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ROCSEN: EL MUSEO UNIVERSAL 

Entrevista de Mario Markic  

  

Fachada del Museo Rocsen, en Nono, provincia de Córdoba, Argentina. En la imponente fachada se suceden 49 estatuas de místicos, filósofos, científicos y artistas, realizados por las propias manos del creador del museo: Juan Santiago Bouchon.

 

    El museo Rocsen se encuentra a cinco kilómetros de la localidad de Nono, en la provincia de Córdoba, República Argentina. Es un museo singular. Muy singular. Quizá único en el mundo. Un museo universal, polifacético, que posee más de 15.000 piezas que dimanan las distintas huellas del hombre y de la naturaleza. Su mágico creador es el humanista Juan Santiago Bouchon. En este momento de Temakel, les ofrecemos esta entrevista al creador del Museo Rocsen, el museo universal, que palpita en Argentina, y que fue realizada por Mario Markic, conductor del magnífico programa En el camino, de un gran valor cultural y que se emite en el canal de cable TN, en la televisión argentina.

 Para aquellos que deseen ampliar su conocimiento del Museo Rocsen y, eventualmente, disponerse a una visita que los acerque a lo extraordinario, recomendamos la página del museo a la que pertenecen las fotografías que ilustran la entrevista:

www.museorocsen.org

 

ROCSEN: EL MUSEO UNIVERSAL 

Entrevista de Mario Markic  

  

     En Nono había pasado la noche. Y ahora estaba avanzando entre cerradas arboledas buscando al personaje de mi historia. Los datos que tengo: es francés, de la región de la Bretaña. Padeció los horrores de la segunda guerra mundial donde su familia perdió todas sus propiedades. Llegó a la Argentina en 1950 y después de trabajar en la Embajada de Francia se radicó en Córdoba en 1959. Diez años después abrió un museo muy particular. Su nombre se esparció de boca en boca. Se alimentó así la leyenda del extraño museo que se yergue en medio del campo a sólo cinco kilómetros de Nono. Así fue que gracias a esos comentarios ahora estoy llegando al imponente Museo Rocsen.  Me resultan enteramente extrañas las líneas arquitectónicas, pero, desde este momento, sé que me espera una experiencia valiosa.

    El que sale a recibirme, que duda cabe, es Juan Santiago Bouchon,  el coleccionista de 

"cosas raras", como se suele hablar de él.

    Por dentro, el Museo Rocsen parece un depósito de la historia del planeta y la humanidad. 

 

   Mario Markic:  Santiago, ¿cómo hizo esto?

   Juan Santiago Bouchon:  Bueno, primero que todo aclaro que empecé muy temprano. Empecé juntando rarezas desde la edad de 3 años. Y desde los 8 tengo la idea fija del museo polifacético dotado de varias opciones para llegarle a más sensibilidades. No toda la gente busca el mismo tema. Sé por mi estadísticas que una persona que tiene formación científica, se cansa rápidamente en un museo unitemista o bitemista. Yo quiero llegar a todos los seres humanos. La cultura es nuestro derecho absoluto. A los 3 años, juntaba piedritas y cosas raras. Mi madre me cocía los bolsillos para que no se me arruinaran. A los 8 años hice los descubrimientos que fueron el factor desencadenante de mi vocación. Escarbando en un viejo anfiteatro romano, encontré un pequeño soldado de barro cocido de 2000 años que expongo actualmente en una vitrina. Un juguete de aquella época. Esa fue la chispa, el detonante. El mismo año, en el norte de Francia, encontré los primeros fósiles, y eso cambió mi vida.

  ...La fachada del Museo Rocsen es rara e impactante.  49 estatuas de místicos, filósofos, artistas y científicos que  Juan Santiago Bouchon modeló con sus propias manos. Eso desnuda parte de su  modo de pararse ante la vida. Aquí no hay conquistadores ni guerreros. Allí están Aristóteles, Arquímides, Jesucristo, Gutemberg, Buda, Leonardo...

  M.M: - ¿Por qué construyó el museo aquí, en Nono?

