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LA HUELLA BLANCA
SOBRE EL BOSQUE VERDE Y EL RÍO COLORADO
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Indio
toba, rostro que dimana orgullo y angustia; el gesto
para enfrentar el nuevo orden violento que trajo la
marea blanca en la Región del Gran Chaco.
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Presentación
Galerías:
1. Conquista
del indio del Bosque Verde
2. La
caída de los dueños del Río Colorado
PRESENTACION
El indio batalló con bravura. Dignidad. Con altivez heroica. Pero
finalmente sucumbió ante las tempestades de dardos metálicos que
le arrojó el hombre de piel sin color. En América del Sur, a fines
del siglo XIX, la huella del blanco se imprimió sobre el Bosque
Verde, la Región del Gran Chaco, y las inmensidades patagónicas
atravesadas por el Río Colorado.
En el norte argentino, en la Región del Gran Chaco, se yerguen
inextricables cabelleras de árboles, ríos y cerros. Allí, habitan
hoy los descendientes de los tobas, matacos y mocovíes. Antiguos
señores de la selva ancestral, del Bosque Verde, delimitado por
los ríos Bermejo, Pilcomayo y Paraná. Entre 1882 a 1899 las tropas
del ejército argentino habrían exterminado a 1000 indígenas: números,
cantidades, que involucran únicamente a los caídos en combate;
quedan excluidos así los prisioneros y los heridos que murieron
luego del fragor de las batallas. En 1870, el coronel Napoleón
Uriburu lanzó la primera expedición sobre el vegetal universo
del Bosque Verde. Al comienzo, intentó integrar al indio mediante
el trabajo en los obrajes de madera. Les prometió paz y prosperidad.
Creyó que, por esta vía, el aborigen trocaría su actitud hostil
por una mansa disciplina productiva. Pero sólo consiguió atizar
la virulencia, pues los indígenas experimentaron el ácido de la
explotación perpetrada en los sitios de "trabajo y progreso".
Se suceden entonces siete expediciones. La última, consumada en
1884, fue la más exitosa. Su líder militar fue el Ministro de
Guerra y Marina Benjamín Victorica, quien desplegó en la frondosa
región chaqueña una fuerza compuesta por tres regimientos de caballería,
dos de infantería y tres buques de guerra.
Durante el ataque sobre el nativo resplandeció la nobleza de la
resistencia india y la avidez del conquistador por someter, destruir
y humillar. El cacique Yaloshi combatió con furor a las tropas
invasoras. Ya aislado de sus guerreros muertos, agonizantes o
dispersos, se ocultó en un estero pantanoso. Allí, fue descubierto.
Se le descargó un violento balazo. Aun así, dio fiero combate
hasta ser reducido. Poco después, se le formó un Consejo de Guerra
donde se decidió el destino del bravo guerrero: fue ultimado
al pie de un grueso quebracho. Cambá, el máximo cacique de los
tobas, juró venganza ante el cuerpo exánime de Yaloshi. En un
combate posterior, Cambá pereció en acción. Su cadáver fue
insistentemente acuchillado. Luego, fue degollado y su cabeza
exhibida públicamente para intimidar a los guerreros que le eran
fieles.
La atrocidad gestada sobre Cambá, junto a la superioridad estratégica
del ejército invasor, lentamente fue apabullando al indio que
respiraba entre árboles, ríos y cerros acicalados por el viento.
Así, el Bosque Verde se hizo blanco.
Y en el sur argentino, un blanco rayo exterminador también habría
de rugir. El general Roca, organizó la más vasta y eficaz empresa
contra los dueños genuinos de la tierra. En 1879, se inició en
la región patagónica y pampeana la llamada "Conquista del
desierto". Si bien la principal destrucción del indígena
fue obtenida en los primeros meses, las operaciones se prolongaron
hasta 1885, año en que es derrotado Sayhueque, el último gran
cacique de las esteparias extensiones de Patagonia.
La expedición de Roca se componía de alrededor de 6.000 soldados
distribuidos en cinco divisiones dotadas del armamento más avanzado
de la época. La arremetida del ejército fue incontenible. Una
avalancha de saqueo y despojo inexorables.
De acuerdo con la Memoria del Departamento de
Guerra y Marina de 1879, el resultado de la expedición en
su primer año fue: 5 caciques principales prisioneros; 1 cacique
principal muerto (Baigorrita); 1.271 indios de lanza prisioneros;
1.313 indios de lanzas muertos; 10.513 indios de chusma prisioneros;
1.049 indios reducidos.
A pesar de todo, el indígena combatió con furia desesperada. Grito
de desesperación que se manifestó, por ejemplo, el 29 de junio
de aquel 1879 cuando 60 araucanos se arrojaron con ira sobre un
