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Dos viejos,
una de las pinturas negras de la Quinta del Sordo, actualmente
en Madrid, en el Museo del Prado. Uno de los viejos
sostiene apaciblemente un báculo; la bondad de su rostro
contrasta con un rostro demoníaco que abre su boca en anchos y
enrojecidos labios, como si se aprestara a susurrar en los oídos
del viejo una temible arcano; o quizá para hundir sus
invisibles dientes en la indefensa anatomía de su anciana víctima. |