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Aquelarre,
una de las pinturas negras de la Quinta del Sordo, en el Museo
del Prado. El diablo, representado como macho cabrío, está
vestido como un fraile. Su negro absoluto contrasta con la
reunión de brujos y brujas que lo rodean. En el extremo
derecho, una mujer contempla la escena sin participar en el
conclave de hechiceros. La misteriosa mujer es quizá Leocadia
Weis, amante de Goya y testigo de sus pesadillas. |