PRESENTACIÓN
Hoy
estamos demasiado
acostumbrados a que los hechos históricos o los paisajes
sean testimoniados por la fotografía, el cine o la
televisión. En la primera mitad del siglo XIX la fotografía
no se había desarrollado aún. El mundo conservaba
todavía un aura de tierra y pueblos desconocidos y
a descubrir. El medio privilegiado de exploración
de espacios todavía ignotos era la expedición, la
exploración. Lo que los viajeros descubrían se traducía
en recuerdos en la mente o en un diario de viajes.
O en dibujos y pinturas. Este fue el caso de los viajeros
exploradores de América del norte Karl Bodmer (1809-1893)
y George Catlin (1796-1872).
En 1832, el príncipe Maximiliano, un destacado naturalista
alemán, se entregó a un
viaje
exploratorio de las tierras norteamericanas. Maximiliano
llevó consigo a un joven pintor suizo: Karl Bodmer,
con el propósito de ilustrar lo que descubrieran durante
la travesía. La expedición de Maximiliano es uno de
los ejemplo de feliz simbiosis entre el interés científico
y la plástica mirada artística. Durante el viaje,
Bodmer le dio vida a más de 80 obras. Su pintura del
río Fox, en Indiana, es un fehaciente ejemplo de fusión
del testimonio histórico-científico con una fina habilidad
pictórica. Sus paisajes exhibían una naturaleza aún
no degradada por la marca humana.
Lo mismo que en el caso de Catlin, en el viaje de
Bodmer fue trascendental el encuentro con los pueblos
indígenas. Con meticuloso cuidado, el pintor suizo
tradujo en coloridas imágenes, herramientas, objetos
ceremoniales y otras posesiones del jefe Mandan y
su familia, y de otros tantos personajes indios.
El derrotero creador de Catlin como pintor viajero
se inició cuando conoció una delegación de nativos
provenientes del oeste de Estados Unidos. Este encuentro
encendió su interés por la desconocida vida indígena.
Así, durante cuatro años viajó por tierras de indios.
Mediante sus dibujos y pinturas, documentó sus costumbres
y vestimentas. Al regresar a la vida urbana del hombre
blanco realizó exposiciones con las obras nacidas
durante su viaje. Esto estimuló la curiosidad popular
por la vida indígena. Organizó toda su obra en "Los
indios de Norteamérica" en dos volúmenes (1841)
y "La carpeta de los indios norteamericanos de
Catlin" (1844). Escribió también, en 1867, "Mi
vida entre los indios". Actualmente la mayor
parte de sus pinturas se encuentra en el Instituto
Smithsoniam, de Washington. El Museo americano de
Historia natural conserva aproximadamente 700 de sus
dibujos. En imagen de izquierda, arriba, puede apreciarse
un autorretrato de Catlin en el momento en que pinta
a un jefe indio.
Además de algunas obras de Bodner y Catlin, y también
por su doble valor histórico y artístico, en esta
galería en Temakel incluimos varias acuarelas de Essex
Vidal.
Emeric Essex Vidal (1791-1861) es el primer pintor
de la vida cotidiana de Buenos Aires en los
años posteriores a la Revolución de Mayo.
Vidal había nacido en Inglaterra. Siendo niño se alistó
en la Marina Real Británica donde actuó como oficial
hasta 1853. Su entusiasmo por el dibujo y la pintura
a la acuarela la cultivó durante sus viajes. Entre
1816 a 1818, sirvió en la flota inglesa del Atlántico
Sur. En 1816 llegó a Montevideo y Buenos Aires donde
plasmó una serie de acuarelas y dibujos. De vuelta
en Inglaterra en 1818, el editor londinense Rudolf
Ackermann le encargó un obra con descripciones de
las costumbres, tipos humanos, vestimentas y paisajes
de Buenos Aires y Montevideo. Tomando como punto de
partida sus acuarelas originales, Vidal pintó 22 acuarelas
vinculadas a Buenos Aires y relacionadas con Montevideo
y la Banda Oriental. Así nació, en 1820, Pictures
illustration of Buenos Aires y Montevideo. Su
primera tirada fue de 800 ejemplares.
La obra de Vidal se constituyó así en uno de los documentos
esenciales del pasado argentino.
Estos tres pintores viajeros hicieron de su talento
visual una fuente de coloridos documentos históricos.
Ellos manifiestan un especial momento de la modernidad
donde la historia, la sociedad y geografía americana
escapan al olvido mediante la danza de pinceles y
colores sobre lienzos. En este nuevo momento de las
Galerías Históricas de Temakel, le presentamos estas
obras en las que cascabelean arte e historia.