LOS
CONOS DE URGUP
Un
peculiar paisaje de cuento de hadas acogió al sacerdote francés
Guillaume de Jerphanion cuando visitó Ürgüp en 1907, en la
región de Capadocia, Turquía. Entre las montañas y valles se
encuentra una fantástica formación de conos, pirámides, agujas
y riscos en forma de panal. Sin embargo, esas esculturas
geológicas han sido excavadas tanto por las fuerzas de la
naturaleza como por la mano del hombre, y convertidas en casas o
iglesias espléndidamente decoradas.
El asombro del padre Jerphanion le resolvió a dedicar el resto de
los años de su vida a estudiar los Conos de Ürgüp y las
iglesias labradas en roca de Capadocia. Entre 1925 y 1942 publicó
varios volúmenes de un trabajo monumental que alertó al mundo
hacia un rincón secreto de Turquía, que había permanecido
virtualmente desconocido desde el siglo XIII.
La
congregación de los altos y esbeltos conos se alza abruptamente
desde el suelo del valle, al este de Urgüp. La mayoría están
arracimados, pero unos pocos se muestran en solitario esplendor.
Cada cono consiste en un alto pilar de roca, generalmente alzado
hasta unos 30 m y tocado por un canto rodado cónico y negro,
conocido localmente como «chimenea mágica». Bandas horizontales
de piedra roja, amarilla o blanca definen cada cono.
El
extraño paisaje de Capadocia fue formado después de que dos
grandes volcanes, el Hasan Dag al suroeste y el Erciyas Dag al
sureste, hiciesen erupción en una serie de explosiones, hace unos
ocho millones de años. Las efusiones volcánicas cubrieron el
paisaje circundante con horizontales capas de lava, ceniza,
carbonilla y fango. La lava se enfrió para formar un duro y negro
basalto, mientras que la ceniza se fundió en una suave y blanca
roca conocida como «toba».
Después
de muchos miles de años el clima se volvió más frío y húmedo,
incluso más de lo que lo es hoy. Fuertes precipitaciones
produjeron rápidas corrientes que desaguaron hacia el norte, en
el Kizil Irmak, o hacia el oeste, en el gran lago salado de Tuz Golü. Esas corrientes traspasaron rápidamente la leve toba y
crearon un enrejado de estrechas, gargantas y de crestas dc
escarpados lados. Por otra parte, la erosión ensanchó las
gargantas y generó más intersecciones.
La
única parte de los riscos que se mantuvo fue la protegida
por los cantos de basalto, resistentes a los efectos de la
intemperie. Estos también se fueron aduciendo paulatinamente
hasta formar pináculos aislados y convertirse en los Conos de Urgüp. Sus
fuertes bandas de color se deben a las impurezas
minerales en la toba, tales como los óxidos de hierro.
Habitantes
de los conos
Vistos
desde cierta distancia, los contornos de los conos aparecen lisos
y sin roturas. Pero de cerca saltan a la vista innumerables
puertas y ventanas en las caras de la roca. Esta arquitectura
surrealista, conformada por las tuerzas naturales, ha sido
adaptada por los seres humanos a sus necesidades. De este modo,
las cuevas de los conos y de los riscos que los rodean han sido
habitadas casi continuamente desde hace más de 2.000 años.
Los
campesinos transformaron el paisaje lunar en un centro agrícola,
mientras que, en las épocas de predominio bárbaro, monjes y
ermitaños crearon una avanzadilla de la cristiandad. Muchas
cuevas, todavía habitadas por los turcos, son notablemente
confortables, ya que las paredes de roca ofrecen protección contra
las temperaturas extremas del clima. Cuando la nieve
cubre la tierra, las cuevas están libres de corrientes y son cálidas, y durante los largos días del caluroso verano se
convierten en fríos refugios ante el durísimo sol del mediodía.
La
árida tierra de los alrededores de Urgüp aparece desnuda, pero
con una suficiente irrigación es, de hecho, especialmente fértil.
Las plantas prosperan en el terreno volcánico rico en minerales,
permitiendo a los granjeros a producción de abundantes cosechas
en sus huertas y zonas de regadio.
Las
vides, los albaricoques y los melocotones crecen aquí con
facilidad. El vino blanco local tiene un sabor único y un aroma
bastante parecido al del sulfuro.
En el
siglo VI después de Cristo, Capadocia se encontraba bajo la
égida del Imperio Romano de Oriente (330-1453 después de
Cristo), centrado en Constantinopla. Por esa época muchos monjes
se inspiraron en las enseñanzas de san Basilio el Grande
(329-379), que fue obispo de Cesarea (la moderna Kayseri, que se
encuentra a unos 87 km al noroeste de Urgüp).
San
Basilio estableció la tradición monástica en Capadocia cuando
promovió la idea de que los monjes no tenían que vivir ni en
reclusión ni en comunidades amplias, sino, más bien, en grupos
que debían limitarse a ser pequeños.
En
Urgüp y en otros valles, tales como Góreme, los monjes
construyeron
pequeñas capillas y ermitas en los conos y en los
riscos. Usualmente toneles abovedados, con una sencilla nave
rectangular y una pequeña ábside, esas iglesias raramente
excedían los 8 m de longitud. Los monjes decoraban las paredes y
los techos con simples dibujos, todavía símbolos de los
comienzos de la cristiandad, como cruces, peces, granadas a
palmera del Paraíso. Un período iconoclasta comenzó de repente
en el año 726 después de Cristo, cuando los retratos de Jesús y
de los santos fueron considerados idólatras y prohibidos. Pero en
el año 850 recuperaron el favor las escenas realistas y las
pinturas figurativas, del mismo modo que las historias de la
Biblia volvieron a ser relatadas en largos y segmentados cuadros.
En los alrededores de Urgüp existen más de 150 iglesias
excavadas en la roca. La más majestuosa data de los siglos X y XI,
cuando los nobles ricos competían entre sí por decorar los
interiores con frescos elaborados exquisitamente coloreados.
Los
políticos y la guerra pronto acarrearon el final de esta manía
por las iglesias de Capadocia. En el siglo XI los musulmanes
arrebataron el control de la región al imperio bizantino, y
aunque los artistas locales intentaron mantener la tradición,
carecían de la maestría y del olfato de los pintores primitivos.
A continuación de las invasiones turcas del siglo XIII todos
los intentos por construir iglesias decoradas cesaron
definitivamente. (*)
|

Arriba,
derecha, imagen de uno de los conos de Urgup convertido
en una iglesia; arriba, centro, detalle de unos de
las especiales formas de Capadocia (estas dos fotos
en página wright-photo.com; imagen arriba, portada
en Prodigios de la Naturaleza, Ediciones del Prado).
|
(*) Fuente: Conos
de Urgup. Ciudad surrealista tallada en roca volcánica,
en Prodigios de la naturaleza, Volumen I, Atlas de lo
extraordinario, Ediciones del Prado, pp. 68-71.