  J.S.B.: Esto aquí por un microclima no del todo deteriorado todavía por los desequilibrios ambientales. Y estoy acá sobre todo por la formación precámbrica que posee las sierras de Córdoba y que es una de las más antiguas de América. Esta formación geológica posee una gran cantidad de cuarzo que le da un magnetismo muy especial a la zona. Esto no sólo es bueno para quien vive aquí; es bueno también para que las personas que llegan aquí tengan un estado de ánimo óptimo para visitar un museo. 

  ...Bouchon siguió estudios de antropología y artes aplicadas. Cuando llegó a la Argentina, trajo 8000 kilogramos de piezas de coleccionista y se dedicó a viajar en busca de más ejemplares... 

  M.M.: -¿Cómo hizo para juntar todos estas piezas, Santiago?

  J.S.B.: Cuando pude viajar, traje piezas desde su lugar de origen: Europa, Asia, Africa. Nunca obtuve ninguna pieza mediante compras. No soy una persona de dinero. Recibí donaciones muy importantes, pero que son más bien raras. También acrecenté el museo por medio del intercambiando de piezas. El intercambio internacional es muy positivo porque uno envía lo totalmente común de su lugar de residencia, que no hay allí, y viceversa. Tengo por ejemplo más de 4000 estampillas de todas partes del mundo que no puedo presentar por falta de lugar. Nunca compré ninguna. Todo fue por intercambio. Además, pertenezco a una asociación de 17000 museos en el mundo.

 ...El interior del Museo Rocsen es un viaje por el tiempo. Hay 2000 rocas de distinto origen; 400 fósiles de todas las eras geológicas. Se exponen animales en vías de extinción, habitantes del mar, mariposas, aves, etc. Pero el polifacético Museo Rocsen posee todo lo creado por el hombre.

   Juan Santiago Bouchon tiene una familia numerosa. Todos ellos, hijos y nietos, están involucrados en el mejorar  y hacer crecer el museo...

  M.M: -¿Cuál es la importancia de su familia en el mantenimiento del museo?

  J.S.B: -Tengo hijos grandes que siguen la labor del museo. Cada uno en su área. Mi hija mayor está en Buenos Aires estudiando antropología, en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Tengo 6 hijos y 7 nietos, más un nieto en marcha.

   ...Carruajes, carretas, motores, motocicletas, esparcidos en un galpón de 1500 metros cuadrados. El propio Bouchon es el anfitrión y el guía amable...

  (Frente a una momia expuesta en el museo): M.M.: -¿Qué es esto?

  J.S.B: -Es una momia hallada en una de mis excavaciones en Perú. Procede la región de Nazca. Posee 1200 años. Fue enterrada en posición fetal. Era una creencia universal que se debía volver a la tierra en la misma posición en la que se había aparecido en este mundo. En el lugar de la momificación había un 8 % promedio de humedad anual. Aquí he tratado de reconstruir esas condiciones. No hay hongos, no hay polillas. No hay ningún elementos corruptor. Tengo los productos químicos necesarios para recrear el medio ambiente inicial de la momia a fin de conseguir las condiciones para una conservación perfecta. Hace 24 años que tengo esta momia sin que ésta revele ningún indicio de putrefacción.

  ...El Museo Rocsen de Bouchon ha cumplido 32 años. Nunca cerró sus puertas. Bouchon planea una ampliación que duplicará la superficie. Los chicos de las escuelas ingresan gratis. Juan Santiago Bouchon es autodidacta en muchos de los conocimientos que posee. Pero no quiere dejar de aprender hasta el día de su muerte...

  M.M: -¿Cómo se definiría a sí mismo?

  J.S.B: -Simplemente como alguien que quiere pensar y, sobre todo, intentar hacer pensar. Descubrí que lo más importante en el aprender es el enseñar. Porque cultivarse para nutrir un ego sería un absurdo total. Si el conocimiento no fuera público, si este museo no estuviera abierto a las escuelas, no tendría ningún sentido. Nunca nadie se ha llevado nada bajo tierra. El museo lo estamos haciendo nosotros, pero el museo es de la humanidad.

   M.M: - Pareciera que en este museo está la historia del hombre...

