INTRODUCCIÓN
El
presente trabajo tendrá como objetivo principal establecer una
relación entre la vanguardia surrealista y la obra de M.C. Escher.
En
relación al desarrollo del trabajo se contextualizará
el surgimiento de las vanguardias al comienzo del siglo XX
y se expondrán sus principales características. A su vez, se hará
hincapié en el desarrollo del surrealismo, se explicará su
origen, sus antecedentes y sus principales lineamientos ideológicos.
Al
mismo tiempo, como el objetivo es comparar la obra del pintor
holandés con el movimiento iniciado por André Bretón, se revelarán
las principales características de la pintura surrealista, sus técnicas
y sus representantes. Luego se presentará a M.C. Escher por medio
de una breve biografía, también se exhibirán las
particularidades de sus obras para luego hacer una descripción de
las que se crean más pertinentes.
Por
último, se buscarán los puntos de contacto entre las obras de
Escher y las principales particularidades del surrealismo.
Para
llevar a cabo este estudio se utilizarán distintas fuentes de
información, entre ellas el material otorgado por la cátedra, páginas
Web y un libro del propio Maurits
Cornelis Escher.
DESARROLLO
Origen
de las vanguardias artísticas
La
palabra vanguardia pertenece al léxico militar y designa la parte
que luchará contra el enemigo, la “primera línea” de
combate. En el ámbito artístico adquirió un nuevo sentido ya
que designa la “primera línea” pero en relación a la creación,
se corresponde con la renovación radical de las formas y de los
contenidos. Las vanguardias buscan enfrentarse con lo antiguo para
romper con ello, van a emerger como el rechazo a la tradición, al
mundo de valores, de conductas, de costumbres, de metas, se quiere
empezar algo nuevo. En palabras de Nicolás Casullo:
“La
idea de vanguardia se plantea como profunda crítica y al mismo
tiempo como una utopía de cambio en un determinado momento de lo
moderno, signado básicamente por el episodio de la Primera Guerra
Mundial.”(1)
Luego
de la guerra devastadora van a surgir las vanguardias
artísticas que se constituyen como sumamente críticas del
mundo burgués responsable de la opresión y de los millones de
muertos producidos por el enfrentamiento bélico. Como movimiento
de choque, de ruptura y apertura al mismo tiempo, la vanguardia,
no aspiraba a ninguna permanencia y menos aún a la inmovilidad,
por el contrario se presentaba con un espíritu de cambio y
evolución, previendo, ambicionando sucesiones. El
arte ya no se va a preocupar por sus cuestiones específicas, sino
que se va entrelazar con planteos expresos en relación a las
clases sociales de lucha, la injusticia económica, lo irracional
de un sistema que padeció una guerra devastadora y persiste en
anunciar una segunda guerra.
En
esta lucha que plantean las vanguardias eran consientes que nacían
para morir, que eran un grito estremecedor, su propio espíritu
las impulsa a presentarse como efímeras. Desean llevar el arte a
la vida, quieren borrar fronteras, cambiar el mundo, así como
también el entramado de la vida y sus instituciones. Asimismo, se
van a enfrentar con la institucionalización del arte en la
cultura moderna burguesa. En este intento de escapar a la idea
consagratoria del arte establecen una contradicción que les será
imposible de superar: pretenden escapar del mundo artístico
siendo al mismo tiempo una creación artística. Lo que quieren
encontrar por medio del arte es la liberación de la subjetividad
creadora y receptora. Podríamos inscribir al surrealismo en esta
idea de liberación del instinto.
“Van
a aparecer vanguardias que van a hacer eje en la liberación del
instinto –aparece el aporte del psicoanálisis de Freud, que es
contemporáneo- de la propia represión de la cultura que enajena
y encarcela el deseo, y como contrapartida a ese enclaustramiento,
la reivindicación y la recuperación del inconsciente como lugar
de otras voces, otras palabras, otra verdad necesitada de
expresarse.”(2)
Para
las vanguardias el arte debe ser principalmente crítica a las
consagradas representaciones del mundo, de la realidad, de la
sociedad, no un arte bello que equilibre desde su presencia la
fealdad y la hipocresía de la sociedad. Los juicios de belleza
son estéticas que responden a ciertos gustos, a ciertas épocas,
a ciertas clases privilegiadas, es por ello que lo que van a
buscar estos movimientos es definir una nueva sensibilidad.
