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La mujer
y el niño (1922), de Fernand Léger. La
posición diagonal de la figura azul del centro se
combina rítmicamente con la estructura ortogonal
del espacio circundante. La presencia humana transfigurada,
de la madre y la hija que sostiene una flor, comparte su
extrañeza e intensidad con los objetos del entorno,
como los elementos de cocina.
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