   J.S.B.: -Justamente. Mi frase de fondo es: "Desearía que en mi museo se encuentre todo el hombre para todos los hombres". Esto me trajo problemas durante el periodo de la dictadura militar en Argentina. Intento pensar y se confundía entonces el humanismo con el socialismo o comunismo. No soy comunista. Soy humanista. Me interesa mi especie, y todos los individuos. Esto era naturalmente peligroso.

  ...En Córdoba, Bouchon edificó, ladrillo tras ladrillo, su proyecto vocacional, lo más importante en su vida: el Museo Rocsen. El nombre es celta y significa: "roca santa". Profundo conocedor de las costumbres argentinas, Bouchon recreó, mediante una búsqueda incansable, los elementos de vida propios de todas las clases sociales de la Argentina empezando por el rancho típico que sólo cobija, desde siempre, al peón de campo.

   (Junto a la recreación de la casa del peón de campo) J.S.B-: -Esta la reconstrucción de la casa de un peón de estancia. Este rancho es original porque se agregó adobe por adobe, viga por viga. Hay una cuna colgada para poder moverla con los pies. Pero esta es sólo una de las tantas construcciones de la vida social argentina...Tengo siete niveles socio-económicos ya reconstruidos en el museo. Este es un trabajo que hago a través de la sociología, etnografía, psicología social. Cuestiones técnicas que también necesitan de un conocimiento directo. Porque si uno no ha vivido en estos ambientes, no puede comprender la realidad humana que existe debajo de estos techos.

  "Así como reconstruyo el rancho de peón de campo, también recreo el hábitat de  ocho niveles socio-económicos que convivían en la Argentina entre fines del 1800 y comienzos del 1900. Por ejemplo: la forma de vida de la oligarquía porteña, de la oligarquía de Buenos Aires (foto derecha). Gente que vivía seis meses en Buenos Aires y seis meses en Europa. Su orientación es muy de Paris. Una guitarra que exhibo procede de Paris. Hay un piano. También está reconstruido el ambiente de la oligarquía de campo. En este caso, el dueño de casa es siempre cazador; de ahí la atmósfera hogareña poblada de armas. También aquí se pueden ver un yacaré, un puma, una iguana. La guitarra en este caso viene de España porque esta gente está muy atada a la madre patria. Tiene sus altares propios y una pequeña capilla.

  ...Bouchon tiene un pequeño rincón antropológico. Una muestra de cráneos trepanados donde se pueden leer las causas de la muerte o las deformaciones propias de enfermedades genéticas. Pero, sin duda, lo que llama la atención es una cabeza reducida.

  (Junto a la cabeza reducida...) J.S.B.: - Este es un pellejo humano reducido por los jíbaros. En la época de esplendor de este pueblo se hacían guerras llamadas de equilibrio. Cuando un territorio no alimentaba a la suficientemente gente, iniciaban una guerra; y siempre perecía el que no sabía manejar sus armas. Lo primero que se hacía después de matar a la víctima era cortar la cabeza. Luego, le hacían una incisión en la nuca para extraerle el cráneo. El hueso quedaba fuera y era colocado en un recipiente. Se dejaba el cráneo durante algunos días en maceración, juntamente con el pellejo. Después se calentaba una piedra de origen volcánico y se la echaba dentro del recipiente. El contacto de la piedra con la cabeza humedecida provocaba la reducción.

  ...Bouchon atesora una pieza única en mundo: un colmillo de marfil de narval, una especie en vías de extinción que sólo vive en las frías aguas del Ártico.

   J.S.B.: -Tengo un colmillo de narval de marfil macizo, de 2,70 metros. Es el mayor registrado en el mundo. Hay gente que viene de muy lejos para verlo. Desgraciadamente, el narval es un animal en extinción. En una ocasión, Manuel Mujica Lainez se acercó al museo para verlo. Tengo también un piano que es único en el mundo. Se hicieron cinco y sólo sobrevive el que está aquí en exhibición. Hay músicos que vienen de muy lejos para contemplarlo. Tengo también bronces que son únicos. Piezas que hay que romper la cera para sacar el bronce que yace dentro de la matriz. Y a raíz de las tremendas fumigaciones que se hacen en algunas partes del mundo, hay insectos que ya no existen. Algunos de ellos, se pueden ver en este museo. En todos los temas trato de tener una o dos piezas sobresalientes. Así, trato de darle a la gente  momentos diferentes a los que viven todos los días. 