Surrealismo
De
todas las vanguardias que nacieron en el siglo XX hay una que se
destacó como el movimiento de lo irracional y de lo inconsciente:
el surrealismo. Pretendía liberar la mente del hombre de todas
aquellas restricciones tradicionales que lo esclavizaban, buscaba
indagar en lo más profundo del ser humano para comprenderlo en su
totalidad.
Podemos
marcar el origen de esta vanguardia con la publicación del “Primer
Manifiesto” de André Bretón en París en el año 1924. Allí
el autor define al surrealismo como:
“(…)
Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar
tanto verbalmente como por escrito o de cualquier otro modo el
funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, con
exclusión de todo control ejercido por la razón y al margen de
cualquier preocupación estética y moral”.(3)
Lo
que pretende decirnos con estas palabras, el principal
representante de este movimiento, es que la obra surge de
cualquier forma de expresión en la que la mente no ejerza ningún
tipo de control, se intenta plasmar por medio de formas abstractas
las imágenes de la realidad más profunda del ser humano,
el subconsciente y el mundo de los sueños. Van a hacer uso de
distintos recursos como la animación de lo inanimado, el
aislamiento de fragmentos anatómicos, elementos incongruentes,
metamorfosis, máquinas fantásticas, evocación del caos,
representación de autómatas, de espasmos y de perspectivas vacías.
El pensamiento oculto y prohibido será una fuente de inspiración,
Bretón va a plantear que la voluntad ya no va a gobernar las
facultades mentales. Como plantea Esteban Ierardo en su trabajo “La
continua visibilidad de los invisible”:
“Bretón
entendía las aventuras de lo surreal como descubrimiento de una
realidad superior (…) la imagen surrealista suspende la proyección
del mundo ya sabido. Y abre la sensibilidad hacia un nuevo nivel
de realidad”(4).
En
relación a al surgimiento del surrealismo muchos lo plantean como
una continuación del dadaísmo, aunque André Bretón lo haya
desmentido. Mario De Micheli en su libro “Las
vanguardias artísticas del siglo XX” hace referencia a que
muchas de las actitudes dadaístas se van a encontrar en el
surrealismo pero con una fisonomía distinta. Dadá
encontraba su libertad en la práctica constante de la negación;
el surrealismo trata de dar a esta negación el fundamento de una
doctrina. Se presenta proponiendo una solución que garantice al
hombre una libertad realizable positivamente. En el dadaísmo
encontramos el sentimiento de la ruptura, pero sólo en el
surrealismo la búsqueda de la solución asume un empeño tan
específico.
En
el movimiento surrealista hay dos figuras que van a tener una
influencia importante: Karl Marx y Sigmund Freud. El primero como
un teórico de la libertad social y el segundo como teórico da la
libertad individual.
En
relación al aporte del marxismo, Bretón afirmaba su adhesión al
materialismo histórico, sostenía la necesidad de la revolución
social como punto final del antagonismo entre las fuerzas
productivas materiales de la sociedad y las relaciones de producción
existentes.
A
partir de Freud y sus estudios relacionados con el inconsciente va
a penetrar la idea que recorre a los artistas surrealistas de ver
la realidad que se esconde debajo de la conciencia. Asimismo el
estudio sobre los sueños va a tener un gran peso, aparece como
revelador de una nueva naturaleza del arte humano. André Bretón
hace alusión al psicoanálisis en el “Primer
Manifiesto” sosteniendo que gracias a él la imaginación
puede reconquistar sus derechos. El
surrealismo va a tratar de proyectar el interior a base de imágenes
de lo real y de lo onírico. Mario De Micheli sostiene que:
“En
el sueño el hombre se satisface plenamente con todo lo que
sucede. ¿Por qué no ha de ser posible encontrar algún día, un
punto de encuentro de estos dos estados, sueño y vigilia,
aparentemente contradictorios, en el cual se resuelven lográndose
una especie de realidad absoluta, de superrealidad? Ésta es la
perspectiva surrealista de Bretón”(5)
La
voluntad del surrealismo es irrumpir en la historia para crear las
condiciones de la libertad material y espiritual del hombre. Es
necesario aprender a liberar, por todos los medios, las fuerzas de
nuestro yo inconsciente también en el estado de vigilia. El
surrealismo es un medio para liberar totalmente el espíritu y
todo lo que se le parece. Es por medio de los sueños que podemos
transportarnos a un mundo irreal, los surrealistas van aprovechar
ese poder de las psiquis para esbozar sus sentimientos y
materializarlos. Este movimiento siempre intentó ser una revolución,
que apelando al poder de lo inconsciente, de la vida onírica e
incluso de la locura deseaba explorar el espíritu humano. De
hecho, la palabra “surrealista”, tomada de la obra de
Guillaume Apollinaire significa por encima del realismo.
