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La ribera
de Tesalia (1926), de Giorgio de Chirico. Luego de su
etapa de la "pintura metafísica", de Chirico
es fascinado por la pintura de motivos clásicos.
Aquí, el pintor ensaya una síntesis entre
elementos iconográficos específicos de ambas
etapas. El edificio de la izquierda es derivación
de los soportales turineses. Este elemento que, lo mismo
que la chimenea, remite a la pintura realizada bajo el impacto
de las plazas turinesas, se combinan con el caballo y el
hombre desnudo, formas de regresión a lo clásico
antiguo.
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