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1. Conmemorando
a Martín Heidegger. Por Santiago Kovadloff
(Artículo publicado en Diario La
Nación, Ciudad de Buenos Aires, Domingo 8 de septiembre de 2002 )
En
enero de 2002, mientras la Argentina soportaba los embates de una
de las peores crisis de su siempre agitada historia, terminaba de
imprimirse, en Buenos Aires, este volumen de más de quinientas
páginas, consagrado a celebrar y meditar la obra de Martin
Heidegger.
Los dos hechos retratan con elocuencia el
penoso bicefalismo de una nación que, por un lado, está entre
las mejor dotadas, en términos de cultura, para interpretar el
aporte del gran pensador alemán y, por otro, trepó a los
primeros puestos entre las sociedades cuyas dirigencias figuran
entre las más corruptas del mundo occidental. Esta dolorosa
dicotomía no deja de interrogarnos y bien pudiera ser que en
muchas de las páginas de este libro sustancioso se puedan
encontrar elementos más que sugestivos para explicar, al menos en
parte, lo que somos y lo que nos pasa.
En lo esencial, la conmemoración realizada
explora las connotaciones del encuentro Heidegger-Lacan, es decir,
la incidencia del primero en la producción del segundo ya que, a
juicio del compilador Rogelio Fernández Couto, "Heidegger
está en la estructura del pensamiento psicoanalítico".
La obra, no obstante, posee una trama abierta y
las líneas argumentales se multiplican y proliferan sin afectar
la unidad del conjunto. Precedida por una sugestiva introducción
del compilador, se divide en cuatro partes. La primera de ellas
reúne cinco textos de Martin Heidegger; cuatro de ellos
canónicos y un quinto, ciertamente curioso, en el que se
registran los breves encuentros que el autor de El ser y el
tiempo mantuvo con José Ortega y Gasset, al que Heidegger
retrata, no sin ironía, como un personaje pintoresco.
La segunda parte del libro, subdividida en
cuatro secciones, concentra la mayoría de las contribuciones de
este volumen. "Filosofía", "Psicoanálisis",
"Poesía" y "Biografía y Silencio" son sus
títulos respectivos. En total, cuarenta y cuatro trabajos que
conforman la médula proposicional de todo el volumen.
La sección de Filosofía presenta diez
estudios producidos por investigadores de nuestra América. Desde
uno proverbial de Carlos Astrada, auténtico pionero en los
estudios heideggerianos del continente, hasta otro de Esteban
Ierardo que subraya algunos de los interrogantes que la filosofía
no puede soslayar, tras el destino por ella corrido en la odisea
heideggeriana.
La segunda sección de la Segunda Parte,
"Psicoanálisis", es la más novedosa del libro.
Contiene trece textos que estudian la forma propicia en que la
reflexión heideggeriana fecundó el quehacer psicoanalítico
lacaniano o, si se prefiere, el destino interpretativo que la
filosofía de Martin Heidegger corrió en la obra teórica y el
quehacer clínico de Jacques Lacan. Bien resume el espíritu de
esta sección el enunciado de Nora Trosman que dice: "La
superación de la metafísica de la subjetividad, instaura otro
modo de pensar. En él, tanto Heidegger, paradigma de este fin,
como Lacan, anunciando un límite en la representación, dada la
imposibilidad de acceder al mundo a través de ella, convergen y
apuntan a la vía poética como apuesta a un decir acerca del ser,
en un caso, y a la interpretación, en el otro".
Autores europeos y americanos dan forma a la
tercera sección de esta Segunda Parte. En ella se exploran las
propuestas heideggerianas acerca de la dicción poética. Se trata
de seis estudios que honran la inquietante originalidad del autor
de Qué significa pensar, en este asunto más que relevante
para Lacan en su relectura de Freud. Especialmente innovador
resulta aquí el aporte de Alain Badiou, al establecer "El
estatuto filosófico del poema después de Heidegger".
"Biografía y Silencio" se titula la
cuarta y última sección de esta Segunda Parte. En ella se
abordan diversos aspectos, algunos de ellos poco difundidos, de la
vida de Martin Heidegger. Se tocan, asimismo, las tan debatidas
oscuridades de su trayectoria política e ideológica,
identificada durante varios años con las propuestas del
nacional-socialismo. Si bien no se realizan aquí aportes
novedosos, para quienes están familiarizados con la cuestión, es
innegable que una sección como ésta no podía faltar en un
trabajo de aspiraciones enciclopédicas como el reseñado. La
problemática relación entre ética y filosofía está en el
centro de este apartado imprescindible.
La tercera parte de esta conmemoración recopila algunas cartas
del filósofo. Entre ellas, una remitida a su discípula y amante,
Hannah Arendt; otra a Karl Jaspers, con quien mantuvo una
relación tan profunda como tormentosa, y la que le dirigió en
1927 a su maestro Edmund Husserl, a quien Heidegger dedicó la
primera edición de El ser y el tiempo. Se incluye
también una tensa misiva que Herbert Marcuse envió a Martin
Heidegger en 1947, donde lo condena por no haberse retractado
jamás abiertamente de sus complicidades con el régimen nazi.
