El
genocidio armenio
(Texto
procedente de birdofprey.bxscience.edu/organizations/holocaust/edguide/armenian.html
)
A finales de 1880 había aproximadamente
2.500.000 armenios viviendo en el Imperio Otomano. Desde
la 1ª Guerra Mundial, el número de armenios en Turquía apenas
pasaba de 100.000. La diferencia puede comprenderse por
el gran número de Armenios que fueron masacrados o forzados
a emigrar a otros países en el periodo de 1894 a 1921.
La
tensión comenzó cuando entre los armenios de las provincias
del este del imperio empezó a surgir la idea de un gobierno
propio para el pueblo armenio, bajo palabras de ánimo de
Rusia. Como el número de revolucionarios crecía, ellos se
dividieron en varios grupos políticos, y finalmente en dos
partidos revolucionarios. El primer partido, creado en 1887,
se llamó Henchak, que quiere decir "La Campana".
El segundo, llamado Dashnaktzutiun, que significa "Unión",
que se estableció en 1890. Durante este tiempo, el Sultán
Abdulhamid II, el líder del Imperio Otomano, estaba promoviendo
sentimientos nacionalistas entre los turcos y animosidad
hacia los Armenios entre los vecinos Kurdos, esperando sorprender
a los revolucionarios.
La
persecución resultante, junto con un incremento de los impuestos,
dio a los armenios dos sólidas razones para una revuelta.
En 1894, en Sasum se sublevaron rechazando pagar los impuestos
requeridos. Su revuelta fracasó, aldeas armenias fueron
quemadas y miles de personas fueron asesinadas por tropas
Kurdas.
Dos
años después, volvieron a intentar levantarse contra la
autocracia turca. Esperando hacer conscientes a las potencias
europeas de sus motivos, tomaron el Banco Otomano en Estanbul.
Grupos de turcos musulmanes organizados por tropas del gobierno
ahogaron en sangre el esfuerzo matando más de 50.000 disidentes
armenios.
La
persecución de los armenios continuó durante la 1ª Guerra
Mundial. Aquellos que ayudaron voluntariamente al ejército
ruso contra los turcos se vieron forzados a emigrar cuando
el gobierno turco ordenó la deportación de todos los armenios
a Siria y Palestina. Incluso aquellos que combatían con
el ejército otomano fueron deportados. A estos se les ordenó
en batallones de trabajo, donde estaban sujetos al mismo
horror de todos los armenios, la muerte prematura. Algunas
veces el método de ejecución era lento y doloroso, como
la muerte por hambre o los abusos físicos. Otras veces el
método era rápido y brutal, como el ametrallamiento.
Los turcos no dejaron a nadie. El 24 de
abril, en 1915, 254 intelectuales Armenios fueron arrestados en
Estanbul y llevados a las provincias de Ayash y Chankiri, donde
en su mayoría fueron posteriormente asesinados.
Los
armenios estaban ahora casi sin líderes. Los otomanos destruyeron
a sus defensores tanto militares como sociales. Tomando
ventaja de la situación vulnerable del pueblo, los turcos
ordenaron la expulsión de todos los armenios de Asia Menor
y Armenia. Según las aldeas eran evacuadas, los hombres
a menudo eran fusilados inmediatamente, y las mujeres y
los niños se veían forzados a caminar distancias ilimitadas
al sur, donde, si sobrevivían a las violaciones, eran internadas
en campos de concentración. En aquellos campos, como el
más terrible de todos llamado Deir ez-Zor, localizado en
Siria, los Armenios sufrieron agonías y tormentos similares
a los que experimentarían los judíos en el Holocausto en
los años futuros. Los prisioneros armenios pasaban hambre,
eran golpeados, y asesinados por guardias sin piedad. A
veces sin embargo, los armenios no eran enviados a los campos
de concentración. En Trebizonda, por ejemplo, se les puso
en barcos y en alta mar fueron lanzados por la borda al
Mar Negro. El genocidio Armenio se estaba ejecutando todavía
en 1921, cuando los Kemalistas fueron acusados de abusar
y matar de hambre a los prisioneros armenios.
