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VERDE FUEGO
DEL ÁRBOL Y LAS HOJAS
Texto de Henry
David Thoreau
Fotos: Matilde
Gironelli
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Luz
que atraviesa el altar sensible de las hojas. |
El bosque, la hoja y la madera respiran la
vida profunda. De una antigua y misteriosa belleza. Lo sagrado es la
vitalidad intensa, plena de resonancias. Y brillos de luces sutiles.
Los árboles y las hojas repiten de continuo una hechicera danza,
aunque no la percibamos; aunque el timón de nuestra piel sea la
indiferencia respecto a la sugerente grandeza de lo vegetal. Bosques
y llameantes hojas son parte esencial de la Geografía Sagrada. En
esta nueva exhalación de Temakel nos acercamos al gratuito
licor poético de las hojas y la madera. Las fotografías de Matilde
Gironelli de las fisonomías singulares del árbol y el encanto de
la hoja bailan junto a momentos de la obra de un gran poeta del
bosque: Henry
David Thoreau. Con intensos oleajes
de emoción en su espíritu, Thoreau caminó a través de los
senderos penumbrosos del bosque. Aquí lo convocamos para que nos
guíe en un breve deambular, con ojos asombrados y reverentes, entre
el cuerpo verde de la tierra. Tierra sagrada. A pesar de nuestro
olvido.
Esteban
Ierardo
VERDE
FUEGO DEL ÁRBOL Y LAS HOJAS...
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¡Qué poco conozco al pino llamado árbol vitae
si me atengo a lo que la ciencia me enseña! No
es más que una palabra. No es un árbol de vida.
El indio para denominar el árbol y sus partes recurría a
cinco palabras hoy ausentes de nuestra botánica y que
implican un saber más concreto y más viviente. Utilizaba
estas palabras todos los días. Conocía muy bien el tronco,
la corteza, las hojas. La ciencia no hace más que poner en
orden lo que sabemos de tal u otra clase de objetos. El
indio estaba más familiarizado que nosotros con los
animales y las plantas salvajes, y esta familiaridad, como
la nuestra, se ha reflejado en el lenguaje. |
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¡Qué
de términos indios para el caribú, la corteza del abedul y
tantas otras cosas! El indio permanecía más cerca que
nosotros de la Naturaleza.
Los
cuadrúpedos más nobles y más salvajes, los más grandes
peces de agua dulce, algunos de los pájaros más bellos y
las más hermosas flores han ido hacia atrás mientras
avanzábamos y apenas si nos queda de ellos un conocimiento
lejano.
Un
diccionario de la lengua india nos revela una vida nueva,
del todo diferente a la nuestra...Estos términos nos
revelan una vida en la vida o mejor dicho, una vida fuera de
la vida, que circulaba libremente en nuestros bosques y que
no volveremos a encontrar. Esa vida terrestre de los indios
es tan distante de la nuestra como el pensamiento.(1)
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¡Abundante y
generosa naturaleza! ...Estos lugares que tanto amo y recorro casi
habitualmente, por variados y extensos que sean, parecen haberme
sido dados y pertenecerme tanto como si yo fuera un autócrata o
el propietario del mundo y mis edictos hubiesen desterrado a los
hombres de mi vasto dominio. Quizás haya aquí antiguas ventajas
desconocidas en el país.
Hay, según dicen,
dos mil habitantes en Concord y, sin embargo, ¡cuánto espacio,
cuánta extensión! |
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Recorro varias
millas diariamente sin hallar ni percibir alma viviente y a
veces sin distinguir huellas de pasos recientes. Nuestros ojos
no ven al hombre sino cuando uno piensa en él; la mayor parte
restante del tiempo soy un hombre cultivado, recién pulido en
la sociedad de los hombres, pero sin ataduras en los bosques,
único ser humano en la Naturaleza que pasea y medita como si
no existiera el hombre ni sus costumbres ni sus
instituciones.(2)
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!Ah querida Naturaleza, qué
bello es acordarse de tus bosques, después de un breve olvido!
Hacia ellos voy, como un hambriento hacia una corteza de
pan...(3)
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(1) Henry David
Thoreau, Elogio de la vida salvaje, Buenos Aires, Ed. Rinzai,
1989, p.94.
(2) Ibid., pp.45-46.
(3) Ibid., p.49.
Todas
las fotos pertenecen a Matilde Gironelli, una joven artista
argentina que, dentro de poco, se apresta a darle vida a un nuevo
ser.
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