|
El salón
de Dios (1948), de René Magritte. Respecto a
esta obra, el pintor belga manfiestó: "Yo me
puedo imaginar un paisaje soleado bajo un cielo nocturno;
pero verlos y plasmarlo en un cuadro, esto es cosa que sólo
un dios podría hacer. Esperando que algún
día me convierta en un dios, renuncio por lo pronto
a realizar el proyecto..."
|