A
pesar de la heroica resistencia, aproximadamente 1.500.000
de armenios murieron en un periodo de 28 años. Esta cifra
no incluye el medio millón o más que se vieron forzados
a dejar sus hogares y marchar al extranjero.
El
genocidio armenio no se conoce hoy en día como se merece.
Los otomanos tuvieron éxito en asesinar a 1,5 millones de
armenios. Poca atención se le prestó a este trágico episodio
en la historia por las potencias vencedoras de la 1ª Guerra
mundial, así como por los historiadores. Así, ignorada por
la mayoría, la valiosa lección que se podría haber aprendido
de este genocidio pasó mucho tiempo desapercibida. Si se
hubiera puesto más atención a esta masacre de inocentes,
hombres, mujeres y niños, quizá los eventos del Holocausto
nunca hubieran tenido lugar. Esta es la valiosa lección
que cada uno debería aprender. (*)
(*)
Fuente de este texto: birdofprey.bxscience.edu/organizations/holocaust/edguide/armenian.html
Los
hechos
(Texto
que sigue a continuación procede a página genocidioarmenio.org
)
Abdul
Hammid II, era hijo del Sultán Abdul Aziz y hermano del Sultán
Murat V. En 1876 su hermano sería el nuevo Sultán del Imperio
Otomano.
Su
débil gobernabilidad e ineptitud llevó a Abdul Hammid a tomar
las riendas de la Sublime Puerta. Su
gobierno marcó el principio del fin del Imperio Otomano como
también el principio de la Causa Armenia. La ira que desató la
orden de aniquilamiento de 300.000 armenios durante 1895 y 1896
provienen de este nefasto personaje el cual la historia bautizó
como el Sultán Rojo o el Gran Asesino.
Su
nieta se da lujos como tener una página en honor a su abuelo.
Su primer crimen fue el de rechazar la creación del tan
anhelado parlamento otomano.
Su
hermano Murat V lo había propuesto de la mano del
constitucionalista turco Midhat Pashá, quien crease la primer
Constitución turca en 1876. La llegada de Hammid significó la
llegada del autoritarismo extremo, del absolutismo ultrajante en
el cual el poder se concentra en una sola persona. Es así, que
la constitución turca que otorgaba prerrogativas claras para
todas las minorías del Imperio fue derogada y Midhat Pashá
expulsado hacia el exilio sin retorno.
La
guerra ruso-turca (1877-1878) produjo varias consecuencias que
tensionaron por sobremanera la convivencia entre las distintas
etnias del Imperio. Una de ellas fue la inmigración de
circasianos y tártaros a la Anatolia. Éstos y los kurdos se
encontraban amparados por leyes totalitarias como la llamada
Haffir o Derecho de Protección en la cual se otorgaba permiso
al pillaje hacia los cristianos. Más aún, uno de los permisos
más retrógrados que otorgaba el absolutismo Hammidiye era el
cual cualquier musulmán tenía permiso de probar su sable en el
cuello de un cristiano...
Rusia
había avanzado sobre las ciudades de Batum, Ardahan y Kars.
A los armenios se los culpaba de traición por haber ayudado
al avance de las tropas del zar. Como escarmiento, el Sultán
Hammid alentaba a que kurdos, circasianos y tártaros formasen
escuadrillas de ataque llamadas Hammidiye que se encargaban
de saquear por completo los hogares armenios más carenciados,
hasta dar muerte en caso de resistencia. Los rusos deseaban
anexar a su Imperio las ciudades que habían ocupado, poniendo
como condición que protegerían debidamente a la población
armenia. Es así que el 3 de Marzo de 1878 se firma el Tratado
de San Stefano en el cual su artículo 16 el Imperio Otomano
propone a los rusos que dejen los territorios ocupados a
cambio de la implementación de mejoras a las provincias
habitadas por armenios. Meses más tarde, el 13 de Julio,
se firma el Congreso de Berlín en el cual se invierte el
número de artículo 16 por el 61, otorgando el mismo texto
ambiguo sin especificaciones reales de mejoras para la población.
