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A
comienzo de la década del ochenta, un amigo y discípulo
de Hundertwasser, Mirka, realizó trabajos de acondicionamiento
y remodelación en un silo de grano a orillas del Danubio.
Como se aprecia en la imagen de arriba, que muestra una
de las fachadas del edificio, las ventanas son metamorfoseadas
con una suerte de labios polícromos de cerámica.
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