La obra se cierra con un apartado titulado
"Diálogos". De él forman parte ocho entrevistas con o
sobre Martin Heidegger. Todas ellas amplían aún más la
comprensión brindada por este libro sobre el papel decisivo de
Martin Heidegger en la configuración del pensamiento del siglo
XX.
Vale la pena finalizar señalando que uno de los méritos
mayores de esta obra, que honra a la bibliografía argentina, es
haber puntualizado debidamente el hecho de que la deuda de Lacan
con Heidegger no es menor que la contraída por Lacan con Freud.
Pero deuda remite aquí a la fuerza inspiradora capaz de impulsar
la constitución de un pensamiento propio. La mejor prueba de que
Lacan no desconoció esa deuda fue el despliegue de su
personalísima expresión, es decir, la vitalidad que el legado
heideggeriano infundió a su lectura de Freud y a su propia
concepción práctica del psicoanálisis.
2. Conmemorando
a Martín Heidegger. Por Nora Trosman
(Artículo publicado en
Revista Phrónesis. Año 3 / Nro. 8 / Invierno 2002)
Conmemorando a Martin Heidegger
reúne los dossier dedicados a Martin Heidegger y publicados
mensualmente en el período 1997/2000 en la Revista Imago Agenda.
Constituye un claro signo de la potencia irradiadora de este
pensador con el que continuamos conversando aún.
Conmemorar de este modo es, a su vez, la puesta en acto del
"cómo y hasta dónde" fuimos trabajados por
este pensamiento, ya sea para continuarlo, debatirlo, como para
repensarlo y darle todas las torsiones que convoca su inmensa
complejidad. ¿Qué es una celebración conmemorativa? se
preguntaba Heidegger en "Serenidad", afirmando
luego: "La falta de pensamiento es un huésped inquietante
que en el mundo de hoy entra y sale por todas partes". ¿Y
nosotros hemos salido de este ocaso, acaso por haber dado a luz
esta obra? Quizás no lo podamos responder todavía, pero
algo sí es elocuente: los escritos reunidos en este libro
muestran cuán cerca estamos, al menos, del impulso fundador de
alguna marca.
Recorrer los surcos abiertos en la lengua como
los que el labriego abre en la tierra, lengua y tierra son
eminentemente territorializadores y esto Heidegger lo buscó y
encontró en los poetas, con los que se ligó en copertenencia
originaria. Experiencia en la cual Lacan fundamentalmente abrevó,
hasta el límite de afirmar que "de aquí en más todo
lenguaje analítico será poético".
El escrito de Rogelio Fernández Couto "Heidegger
en la estructura del pensamiento psicoanalítico" ahonda en
esta línea con un particular acento: (...) "A partir de la
presente publicación se puede pensar que la conversación es
la clave y lo es a partir de una concepción esencial del
lenguaje, que nos permite pensar el retorno a Freud, desde su
inicio hasta la sentencia que deja como legado".
Localización heideggeriana de la poética de
Hölderlin que es, en la lectura de Lacan, el punto de partida
freudiano. Urticante inicio, tal vez para muchos de los que se
obstinan en la unicidad de la obra de Lacan (esto es la unicidad
de la vía freudiana).
El libro continúa con cinco textos del propio
Heidegger que configuran la primera parte y abordan cuestiones
fundamentales de su recorrido: la ciencia, el ser, lo sagrado, el
camino y un entrañable testimonio de encuentro con Ortega y
Gasset.
La segunda parte se extiende a través de los
territorios de la Filosofía, el Psicoanálisis, con un Apéndice
titulado "Lacan lector de Heidegger", Poesía,
Biografía y Silencio.
Psicoanalistas y filósofos enlazados con
la cosa del pensar heideggeriano, que en su riqueza y
diversidad lleva desde el lenguaje, la técnica, el logos, la
verdad y sus cruces con la cosa del pensar psicoanalítico.
Imposible no mencionar aquí el trabajo de
Raúl Sciarretta, más allá de su contenido particular, sin duda
riguroso, pero sobre todo por su indudable condición de maestro
en el arte de abrir y "quebrar" cabezas, lo cual es una
real conmemoración de Heidegger.
La tercera parte reúne correspondencia. Aquí
aparecen los nombres de Jean Beaufret, Hannah Arendt, Karl Jaspers,
Husserl, Marcuse, con quienes Heidegger ha mantenido diálogos
epistolares a lo largo de su vida. Estas páginas introducen un
tono coloquial que matiza con el registro más teórico del libro.
En el mismo sentido se ubica la entrevista a Hermann Heidegger, su
hijo.
Proponerse esta lectura es encarar una
aventura, una decidida aventura, en la que la fundamental errancia,
que hace a toda posición abierta a la lectura, se ponga en marcha
sin abandonar, al mismo tiempo, la necesaria detención, la pausa,
el silencio que soporta lo que va y viene cuando somos tocados en
las fibras más hondas por una obra.
Algo de esto sucederá con nuestro devenir
lectores. |