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El Martirio
de San Mauricio. Esta pintura del Greco fue realizada
por encargo de Felipe II, para decorar uno de los altares
de El Escorial. La obra no satisfizo al monarca español.
La refinada e intelectual composición fue apreciada en su
valor artístico, pero se consideró que el lienzo carecía
de la capacidad de incitar a la devoción. Mauricio era un
general romano, de origen cristiano, líder de la legión
tebana. En primer plano, Mauricio dialoga con sus hombres
luego de tomar la decisión de servir a su Dios (de ahí su
mano indicando hacia lo alto) y de rechazar la orden imperial
de hacer sacrificios en honor de los dioses paganos antes
de una batalla. Por esa desobediencia, toda la legión fue
condenada a muerte. En segundo plano, Mauricio consuela
a sus soldados durante la decapitación. La obra fue pintada
entre 1580 a 1582, y se halla actualmente en El Escorial,
Monasterio de San Lorenzo.
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