Fue la primera vez que la diplomacia mundial tomaba cartas
en el asunto armenio. El Sultán Hammid entendió que los
armenios aprovecharían la reforma administrativa del territorio
del Imperio de 1864 la cual deteminaba a Van, Erzerum (Garín),
Bitlis (Paghesh), Sivas (Sepastiá), Diarbekir (Dikranagert)
y Harpout (Kharpert) como las seis provincias del Imperio
Otomano, para junto al zar conseguir la autonomía como lo
había hecho Bulgaria años antes.
Por
su lado, los armenios resplandecían desde Tiflis (actual
Capital de Georgia y centro cultural de la intelectualidad
y aristocracia armenia históricamente) esparciendo ideas
iluministas hacia toda la población armenia.Los conceptos
de libertad y revolución fueron introducidos por autores
como Hagop Melik Hagopián (Raffí), Jachadur Apovean entre
otros. El despertar nacional fue inminente. Fue así que
a partir de 1885 y en adelante se formarían los principales
partidos políticos armenios en el exterior pero actividad
dentro del Imperio Otomano. A saber los principales exponentes
eran: El Partido Armenagán, La Federación Revolucionaria
Armenia, el Partido Hunchakian y el partido Ramgavar.
Las
rebeliones comenzaron a hacerse fuertes en varias ciudades y
pueblos como Zeitún y Sassoun. Los armenios respondían los
ataques que los kurdos realizaban por mandato del Sultán. El
mismo, ya no podía soportar que los armenios tuvieran contactos
con el mundo exterior y con el protestantismo a través de los
misioneros evangelistas que habitaban toda la Anatolia
en busca de nuevos adeptos.
De
esta manera, a mediados de 1895 el Sultan Rojo ordenó que se
masacren armenios en toda la Anatolia y especialmente a aquellos
vinculados a los partidos políticos y misiones religiosas de
cualquier índole. Las reformas nunca llegarían. A comienzos de
1896, los armenios arremeten contra los kurdos por primera vez
en la Batalla de Janasor y el 14 de Agosto en Constantinopla (Istambul)
un grupo de armenios toma al Banco Otomano (Bank Ottoman) y
amenaza con volarlo sino se llevaban a cabo las medidas
prometidas. Era un llamado de atención hacia las potencias que
financieramente dominaban el banco. Los hombres no detonaron la
bomba pero si detonaron la furia de Abdul Hammid quien ordenó
nuevas masacres para las poblaciones aledañas a Istambul.
La
popularidad de Abdul Hammid en toda Europa y en América a causa
de las muertes que dió este a los armenios y más aún a los
misioneros de las distintas potencias se encontraba quebrantada
gravemente.
Mientras
tanto, el emperador prusiano y los empresarios británicos se
disputaban el trazado de lineas férreas en el Imperio Otomano.
El
descontento era grande y la tensión causada por las pérdidas
territoriales en los balcanes era insostenible. Fue así que fue
gestándose en Salónica (Hoy Thessaloniki, Grecia) un
movimiento secreto, supuestamente progresista y racional: el
Ittihad o Pártido de los Jóvenes Turcos. Sus conecciones con
miembros de varias Organizaciones Secretas y diplomáticas de
Europa y los Estados Unidos harían al desplomar al Sultán
Hammid.
Fue
justamente un 24 de Abril de 1908, cuando toda la población
otomana, inclusive los armenios festejaron el cambio de régimen
sin sospechar que la semilla destructiva que germinó Abdul
Hammid II crecería potencialmente de la mano de los Jóvenes
Turcos. A
principios de 1900 las masas reclamaban garantías y derechos
constitucionales, los obreros y campesinos no querían ser
explotados.
Los pueblos y minorías étnicas que conformaban el
Imperio Otomano, además de éstos reclamos, exigían no ser
tratados como ciudadanos de segunda con derechos limitados y
garantías suspendidas. Solicitaban a las autoridades un corte
definitivo a las constantes violaciones sufridas a la propiedad
privada y a los ataques sobre su población.
Cuando
los reclamos armenios comenzaron a hacerse escuchar, el Sultan
Hammid II reaccionó con masacres sobre los pueblos y aldeas de
los armenios.