Pintura
surrealista
Antes
de analizar algunas piezas de la obra de M. C. Escher nos parece
necesario plantear las principales características pictóricas
del surrealismo para luego resaltar los puntos que ambos presentan
en común.
Mario
De Micheli afirma que el principio básico de la pintura
surrealista es la toma de conciencia de la traición de las cosas
sensibles, éstas están fijadas en la esclavitud de una sociedad
equivocada, esclavas de la lógica de la convencionalidad y
sometidas al desgaste de la costumbre. En relación a esto elautor
sostiene que:
“La
pintura surrealista tiene como fin subvertir las relaciones entre
las cosas, contribuyendo de este modo (…) a precipitar aquella
crisis de la conciencia general que es el objetivo principal del
surrealismo”. (6)
Se
busca por medio de este arte crear un mundo en el cual el hombre
encuentre lo maravilloso como una anticipación de la libertad
total la cual se halla en la fusión del sueño con la realidad,
esa refundición que dará a los hombres su integridad.
Los
objetos surrealistas son híbridos y espurios, escapan a las
preocupaciones formales y son extra-plásticos por definición.
Mirar estos objetos con ojo estético sería traicionar su carácter.
La única fuerza que actúa en ellos de manera cohesiva es el
simbolismo sexual de gusto sádico y freudiano que tiene la función
de estimular la imaginación erótica y no el proceso de la síntesis
poética. Los artistas surrealistas dan vida a la imagen violando
las leyes del orden natural y social,
también investigaron nuevas técnicas, como el frottage, la
decalcomanía, el grattage, el cadáver exquisito o la pintura
automática. Se interesaron por la expresión de colectivos a los
que apenas se había prestado atención en el pasado. También
revalorizaron el arte de los pueblos primitivos, el arte infantil
y de los dementes.
Podríamos
plantear que la pintura surrealista se manifiesta de dos modos
distintos, uno es el automatismo y otro, el onirismo.
En el primer caso los artistas optan por un lenguaje basado en el
automatismo, de manera que los elementos del cuadro surgen del
inconsciente del artista, así como de la intervención del azar.
Joan Miró y Max
Ernst adhirieron a este movimiento. Miró
incursiona en lo fantástico, en las imágenes abstractas, el dadaísmo
se ve implícito en él en la deformación de los objetos.
Mientras que Max Ernst también se inclina en sus obras por los
elementos fantásticos, pinta temas de tabú, grupos humanos
petrificados y paisajes degradados. La vía onírica del
surrealismo está representada por artistas como René Magritte y
Salvador Dalí, entre los más significativos. Magritte se
distingue por asociar elementos dispares en sus obras, adoptando
una metodología similar a la de la terapia del psicoanálisis. A
su vez, resalta la noción de identidad y propiedad de las cosas.
Si bien no pinta sueños por medio de su imaginación los objetos
parecen haber sido soñados. Salvador Dalí representó algunas de
sus escenas oníricas mediante el sistema de la doble figuración.
Sus cuadros representan visiones y sueños llenos de signos y códigos
cuya comprensión no es lógica ni racional. En otras pinturas
desarrolla determinados temas, vinculados a sus particulares
obsesiones a través de asociaciones delirantes, como las que pueden darse en
la paranoia.
Maurits
Cornelis Escher
Su
historia:
M.C.
Escher es holandés, nació en la ciudad de
Leeuwarden en 1898. Estudió en
la Escuela de Arquitectura y Diseño Ornamental de Haarlem y viajó
por diversos países. Entre
1922 y 1935 se traslada a Italia donde realiza diversos bocetos y
grabados principalmente de temas paisajísticos. Abandona Italia
debido al clima político de aquellas fechas, trasladándose a
Suiza. También
viaja a España y Granada. Esta formación se tradujo en
una impresionante capacidad de reflexión espacial. Analizó las
formas de los mosaicos e hizo un descubrimiento fundamental: la
partición periódica de la superficie. Así, las formas
estrictamente matemáticas se convierten en modos reconocibles del
mundo vegetal, animal y humano. Comenzó a construir un universo
propio, caracterizado por la geometrización de las formas y de
los espacios. Exteriorizó toda su experiencia en el libro “La
división regular del plano” en el que explica los distintos
procedimientos técnicos para la partición teórica del espacio.
