Juan Santiago Bouchon: Bueno, primero que todo aclaro
que empecé muy temprano. Empecé
juntando rarezas desde la edad de 3 años. Y desde los 8 tengo la idea fija del museo
polifacético dotado de varias opciones
para llegarle a más sensibilidades. No toda
la gente busca el
mismo tema. Sé por mi estadísticas que una persona que tiene
formación científica, se cansa rápidamente en un museo unitemista o bitemista. Yo quiero llegar a todos los seres
humanos.
La cultura es nuestro derecho absoluto. A los 3 años,
juntaba piedritas y cosas raras. Mi madre me cocía los
bolsillos para que no se me arruinaran. A los 8 años hice los
descubrimientos que fueron el factor desencadenante de mi vocación.
Escarbando en un viejo anfiteatro romano, encontré un pequeño
soldado de barro cocido
de 2000 años que expongo actualmente en una vitrina. Un juguete
de aquella época. Esa fue la chispa, el detonante. El
mismo año, en el norte de Francia, encontré los primeros fósiles, y eso
cambió mi vida.
...La fachada del Museo Rocsen es rara e impactante. 49
estatuas de místicos, filósofos, artistas y científicos que Juan
Santiago Bouchon modeló con sus
propias manos. Eso desnuda parte de su modo de pararse ante
la vida. Aquí no hay conquistadores ni guerreros. Allí están
Aristóteles, Arquímides, Jesucristo, Gutemberg, Buda, Leonardo...
M.M: - ¿Por qué construyó el museo
aquí, en
Nono?
J.S.B.: Esto aquí por un microclima no del todo deteriorado
todavía por los
desequilibrios ambientales. Y estoy acá sobre todo por la
formación precámbrica que posee las sierras de Córdoba y que
es una de las más antiguas de América. Esta formación
geológica posee una gran cantidad
de cuarzo que le da un magnetismo muy especial a la zona. Esto no
sólo es bueno para quien vive aquí; es bueno también para que las
personas que llegan aquí tengan un estado de ánimo óptimo para visitar
un museo.
...Bouchon siguió estudios de antropología y artes
aplicadas. Cuando llegó a la Argentina, trajo 8000 kilogramos de piezas de
coleccionista y se dedicó a viajar en busca de más ejemplares...
M.M.: -¿Cómo hizo para juntar todos estas piezas,
Santiago?
J.S.B.: Cuando pude viajar, traje piezas desde su lugar de origen: Europa, Asia,
Africa. Nunca obtuve ninguna pieza mediante compras. No soy
una persona de dinero. Recibí donaciones muy importantes, pero que son más
bien raras. También acrecenté el museo por medio del intercambiando de
piezas. El
intercambio internacional es muy positivo porque uno envía lo totalmente
común de su lugar de residencia, que no hay allí, y viceversa. Tengo por
ejemplo más de 4000 estampillas de todas partes del mundo que no puedo
presentar por falta de lugar. Nunca compré ninguna. Todo fue por intercambio.
Además, pertenezco a una asociación de 17000 museos en el mundo.
...El
interior del Museo Rocsen es un viaje por el tiempo. Hay 2000 rocas de
distinto origen; 400 fósiles de todas las eras geológicas. Se exponen
animales en vías de extinción, habitantes del mar, mariposas, aves, etc.
Pero el polifacético Museo Rocsen posee todo lo creado por el hombre.
Juan Santiago Bouchon tiene una familia numerosa. Todos ellos, hijos y nietos,
están involucrados en el mejorar y hacer crecer el museo...
M.M: -¿Cuál es la
importancia de su familia en el mantenimiento del museo?
J.S.B: -Tengo hijos grandes que siguen la
labor del museo. Cada uno en su área. Mi hija mayor está en Buenos Aires
estudiando antropología, en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Tengo 6
hijos y 7 nietos, más un nieto en marcha.
...Carruajes, carretas, motores, motocicletas,
esparcidos en un galpón de 1500 metros cuadrados. El propio Bouchon es el
anfitrión y el guía amable...
(Frente a una momia expuesta en el museo): M.M.:
-¿Qué es esto?
J.S.B: -Es una momia
hallada en una de mis excavaciones en Perú. Procede la región de Nazca.
Posee 1200 años. Fue enterrada en posición fetal. Era una creencia universal
que se debía volver a la tierra en la misma posición en la que se había
aparecido en este mundo. En el lugar de la momificación había un 8 % promedio
de humedad anual. Aquí he tratado de reconstruir esas condiciones. No hay
hongos, no hay polillas. No hay ningún elementos corruptor. Tengo los
productos químicos necesarios para recrear el medio ambiente inicial de la
momia a fin de conseguir las condiciones para una conservación perfecta. Hace
24 años que tengo esta momia sin que ésta revele ningún indicio de
putrefacción.