En
el Imperio comenzaba a crecer una nueva fuerza que prometía
construir un estado laico con igualdad de derechos y garantías
inclusive para las minorías étnicas. En 1905, en Salónica la
comunidad Donmeh (Judíos Sefaradíes conversos al Islam) había
desarrollado grupos secretos que deseaban desembarcar sobre
Istambul para apoderarse del Imperio y terminar con la
predominante presencia comercial de los armenios. Se conformaba
el Partido Unión y Progreso (Ittihad ve Terakki) de los Jóvenes
Turcos.
El
partido estaba liderado por Ismael Enver, Ministro de Guerra,
Mehmet Taleat, Ministro del Interior y Ahmed Djemal (Cemal),
Ministro de Marina y Gobernador. Igualmente todos sus miembros
estaban muy intimamente emparentados: Halil Mentese, era tío de
Enver y comandante de las fuerzas otomanas como también Nuri
Killigil; Jevjedt Bey era cuñado de Enver y Gobernador de Van
mientras que Mustafa Abdulhalik Renda era cuñado de Talaat y
gobernador de Bitlis.
Todos
ellos conocían muy bien a los armenios. Conocían el poder de
sus intelectuales y poetas capaces de organizar cualquier tipo y
forma de revolución y la valentía de sus hombres y mujeres a
la hora de defenderse y atacar al enemigo, la cual fue
demostrada en varias oportunidades dentro del propio ejército
turco (guerra de los balcanes).
El
Ittihad ve Terakki prometía un parlamento con participación al
mismo a todas las minorías del Imperio. Se trazó pues la meta
de amputar el tiranismo del Sultán Rojo. En esta oportunidad,
los armenios no dudaron en apoyar a los jóvenes turcos en el
proyecto de derrocamiento de Abdul Hammid.
El
24 de Abril de 1908 (fecha emblemática para las decisiones del
Partido), los Jóvenes Turcos se abalanzaron desde Salónica
contra la Sublime Puerta de Abdul Hammid, logrando así su
derrocamiento. Para no perder la ceremoniosidad de la figura
Sultánica, los dirigentes del Partido Unión y Progreso
ubicaron como Sultán a Murat V, hermano de Abdul Hammid. Éstos
dirigentes tenían todo ya planificado desde su formación
secreta en Salónica. Formaron una pantomima parlamentaria que
albergaba diputados de distintas vertientes, inclusive varios de
origen armenio. No obstante, las ideas de Unión y Progreso no
albergaban la cohesión de todas los pueblos del Imperio y su
desarrollo, sino más bien tenían encubierto la póstuma idea
de la Turquificación total de todos los factores sociales del
Imperio. Turquificación era sinónimo de Panturanismo (Anhelo
Imperial de Unión con las razas mongoloides del Asia Central) y
por ende de Genocidio Armenio. En reuniones secretas del Ittihad,
el Dr. Nazim (ideólogo e importante miembro del partido)junto a
el Dr. Bahaeddin Shakir hablaban sobre los armenios como
enemigos internos, que habían demostrado que era imposible
turquificarlos por la fuerza y que seguramente, como lo indicaba
la historia, apoyarían a cualquier poder en el mundo que les
asegurase la posibilidad de recrear un Estado Armenio
independiente.
La
causa búlgara tuvo como resultado Bulgaria, lo mismo sucedió
con otras causas y pueblos que se independizaban del Imperio en
occidente destruyéndolo. Pero nunca permitirían una Causa
Armenia. Hacia
oriente y bajo el control de Rusia en Asia central, existían
varios pueblos de origen turco que simbolizaban la posibilidad
de restaurar el Imperio Otomano conformando un mercado común
turco con salida al Mar Mediterráneo, este proyecto se
conoce como Panturquismo y sólo habían dos obstáculos para
esto, los armenios y Rusia. Los armenios, porque podrían
interrumpir este proyecto logrando una independencia de su
Estado provocando una barrera geográfica entre Turquía y el
resto de los pueblos de origen turco. De esta manera darían
lugar a establecerse en la zona a cualquier potencia enemiga de
Turquía que
ayudase a concretar la restauración de un Estado Armenio.
