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HIERVE
EL AGUA
CASCADAS
DE SAL EN MÉXICO
Cascada
de sal en Hierve el Agua, mexicana palpitación de la
tierra sagrada.
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Al oeste de Oaxaca, en México, el agua, henchida
de sal, cae desde los bordes de una elevación. Y deja duras huellas
de su devenir. Crea el agua salada una cascada suspendida en el
aire y el tiempo. En la tierra mexicana, sobre la superficie tocada
por los tórridos dedos del sol, existe una réplica de lo que sólo
suele ocurrir en el mundo subterráneo, cavernario: la formación
de estalactitas.
Estalactitas de agua salada se descuelgan de la altura de Hierve
el Agua; estalactitas que lucen anillos de calcita y travertino.
Pero esta es sólo una primera rareza geográfica de Hierve el Agua.
Cerca de la cascada salada, parpadean unos ojos de agua teñidos
por una coloración verduzca que recuerdan al Mar Caribe. El cálido
mar centroamericano y el oculto reino de las grutas se muestran
cercanos, visibles, nítidos, en Hierve el Agua.
Hierve el Agua es uno de los lugares más extraños de la geografía
planetaria. Sitio donde la tierra, siempre sagrada, crea una susurrante
cascada quieta y estalactitas amadas por las transparentes caricias
solares.
Ahora, en este momento de Temakel, le presentamos tres
imágenes de las cascadas de sal mexicanas obtenidas por Camila
Eva Ameijeiras y un breve texto que describe las estrictas
características geológicas de la lenta agua salada que cae.
Esteban Ierardo
Otro item afín a este
temática en Temakel: Las
salinas grandes
CASCADAS
DE TRAVERTINO Y CALCITA DE HIERVE EL AGUA
Las cascadas de Hierve el Agua se ubican a 70 km al oriente de la
ciudad de Oaxaca. Para llegar
a este sitio se toma la carretera
federal 190 a Mitla, algunos kilómetros más adelante de
Tlacolula, en la bifuración se toma el camino de la izquierda
rumbo a Hierve el Agua, y se sigue durante 32 km, donde puede
disfrutar del panorama a través de un bosque de encinos,
posteriormente se toma la terraceria, por aproximadamente cuatro
km hacia San Lorenzo Albarradas, se continua por dos kilómetros más
para arrivar al poblado de Roaguía; lugar donde se ubican las
singulares cascadas de travertino y calcita.
Estas estructuras son conocidas como “Cascadas de Sal”,
formadas por agua sobresaturada de carbonato de calcio; que brota
de pequeñas grietas o fisuras de los cuerpos de caliza de la
Formación Tepozcolula (Cretácico Superior) formando ojos de agua
y manantiales de agua cálida (22 - 27° C); al escurrir por un
escarpe de más de 200 m de profundidad, se van configurando
grandes estalactitas semejantes a las que se forman en las grutas.
Los ojos de agua están situados en una explanada denominada El
Anfiteatro, en la cual los lugareños han construido dos albercas,
en donde el agua adquiere una tonalidad verde turquesa, semejante
al color del agua del Mar Caribe, debido a la cantidad de sales
disueltas que contiene.
En esta explanada se localizan cuatro manantiales, que en época
de lluvias su flujo es considerable y en época de estiaje la
cantidad de agua que brota se reduce. Tres de ellos vierten su
agua en las albercas, mientras que el otro se encuentra a unos 300
metros al sureste de El Anfiteatro y es el que forma la “cascada
petrificada”.
Debido a que el flujo de agua no es constante al escurrir
lentamente y ponerse en contacto con el aire; deja escapar parte
del dióxido de carbono disuelto, permitiendo que la calcita y el
travertino se precipiten. Las estalactitas se forman por un goteo
continuo produciendo anillos de calcita y travertino. A medida que
continúa el escurrimiento va quedando una costra de calcita y que
posteriormente la oquedad es rellenada por capas de travertino y
calcita.
El agua en su constante fluir, precipita la calcita en la parte
externa de la oquedad, de esta manera la estalactita adopta una
forma cónica anillada irregular. Este proceso es posible verlo en
las paredes de las albercas con precipitaciones de calcita en
forma corrugada.
La zona cuenta con una infraestructura adecuada para disfrutar
plenamente la estancia y regocijarse con las espectaculares vistas
del paisaje que ha esculpido la naturaleza a través del tiempo.
(*)
Visión
lateral de cascada de sal de Hierve el Agua; a la
izquierda, sobre la cumbre de la elevación, puede
distinguirse uno de los ojos de agua verdosa. |
(*) Fuente:
"Cascadas de Travertino y Calcita de Hierve el Agua, Oaxaca,
México", por Dr. Víctor Manuel Malpica Cruz, Departamento
de Geología Regional, Instituto de Geología, UNAM.
Todas
las fotos de este item de Camila Eva Ameijeiras
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