En
1941 se muda a Baarn (Holanda), después de una estancia difícil
en Bélgica. En 1962 su salud comienza a deteriorarse y debe ser
operado. Más tarde, en 1970 se traslada a la Casa Rosa Spier de
Laren, al norte de Holanda, donde los artistas podían tener
estudio propio. Murió allí, en su país
natal, el 27 de marzo de 1972, momento en el que el reconocimiento
de su obra comenzaba a adquirir carácter global.
Características
de su obra:
La
obra gráfica de Escher causa una extraordinaria fascinación en
quien la observa. En ella se puede contemplar dualidad,
equilibrio, simetría, contraposición entre el negro y el blanco,
el día o la noche, lo posible frente a lo imposible, las
relatividades, la división regular del plano y las construcciones
imposibles Asombro, sorpresa, turbación ante mundos imposibles
edificados bajo principios constructivos, matemáticos y geométricos
que parecen alejarse de lo real. Es por esto que se considera que
el arte de Escher está relacionado con el concepto de “arte
matemático”. Muchos piensan que es uno de los pocos
artistas del siglo XX que consigue aunar arte y ciencia de un modo
magistral.
Es
común la utilización en sus distintas obras de Cintas de Moebio,
pequeños animalillos mutantes, figuras geométricas y dibujos de
paisajes que parecen fotografías tomadas desde ángulos inverosímiles.
Lo que logra es jugar con la perspectiva, cuestiona y
alterna la relatividad de los puntos de fuga y la propia idea de
relatividad. Consigue que se reconozcan las formas pero en verdad
no hay una relación natural
entre ellas.
Escher
afirmaba que sus creaciones posteriores a 1936 tienen la misión
de comunicar una línea específica del pensamiento. El gran
artista holandés enfrentando enigmas y analizando la realidad que
lo rodeaba terminó dominando las matemáticas y plasmándola en
sus dibujos. Tenía el
deseo de romper las limitaciones que impone el plano al arte, de
mostrar como nunca antes que una superficie bidimensional es capaz
de producir ilusiones ópticas de gran profundidad.
Escher
quería encontrar un mecanismo que diera la impresión de un
espacio sin límites, de mundos que se transforman en otros.
Incluso podemos llegar a creer que una transformación es normal y
creíble, pero cuando observamos el punto inicial vemos que es del
todo imposible, a pesar de la sensación de normalidad que nos
transmite. La observación minuciosa nos permite descubrir el
absoluto dominio que tenía Escher de la geometría.
Descripción
de las obras:
Litografías
que muestran los conflictos entre el plano y lo espacial:
En
las siguientes obras que se van a mostrar lo que logra este
grandiosos pintor es representar ilusiones de espacios
tridimensionales. Lo que hace es romper con la convención de que
la pared o una pieza de papel son planas y quiebra la
bidimensionalidad. El propio Escher afirma:
“Es
para mí un placer mezclar deliberadamente objetos de dos y tres
dimensiones, relaciones superficiales y espaciales, y reírme de la
gravedad". (7)
Manos
Dibujando (8)
Es
una litografía del año 1948 en la que se ve una hoja
de papel
sostenida con unas chinches a un soporte. La mano derecha está
pintando la manga de una camisa. Hay también una mano izquierda
que ya ha sido terminada con tal lujo de detalles que se levantó
de la superficie y como una mano real dibuja a su vez la manga de
la cual sale la mano derecha que al igual que la izquierda parece
tener vida.
Espejo
Mágico
(9)
Se
trata de una litografía del año 1946 que muestra un suelo
embaldosado en el que se encuentra un espejo del que nace un
animal fabuloso. Su imagen reflejada en el espejo no prueba ser
real ya que aparece como una figura de tres dimensiones por detrás
del espejo. Paso a paso las columnas de estos bichitos van
avanzando primero en fila india, luego de dos en dos, para
encontrarse en filas de cuatro. Cuando se aproximan las figuras
ven perdiendo plasticidad y como piezas de rompecabezas encajan
unas con otras y llenan los espacios vacíos, formando el suelo
sobre el que está el espejo.
Balcón
(10)
El
carácter de tridimensionalidad de este grupo de casas es una
ficción, ya que es una bidimensionalidad en la que están
dibujadas. La
abolladura que se eleva en el centro es una ilusión:
el papel permanece liso.
