajes de esa jornada.
Los altos mandos aliados
necesitaban desesperadamente descifrar el código secreto de Enigma. Para
este fin, se constituyó un equipo de criptógrafos, dirigidos por un
joven matemático de 26 años, llamado Alan Turing. Desarrollaron sus
actividades de desciframiento en Betcheley Park, una mansión en la
campiña inglesa. Allí idearon a Colossus, una máquina descifradora que,
para muchos, es el esbozo del primer ordenador de la historia. Para
algunos, con Colossus nace la informática.
El 1 de junio de 1944 la máquina Colossus interceptó un mensaje crucial:
Hitler y su Alto Mando esperaban un ataque aliado masivo en Calais. Esto
determinó que el general Eisenhower decidiera
desembarcar sus tropas el 6 de junio en las playas de Normandia. El
efecto sorpresa multiplicó el golpe sobre la defensa germana. Este
hecho, junto al éxito descifrador de la máquina Colossus, supuso, según un
artículo de The Guardian, de 1995, un acortamiento de la
guerra de por lo menos dos años.
El triunfo bélico en la Segunda Guerra se halla fuertemente ligado a una victoria
intelectual: el desciframiento del sentido secreto. ¿Pero cuál es la
naturaleza de esta victoria? ¿Sus límites se restringen a la traducción
de información secreta militar? ¿O no ocurrirá que, tras el
desciframiento de la máquina Enigma perdura y se actualiza otro Enigma?
Veamos...
11. La criptografía es antigua. En los albores de la cultura, los
egipcios apelaron a ella. Los sacerdotes empleaban la lengua hierática
(jeroglífica), incomprensible
para el pueblo que hablaba la
lengua demótica. El nacimiento puntual de la criptografía se produjo
en la guerra entre Atenas y Esparta. El mensaje original era alterado
mediante la inclusión de símbolos innecesarios que desaparecían al
enrollar el papel en un rodillo llamado escitala. El mensaje podía
leerse con claridad cuando se enrollaba la tira de papel alrededor de un
rodillo (escalta) de longitud y grosor apropiados. Los romanos
emplearon el cifrado cesar. Su método consistía en cambiar cada letra por la
que ocupaba tres lugares más adelante en el abecedario. En la Edad
Media, Carlos Magno
reemplazaba las letras por símbolos herméticos.
El libro más antiguo que versa sobre la criptografía es el Liber Zifronun escrito
por Cicco Simoneta en el siglo XIV. En la centuria siguiente, León Batista
Alberti crea la primera máquina de criptografiar dotada con dos discos
concéntricos. En el siglo XVl Girolamo Cardano empleó una tarjeta
perforada que había que colocar sobre el texto para poder leer el
mensaje cifrado. En ese siglo también, Blaise de Vigenere publicó el Traicté des
Chiffres donde recopila los diversos métodos empleados en
su época. El método Vigenere es un método clásico de cifrado por
sustitución que utilizaba una clave. Durante sus campañas militares y en sus documentos
diplomáticos, Napoleón apeló a los métodos
Richelieu y Rossignol. La regularidad de las letras era evitada mediante
la asignación de números o grupos de una o mas letras.
El máximo desarrollo de la critpografia se consumó en el periodo de
entreguerras del siglo XX. Existía entonces una gran necesidad de comunicaciones militares y
diplomáticas seguras. Así, los alemanes construyeron Enigma; los británicos luego crearon
Colossus; y los norteamericanos la
Máquina Magic, con la intención de descifrar el código púrpura japonés.
La criptografía atraviesa el devenir histórico. Criptografía:
escritura oculta, secreta. Criptografía es lo opuesto a fotografía,
de "fotos", luz, "grafia", escritura. Escritura de la luz. Lo
fotográfico
emana la visibilidad, la nitidez, el perfil desnudo y expuesto de los
objetos. De esta
manera, la imago (fotografía) traduce la res (cosa) de
tres a dos dimensiones. La traducción fotográfica
se vincula a un modelo físico presente, una presencia empírica. En cambio, la
criptografía debe traducir una ausencia. Sin
embargo, en
esa ausencia, hay una presencia presupuesta, la del lenguaje replegado.
El traductor criptográfico presume que ya hay un lenguaje replegado,
oculto, secreto, que debe ser traducido. Descifrar es combinar distintos
ordenes de caracteres para descubrir el código del lenguaje cifrado. El
criptógrafo desoculta dentro del lenguaje. Pero no medita en lo oculto
mismo del lenguaje. Combina cifras para descifrar. Pero a espaldas de
una única cifra que escapa a las combinaciones: la presencia misma del lenguaje.
En toda aventura o expresión humanas, borbotea el magma de la cifra
enigmática que precede a toda combinación.
El pintor,
el músico, pueden combinar diversos colores, o sonidos; el marino
puede repetir o ensayar nuevas rutas en el mar; el ave puede reiterar o
alterar sus caminos aéreos por el cielo. Pero en ningún caso el humano
que pinta, musicaliza o navega, el ave que vuela pueden combinar sus movimientos
sin la preexistencia del color, el sonido o el agua. Ese espacio de
color, sonido o agua preexistentes constituye un espacio inicial. Ese
espacio es anterior a las combinaciones. Y todo lo inicial
adviene a nosotros, como nosotros mismos, desde la indeterminación, la
penumbra y lo imprecisable. Todo adviene, aparece dentro de una niebla enigmática. Este Enigma de
lo inicial no es nada distante, ajeno, una abstracción fantasmal. La
niebla enigmática donde todo lo inicial aparece es lo más próximo. Y,
por eso, lo menos experimentado.
