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YURI
GAGARIN: EL COMIENZO DEL INACABADO VUELO AL ESPACIO EXTERIOR
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Yuri
Gagarin, antes del despegue del Vostok 1 que lo llevaría
al espacio exterior por primera vez en la historia
de la humanidad.
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Presentación
Galería
de Imágenes históricas
PRESENTACIÓN
La lanza de fuego ruge. Y se eleva. Lentamente al principio
y, luego, con furia y decisión. Tras pasar las altas murallas
del aire de la altura, el cohete flota ya en la oscuridad cósmica,
vasta, fría, silenciosa.
Y el primer humano se asoma a la ventana de la lanza ígnea.
Emocionado, fascinado, algo tembloroso, contempla por primera
vez a una diosa circular, azulada, suspendida. La tierra. La
tierra de la esférica belleza.
Y el primer cosmonauta, mientras el péndulo de su asombro se
balancea, se pregunta por la presencia de dios en el universo
y por el hecho de si ningún ser inteligente no habría estado
ya antes aquí.
Yuri
Gagarin, el primer visitante del espacio exterior, era hijo
de un carpintero ruso. Nació en 1934 en una aldea campesina
a 160 kilómetros de Moscú. Durante la segunda guerra, los alemanes
secuestraron a dos de sus hermanas.
Luego de la contienda, inició estudios en la Escuela de Aeronáutica.
Allí, realizó su primer vuelo en 1955. En
1957, se unió a la Fuerza Aérea Soviética y empezó a pilotear
aviones de guerra.
Comenzó su entrenamiento como cosmonauta en 1959.
Antes de su histórico vuelo, Koriolov, el padre de la aeronáutica
rusa, director del programa de vuelos espaciales de la Unión
soviética, le deseo: "que el viento solar te acompañe en
tu destino".
Luego de muchos
meses de práctica, Gagarin talló su nombre en el mármol de la
historia. Fue el 12 de abril de 1961. Desde su nave Vostok 1,
contempló por primera vez nuestro pequeño y brillante planeta
azul. "¿El cielo se mira muy, muy oscuro y la Tierra tiene
un tono azul?", comentó a la base en Tierra.
Gagarin tenía 27 años. Su vuelo apenas duró poco más de una
hora. De regreso a la atmósfera, se separó de la cápsula y se
arrojó en paracaídas.
Gagarin se convirtió entonces en un héroe de proporciones universales.
Rusia saboreaba la ambrosía y el néctar de la gloria entonces.
Pero el sendero glorioso del histórico cosmonauta fue breve.
En 1968, durante una nueva misión, Gagarin sufrió un accidente
en el MiG-15 en que viajaba junto con el instructor Vladimir
Seregin. El avión se estrelló por causas aún desconocidas. La
torre de control perdió el contacto con la aeronave. Sólo luego
de varias horas trascendió la tragedia. Gagarin, entonces de
34 años, fue enterrado como un héroe junto a una de las paredes
del Kremlin.
El primer vuelo al espacio exterior de Yuri Gagarin quizá nos
entrega, silenciosamente, una cuestión esencial. La llegada
al espacio es un movimiento de trascendencia o superación de
la tierra como hogar, pero también como prisión, como límite.
Flotar en el espacio cósmico sería así algo más que el desplazamiento
en otra región de la materia. La proyección hacia el espacio
extraterreno sería otro estado de la conciencia, otro umbral
de la sensibilidad. Una experiencia cuyo sentido es descubrir
y meditar en aquello que excede nuestra propia particularidad
terrenal. La humanidad contemporánea tal vez aún no ha cristalizado
su viaje hacia el espacio exterior; aún, al menos en su tendencia
prevaleciente, el mundo permanece enclaustrado en su diminuta
esfera de las marcas de un poder político y económico, sofocante
y manipulador. Nuestro tiempo no ha despegado para viajar al
afuera. Como lo hizo Gagarin. Aún no experimenta el espacio
más allá de sí mismo. ¿Cuándo lo hará...?
Esteban
Ierardo
GALERÍA
DE IMÁGENES
(Muchas imágenes de esta
galería pueden ser ampliadas mediante un clic)
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Despegue del
Vostok 1 |
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El
recibimiento |

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Gagarin,
con Koriolov, en el centro, padre de la aeronáutica rusa,
y otros cosmonautas. |

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Monumento
a Gagarin en Moscu |

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Junto
a Koriolov |
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Izquierda,
la perra Laika, el primer ser de esta tierra que en
realidad viajó al espacio exterior; derecha, portada
del Time con la imagen de un Gagarin pionero y
triunfante. |
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