Relación
de las obras que muestran el conflicto del plano y lo espacial con
el surrealismo:
Esta
experimentación de la óptica que realiza Escher puede tocar con
la técnica utilizada por los artistas surrealistas. Se puede
apreciar una voluntad hiperrealista, sus dibujos se tornan
surrealistas como si solo una minuciosidad exhaustiva, la máxima
fidelidad, permitiese la emergencia de aspectos escondidos, casi
invisibles, pero no por ello reales. El país de las maravillas
acaba transformándose en realidad.
Obras
que muestran el espacio infinito y las figuras imposibles:
Escher
encontró la manera de representar artísticamente el infinito sin
necesidad de curvar la superficie.
La idea es sencilla, trata de ir dibujando figuras que
encajen entre sí rellenando el plano y que poco a poco van
aumentando o disminuyendo de tamaño hasta dar la impresión de
que hay un número infinito de ellas. En El libro “M.
C. Escher” se afirma que:
“El
mismo tamaño para todos los componentes sólo permite reproducir
un único fragmento de una partición regular de la superficie. Si
se quiere representar un número infinitamente grande, se deberá
reducir gradualmente el tamaño de las figuras (…)”
(11).
Cada
vez más pequeño
(12)
Esta
litografía fue producida por Escher en 1956. En ella cada uno de
los elementos en forma de reptil
se divide hacia el centro, de modo sistemático
y continuo,
por la mitad. Al llegar al centro, se alcanza el tamaño
infinitamente más pequeño como el número infinitamente grande.
En
relación con la construcción
de edificios imposibles
utilizó de forma implícita uno o varios "tribar" (es
un triángulo imposible desarrollado por el matemático Roger
Penrose). Podemos
comprobar tras una observación minuciosa la imposibilidad del
diseño, como escaleras que salen de dentro del edificio pero que
se apoyan en la fachada -en "Belvedere"- o una cascada
con agua en perpetuo movimiento -en "Cascada"-.
Belvedere
(13)
Esta
obra es una litografía de 1958.
Es un ejemplo de un objeto imposible, sobre el suelo del
piso inferior, en el interior de la casa, se encuentra una
escalera por la que
suben dos personas. Pero, una vez llegadas
arriba, se encuentran al aire libre y deben entrar de nuevo al
edificio. Es decir, si se observa bien, la parte inferior de la
escalera está adentro del edificio y la parte superior afuera.
Cascada
(14)
(ver
imagen
arriba
portada)
Si
nos fijamos atentamente en cada uno de los elementos que componen
esta litografía de 1961 no descubriremos error alguno. Sin
embargo, se trata de un todo imposible. En esta construcción fue
utilizado el triángulo imposible tres veces. La cascada pone en
movimiento una rueda de molino, el agua corre hacia abajo por un
canal entre dos torres hasta llegar de nuevo al punto en que
comienza la cascada. Es decir, podemos seguirla de forma continua
sin nunca llegar al fin. Asimismo, ambas torres tienen la misma
altura a pesar que la torre derecha es un piso más baja que la
izquierda.
Relación
de las obras que muestran el espacio infinito y las figuras
imposibles con el surrealismo:
En
cuanto a los puntos de contacto de estas obras con el surrealismo,
podemos decir que la utilización del recurso de la simetría fue
empleado por algunos artistas de la vanguardia surrealista. Por
ejemplo R. Magritte en
su obra "Mr. Eduard James visto desde atrás” hay una
imposibilidad de encontrar en la realidad esta no-simetría
delante de un espejo. En la obra de Escher vemos la utilización
de la simetría de lo imposible en la que por ejemplo logra que la
parte de adentro de una casa sea a su vez la de afuera.
Pueden
considerarse las obras recién citadas como
imágenes mentales difíciles de interpretar, muchas de ellas
meditadas durante los sueños más profundos. Producen la convulsión
de nuestras certezas cotidianas hacen que nuestro cerebro se
debata entre la duda de creer lo que está viendo o aceptar lo que
le dice la razón lógica.
CONLUSIÓN:
Luego
de realizar el trabajo se puede afirmar que Escher no se inscribe
dentro del movimiento surrealista completamente aunque pueden
encontrarse entre ambos puntos en los que se asemejan y otros en
los que disienten.