destacamento militar luego de atravesar el congelado Río Neuquen.
Al decir de Juan Carlos Walter, en su obra La conquista del
desierto: "la muerte inesperada del jefe originó su retirada,
pero no cabe duda que en pleno invierno cruzar un ancho río antes
de aclarar, casi en presencia del enemigo montado en pelo y desnudo,
es un ejemplo que escapa a los de orden común".
En 1884 el cacique Namuncurá se rindió con 331 de sus hombres.
Pero Sayhueque e Inacayal estaban dispuesto a batallar hasta el
fin. En la Memoria del Departamento de Guerra y Marina
se afirma que:
"...se habían invitado recíprocamente con Sayhueque que estaba
en el Norte para unirse y pelear a las tropas hasta morir. Que
la vigilancia que se tenía en los toldos era grande, y que ellos
no se separaban los hombres más que en reducido número y por pocas
horas para bolear, teniendo al propio tiempo el encargo de bombear
el campo y cortar rastros en todos los rumbos".
Al unirse los caciques, acordaron una enérgica resistencia:
"en Schuniqueparia había tenido lugar un gran parlamento,
al que concurrieron Inacayal, Foyel, Chagallo, Salvutia Rayel,
Nahuel, PichiCuruhuinca, Cumilao, Huichaimilla, Huenchunecul,
Huicaleo y otros caciques en representación de su tribu y Sayhueque
con todos sus capitanejos...Que el parlamento se arribó a la conclusión
de no entregarse ninguno a las fuerzas del gobierno y de pelear
hasta morir, debiendo prestarse recíproco apoyo las tribus entre
sí. Que la señal de alarma convenida era prender fuego en los
cerros, y que según su número y situación tenían su inteligencia
explicativa, cosa que solo era conocida por los caciques..."
El 18 de octubre de 1884, rugió la batalla final. Los caciques
Inacayal y Foyel atacaron al teniente Insay. Perdieron 30 guerreros
y cayeron prisioneros. Conciente de la derrota irreversible, Sayhueque
se rindió con 700 de sus guerreros en Junín de los Andes.
El Río Colorado también conoció la huella definitiva, atronadora,
del blanco.
El Bosque Verde y el Río Colorado dejaron de ser tierra de ancestros
y fuerzas míticas, divinas. En el norte, en el Chaco, el bosque
devino obraje donde el indio fue salvajemente denigrado durante
la extracción de tanino y madera del entonces abundante quebracho
colorado. En el sur, la llamada "Conquista del Desierto"
implicó la anexión al Estado Argentino de 34.006.421 hectáreas
que, luego, cimentarían el poder territorial de la burguesía terrateniente.
24 personas se apropiarían de parcelas de una extensión que variaba
de las 200 a las 650 mil hectáreas.
En esta nueva galería histórica de Temakel, les presentamos
algunas imágenes que recuerdan el tempestuoso tiempo donde la
huella blanca se estampó con pisada sangrienta sobre el Bosque
Verde del Chaco y las vastas tierras en los márgenes del Río Colorado.
Imágenes cuyo principal sentido es estimular el conocimiento y
la memoria respecto al genocidio de los antiguos dueños de la
Tierra.
Esteban
Ierardo
LA
CONQUISTA DEL INDIO DEL BOSQUE VERDE
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Rostro
tatuado de una india de Pilcomayo. Foto aproximadamente
1910.
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Indígena
chaqueño rastreador. Foto de 1883. |
Toldería de
tobas en Colonia San Antonio de Obligado. Hacia 1887.
Fotógrafo Catre. |
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Mujer mataca.
Foto de 1917 |

Fuerzas del
ejército luego de su arribo a Formosa, en el norte del Gran
Chaco. Foto de 1884, de Luis Parrota.
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Locomotora
que traslada la madera extraída del Bosque Verde del Gran
Chaco cerca de Colonia Ocampo, hacia 1887. |
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Rastreadores
de la expedición de Victorica luego de su desembarco en
Puerto Bermejo. Foto 1884. |
Detalle de
fotografía anterior. |

Indios chaqueños
con flecha y fusil. Foto de 1884. |
LA CAIDA DE LOS DUEÑOS DEL RIO
COLORADO
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General
Winter, el responsable de la última etapa de la Conquista
del Desierto. |
Soldados del
ejército, hacia 1880, en un puesto de telégrafo. |
Soldado anónimo
en campamento durante la Conquista del Desierto. |
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Estado Mayor del
General Roca (en el centro con mano debajo de casaca).
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Sacerdote
salesiano evangeliza a indios de Patagonia durante la
campaña de Roca. |

Prisioneros
indios.
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