...El Museo Rocsen de Bouchon ha cumplido 32 años. Nunca cerró sus puertas.
Bouchon planea una ampliación que duplicará la superficie. Los chicos de las
escuelas ingresan gratis. Juan Santiago Bouchon es autodidacta en muchos de
los conocimientos que posee. Pero no quiere dejar de aprender hasta el día de
su muerte...
M.M: -¿Cómo se definiría a sí mismo?
J.S.B: -Simplemente como alguien que
quiere pensar y, sobre todo, intentar hacer pensar. Descubrí que lo más
importante en el aprender es el enseñar. Porque cultivarse para nutrir un ego
sería un absurdo total. Si el conocimiento no fuera público, si este museo
no estuviera abierto a las escuelas, no tendría ningún sentido. Nunca nadie
se ha llevado nada bajo tierra. El museo lo estamos haciendo nosotros, pero el
museo es de la humanidad.
M.M: - Pareciera que en este museo está la
historia del hombre...
J.S.B.: -Justamente. Mi frase de fondo es: "Desearía que en
mi museo se encuentre todo el hombre para todos los hombres". Esto me
trajo problemas durante el periodo de la dictadura militar en Argentina.
Intento pensar y se confundía entonces el humanismo con el socialismo o
comunismo. No soy comunista. Soy humanista. Me interesa mi especie, y todos
los individuos. Esto era naturalmente peligroso.
...En Córdoba, Bouchon edificó, ladrillo tras
ladrillo, su proyecto vocacional, lo más importante en su vida: el Museo
Rocsen. El nombre es celta y significa: "roca santa". Profundo
conocedor de las costumbres argentinas, Bouchon recreó, mediante una
búsqueda incansable, los elementos de vida propios de todas las clases
sociales de la Argentina empezando por el rancho típico que sólo cobija,
desde siempre, al peón de campo.
(Junto a la recreación de la casa del peón de
campo) J.S.B-: -Esta la reconstrucción de la
casa
de un peón de estancia. Este rancho es original porque se agregó adobe por
adobe, viga por viga. Hay una cuna colgada para poder moverla con los pies.
Pero esta es sólo una de las tantas construcciones de la vida social argentina...Tengo
siete niveles socio-económicos ya reconstruidos en el museo. Este es un
trabajo que hago a través de la sociología, etnografía, psicología social.
Cuestiones técnicas que también necesitan de un conocimiento directo. Porque
si uno no ha vivido en estos ambientes, no puede comprender la realidad humana
que existe debajo de estos techos.
"Así como reconstruyo el rancho de peón de campo, también recreo el
hábitat de ocho niveles socio-económicos que convivían en la
Argentina entre fines del 1800 y
comienzos del 1900. Por ejemplo: la forma de vida de la
oligarquía porteña, de la oligarquía de Buenos Aires (foto
derecha). Gente que vivía seis
meses en Buenos Aires y seis meses en Europa. Su orientación es muy de Paris.
Una guitarra que exhibo procede de Paris. Hay un piano. También está
reconstruido el ambiente de la oligarquía de campo. En este caso, el dueño de
casa es siempre cazador; de ahí la atmósfera hogareña poblada de armas.
También aquí se pueden ver un yacaré, un puma, una iguana. La guitarra en
este caso viene de España porque esta gente está muy atada a la madre
patria. Tiene sus altares propios y una pequeña capilla.
...Bouchon tiene un pequeño rincón antropológico. Una
muestra de cráneos trepanados donde se pueden leer las causas de la muerte o
las deformaciones propias de enfermedades genéticas. Pero, sin duda, lo que
llama la atención es una cabeza reducida.
(Junto a la cabeza reducida...) J.S.B.: - Este es un pellejo
humano reducido
por
los jíbaros. En la época de esplendor de este pueblo se hacían guerras
llamadas de equilibrio. Cuando un territorio no
alimentaba a la suficientemente gente, iniciaban una guerra; y siempre
perecía el que no sabía manejar sus armas. Lo primero que se hacía después
de matar a la víctima era cortar la cabeza. Luego, le hacían una incisión
en la nuca para extraerle el cráneo. El hueso quedaba fuera y era colocado en
un recipiente. Se dejaba el cráneo durante algunos días en maceración,
juntamente con el pellejo. Después se calentaba una piedra de origen
volcánico y se la echaba dentro del recipiente. El contacto de la piedra con
la cabeza humedecida provocaba la reducción.
...Bouchon atesora una pieza única en mundo: un
colmillo de marfil de narval, una especie en vías de extinción que sólo
vive en las frías aguas del Ártico.
