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La columna rota
(1945). La herida columna vertebral de la artista es sustituida
por una columna de estilo jónico. La presencia de un agregado
artificial en la pintura es continuación del obligado uso de corsés
ortopédicos de acero o escayola. La cultura clásica, asociada con la
idea de equilibrio y armonía, se quiebra. El placer armónico es
vulnerado por la presencia desproporcionada del dolor. Unos clavos
agujerea el cuerpo y los cinturones de acero que comprimen el
anómalo pilar vertebral. La identificación con el padecimiento
cristiano reaparece. La erecta postura del sufrimiento se aproxima
a El martirio de San Sebastián, de Guido Reni.
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