En
cuanto a las diferencias podemos establecer que M. C. Escher no
deja a su mente actuar sin control para plasmar las imágenes más
prefundas del ser humano. Esta característica clásica de los
surrealistas no se ve reflejada en su obra, el pintor holandés es
un estudioso de la lógica de los fenómenos y pinta conciente de
ella y para poder mostrarla y al mismo tiempo romper con ella. Si
bien sus obras logran transportarnos a un mundo irreal e imposible
no es bajo el poder de la psiquis que lo logra sino que lo hace
siguiendo y desafiando la lógica matemática. Podemos señalar
también como un contraste el hecho de que no hay en Escher un
gusto por lo sádico y lo freudiano.
En
relación con las similitudes podemos afirmar que tanto los
artistas surrealistas como Escher dan vida a la imagen violando
las leyes del orden natural. En las obras analizadas del pintor
holandés se logran visiones ópticas y figuras imposibles por
medio de técnicas matemáticas, la utilización de la simetría y
el estudio de la geometría. En el surrealismo también hay un
quiebre respecto a lo establecido y lo convencional sólo que se
hace por medio de la apelación al automatismo puro y al
inconsciente. Asimismo, en ambos se crea un mundo maravilloso
mezclando lo real y lo fantástico. El país de las maravillas se
termina transformando en realidad.
A
lo largo de este trabajo descubrimos el fascinante engaño que
producen los dibujos de Escher, observamos cómo logra jugar con
lo tridimensional en una superficie plana. Sus dibujos se tornan
surrealistas como si solo una minuciosidad exhaustiva, permitiese
la emergencia de aspectos escondidos, casi invisibles, pero no por
ello menos reales. En Escher todo surge de la superficie
fragmentada regularmente en formas geométricas aparece primero la
aproximación al infinito y luego las figuras de lo imposible. Las
litografías de Escher atrapan por sus perspectivas llenas de
armonía, no busca sólo la exclusividad sino que transmite una
nueva manera de ver al mundo. Los pensamientos gráficos de Escher
muestran principios sistemáticos de construcción que poco tienen
que ver con las leyes estéticas. Sin embargo, fueron realizados
siempre con una pasión casi artesanal y están plenos de una
emoción especial que pinta las ideas visuales que expresan. Sus
mejores imágenes enuncian una resolución única, un anhelo por
descubrir algo de la verdadera realidad del tiempo y el espacio,
pero que, al final, nos enfrentan con las limitaciones de nuestros
sentidos y, en particular, con los límites de nuestros ojos.
El
arte es vida y hay que renovarlo, ya sea transgrediendo lo
establecido a la manera de los surrealistas o por medio de la lógica
como lo ha logrado Escher. Lo importante es poder transmitir
sensaciones, valores y creencias por medio de las obras artísticas
y tanto uno como otro lo logran. Ambos juegan a su manera con una
nueva percepción y con el anhelo de poder alcanzar un mundo
imposible. (*)
(*)
Fuente:
Nadia Petrizzo, "El arte de lo imposible: articulación del surrealismo con la obra de M.C. Escher",
trabajo realizado en el contexto de la materia Principales
corrientes del pensamiento contemporáneo de la Carrera de
Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en
2007.
BIBLIOGRAFÍA
Libros y textos
Bretón, A., “Los Manifiestos del Surrealismo” Ediciones Nueva Visión;
B0s. As.
Casullo N, Foster R, Kaufman A, “El tiempo de las vanguardias artísticas y políticas” en Itinerarios de la Modernidad, Eudeba, Bs. As., 1999.
De Micheli Mario, “Las vanguardias artísticas del siglo XX”,
Madrid, Alianza.
Escher M.C. “M. C.Escher. Estampas y dibujos”, TASCHEN, Alemania, 2002
Ierardo, Esteban, “La continua visibilidad de lo invisible. Magritte, Foucault, Hegel, y la pintura del
pensamiento”, en temakel.com, galerías de arte.
Páginas de Internet:
Jill Britton's Escher Gallery: http://britton.disted.camosun.bc.ca/escher/jbescher.htm
Museo virtual de Escher: http://www.nucleogestion.8m.com/HALL.HTM
Matemáticas Escher: http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd99/ed99-0224-02/apro.html
Desafío de la lógica espacial: http://www.imaginando.com/arte/archivos/000077.html
Surrealismo: http://www.arteespana.com/surrealismo.htm
Temakel: http://www.temakel.com/
Psikeba: http://www.psikeba.com.ar/tematica/surrealismo.htm