Cuando el hombre crea su escritura
secreta lo hace dentro del lenguaje. Un lenguaje inicial. Secreto en
cuanto al modo y el momento de su aparición. Inicial. El mismo es secreto. Y el
secreto, la niebla enigmática es omnipresente. Bulle en la envoltura de
nuestro cuerpo y dentro de él. Si al pez le preguntáramos por el origen
del agua lo ahogaríamos en la perplejidad porque le seria imposible
concebir la existencia misma del agua. Para el pez, todo es agua. Por lo
tanto, nada de extraño hay en lo liquido. El agua como tal no puede ser
percibida en su extrañeza. En su enigma. De igual manera le acontece al
hombre. Vive dentro de la omnipresente niebla enigmática. Pero no repara
en su existencia, en su extrañeza. Su secreto. El lenguaje cifrado, la
escritura secreta, su trama de criptogramas, repiten el movimiento de la
realidad inicial. De la realidad neblinosa. Que es Enigma, y nos impone el
secreto.
En la superficie, la máquina Enigma generó el secreto para ocultar
información militar vital. Pero acaso también la máquina criptográfica
germana repetía la previa producción de secreto que pulsa en el espacio
y el lenguaje iniciales, en la niebla enigmática. La realidad inicial.
Que nos envuelve.
El cifrar, el hacer secreto dentro del lenguaje es repetir el secreto
primero de lo real. Pero esta repetición o reproducción es tan engañosa
como la que existe entre la fotografía bidimensional y el modelo tridimensional. La maquina Enigma
podía introducir nuevo secreto en el lenguaje, pero sin repetir o reproducir
la aparición secreta de lo real.
lll. Colossus descifró la escritura secreta de la máquina Enigma
germana. Todo descifrar implica un movimiento continuo de la naturaleza:
la creación dominadora. Descifrar es crear un código de desciframiento o
traducción. Sólo se domina una lengua secreta mediante la creación del código que lo revela, descifra.
La dominación, el desciframiento de un lenguaje cifrado es efecto de una
creación. Dominación desde la creación. Tal como acontece en el ritmo continuo de lo natural.
El rayo domina el cielo
cuando crea la polifonía ruidosa de la tempestad; el sol domina el día cuando crea la luz; la oscuridad impera
en el espacio cuando crea la noche; y el tigre domina su presa
cuando su rayado cuerpo crea sus garras y colmillos. En el territorio
social, el dominador domina cuando crea un saber que le permite la
preservación y profundización de ese dominio.
El código que descifra es creación. ¿Pero cuál es el límite de esa
creación?
El
criptógrafo puede crear escrituras secretas y su desciframiento. Pero
no puede crear la presencia inicial de lo secreto. Podemos imaginar un
criptógrafo que se encuentra con un castillo arropado en letras y ornamentos
extraños. En la distribución de aquellos signos, se intuye, se presume, un
sentido. El
criptógrafo debe crear el código que traduzca un sentido; el criptógrafo
debe crear el código que traduzca, revele, el lenguaje en las paredes
del castillo. Pero nunca podrá crear la presencia, la aparición del
castillo cifrado. El castillo cifrado es lo inicial. La niebla enigmática que nos incluye y hace.
lV. La
condición enigmática y extraña del mundo nos impone la angustia (que
también puede generar fascinación) de un desciframiento sin fin.
El
cazador neolítico se enfrentaba a los indicios diseminados por el animal a
perseguir y cazar. Debía descifrar aquellos singulares indicios para
reintegrarlos a una narración que reconstruía los movimientos del animal. Los sacerdotes augures de la antiguedad
percibían con detalle la variedad de los rayos, el vuelo de las bandadas de
pájaros o el aspecto de los órganos de los animales
sacrificados. Todo aquello era indicio a descifrar para predecir el
futuro dispuesto por los dioses. El psicoanalisis, la
geologia, la cábala, la crítica artística se construye sobre el
desciframiento de los indicios singulares.
Nada escapa al desciframiento sin fin. La historia de la maquina Enigma en la
Segunda
guerra Mundial es símbolo condensado de este proceso. La verdadera
potencia militar germana dependía sólo en apariencia de su capacidad de
fuego visible. Su fuerza residía en verdad en ocultar, criptografiar y
mantener el Enigma. Colossus pudo vulnerar el enigma militar. Para
ello, ayuda indispensable fue el secuestro de
una maquina criptográfica germana en el océano, en la intimidad de un
oscuro submarino alemán abandonado por su tripulación. El desciframiento
de Enigma aconteció desde el agua y la oscuridad más que desde la
luminosidad del intelecto. En el
simbolismo ancestral, lo liquido y lo oscuro, es regresión a la matriz
original del mundo físico.
Estar dentro del agua y lo oscuro es retornar a la escena cero. A lo real
que aparece desde lo enigmático neblinoso.
En su propio titulo la máquina Enigma es solidaria de la
niebla enigmática en la que somos y respiramos. Al
intelecto humano le es dable descifrar algunos jirones vaporosos
del Enigma Incial. Ese desciframiento posible, tuvo
un decisivo efecto en el campo militar y en el inicio de
la informática. Pero, silenciosamente, entre las teclas
de la máquina enigma danza algo más que el rumor de los
cañones o las crujidos de las balas que perforaron la carne
de los soldados de un gran conflicto bélico. La fisonomía
de la máquina creada para tejer el secreto militar supuso
una puesta en escena simbólica y trágica, de una guerra
previa. El eterno combate entre el ocultamiento y el desciframiento
sin fin de la secreta niebla del mundo.
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