La
esperanza de gozar de derechos civiles, económicos y sociales
dignos se esfumó con la matanza de 30.000 armenios en la ciudad
de Adaná en 1909. Ya entonces muchos grupos de autodefensa
reconocieron que la re-constitucionalización inspirada por
Midhat Pashá era una farsa nuevamente. Muchos grupos de
autodefensa organizados por los partidos políticos armenios
comenzó su propia lucha.
Los
turcos pidieron a los dirigentes armenios que convenzan a sus
pares bajo el dominio de Rusia para que apoyen al ejercito turco
en una posible invasión del mismo al Cáucaso. Los dirigentes
armenios les respondieron que frente a una nueva contienda entre
Rusia y Turquía los armenios serán leales a los respectivos
estados aunque esto signifique una guerra entre compatriotas
enrolados en ejércitos opuestos. Fue así que los armenios
avanzan tempestuosamente sobre los turcos en 1917. Con la ayuda
de Rusia, el ejército armenio cacheteó fuertemente al Ministro
de Guerra, Enver Pashá, quién respondería con el método
genocida sus derrotas en Mush y Sarikamish.
Los
turcos tenían un plan secreto contra los armenios que pondrían
en práctica cuando llegase la oportunidad, y lamentablemente el
comienzo de la Primera
Guerra Mundial fue la oportunidad.
Haciendo
honor a sus ancestros mongoles, el plan consistía en una gran
masacre pero más organizada y letal que las que ya se habían
registrado en la época del Sultán Hammid II. El plan fue
ideado, premeditado, ejecutada y sistemáticamente planificado.
Se
pueden diferenciar varias etapas:
Desarme:
Se confiscaron las armas de la gran mayoría de la población.
Armas que habían sido entregadas a la población para la guerra
Ruso-Turca.
Decapitación
Intelectual del Pueblo:
Primeramente se desharían de los intelectuales, políticos,
poetas y curas para evitar que el pueblo pueda organizar una rápida
y terminante defensa. El secuestro de más de 600 intelectuales
comenzó el 24 de Abril de 1915 en Estambul.
Desmasculinización:
No habían dejado nada al azar, con la excusa de la Gran Guerra
enrolaron en el ejército turco a todos los hombres armenios
entre 15 y 45 años lo suficientemente fuertes como para
sostener un fusil que nunca se les entregó. A los soldados sólo
se los utilizó como mano de obra para construir trincheras que
inmediatamente se transformaron en sus propias tumbas.
La
Eterna Caravana hacia la Muerte: La Deportación.
Los turcos debían borrar de la faz de la tierra a los armenios
y todo vestigio de cultura armenia, para que nunca exista una
Causa. Armenia basada en reclamos territoriales o garantías
y derechos para las minorías.
Las órdenes las dio el mismo ministro del interior Taleat y debían
ser cumplidas "sin titubeos y haciendo caso omiso a la
conciencia" decía su terrorífico telegrama.
Claro, lo que sucede que las órdenes eran tan infrahumanas que
algunos soldados turcos o jefes del ejército no creían lo que
se les estaba pidiendo, y pedían explicaciones o aclaraciones
obviamente se fusiló a los que se negaron a responder las órdenes.
Taleat
había sido muy claro, "los
armenios habían perdido el derecho a la vida en el Imperio
Otomano" pero como no se podía malgastar
municiones en ahorro de guerra, se los debía matar a cuchillo,
o ahogándolos en el río Eufrates, y otros métodos
abominables.
En
los poblados y aldeas quedarían hombres enfermos, adolescentes,
mujeres y ancianos. A ellos les esperaba la otra parte del plan:
la deportación. Se colgaba en la plaza central de cada pueblo
un aviso el cual decía que la población debía partir para la
reubicación. El pretexto consistía en hacer creer a los
armenios que se reubicaría a la población para llevarlos a una
zona de exclusión bélica, que los protegería de los efectos
de la guerra reinante.
Estaban
planificadas todas las rutas de deportación, al norte se los
ahogaría en el mar negro, a los que vivían en el centro de la
Anatolia serían llevados sin víveres y caminando hasta el
desierto de Der Zor, donde serían arrojados a los pozos
naturales de éste desierto para luego quemarlos.
