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EL
TAJ MAHAL
Fotos y texto de Axel
Rivas

"A pesar de sus adornos severos, puramente geométricos,
el Taj Mahal flota. El fondo de la puerta es como una ola.
En la cúpula, la inmensa cúpula, hay algo levemente excesivo,
algo que todo el mundo siente, algo doloroso. Doquier la
misma irrealidad. Porque ese color blanco no es real, no
pesa, no es sólido. Falso bajo el sol, falso al claro de
la luna, especie de pescado plateado construido por el hombre,
con un enternecimiento nervioso". Así se expresa sobre
la obra solar del Taj Mahal el gran escritor francés Henri
Michaux.
El diamante de la arquitectura hindú, irradia los visos
de una historia de amor. Un edificio de una pulcra arquitectura
mágica que Axel Rivas nos propone compartir en ese instante
de Temakel a través de un breve texto y de tres vívidas
imágenes.
EL
TAJ MAHAL
Por
Alex Rivas

La historia del Taj Mahal es la siguiente: cuando
todo el norte de la India se hallaba bajo el dominio mongol, el emperador
Shah Jahan decidió iniciar la obra más majestuosa y extravagante del
imperio en honor a su difunta esposa, Mumtaz, que falleció luego de dar
a luz a su decimocuarto hijo. Veinte mil personas trabajaron en la obra
desde 1631 hasta 1653, dando forma en mármol a una arquitectura que
fusiona la tradición hindú con la persa-musulmana. Los materiales
fueron transportados desde Makrana a 300 kilómetros de distancia,
mediante más de 1000 elefantes. Piedras preciosas fueron traídas desde
Bagdad, China, Afganistán, el Tibet, Egipto, Persia, Yemen, Rusia y
Ceilán, adornando el interior y el exterior del Taj.
Ese esfuerzo monstruoso tuvo un alto costo para Shah
Jahan, enceguecido por su homenaje de amor, ya que en la ruina
económica (causada por la elocuente obra), fue derrocado por uno de sus
hijos, Aurangzeb, quien encerró a su padre en el Fuerte de Agra. Allí
pasó Shah Jahan el resto de su vida, contemplando desde las rejas la
maravillosa obra a la cual dedicó su vida y es aún hoy el monumento
más impactante de la India.
Arriba, el balcón que da al río Yamuna. La fotografía fue
realizada desde la habitación que ocupó Shah Jahan,
al ser encerrado por su hijo. A lo lejos se observa el Taj,
entre nieblas.
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