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El imperio
de las luces (1954). Una de las numerosas versiones
de los cuadros dedicados por Magritte a la relación
entre el cielo del día y la oscuridad nocturna. Magritte
combina el diurno cielo celeste y la casa, frente a un lago,
atrapada por la oscuridad noctuna y sólo iluminada
por la luz de una farola. El pintor belga consigue así
un efecto surreal.
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