J.S.B.: -Tengo un colmillo de narval de marfil macizo, de 2,70
metros. Es el mayor registrado en el mundo. Hay gente que viene de muy lejos
para verlo. Desgraciadamente, el narval es un animal en extinción. En una
ocasión, Manuel Mujica Lainez se acercó al museo para verlo. Tengo también
un piano que es único en el mundo. Se hicieron cinco y sólo sobrevive el que
está aquí en exhibición. Hay músicos que vienen de muy lejos para
contemplarlo. Tengo también bronces que son únicos. Piezas que hay que
romper la cera para sacar el bronce que yace dentro de la matriz. Y a raíz de
las tremendas fumigaciones que se hacen en algunas partes del mundo, hay
insectos que ya no existen. Algunos de ellos, se pueden ver en este museo. En
todos los temas trato de tener una o dos piezas sobresalientes. Así, trato
de darle a la gente momentos diferentes a los que viven todos los
días.
...Cada pieza de su museo, le depara a Bouchon un
aprendizaje. Detrás de cada objeto, el hombre se descubre interpretando,
interrelacionado, conjeturando, modelando un pensamiento propio que, a veces,
es provocativo...
J.S.B.: -Nuestra especie es una sola. Somos todos hermanos de
sangre. Somos hermanos culturales. Ni bien el hombre rompe la primera piedra
para hacerle un trazo, se inicia la cultura y la binaria empírica. Aciertos y
errores. La binaria no es algo moderno. Es algo ancestral.
M.M.: -Ud. es de esas personas que cree
que se puede encontrar sabiduría en personas que no han estudiado.
J.S.B.: -Me ha ocurrido en mis viajes de encontrarme con
analfabetos sabios. Miran y admiran la naturaleza porque nada es separable de
nada. Todo es parte de todo. Y, en este sentido, he tenido la gran suerte de
no haber podido encontrar jamás nada que no sea interesante. Todo es
apasionante. Todo es extraordinario. Hay un milagro en cada milímetro cúbico
del universo. Es cuestión de abrir los ojos para saber ver. Cada
microscópica célula de un árbol encierra la programación genética de un
árbol. Todo es fantástico.
"Pero, muchas veces, se pierde la percepción de lo extraordinario
que está en lo ordinario. Por ejemplo, he podido verificar que los chicos de ciudad creen que la leche sale de
una fábrica y no de una vaca. Hay una estadística en EEUU donde se le pedía
a los chicos que dibujaran un pollo. El 98 % dibujaron un pollo salido de un
freezer. Aquí tenemos un gallinero, y, este verano, un chico corrió hasta su
madre entusiasmado y le gritó: "!Mamá! ¡Mamá! ¡Vi un pollo vestido!
Claro, lo que vio el chico fue un pollo, sólo que nunca lo había visto con
plumas...
...Toda su familia sabe de los padecimientos que Bouchon atravesó durante la
segunda guerra mundial. Catástrofe que influyó aun más en su espíritu
humanista...
J.S.B.: -Estuve bajo 32 bombardeos
norteamericanos. El penúltimo provocó 5000 muertos en 6 minutos. Después de
esta masacre, recogimos 35 bebés separados de sus padres por la muerte.
Teníamos sólo 4 litros de leche. Un desastre absoluto. Y entonces
aparecieron las heroínas anónimas. Las mujeres que toda la gente ha
olvidado, que no eran mencionadas en los libros de historia ni recibían
medallas. Generalmente, a los tres o cuatro días, brotaba leche de los
senos de las mujeres que habían adoptado a los bebés. Así, podían
alimentar a los niños. La adopción era tan profunda, tan humanista, que se
establecía el reflejo fisiológico necesario para la alimentación. Esto no
aparece en los libros de historia porque estos libros lo escriben los que han
ganado; y los ganadores acomodan siempre la historia a su conveniencia. Y
nunca lo escriben las mujeres que tuvieron un gran protagonismo.
...Pianos, radios, máscaras rituales, secretos humanos. El aparente desorden
no es tal. Bouchon puede explicar perfectamente la coherencia para acomodar
las piezas en los distintos recintos. Bouchon sigue profundamente ligado al
entorno que lo rodea y la cultura del paisaje serrano que eligió para vivir.
Nunca volvió a Francia después de desembarcar en Argentina.
M.M.: -Noto que ud. tiene algunos modismos
cordobeses...
J.S.B.: -Sí; por supuesto. Hay que tomar color local. Digamos que
soy franco-serrano (risas).
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Juan
Santiago Bouchon junto al colmillo de marfil de
narval de 2,70 metros; pieza única en el mundo.
Una de las tantas singularidades que brillan en
el museo polifacético Rocsen, en Nono, Argentina.
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Las
fotos aquí exhibidas pertenecen a www.museorocsen.org