Los
métodos de aniquilamiento eran realmente espantosos y
obviamente no se respetaba ni el sexo ni la edad de las víctimas.
Las órdenes de Taleat aclaraban que no debían vivir ni en el
vientre de sus madres. El río Eufrates de aguas cristalinas,
durante días presentó un color rojo de transportar cientos de
cadáveres. Miles de mujeres y niños terminaron sirviendo en
los harenes de los Pashá (Jefe) Turcos por lo que hoy día
muchos ciudadanos turcos desconocen que su verdadero origen
pertenece a la raza armenia.
Los
Sobrevivientes:
El plan de exterminio del pueblo armenio era perfecto, pero lo
que impidió su consumación efectiva fueron las fuerzas
rebeldes armenias conformadas por hombres y mujeres voluntarios
que con gran valentía impidieron, al menos por varios meses la
invasión de los turcos en algunos pueblos y aldeas por lo que
hubo algunos sobrevivientes al Genocidio. Otros sobrevivieron
porque fueron confundidos por cadáveres, o porque se pudieron
esconder durante la deportación o porque fueron comprados por
los árabes. Cabe hacer referencia que hubo muchos que
sobrevivieron gracias a algún vecino turco o kurdo que no
aceptaba la política de su Imperio. La pena de muerte les
esperaba a aquellos turcos que transgredieran o dieran cobijo a
algún armenio.
El
Imperio Otomano sumido en una vergonzosa derrota bélica llega a
su fin. Los griegos, franceses, ingleses e italianos se reparten
momentáneamente a suerte, los restos del Imperio.
Mientras
tanto, muchos armenios se repatriaban nuevamente hacia sus
hogares sin sospechar que la resurrección nacional turca
continuaría el plan genocida.
Aunque
los Jóvenes Turcos son condenados a la pena de muerte por un
tribunal turco, acusados de organizar y ejecutar el Genocidio
contra el pueblo armenio el genocidio prometía un continuador.
Mientras los Jóvenes Turcos disfrutaban de su exilio y falsa
condena, el gobierno turco es tomado por la fuerza y queda en
manos de Mustafa Kemal, quién continuará con el plan de
genocidio contra el pueblo armenio hasta 1923. (*)
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GALERÍA DE
IMÁGENES
Todas las
imágenes puede ser ampliadas por un clik. Todas las
fotografías proceden del libro de James L. Barton,
"Story of near East Relief", salvo las que
provienen del
Diario de María Jacobsen, 1907-1919), y de la colección
de Armin T. Wegner; fuentes que son indicadas
junto a las imágenes.
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Arriba, a la izquierda, niños
devastados por un hambre y sed sistemáticos; derecha:
niños descalzos, abrumados por el dolor y la pérdida
de la alegría del sol ( foto del Diario de María
Jacobsen, 1907-1919).
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Arriba a la izquierda: niños
afectados por hidropesía, profundamente afectados ya
por el avance de la desnutrición (del Diario de María
Jacobsen, 1907-1919); derecha: una doctora auxilia a un
niño armenio estragado por el hambre.
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Arriba, izquierda, la
aniquiladora deportación iba produciendo sus marcados
efectos: la muerte de niños en el camino (del Diario de
María Jacobsen, 1907-1919 esta imagen, como la
siguiente); derecha: en la ciudad de Jarput, Armenia,
usurpada por Turquía, un contingente de deportados se
mueve bajo una letal amenaza.
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Arriba, izquierda, dos niños
armenios deportados. Talaat, el ministro de Interior de
Turquía, llegó a afirmar: "Quienes hoy son
inocentes pueden ser culpables en el futuro. Hay que
exterminarlos"; derecha: dos armenios penden de las
cuerdas de la fatídica muerte por la horca, un
instrumento habitual de exterminio turco practicado en
la totalidad del territorio armenio (foto de la
colección de Armin T.Wegner).
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Monumento en conmemoración
del genocidio armenio en Chacao, Venezuela
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Fuente
de las fotografías:
James L. Barton, "Story of near East Relief";
Diario de María Jacobsen, 1907-1919, y colección de
Armin T. Wegner. |