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El entierro
del Conde de Orgaz, en la Iglesia de Santo Tomé, pintado
entre 1586-88. En primer plano, vestidos con ropas clericales,
San Esteban y San Agustín sostienen el cuerpo del Conde
de Orgaz. Un niño, seguramente el hijo del Greco, Juan Manuel,
indica el milagro. A la derecha, el párroco de la iglesia,
Andrés Nuñez contempla el cielo que, sobre un conjunto
de personajes, se abre. Un ángel conduce el alma del conde,
convertido en un niño hacia la parte superior de la región
celeste poblada por ángeles, la Virgen María y San Juan
Bautista, y Cristo arriba. Como es habitual en el espacio
pictórico del pintor cretense, la diferencia entre el cielo
y la tierra desaparecen.
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