  

   ...Cada pieza de su museo, le depara a Bouchon un aprendizaje. Detrás de cada objeto, el hombre se descubre interpretando, interrelacionado, conjeturando, modelando un pensamiento propio que, a veces, es provocativo...

   J.S.B.: -Nuestra especie es una sola. Somos todos hermanos de sangre. Somos hermanos culturales. Ni bien el hombre rompe la primera piedra para hacerle un trazo, se inicia la cultura y la binaria empírica. Aciertos y errores. La binaria no es algo moderno. Es algo ancestral.

  M.M.: -Ud. es de esas personas que cree que se puede encontrar sabiduría en personas que no han estudiado.

  J.S.B.: -Me ha ocurrido en mis viajes de encontrarme con analfabetos sabios. Miran y admiran la naturaleza porque nada es separable de nada. Todo es parte de todo. Y, en este sentido, he tenido la gran suerte de no haber podido encontrar jamás nada que no sea interesante. Todo es apasionante. Todo es extraordinario. Hay un milagro en cada milímetro cúbico del universo. Es cuestión de abrir los ojos para saber ver. Cada microscópica célula de un árbol encierra la programación genética de un árbol. Todo es fantástico.

    "Pero, muchas veces, se pierde la percepción de lo extraordinario que está en lo ordinario. Por ejemplo, he podido verificar que los chicos de ciudad creen que la leche sale de una fábrica y no de una vaca. Hay una estadística en EEUU donde se le pedía a los chicos que dibujaran un pollo. El 98 % dibujaron un pollo salido de un freezer. Aquí tenemos un gallinero, y, este verano, un chico corrió hasta su madre entusiasmado y le gritó: "!Mamá! ¡Mamá! ¡Vi un pollo vestido! Claro, lo que vio el chico fue un pollo, sólo que nunca lo había visto con plumas...

   ...Toda su familia sabe de los padecimientos que Bouchon atravesó durante la segunda guerra mundial. Catástrofe que influyó aun más en su espíritu humanista...

  J.S.B.: -Estuve bajo 32 bombardeos norteamericanos. El penúltimo provocó 5000 muertos en 6 minutos. Después de esta masacre, recogimos 35 bebés separados de sus padres por la muerte. Teníamos sólo 4 litros de leche. Un desastre absoluto. Y entonces aparecieron las heroínas anónimas. Las mujeres que toda la gente ha olvidado, que no eran mencionadas en los libros de historia ni recibían medallas. Generalmente,  a los tres o cuatro días, brotaba leche de los senos de las mujeres que habían adoptado a los bebés. Así, podían alimentar a los niños. La adopción era tan profunda, tan humanista, que se establecía el reflejo fisiológico necesario para la alimentación. Esto no aparece en los libros de historia porque estos libros lo escriben los que han ganado; y los ganadores acomodan siempre la historia a su conveniencia. Y nunca lo escriben las mujeres que tuvieron un gran protagonismo.

   ...Pianos, radios, máscaras rituales, secretos humanos. El aparente desorden no es tal. Bouchon puede explicar perfectamente la coherencia para acomodar las piezas en los distintos recintos. Bouchon sigue profundamente ligado al entorno que lo rodea y la cultura del paisaje serrano que eligió para vivir. Nunca volvió a Francia después de desembarcar en Argentina.

  M.M.: -Noto que ud. tiene algunos modismos cordobeses...

  J.S.B.: -Sí; por supuesto. Hay que tomar color local. Digamos que soy franco-serrano (risas).

 

Juan Santiago Bouchon junto al colmillo de marfil de narval de 2,70 metros; pieza única en el mundo. Una de las tantas singularidades que brillan en el museo polifacético Rocsen, en Nono, Argentina.

 Las fotos aquí exhibidas pertenecen a www.museorocsen.org

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo